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22/09/2017 - 10:30

De la fiesta del foot - ball a la educación para la tolerancia

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Alicia Cabezudo
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Podría presentarse la vida escolar de los niños, niñas y jóvenes hoy como una imaginaria “línea de fuego” por la que se cruzan, en distintas direcciones, las múltiples violencias que aquejan al conjunto de la sociedad.

 

Violencia del sistema socio-económico, con sus ajustes sucesivos y creación consiguiente de estrecheces, pobreza y miseria. Violencia del sistema político, ejercitado por un gobierno que usurpa representatividad mientras la sociedad civil demanda conductas éticas, participación democrática, respeto y decisiones consensuadas. Violencia cotidiana que se manifiesta en los espacios públicos y privados y que tiende a ser reproducida en todas las actividades que participamos, sea de índole laboral o recreativa.

 

+Lea: ¿Cómo manejar la tolerancia a la frustración en el aula?

 

En definitiva, la situación socio-económica que recrea la marginalidad, inyecta a la sociedad una violencia que se corresponde directamente con la injusticia social, y aun las “fiestas” se convierten a veces en pesadillas.

 

Este ha sido el caso del fútbol en los últimos años.

 

Intentemos otra mirada

La Copa Mundial de Fútbol siempre ha sido para nuestros alumnos una “fiesta” en la que durante 20 días se vive pendiente de resultados; apuestas; penales; nombres de famosos e infinitas combinaciones vencedoras.

 

Es objeto de charla entre amigos, vecinos, familia y compañeros de trabajo - convirtiendo al máximo encuentro deportivo del mundo en un tema para dialogar, defender posiciones, compartir horas de expectación, bebida, comidas y sobre todo creándose un momento de disfrute colectivo. Fiesta entonces que facilita el encuentro, la comunicación, el intercambio de ideas y la socialización teñida de afecto.

 

+Lea: Cómo elevar su autoestima

 

Prácticas inestimables en todo proceso de enseñanza

Es una extraordinaria oportunidad también, en la labor educativa del maestro hacer de esta “fiestas” un aprendizaje diferente en que la educación para la tolerancia, el respeto hacia el otro, las diferencias culturales y el esfuerzo colectivo como valor social adquieren una dimensión pedagógica actual y necesaria.

 

Podemos convertir el Mundial en un espacio de educación democrática en donde los “saberes y experiencias futboleras” sean nuevos aprendizajes e instrumentos para la construcción de valores y herramientas , con un valor pedagógico re-significado de acuerdo a las transferencias posibles y necesarias teniendo en cuenta las edades y conocimientos de los alumnos.

 

El conocimiento de otros países, su posición geográfica; forma de gobierno; su cultura en general; arte y costumbres; su historia pasada y presente y su relación con Colombia - abre una nueva posibilidad de análisis a la lectura mecánica de un listado de países ( algunos exóticos para los alumnos ) y muchos perdidos hasta hoy en el planisferio.

 

La comprensión de la diversidad y las diferencias así como las distintas civilizaciones y sus manifestaciones proponen una lectura de pluralismo político, religioso y cultural que enriquece el proceso educativo en su conjunto y en forma individual a cada uno de los alumnos - constituyendo ejes fundamentales en su formación democrática.

 

+Conozca el libro Convivir en la diversidad

 

La construcción de estos valores; la defensa y el reconocimiento internacional a la libre autodeterminación de los pueblos; el respeto a todos los grupos étnicos y religiosos; el derecho a la Paz y a la aplicación de los Derechos Humanos a “todos los hombres en todas partes” es parte de esta propuesta.

 

Se trata de hacer comprender a los alumnos que el esfuerzo colectivo y solidario de los hombres es creador de transformaciones y resultados positivos. Tal como un buen equipo de fútbol sabe hacerlo . . .

 

Es hora que en la Colombia de hoy se asuman responsabilidades como en un “buen equipo” - en el que cada jugador contribuya desde su “posición” a la necesaria y acuciante construcción de un resultado armónico, equilibrado y competente, jugando limpio, respetando a todos y dando lecciones vitales de trabajo, solidaridad y eficacia al mundo y a nosotros mismos.

 

Trabajemos en este sentido con nuestros alumnos de todos los niveles. Aprovechemos esta posibilidad educativa que el deporte nos ofrece, sin dudarlo.

 

Foto de Rodrigo Soldon 2.  Tomada de Flickr

 

 

 

 

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