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15/05/2017 - 15:15

Doña Lola: Sé que mis palabras le llegan tarde

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Aurora Garay
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Santa Marta, Mayo 11 del 2017

 

Doña Lola:

Sé que mis palabras le llegan tarde, recuerdo esos encuentros casuales donde me preguntaba cómo me iba, y en repuesta me regalaba una sonrisa, ese gesto era el mejor regalo. No sé qué pensaba, pero sé que era feliz cuando sabía que una de las niñas que moldeó  durante la primaria, caminaba como mujer de bien, derecho, como nos recomendaba siempre.

 

Me cogió la tarde para decirle gracias, hoy en esa mirada retrospectiva de la vida la veo con su figura gruesa, su pelo corto y negro, su voz fuerte que por momentos suavizaba  para mostrarnos que la vida es así, se saborean las aguas dulces pero también las saladas, las risas y las lágrimas, los retos y los logros.

 

Nos exigía para que hiciéramos  las cosas bien, en la niñez uno necesita la mano que acompaña con el lápiz, la voz que felicite pero que también  diga “puedes hacerlo mejor”, así era su obrar, lleno de seriedad pero rebosante de deseos para que sus estudiantes siguieran estudiando y luchando por la vida; hoy así lo entiendo.

 

Recuerda Doña Lola cuando nos graduamos en la primaria, yo nunca lo olvido, un vestido rosado a la rodilla unas medias blancas veladas de cuadritos y unos zapatos negros de taconcito; no entendí en ese momento que era un rito despidiendo la niñez y despertando a la vida, también recuerdo el momento en que le dijo a mi mamá que no me podía dejar con la primaria, que yo debía estudiar en el bachillerato. Y más aún, evoco como si fuera ayer, cómo iluminó y gestionó la consecución de una beca para continuar, de otra manera no habría podido seguir, ni habría podido disfrutar de otro trayecto de la vida. El grado de primaria era lo máximo en ese momento, para usted que visionaba la vida, luchaba para que se continuara con el momento escolar.

 

Cómo no decirle gracias, cuando al terminar el cuarto de bachillerato siguió pendiente de mí, “La niña no se puede quedar ahí, ella debe seguir estudiando y sería muy buena maestra”, la normal es una buena oportunidad, haga otro esfuercito, le decía a mi mamá. Ella la convencía y mi mamá en medio de sus limitaciones económicas y educativas le aceptaba a mi maestra y  seguía sus sugerencias, viví la normal, aprendí a ser maestra y hoy en otros contextos, en otras realidades trato de emular su tarea, pienso que es el gran reconocimiento que hago a su obra y vida, vivir la vida que otras nos dejan. De vez en cuando  miro al cielo y aunque no la veo, me la imagino con su sonrisa… la del triunfo no solo por lo que logró conmigo, sino con muchas de sus alumnas.

 

Descanse en Paz Doña Lola, la tarea le quedó bien hecha.

 

Foto de PAHO. Tomada de Flickr

 

 

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