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05/04/2017 - 14:15

El maestro como mediador

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Lorenzo Tébar Belmonte
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Es importante una buena actitud del profesor ante el área para hacer posible que el acercamiento de los alumnos a ésta se haga de forma creativa, lúdica y práctica. La actitud del profesor y el clima que se cree en la clase condicionarán tanto la eficacia de esta enseñanza como la metodología que pueda utilizarse.

 

El maestro estará atento a los momentos en los que pueda decaer el interés del alumno para ofrecerle nuevas posibilidades, informaciones que le orienten, puntos de vista diferentes y sugerencias que le motiven para persistir en la búsqueda de estrategias personales y soluciones que le permitan llegar, de forma gratificante, a conseguir el efecto comunicativo que se ha propuesto.

 

+Lea: La formación del maestro

 

La metodología adoptada por el maestro atenderá a los diferentes ritmos de aprendizaje, a las estrategias más idóneas para cada contenido, a su propia preparación y a los recursos de que disponga, actuando siempre con flexibilidad.

 

El profesor debe proponer actividades diversas y utilizar diferentes técnicas de trabajo, de acuerdo con el momento en que se encuentre la tarea.

 

+Conozca la revista La mediación en los procesos de educación

 

El mediador ofrece un coherente estilo educativo: Método

El profesor-mediador se sitúa en la dinámica del proceso educativo, superando la segmentación y los resultados aislados. La cristalización y asimilación de las estrategias y los mismos conocimientos exige una secuenciación de proyectos integrados. Cada proyecto sería una especie de implementación sobre una zona de desarrollo potencial que el alumno es capaz de superar.

 

+Lea: La primera lección de pedagogía

 

El estilo del educador entra en conflicto, si desde el primer momento no se logra la coherencia entre método y objetivos. El mediador deberá hacer su autoevaluación y autocorrección para adaptar su metodología a las necesidades de los alumnos. Pero podrá pasar de un método directivo, expositivo, a otro personalizado y autónomo, del trabajo personalizado al grupal.

 

La intervención del profesor ha de estar orientada a ayudar a los alumnos a captar la estructura de las ideas científicas y a establecer conexiones entre los diferentes conceptos.

 

El mediador fomenta la cultura de la evaluación: Autoevaluación

La evaluación es un elemento esencial en el proceso de aprendizaje. La evaluación remite al profesor a los objetivos que se propone. Si la educación es la ciencia de los proyectos, estos deben seguir un control para reorientarlos constantemente o tomar los medios para rectificar, pues los errores en educación pueden ser irreparables y de consecuencias imprevisibles.

 

La autoevaluación del profesorado pretende la reflexión crítica sobre el proceso educativo, favoreciendo la independencia y el conocimiento de sí mismo, sus posibilidades y limitaciones.

 

El profesor y el alumno sólo pueden evaluar los aprendizajes de manera cualitativa mediante la observación, el diálogo, el intercambio constante.

 

Si lo más importante es el proceso, el profesor ha de acompañar al alumno para controlar dicho proceso, y no tanto para averiguar lo que sabe. De esta manera, la evaluación se concreta en una autoevaluación del profesor que observará continuamente lo que el alumno aprende desde cada paso al próximo para, de acuerdo con ello, hacer las adaptaciones más convenientes.

 

+Lea: Las estrategias de aprendizaje desde una didáctica desarrolladora

 

Atenderá a los procesos de elaboración y no sólo a los resultados, lo que permitirá a cada alumno desarrollar su capacidad a partir de las propias posibilidades.

 

Autoevaluación por parte del profesor y de los alumnos. Uno y otros necesitan saber dónde se está y lo que se va consiguiendo. La evaluación y, sobre todo, la autoevaluación proporcionan al alumno conciencia de lo que está consiguiendo, lo cual refuerza su capacidad crítica.

 

El profesor no es la única persona que debe valorar el proceso. Cada alumno debe ser consciente de su propio progreso y de sus deficiencias. Acostumbrar a los alumnos a valorar sus propios trabajos y ]os de sus compañeros será muy eficaz para que estos se vayan independizando paulatinamente del profesor y, consecuentemente, se hagan más autónomos, lo cual constituye el objetivo final del proceso de enseñanza y aprendizaje.

 

Título tomado del libro: El profesor mediador del aprendizaje. Autor: Lorenzo Tébar. pp. 114-116

 

Foto de Prefeitura de Belo Horizonte.  Tomada de Flickr

 

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