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07/03/2017 - 16:00

El trípode educativo: antropología, teleología y psicopedagogía

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Lorenzo Tébar Belmonte
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Educar es una palabra “talismán”, polisémica, que se orienta hacia la utopía. Educar, es ciencia y es arte, pero en esencia es un acto de esperanza, que acoge, ama, cree y confía en el otro, como ser creado a imagen de Dios. Es una experiencia de mediación humanizadora, que ayuda a crecer, potenciar y lograr una vida en plenitud. Educar es un trabajo que se convierte en misión, gracias a una entrega gratuita a los demás por vocación (Feuerstein, R., 2008). La educación se juega en la constante interacción de vivencias que forjan a la persona, para afrontar cada etapa de la vida con libertad, autonomía, responsabilidad y esperanza. La educación abarca todas las dimensiones del ser humano, para contribuir a su plena realización. La relación es el alma de la educación. (M. Buber, 2001). Educamos más por lo que somos que por lo que decimos. Educar es la mediación más noble con la que ayudamos a los demás a desarrollar todas sus potencialidades, a lograr una vida plena.

 

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Pretender una definición que sintetice la riqueza –“el tesoro”- que significa la educación como experiencia vital, cultural, personalizadora, alfabetizadora, potenciadora… resulta imposible, pues cada autor pone el acento en alguno de los ámbitos que abarca la construcción integral del ser humano. Por eso, toda definición completa de Educación debería abarcar estos tres ámbitos. La Educación representa el umbral de todo ese campo semántico, pues ella abarca cuanto podemos decir de la acción intencional de desarrollo integral del ser humano a través de una pedagogía. El concepto de educación debe entenderse desde estos tres campos disciplinares que enmarcan su plena identidad:

 

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-  Antropología: Centrada en el conocimiento del sujeto que queremos educar, sus cualidades, necesidades y potencialidades. Conocer al educando en su entorno sociocultural es el primer paso para la plena construcción y formación de la persona. La auténtica antropología pedagógica debe ser “presencial” (M. Buber) y partir del trato directo con el hombre: el de la relación con las personas. Kerschensteiner le exigirá como condición primaria al educador la capacidad de “penetración psicológica”.

 

-  Teleología: La ciencia de los fines, que nos orienta hacia qué metas tendemos, qué tipo de persona queremos formar, con qué cualidades, actitudes y valores. Educar exige personalizar, socializar y formar al ciudadano para la vida.

 

-  Psicopedagogía: Las ciencias que nos ayudan a buscar los medios más adecuados de todo orden para una educación integral de calidad.

 

Veamos, como complemento, algunas de las definiciones más universalmente conocidas:

 

  • “La educación es el estímulo del hombre para manifestar su ley interior a conciencia, en libertad y en autonomía, como ser pensante, reflexivo y en proceso de concientización”. (F. Froebel: La educación del hombre, 1826).

 

  • “La educación aspira a que el niño se desarrolle lo máximo posible, dentro del seno de una comunidad benévola, para que más tarde sea un hombre fuerte y que, como adulto, sin hipocresía ni intereses egoístas, trabaje en una sociedad armoniosa y equilibrada”. (C. Freinet: La escuela francesa moderna: 1946).

 

  • “La liberación es un parto doloroso. La superación de la contradicción es el parto que trae al mundo a un hombre nuevo que se libera –ni opresor ni oprimido- que es el hombre nuevo. La pedagogía del oprimido debe ser elaborada con él y no para él”. (P. Freire: La pedagogía del oprimido, 1997).

 

  • ¡No vayas hacia afuera, vuélvete a ti mismo! En el hombre interior vive la verdad. Esfuérzate, pues, para ir hacia donde está encendida la luz misma de la razón” (San Agustín: De Magistro, 430).

 

  • “¿Qué es la Educación y por qué es deseable?: Se desea formar para la plenitud humana a todos y a cada uno de los hombres. Que todos los hombres sean educados integralmente, no en una materia, ni en unas pocas cosas, ni siquiera en muchas, sino en todas aquellas que perfeccionan la naturaleza humana, para que así todos sean rectamente formados e íntegramente educados.”. (J.A. Comenio: Pampaedia, 1670).

 

  • La educación es el proceso por el que un hombre se ayuda a sí mismo, o a otro, para que llegue a ser lo que él puede ser. La educación se debe definir como el proceso para cambiar a un hombre para mejor”. (M. J. Adler: La reforma de la

  • “La educación, como todo tipo de relación social, está fundada en el amor, una relación que depende de la capacidad de ver al otro”. (H. Maturana, 1999).

 

  • La educación es un camino de interioridad. La educación se ve obligada a proporcionar las cartas náuticas de un mundo complejo y en perpetua agitación y, al mismo tiempo, la brújula para poder navegar por él”. (J. Delors: La educación encierra un tesoro, 1996).

 

  • “Se puede pensar legítimamente que el futuro de la humanidad está en manos de quienes sepan dar a la juventud razones para vivir y razones para esperar”. (GS, 31- Vaticano II).

 

  • “Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben construirse los baluartes de la paz”. (Preámbulo de la Carta fundacional de la UNESCO).

 

A la luz de estos pensamentos, ¿no resulta insultante reducir la educación a pura instrucción? Nunca la máquina podrá substituir a la relación e interacción humana entre educador y educando.

 

Foto de Maria Grazia Montagnari. Tomada de Flickr

 

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