Tópicos

10/04/2017 - 08:45

Evaluar desde una perspectiva ética

0 comentarios

Carlos Lomas
,

Evaluar en educación significa, en nuestra opinión (Lomas, Osoro y Tusón, 1993), poner en marcha estrategias y métodos que nos permitan conocer lo que ocurre a lo largo y al final de cada unidad didáctica (o de cada tarea de aprendizaje) y valorar en consecuencia el grado de adecuación que es posible observar entre lo que se pretende (objetivos), lo que se enseña (contenidos) y lo que se hace (metodologías, implicación y actitudes de los alumnos y de las alumnas y actividades). Desde esta perspectiva la evaluación ha de entenderse como un proceso orientado no sólo a dar cuenta de los aprendizajes del alumnado, sino también del sentido pedagógico de lo que hacemos en las aulas y de la conveniencia de revisar algunos de los aspectos que han intervenido en la planificación didáctica y en el desarrollo de la actividad (concepción de los objetivos, selección de los contenidos, métodos de enseñanza, adecuación de las tareas, organización del aula, etc...).

 

+Lea: Doce actividades para evaluar el aprendizaje colaborativo

 

Sin embargo, con demasiada frecuencia se asocia el concepto de evaluación a las tareas de calificación de los alumnos y de las alumnas. Por radical, ingenuo o utópico que pueda parecer, calificar (y por tanto clasificar) no es un asunto de especial relevancia pedagógica para quienes entendemos la evaluación desde un punto de vista formativo y defendemos los fines emancipadores de la educación frente a los obvios fines selectivos que cumple en nuestras sociedades. De ahí que evaluar sea sobre todo conocer cómo se han producido los aprendizajes en relación con las finalidades que pretendemos, con la selección de contenidos que hemos realizado y con las tareas que hemos desarrollado con los alumnos y con las alumnas. Lo demás (calificar y sancionar) es –digámoslo con claridad– algo que quienes enseñamos hacemos por mandato de una sociedad que exige de la institución escolar selección y clasificación.

 

Conozca el libro Saber Evaluar

 

No creo exagerar si afirmo que tales tareas de calificación son quizá las más ingratas –y desde el punto de vista ético las más delicadas– con que nos enfrentamos quienes enseñamos en las aulas. Sin embargo, entender la evaluación en un sentido más pedagógico y formativo (como constatación del sentido de la planificación didáctica y de la intervención pedagógica en el aula) no significa desatender la evaluación sumativa del alumnado de carácter sancionador ya que, a lo largo del proceso de evaluación de la unidad didáctica, iremos disponiendo de datos relevantes y significativos sobre el progreso individual y colectivo de los alumnos y de las alumnas. Como hemos señalado en otro lugar (Lomas, Osoro y Tusón, 1993: 99), “las actividades deben estar diseñadas de tal forma que permitan al profesor o profesora recoger datos de los procesos de aprendizaje que se producen en cada unidad (...). Si ésta está bien construida, debería proporcionar información variada y suficiente para que el profesor o profesora, e incluso cada alumno y cada alumna, pueda valorar los logros o aprendizajes que se hayan producido”.

 

Lea: La operación mental de evaluar  

 

De ahí que en la relación que a continuación se presenta de los métodos e instrumentos de evaluación de la unidad didáctica encontremos esa doble intención sumativa y formativa de la evaluación educativa, orientada la primera a evaluar los aprendizajes de los alumnos y de las alumnas y la segunda a constatar la validez o el acierto de la experiencia didáctica.

 

+Conozca los libros:

Cómo evaluar el aprendizaje escolar. Aplicación del decreto 1290 de 2009

Evaluar es valorar. Diálogo sobre la evaluación del aprendizaje en el aula para comprender el decreto 1290 de 2009

 

  • Cuestionario en torno a ideas previas sobre la comunicación publicitaria y sobre hábitos de consumo de textos publicitarios.

 

  • Anotación en el diario de clase de cuantas observaciones, incidencias o impresiones estime el profesor o profesora oportunas a lo largo de la experiencia didáctica

 

  • Revisión, corrección y evaluación del cuaderno del alumno (en el que deben constar los apuntes de clase, algunos conceptos de la unidad y los ejercicios individuales de análisis y producción de textos publicitarios)

 

  • Revisión, corrección y evaluación de las tareas expresivas y comprensivas de aprendizaje (ver apartado anterior Actividades de aprendizaje)

 

  • Ejercicios orales y escritos sobre los conceptos de la unidad didáctica

 

  • Anotación en el registro personal de cada alumno o alumna de observaciones referidas a su grado de participación en el trabajo de análisis y producción de textos publicitarios realizado en grupos (integración en el grupo, aportaciones al trabajo cooperativo...).

 

  • Anotación en el registro personal de cada alumno o alumna de observaciones sobre las actitudes críticas argumentadas de los alumnos y de las alumnas, sobre su tolerancia y respeto ante las opiniones ajenas y sobre su capacidad para valorar la dimensión simbólica e integradora de la persuasión publicitaria.

 

  • Registro de observación externa a cargo de un profesor o profesora que, conociendo los presupuestos pedagógicos y el contenido de la unidad didáctica, asiste a algunas clases y toma notas de cuantas incidencias o dificultades percibe en el aula.

 

  • Sesiones de seguimiento de la experiencia con los profesores y profesoras que estén experimentando la unidad didáctica con el fin de contrastar las dificultades y de introducir cuantos cambios se consideren oportunos.

 

  • Encuesta final a los alumnos y a las alumnas y discusión en grupo de las conclusiones

 

  • Informe final a cargo del profesor o profesora incorporando las conclusiones de los procedimientos de evaluación antes descritos.

 

  • Reunión de evaluación final de la unidad didáctica y discusión entre el profesorado que la ha puesto en práctica con distintos grupos de alumnos y alumnas.

 

Conozca el libro Evaluación escolar. ¿resultados o procesos? Investigación, reflexión y análisis crítico

 

Referencias:

Lomas, C.; Osoro, A. y Tusón, A. (1993): Ciencias del lenguaje, competencia comunicativa y enseñanza de la lengua. Paidós. Barcelona.

 

Título tomado del libro: El espectáculo del deseo. Critica de la publicidad y educación critica. Autor: Carlos Lomas. pp. 142-144

 

Foto de Juan Carlos Martins. Tomada de Flickr

 

Agregar comentario

Debes iniciar sesión o registrarte para poder realizar comentarios.
PUBLICIDAD

Recibe nuestras novedades

PUBLICIDAD