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14/12/2016 - 10:15

Ideas para la construcción de la paz. Parte 2

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Domingo Araya
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Decía Ortega y Gasset que el ágora de nuestro tiempo es la prensa. Por lo mismo, en este momento de la vida de Colombia, no puede faltar la filosofía en el lugar donde se plantean y discuten las ideas.

 

Pienso que para construir la paz en Colombia es necesario aprender a pensar de manera distinta a la que hasta ahora hemos tenido. El modo habitual de pensar, en general, conduce a la eliminación del adversario, a la conquista de la naturaleza, a la dominación y a la violencia.

 

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En las categorías que rigen nuestro pensamiento y en la lógica que lo guía están implícitas la exclusión del Otro y de lo Otro, es decir, de todo lo que es contrario a lo Mismo. Este esquema de "inclusión-exclusión ", de rechazo a las diferencias, es intolerante, cerrado y dogmático. Esto es lo que hay que intentar cambiar.

 

Al aprender a hablar, en la misma gramática, aprendemos una manera de estar en el mundo y con los demás. El poeta Hoelderlin nos invita a "habitar poéticamente el mundo", es decir , de manera diferente a como nos han enseñado.

 

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Los artistas pueden ser nuestros guías para caminar en esta dirección. Los filósofos de la diferencia también. No en términos de rendimiento y de eficacia económica exclusivamente, sino, superando la racionalidad instrumental, abriéndonos a lo Otro, a aquello que no es manipulable y que algunos llaman "sagrado", "enigma" o más sencillamente, lo desconocido.

 

Para acercarnos a este ámbito más profundo tenemos que hacerlo con una racionalidad más amplia, que podemos llamar simbólica, mitológica, vital o poética. Es una razón más abarcadora, no exclusivamente analítica, abierta a otras lógicas, a lo emocional, que acepta los contrarios sin reducirlos. Es una manera de pensar que acepta lo ambiguo, lo contradictorio, lo aporético, la oscilación y el movimiento. No estamos obligados a elegir un aspecto y rechazar el otro.

 

Lea: Ideas para la construcción de la Paz en Colombia. Parte 1

 

Esta manera de ver las cosas fue llamada por Nietzsche "trágica", pues en las tragedias no se resuelve nada definitivamente, el mal no se elimina nunca del todo, pues lo real es así, dual. Apolo y Dionisos, dioses antagónicos, se complementan en la tragedia, juegan juntos.

 

Los filósofos griegos antiguos hablaron también del equilibrio isológico, es decir, de que los opuestos tienen igual valor y de que, por lo mismo, conviene abstenerse de un juicio terminante, dogmático y excluyente, abiertos a lo antagónico. De aquí se deriva un moderado escepticismo, imprescindible para combatir toda forma de fanatismo y abrir el diálogo.

 

Las verdades son frágiles y transitorias. No es posible encontrar la Verdad absoluta. Todo se dirime en el diálogo entre los hablantes que confrontan sus argumentos. Triunfará, momentáneamente, el mejor argumento.

 

En la modernidad, Spinoza, dijo que el ser humano libre piensa en la vida más que en la muerte, que más que reír o llorar, es importante comprender, es decir tener una mirada amplia que abarque los opuestos. También sostuvo que la mejor manera de combatir el odio es a través del amor.

 

El ilustrado Kant pensó que nada hay mejor en este mundo, y posiblemente en el otro, que la buena voluntad. Consiste ésta en querer el bien por encima de mis intereses. Solo con buena voluntad puede entablarse un diálogo fructífero que conlleve a acuerdos.

 

+Lea: La educación y la construcción de la paz y La pedagogía para la paz

 

 

Todas estas ideas pueden contribuir a fomentar un talante democrático, indispensable para una convivencia pacífica. No significa que debamos permanecer indiferentes e irresolutos. Es necesario actuar, tomar posición y elegir, deliberar y polemizar, rechazar unas ideas y afirmar otras, pero sin odio, sin dogmatismo ni fanatismo. Platón decía que quien pierde una discusión gana una verdad.

 

Estas ideas pueden contribuir en este momento crucial de la vida colombiana para dejar atrás una mentalidad obsesionada con la muerte, en la que el que no piensa como nosotros es enemigo y hay que eliminarlo y, por el contrario ir construyendo otra volcada hacia la vida, la comprensión, la solidaridad y el diálogo.

 

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Foto de PulgoSaltaMundo. Tomada de Flickr

 

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