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12/09/2017 - 10:45

Las implicaciones del Deber de Cuidado en el ámbito educativo

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José Guillermo Martínez Rojas
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El deber de cuidado es una categoría jurídica sumamente importante que se debe tener en cuenta, no solo en la elaboración de un Manual de Convivencia, sino fundamentalmente en la organización y estructuración de las distintas actividades, procedimientos y acciones que habitualmente se planean y ejecutan en una institución educativa.

 

Este concepto es muy importante para determinar las formas de proceder no solo de los estudiantes, sino sobre todo de los profesores y del personal de apoyo, así como de las directivas, por lo cual debe quedar incluido de manera clara y efectiva en el Manual, precisando las responsabilidades y deberes de estos.

 

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El deber de cuidado en la doctrina jurídica colombiana, siguiendo la sentencia del Consejo de Estado, radicada con el número 25000-2326-000-1995-1365-01 (14869), del 7 de septiembre 2004, se puede conceptualizar de la siguiente manera:

 

El artículo 2347 del Código Civil establece que “toda persona es responsable, no solo de sus propias acciones para el efecto de indemnizar el daño, sino del hecho de aquellos que estuvieren a su cuidado.

 

Así, los directores de colegios y escuelas responden del hecho de los discípulos mientras están bajo su cuidado, y los artesanos y empresarios, del hecho de sus aprendices o dependientes, en el mismo caso”.

 

La custodia ejercida por el establecimiento educativo debe mantenerse no solo durante el tiempo que el alumno pasa en sus instalaciones, sino también durante el que dedica a la realización de otras actividades educativas o de recreación promovidas por este, incluyendo paseos, excursiones, viajes y demás eventos tendientes al desarrollo de programas escolares.

 

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En dicho concepto del Consejo de Estado, en esta primera parte se precisa cómo efectivamente el deber de cuidado compete a las instituciones educativas y abarca todas las actividades formales y no formales, académicas, recreativas, y de cualquier índole que la institución programe u organice con lmos estudiantes.

 

El deber de cuidado surge de la relación de subordinación existente entre el docente y el alumno, pues el primero, debido a la posición dominante que ostenta en razón de su autoridad, tiene no solo el compromiso sino la responsabilidad de impedir que el segundo actúe de una fora imprudente.

 

Sobre este tema, la doctrina ha dicho:

 

Para encontrarse en condiciones de reprochar una falta de vigilancia al demandado, la víctima debe probar que aquel soportaba esa obligación de vigilancia en el momento preciso de la realización del daño (…) La obligación de vigilancia se extiende incluso a las horas consagradas al recreo y a los paseos; comienza desde que el alumno queda autorizado para entrar en los locales destinados a la enseñanza y cesa desde el instante en que sale de ellos, a menos que el profesor se encargue de la vigilancia de los alumnos durante el trayecto entre el colegio y la casa; subsiste también aunque no sea ejercida efectivamente, si el profesor se ausenta sin motivo legítimo.

 

Agréguese a lo dicho que si bien dentro de las nuevas tendencias pedagógicas la educación que se imparte en los colegios debe respetar ciertos parámetros de libertad y autonomía, ello no obsta para que se adopten las medidas de seguridad necesarias con el fin de garantizar la integridad física de los alumnos, respetando desde luego la independencia que se les otorga.

 

+Lea: El concepto de falta, su tipificación y su inclusión en el Manual de Convivencia

 

Tal como lo manifiesta la Sala, el deber de cuidado se deriva de la relación de subordinación que existe entre el docente y el estudiante, donde el primero debe tener tanto la idoneidad para la enseñanza de un campo del conocimiento, como también para tomar las decisiones del caso, prever los posibles peligros y tomar las decisiones a que haya lugar para que el estudiante ni se haga daño a sí mismo, ni ocasionarlo a algún compañero

 

Tomado de: Cómo implementar la ley de convivencia en los colegios. Autor: José Guillermo Martínez Rojas. pp. 62-63

 

Otros títulos del autor:

El manual de convivencia y la prevención del bullying

Sistema nacional de convivencia escolar

 

 Foto de pressfoto. Tomada de Freepik

 

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