Tópicos

22/03/2017 - 14:00

Las tareas reflexivas

0 comentarios

Isaac Pinedo Pérez
,

En los últimos años se ha presentado a nivel mundial un nuevo movimiento creado por los padres de familia que tienen a sus hijos en la educación formal, éste se autodenomina “Movimiento anti-tareas”, el reclamo de estos padres de familia es que el exceso de deberes en casa reduce el tiempo libre de sus hijos y afecta la vida familiar. Estas quejas expuestas en países como Chile, Perú, España y Bélgica ubican un debate no resuelto desde hace décadas para la pedagogía, ¿Qué tan necesarias son las tareas escolares? Frente a este cuestionamiento, la obra de Alfie Kohn “El mito de las tareas” (The Homework Myth: Why Our Kids Get Too Much of a Bad Thing) afirma tajantemente que es necesario acabar con las mismas, ya que éstas tienen un efecto negativo y consecuencias en el desarrollo integral de los estudiantes: el aumento de peso, la disminución del sueño, los sentimientos de frustración e impotencia y la reducción del tiempo para que los niños, niñas y jóvenes desarrollen sus actividades personales, son el pan de cada día en el mundo escolar.

 

+Lea:

Las tareas escolares: Herramienta didáctica por excelencia

 

Es necesario darle otro tratamiento a esta cuestión, y no caer en un radicalismo banal frente al tema, es necesario situarlo y analizarlo. Desde una reflexión didáctica las tareas tienen múltiples finalidades: en primer lugar, fortalecen el proceso del aprendizaje y afianzan los conocimientos construidos en clase; en segundo lugar, se encargan de formar hábitos de estudio donde se consolidan valores como la responsabilidad y la autonomía; y en tercer lugar, crean un puente entre la familia y la escuela, debido a que la asesoría y acompañamiento de los padres de familia en la realización de estos deberes escolares son vitales, principalmente en los primeros grados de escolarización.

 

+Conozca el libro Didáctica o dirección del aprendizaje

 

Para Posada y Toborda (2012: 24) existen dos tipos de tareas: las de práctica y las de preparación. Las primeras, refuerzan las habilidades o conocimientos recién adquiridos, y las segundas, intenta proveer información que sustente lo que se verá en la clase. Si bien estos dos tipos de deberes escolares son los que vemos comúnmente en los colegios, es menester producir un tercer tipo de tarea: la reflexiva.

 

La tarea reflexiva es aquella que busca pensar la vida cotidiana del estudiante, dialoga desde los saberes con la experiencia vital y construye conocimiento desde la finalidad del auto-aprendizaje, además incita a elaborar reflexiones sobre el contexto inmediato, y ubica al estudiante críticamente el mundo que habita. Este tipo de tarea se centra en dos características esenciales: la pregunta y la problematización.

 

Lea: Enseñar como nos gustaría aprender: las tareas

 

La pregunta en la escuela debe ser pensada desde un mirada mayéutica, donde el estudiante descubra las verdades por sí mismo, con base a las preguntas que el mismo ha elaborado, el lugar del profesor es el de provocador, ya que su explicación o abordaje teórico tiene que generar en el estudiante cuestionamientos que en lo posible el educador no solucione, esa es tarea del educando. Y la problematización, es una herramienta con la que se cuestiona la realidad y se da paso a la formación de conocimiento desde el pensamiento crítico. La pregunta y la problematización van unidas e interactúan paralelamente.

 

También existe un lugar concreto para el padre de familia en esta labor, y es la de “profesor de inteligencia”, para Meirieu (2005) el padre de familia tiene que ser un “profesor de inteligencia” el cual aproveche cada oportunidad de su experiencia diaria con sus hijos para hacerlos pensar y reflexionar.

 

Lea: El fin de las tareas

 

Con esto, no se quiere decir que todas las tareas en la escuela tienen que pasar por un tipo reflexivo (en su elaboración, en el aula este proceso siempre tiene que existir), las tareas de practica o preparación son necesarias, pero los profesores no se pueden casar con un solo tipo de tarea, hay que movilizarlas, por lo tanto, el profesor o profesora de matemáticas no se puede atrincherar en un tipo de tarea práctica, si bien es vital reforzar las habilidades lógico-matemáticas, las tareas tienen que buscar otros lugares ya sea de preparación o reflexión.

 

Para finalizar, si bien los padres de familia tienen un legítimo reclamo frente al exceso de tareas y el tiempo familiar que “pierden” con sus hijos, la culpa de esto no la tiene exclusivamente la escuela, entonces estamos realizando un mal diagnóstico del problema, el enemigo no es la tarea. Y por otra parte, los profesores no podemos descuidar el propósito formativo de cada tarea, esta tiene que tener unos objetivos claros, y debe estar guiada por una tipificación que la regule, finalmente las tareas son funcionales solo cuando existe un propósito que las guie.

 

Otros artículos de Isaac Pinedo Pérez AQUÍ

 

Bibliografía

Meirieu, Philippe (2005). Los deberes en casa. Barcelona: Octaedro.

Posada, Diana María y Taborda María Alejandra (2012). Reflexiones sobre la pertinencia de las tareas escolares: acercamientos para futuros estudios. Revista Uni-pluri/versidad, Vol. 12, No. 2. Medellín: Universidad de Antioquia.

 

Foto de Javier Pincemin. Tomada de Flickr

 

Agregar comentario

Debes iniciar sesión o registrarte para poder realizar comentarios.
PUBLICIDAD

Recibe nuestras novedades

PUBLICIDAD