Tópicos

01/03/2017 - 14:15

Necesidades especiales de las niñas y mujeres muy inteligentes

0 comentarios

Sally M. Reis
,

En 1976, Heather, una estudiante de sexto curso de Primaria que había pasado siete meses estudiando robótica y construyendo un robot de tamaño natural como parte de su trabajo en nuestro programa para superdotados, se acercó a mí con una observación preocupante. Me dijo que los hombres y las mujeres que habían estado visitando nuestra sala de recursos hacían comentarios y preguntas diferentes sobre su robot.

 

Lea:

Mujeres y arte en la construcción de una cultura de paz

Educación para la igualdad

 

Heather observó que las mujeres que venían a ver el robot le hacían preguntas sobre cómo lo había diseñado, qué clase de motor había usado, cómo se le había ocurrido la idea, y otras preguntas relacionadas con el proceso de construcción. Los hombres, sin embargo, parecían concentrarse en una pregunta más bien jocosa y guasona: ¿Has construido el robot para hacer las tareas domésticas? En aquel momento, la observación de Heather me sorprendió y pensé que se equivocaba en sus conclusiones. Sin embargo, en las semanas que siguieron a nuestra conversación, estuve escuchando los comentarios de los que visitaban nuestro programa y descubrí que la observación de Heather había sido extraordinariamente acertada.

 

+Conozca la colección Género y Educación

 

La primera o segunda pregunta que la mayoría de los visitantes masculinos, independientemente de su edad, hacían acerca del robot estaba relacionada con su capacidad para hacer las tareas domésticas. La pregunta que nosotros debemos hacer como educadores e investigadores es: «¿Hasta qué punto la socialización y las experiencias estereotipadas de las niñas brillantes durante sus años de formación tienen un impacto sobre su capacidad para desarrollar su potencial en sus vidas adultas?»

 

Pocas preguntas se pueden plantear sobre si tienen o no éxito las mujeres brillantes; sigue siendo un hecho que en casi todas las profesiones, los hombres superan abrumadoramente a las mujeres tanto en los logros profesionales que consiguen como en los beneficios financieros que cosechan.

 

Hoy en día, las estadísticas muestran que las mujeres ganan solamente un 60% de los salarios de los hombres y siguen recibiendo sólo un 60% de sus beneficios sociales. Se puede argumentar que estos hechos por sí solos no son una medida adecuada de la falta de éxito femenino; sin embargo, es importante reconocer que muchas mujeres superdotadas miran hacia atrás, a lo que ellas perciben como oportunidades perdidas (Sears & Barbee, 1977; Goleman, 1980a, 1980b; White, 1984).

 

Si la falta de éxito se mide mejor por las muchas mujeres mayores en nuestra sociedad que miran hacia atrás en sus vidas con sentimientos de pesar hacia las oportunidades perdidas y dicen, «Yo podría haber sido, pero...» o «Yo podría haber hecho, si...» o «Nunca tuve tiempo de...», entonces es nuestra responsabilidad ayudar a las futuras generaciones de mujeres, antes de que sea demasiado tarde.

 

Título tomado del libro: Niñas, mujeres y superdotación. Un desafío a la discriminación educativa de las mujeres. Autor: Sally M. Reis. pp. 61-62

Foto de Ministerio de Ciencia. Tomada de Flickr

 

Agregar comentario

Debes iniciar sesión o registrarte para poder realizar comentarios.
PUBLICIDAD

Recibe nuestras novedades

PUBLICIDAD