Tópicos

20/12/2016 - 15:30

Paz e integración

0 comentarios

Domingo Araya
,

En la raíz del conflicto en Colombia están la inequidad y la falta de una democracia real. Por la primera una amplia franja de la población del país ha sido marginada y ha vivido en el olvido, la frustración y muchas veces en la desesperación. Por la segunda, la voz de los que parecen la injusticia no han podido hablar, protestar y exigir.

 

+Lea Aprender con otros: un camino hacia la paz

 

Eso hizo que un grupo de personas que aspiraban a una mayor justicia, decidieran usar medios violentos para cambiar la sociedad y mejorar la sociedad. Esta opción fue favorecida por el contexto en que se dio, en la mitad del siglo pasado. Con el pasó del tiempo y los cambios en el mundo, especialmente tras la caída del muro de Berlín, se vio que este proyecto no era viable.

 

En el momento actual en Colombia, el grupo armado insurgente más importante, las FARC, deciden cambiar de estrategia en la lucha por sus ideales. Han aceptado entrar en el juego democrático, en la forma no violenta de resolver conflictos y realizar los valores que persiguen. El Estado entra en diálogo y firman un acuerdo de paz que es sometido a plebiscito popular para que sea un proyecto de toda la sociedad.

 

+Conozca la colección Juegos de paz

 

La democracia, como la justicia, es un ideal nunca realizado del todo y para siempre, siempre imperfecto pero perfectible. Ningún sistema de convivencia es plenamente democrático pero hay algunos que se acercan más al ideal y otros menos. Además de votar a los representantes cada cierto tiempo, la democracia implica la libre y adecuada información, la discusión, el diálogo, la deliberación, la participación y la toma de decisiones directa o indirecta. La democracia exige ciudadanos lúcidos, críticos y tolerantes.

 

+Conozca los libros La democracia es una obra de arte y Educación para la paz. Una pedagogía social para consolidar la democracia social y participativa

 

En el momento actual es muy importante que toda la sociedad comprenda y se prepare para lo que está sucediendo. Aquella parte que se había levantado en armas quiere dialogar y participar en la construcción de una sociedad más equitativa y democrática. Todos tenemos que celebrar esa decisión y cooperar para que se realice adecuadamente. Tenemos que estar abiertos y dispuestos a integrar a aquellos que se habían separado y que hoy quieren integrarse.

 

La sociedad entera tiene que participar en esta generosa apertura y acoger integrando al otro escindido, abrirnos a lo que ellos representan e incorporarlo en la realidad común. Una sociedad dividida no puede funcionar bien. No significa que todos pensaremos igual, eso sería horrible, sino que habrá diferentes enfoques, incluso contrarios, pero que se armonizarán en y a través del diálogo y la polémica bien intencionada.

 

La escisión de una parte de la sociedad, como también de la psique, trae funestas consecuencias. Es una enfermedad que hay que curar si no queremos ir a peor. Si no integramos esa parte segregada, se vuelve contra el todo y lo destruye. Las FARC pretendidamente voceros de los marginados sin voz van a poder hablar y decirnos algo que todos tenemos que escuchar y, seguramente habrá cambios en la vida social. A lo mejor nos dirán algo difícil de aceptar, como que también nosotros, supuestamente inocentes, tenemos, por acción u omisión, responsabilidad en la violencia que nos ha desgastado.

 

Tengamos presente que todos aquellos que han sido marginados a lo largo de nuestra dolorosa historia y los que han querido representarlos con métodos equivocados, todos ellos también son parte importante de la sociedad y que sin ellos no podemos vivir bien.

 

+Conozca los libros de Domingo Araya, filósofo.

Filosofía para vivir mejor -  Didáctica de la filosofía y Didáctica de la historia de la filosofía

 

Foto de Soñadores por la paz. Tomada de Flickr

Agregar comentario

Debes iniciar sesión o registrarte para poder realizar comentarios.
PUBLICIDAD

Recibe nuestras novedades

PUBLICIDAD