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28/03/2016 - 18:15

Sobre la evaluación auténtica de los aprendizajes

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Gladys Milena Vargas Beltrán
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Los avances de cada estudiante en el salón de clases, las preguntas que surgen en el desarrollo de una actividad de equipo, los aportes de los estudiantes en un debate, son sólo algunos ejemplos de la cotidianidad que, generalmente, no suele ser evaluada a cabalidad. 

La evaluación tradicional evalúa partiendo de lo que es visible, de lo concreto, llevando a los estudiantes a apuntar solamente a aquello que es objeto de la valoración, develando la ruptura existente entre el aprendizaje y la evaluación.

 

+Lea: 5 claves de la evaluación para el mejoramiento del aprendizaje escolar

 

La evaluación auténtica por su parte, permite evaluar los diferentes puntos de vista de los estudiantes ante una situación que deban resolver, que argumenten, que propongan, los lleva a valorar los datos existentes. Sin lugar a dudas, esto representa un mayor esfuerzo del docente en contraste con la evaluación tradicional. En este sentido, el maestro debe diseñar actividades que permitan a sus estudiantes “resolver activamente tareas complejas y auténticas, mientras usan sus conocimientos previos, el aprendizaje reciente y las habilidades para la solución de problemas reales” Herman, Aschbacher y Winters (1992, p. 2) .

 

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La evaluación auténtica permite al docente observar como sus estudiantes están confrontando lo que aprenden con la realidad, diseñar modelos que desarrollen habilidades mentales en los estudiantes que les lleve a actuar asertivamente en situaciones futuras. Así mismo, permite que el docente sea claro y abierto ante los criterios de evaluación que va a utilizar para valorar el aprendizaje. De otro lado, amplía el sentido de la evaluación al salirse del esquema formal de quices o exámenes, es decir, se abre paso a una evaluación más formativa. 

¿A qué llevaría entonces la evaluación auténtica? A fomentar en los estudiantes una capacidad autocrítica en relación con sus aprendizajes, a desarrollar habilidades del pensamiento vitales para resolver cualquier situación o problema y, a ampliar el sentido de la evaluación hacia la metacognición, de modo que los resultados de la evaluación sirvan para mejorar a futuro.

 

+Lea: Ocho elementos que hacen de la Evaluación Auténtica el eje de las Pruebas Saber

 

Desarrollar la evaluación auténtica en las aulas desde los primeros años de escolaridad, puede resultar en un mejor desempeño en las pruebas internas y externas, pero aun más importante, les dará elementos para desenvolverse en cualquier situación de aprendizaje no sólo en las aulas, sino también en la vida. 

 

Bibliografía:
Herman, J., Aschbacher, P. y Winters, L. (1992). A practical guide to alternative assessment. Alexandria (VA): Association for Supervision and Curriculum Development.

Foto de CollegeDegrees360 tomada de Flickr (se modificó el tamaño).

 



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