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EL DESARROLLO DE LAS FUNCIONES Y COMPETENCIAS COGNITIVAS BASICAS

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El desarrollo de las funciones y competencias cognitivas básicas. Una preocupación en América Latina

 

Giovanni M. Iafrancesco V.*

 

La tendencia educativa de finales del siglo XX y de inicios de este siglo XXI, es cualificar los desempeños y desarrollar las competencias cognitivas básicas, en especial en los educandos de los países latinoamericanos, como una estrategia de formación humana para la eficiencia, la eficacia, la efectividad y la pertinencia. Los países de la región necesitan un adecuado progreso humano de sus futuras generaciones, en relación con un apropiado desarrollo de los procesos cognitivos, pues es a través de ellos que se construye el conocimiento y se buscan nuevas alternativas para responder a las necesidades socio-culturales de hoy.

 

 

Desarrollar el juicio crítico, el pensamiento reflexivo y la capacidad creativa son alternativas para mejorar la formación en la capacidad intelectiva, y con ella desarrollar competencias y cualificar desempeños, resultantes al trabajar con verdaderos aprendizajes significativos.

 

El término competencias ha sido entendido como “un saber hacer en contexto”. Concepción demasiado simple, ya que sólo se limita al saber hacer, confundiéndose con los desempeños y que descuida la necesidad de utilizar la inteligencia en el proceso de construcción del conocimiento, por centrarse tan sólo en el manejo de habilidades y destrezas. Saber hacer sin entender no tiene sentido, como tampoco lo tiene saber pensar acerca de lo que no sabemos hacer. Las competencias están relacionadas con el uso apropiado de las aptitudes intelectivas y de las capacidades mentales para comprender lo que se hace, junto con el manejo eficiente, eficaz y efectivo de métodos, técnicas, procesos y procedimientos con habilidad y destreza para saber hacer lo que se comprende; y, en utilizar este saber y este saber hacer con pertinencia, en la solución de problemas relevantes. Una competencia entonces es “un saber pensar y un saber hacer en contexto”.

 

Es toy seguro que las competencias cognitivas básicas están más relacionadas con el potencial de aprendizaje de las personas que con sus habilidades y destrezas para hacer algo; entendiendo aquí por potencial de aprendizaje “la capacidad que tienen los individuos para pensar y desarrollar conductas inteligentes”.

 

Desde esta perspectiva quiero abordar el desarrollo de las competencias; por tal motivo las relacionaré con los aprendizajes significativos, con los factores que influyen para que éste se produzca y con las funciones cognitivas que deben tenerse en cuenta para que estas competencias puedan desarrollarse.


Los aprendizajes significativos y su relación con el desarrollo de las competencias cognitivas básicas

Existen muchos factores que influyen en el aprendizaje; unos exógenos y otros endógenos. Los primeros se escapan de las manos del educador y están relacionados con los contextos socio-culturales, psicológicos, ambientales, familiares, etc. Los segundos están relacionados con la institución educativa y el aula de clase, la pedagogía, la didáctica, el currículo, la forma de operar el proceso de enseñanza-aprendizaje como espacios de desarrollo de la capacidad intelectiva.

 

Entre los factores endógenos del sujeto se pueden considerar: las actitudes, las aptitudes intelectivas y las aptitudes procedimentales. Nuestros sistemas educativos han descuidado las aptitudes intelectivas, lo que se refleja en los criterios de evaluación del aprendizaje al evaluar las actitudes, los procedimientos y los contenidos; es decir, que si un estudiante quiere aprender (actitudes), maneja los procedimientos y aprende los contenidos, no importa que no comprenda lo aprendido y que no sepa hacer nada con lo que aprendió. Aquí está la diferencia entre aprender y aprender significativamente.

 

Es de vital importancia entonces que los educadores desarrollemos estos cuatro factores fundamentales a través de nuestra práctica pedagógica y de nuestras estrategias didácticas: las actitudes, las aptitudes intelectivas, las aptitudes procedimentales y el manejo de contenidos disciplinares.

 

Desarrollar actitudes implica generar expectativas, canalizar el interés, promover la motivación endógena y cualificar la atención como formas de asegurar la disposición de parte de quien aprende frente a los contenidos por aprender.

 

Desarrollar las aptitudes intelectivas implica buscar las estrategias educacionales, pedagógicas y didácticas para desarrollar la estructura mental de los educandos.

 

Desarrollar las aptitudes procedimentales implica que los centros educativos deben dotar de métodos, técnicas, procesos y estrategias a los alumnos para que desarrollen sus habilidades y destrezas y cualifiquen sus desempeños.

 

Manejar apropiadamente los contenidos disciplinares implica redefinir los estándares de calidad, estructurar apropiadamente los planes de estudio, las áreas y la pertinencia de las asignaturas, revisar los enfoques, los perfiles, las metodologías, las actividades de enseñanza-aprendizaje y los criterios, indicadores, procesos, formas e instrumentos de evaluación.


Los procesos de pensamiento y su relación con el desarrollo de las competencias cognitivas básicas

 

Para desarrollar las competencias cognitivas básicas es de vital importancia que los educadores conozcan de psicología del aprendizaje y comprendan los procesos a través de los cuales se desarrollan las habilidades mentales, entre los que están: mecanización (almacenar información, retenerla, recordarla y evocarla), concreción (a partir de la experiencia elaborar imágenes mentales, organizar ideas, elaborar conceptos y tomar postura crítica frente a ellos, lo que implica describir, comparar, clasificar, delimitar, definir, criticar, interpretar), configuración (identificar elementos de una estructura conceptual, definir sus funciones, establecer relaciones, organizar la estructura conceptual), abstracción (ir del todo a las partes y de las partes al todo, descomponer y recomponer, globalizar y particularizar, generalizar y especificar, deducir e inducir, analizar y sintetizar, concluir, explicar y argumentar), lógica (establecer relaciones causa-efecto, interpretar y argumentar dicha relación, formular hipótesis, seleccionar y manipular variables, predecir resultados, prever conclusiones, proponer alternativas de solución provisionales o definitivas), y formalización (experimentar la alternativa de solución propuesta; verificar, comprobar y demostrar que ésta es viable, lógica y pertinente; justificar la estrategia, aplicarla y hacer adecuaciones, transferencias y transformaciones; ingeniar, crear, innovar e inventar).

 

Estos procesos se desarrollan evolutivamente, de lo simple a lo complejo y se asocian a la edad y madurez mental, y trabajan los niveles de pensamiento crítico, reflexivo y creativo, que tiene como eje la interpretación, la argumentación y la creación. Competencias cognitivas básicas que buscamos desarrollar desde nuestras instituciones educativas; ésto exige que se deben cambiar las prácticas pedagógicas y didácticas de nuestras instituciones.

 

Desarrollar el potencial de aprendizaje de los educandos implica también que en nuestro proceso de mediación educadora, desde el aula de clase, en nuestros proceso de enseñanza aprendizaje, desarrollemos en los educandos sus funciones cognitivas: aquellas que necesita tener antes de aprender, aquellas que debe desarrollar mientras aprende y aquellas que debe expresar luego de aprender. Veamos en qué consisten estas funciones cognitivas.


Las funciones cognitivas y el potencial de aprendizaje y su relación con las competencias cognitivas básicas

 

Para Feuerstein (1979) “Las funciones cognitivas son los pre-requisitos básicos de la inteligencia que permiten, desde los procesos cognitivos, interiorizar información y autorregular al organismo para facilitar el aprendizaje significativo”. Las funciones cognitivas se refieren entonces a la cantidad y calidad de los datos acumulados por una persona antes de enfrentarse a un nuevo aprendizaje o a la solución de un nuevo problema.

 

Para Feuerstein (1979) las funciones cognitivas, como actividades del sistema nervioso explican, en parte, la capacidad que tienen las personas para servirse de la experiencia previa en su adaptación a nuevas situaciones. Las funciones cognitivas están relacionadas entonces con el potencial de aprendizaje (la capacidad que tienen los individuos para pensar y desarrollar conductas inteligentes) y con las competencias cognitivas básicas.

 

Las funciones cognitivas se clasifican dependiendo de la fase del acto mental: del input (antes), de la elaboración (durante) o del output (después), es decir: antes de aprender, mientras aprendemos y luego de aprender significativamente.


De acuerdo a estas fases del acto mental, éstas son las funciones cognitivas:

1- Funciones cognitivas en la fase de input (antes de aprender):

Estas funciones cognitivas se refieren a la cantidad y calidad de los datos acumulados por un individuo antes de enfrentarse a la solución de un problema, y ellas son:

- Percepción clara: Representa el conocimiento exacto y preciso, pero de forma simple y familiar, de la información. La falta de claridad (percepción borrosa), lleva a los educandos a definiciones imprecisas.

- Exploración sistemática de una situación de aprendizaje: Es la capacidad para organizar y planificar la información acumulada de forma sistemática.

- Habilidades lingüísticas a nivel de entrada: Es la capacidad para discriminar y diferenciar objetos, sucesos, relaciones y operaciones a través de reglas verbales estableciendo significados de símbolos y signos.

- Orientación espacial: Es la capacidad para establecer relaciones entre sucesos y objetos situados en el espacio de forma topológica y proyectiva.

- Orientación temporal: Es la capacidad para identificar relaciones entre sucesos pasados y futuros.

- Conservación, constancia y permanencia del objeto: Es la capacidad para conservar la invariabilidad de los objetos por encima de posibles variaciones en algunos de sus atributos y dimensiones.

- Organización de la información: Es la capacidad para utilizar diferentes fuentes de información de forma simultánea y establecer relaciones entre objetos y sucesos encontrando coherencia o incoherencia en las diferentes informaciones.

- Precisión y exactitud en la recepción de información: Es la capacidad para percibir la información con rigurosidad y cuidado.

2- Funciones cognitivas en la fase de elaboración (mientras se aprende):

Estas funciones cognitivas están relacionadas con la organización y la estructuración de la información en la solución de problemas, ellas son:

- Percepción y definición de un problema: Consiste en la habilidad para delimitar qué pide el problema, qué puntos hay que acotar y cómo averiguarlos. Se fundamenta en el pensamiento reflexivo, en la búsqueda de definiciones convenientes descartando incompatibilidades y/o incongruencias utilizando todo tipo de información previamente almacenada y que se relacione con el problema a delimitar.

- Selección de información relevante: Es la capacidad para elegir la información previamente almacenada y relevante para la solución del problema que se trate. Esta información se almacena en la memoria a largo plazo y supone poco esfuerzo para recordarla, lo que permite establecer comparaciones y relaciones entre sucesos ocurridos en diferentes actividades y momentos de forma fácil.

- Interiorización y representación mental: Es la capacidad para utilizar símbolos internos de representación.

- Amplitud y flexibilidad mental: Es la capacidad para utilizar diferentes fuentes de información, estableciendo entre ellas una coordinación y combinación adecuada para llegar al pensamiento operativo.

- Planificación de la conducta: Es la capacidad para prever la meta que se quiere conseguir utilizando la información adquirida previamente. Permite desarrollar de forma secuencial y acumulativa las etapas necesarias para encontrar la solución al problema o lograr la meta propuesta.

- Organización y estructuración perceptiva: Es la capacidad para orientar, establecer y proyectar relaciones.

- Conducta comparativa: Es la capacidad para realizar todo tipo de comparaciones y relacionar objetos y sucesos anticipándose a la situación. Permite resumir la información almacenada de forma automática (evocación).

- Pensamiento hipotético: Es la capacidad para establecer hipótesis, formularlas y comprobarlas aceptando o rechazando la hipótesis previamente establecida. Les permite establecer todo tipo de relaciones y descartar el ensayo-error y las respuestas al azar.

- Evidencia lógica: Es la capacidad para demostrar las respuestas a través del razonamiento lógico, formulando y razonando con argumentos, justificando y validando sus respuestas.

- Clasificación cognitiva: Es la capacidad para organizar datos en categorías inclusivas y superiores. Esta función demanda percepción, conservación y constancia de información previa, uso de conceptos, instrumentos verbales y el manejo simultáneo de dos o más fuentes de información; como también conducta comparativa, sumativa, uso de relaciones virtuales, de atención y precisión en las respuestas.

3- Funciones cognitivas en la fase de output (después de aprender):

Estas funciones cognitivas están relacionadas con la comunicación exacta y precisa de la respuesta o solución del problema planteado, ellas son:

- Comunicación explícita: Es la capacidad de utilizar un lenguaje claro y preciso que responda al problema formulado con alto nivel de comprensión.

- Proyección de relaciones virtuales: Es la capacidad para ver y establecer relaciones que existen potencialmente pero no en la realidad. Esta función exige reestructuración y configuración de relaciones ante situaciones nuevas.

- Reglas verbales para comunicar la respuesta: Es la capacidad que se manifiesta en el uso, manejo y deducción de reglas verbales para la solución de un problema.

- Elaboración y desinhibición en la comunicación de la respuesta: Es la capacidad para expresar la respuesta de forma rápida, correcta y sistemática.

- Respuestas por ensayo-error: Éstas se dan cuando los educandos no conservan las metas u objetivos establecidos por ellos mismos en relación con el aprendizaje, por falta de percepción precisa y completa, por carencia de conductas comparativa y sumativa, por bajo nivel de pensamiento reflexivo y por falta de lógica en la búsqueda de relaciones causales, lo que los hace ineficaces.

- Precisión y exactitud en las respuestas: Es la capacidad de pensar y expresar la respuesta correcta a un problema o situación general de aprendizaje.

- Transporte visual: Es la capacidad para completar figuras y transportarlas visualmente (cierre gestáltico).

- Control de las respuestas: Es la capacidad para reflexionar antes de emitir cualquier tipo de respuesta. El control y la auto-corrección implican procesos metacognitivos.

Si los educadores tuviéramos en cuenta estas funciones cognitivas y encontráramos la forma de desarrollarlas, de seguro nuestros estudiantes mejorarían su capacidad intelectiva, sus procesos de pensamiento y como resultado cualificarían sus desempeños mentales, sus competencias y desarrollarían su potencial de aprendizaje.

Propuestas como las de Reuven Feuerstein (Programa de Enriquecimiento Instrumental PEI basado en la modificabilidad estructural cognitiva), José María Martínez (Proyecto de Actividades para el Reforzamiento del Potencial de Aprendizaje ARPA), David Perkins (Enseñanza para la comprensión), Howard Gardner (Inteligencias Múltiples) y Matheus Lippman (Filosofía para niños), nos permitirían encontrar mejores estrategias para cualificar las aptitudes intelectivas de los educandos en las escuelas, y pensar en una didáctica, que desde el constructivismo, el cognitivismo, con lúdica y actividad por parte del sujeto que aprende, posibilite desarrollar las competencias cognitivas básicas: interpretativas, argumentativas y propositivas.


Implicaciones

 

Producir estos cambios en educación, en pedagogía y en didáctica, implica cambiar los procesos de gestión curricular y administrativa en las instituciones educativas y definir nuevos criterios, procesos e instrumentos de evaluación del aprendizaje. Esto hace suponer, que formar en y para las competencias no es una tarea fácil, pero si posible y recomendable.

 

Aprender a ser, aprender a saber, aprender a saber hacer, aprender a sentir, aprender a pensar, aprender a actuar, aprender a vivir, aprender a aprender, aprender a emprender, aprender a convivir, aprender a crear, aprender a innovar son necesidades vitales para el desarrollo individual, social y cultural, pues son una forma de aprender a competir, en este mundo globalizado. Para lograrlo, es necesario establecer nuevos estándares de calidad y operacionalizarlos desde el currículo, los modelos pedagógicos, las estrategias didácticas de enseñanza-aprendizaje y con nuevas formas, procesos, criterios e instrumentos de evaluación.

 

Si formamos actitudinalmente a nuestros educandos hacia el aprendizaje, si desarrollamos en ellos sus aptitudes intelectivas, en especial sus funciones cognitivas e inteligencias múltiples, si los dotamos de herramientas procedimentales, de hábitos y de habilidades y destrezas, si les permitimos construir y aplicar el conocimiento construido, si les permitimos pensar divergentemente y crear, entonces, lo más probable es que como resultado, logremos desarrollar personas competentes, cualificadas en sus desempeños, que formarán parte de la solución y no del problema, en el sitio y situación en que se encuentren. Latinoamérica necesita este tipo de educandos, pues son los futuros profesionales que asumirán las riendas perdidas para el manejo de nuestros recursos.


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*Consultor de la Organización de Naciones Unidas ONU en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD en Panamá. Profesor Distinguido de la Universidad de La Salle, Bogotá, Colombia.

 

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