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Accesibilidad y discapacidad en la era digital: más allá del ser y estar accesible está el ser inclusivo

Magisterio
18/02/2019 - 15:00
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By Freepik
La accesibilidad tiene una dimensión muy amplia que abarca, de manera general, a todas las personas y ha pasado de ser un caso especial a considerar que sólo afectaba a un pequeño colectivo de personas a formar parte de los derechos fundamentales de éstas. Si bien, el término accesibilidad abarca muchas consideraciones, para el caso de este artículo se examina la accesibilidad de las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) y se analizan tres condiciones indispensables para que las personas puedan hacer un uso efectivo de éstas: el estar accesible, el ser accesible y el ser inclusivo. A través de este análisis se pone de manifiesto la necesidad de contar con una política clara y una cultura de uso de la tecnología para potenciar el impacto positivo de ésta en la vida de las personas, como condición necesaria para garantizar y facilitar la participación social y el uso de las TIC como medio para garantizar la igualdad de oportunidades en el ejercicio de los derechos en la actual sociedad de la información.
Palabras clave: Accesibilidad, ayudas técnicas, internet, brecha digital, inclusión digital, TIC.
Introducción
Según United Nations Enable , iniciativa de Naciones Unidas por los derechos de las personas con discapacidad, se define la accesibilidad como: “la situación en la que las personas con discapacidad no encuentran barreras exteriores para utilizar el espacio físico, para aprovechar la oferta de educación, para integrarse al cuerpo laboral, para participar en la vida cultural y en la relación personal” (Naciones Unidas, 2008). En este sentido, la accesibilidad no se reduce sólo al medio arquitectónico, urbanístico y del transporte, sino que se extiende a todos los componentes intra e interpersonales de un individuo, en especial durante las últimas décadas en donde la tecnología ha transformado de manera sustantiva la forma en la que interactuamos con el entorno y nos relacionamos. Por lo tanto, de ahora en adelante en este artículo se tratará el término accesibilidad extendiéndolo a cualquier persona, independiente de su raza, sexo, credo, condición socioeconómica o de discapacidad; es un término acuñado pensando en la diversidad.
Hace poco más de quince años, internet y las TIC eran aún un concepto poco conocido, o, como lo expresa Castells (2001), un concepto minoritario para una elite de internautas en los desarrollados. Por fortuna, y en contra de todas las predicciones realizadas en la década pasada, el papel determinante que juega la tecnología en el desarrollo y su estrecha relación e influencia en todos los aspectos sociales han crecido a un ritmo acelerado, propiciando cambios económicos, políticos, sociales y culturales que exigen de parte de la sociedad una política clara para hacer frente al cambio y sacar el mejor partido de éste, pues si la información es un recurso para el desarrollo, las TIC se convierten en una herramienta fundamental (Acevedo, 2004.). 
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Por eso, en Latinoamérica, uno de los continentes más desiguales del globo, aprovechar este tipo de herramientas se convierte en una prioridad y quizás en una de las pocas oportunidades en la actualidad para propiciar ese desarrollo que parece cada vez más distante. Desde la premisa, entonces, de que las nuevas tecnologías, y en especial Internet, son una herramienta que puede ser orientada a garantizar la igualdad en los derechos de las personas y aumentar sus oportunidades, el concepto de accesibilidad web tiene un ámbito de proyección amplio que, para el caso de este artículo, se centra en el estudio del acceso a la información en internet (disponible y accesible) y la inclusión digital como política pública y cultura ciudadana.
es imprescindible que cualquier tecnología o medio de comunicación sea accesible, de manera que garantice el acceso participativo sin permitir que factores de tipo económico, social, cultural, espacial, temporal o de nivel de discapacidad física o sensorial puedan impedir el acceso de las personas a estos servicios.
1. ¿Qué es la accesibilidad web en el contexto de la inclusión social?
Es posible definir accesibilidad web en el contexto de la inclusión social como una característica fundamental que debe poseer todo producto y servicio que esté disponible para los usuarios a través de internet, tales como espacios virtuales de interacción, páginas web, imágenes, aplicaciones interactivas, material multimedia, documentos, presentaciones, herramientas comunicativas (chat, videoconferencia, foros) y en general medios de información que permitan que cualquier persona, independiente de las condiciones de su entorno, pueda hacer un uso efectivo de éstos de manera regular. 
En la actualidad, un gran número de personas no pueden hacer un uso efectivo de Internet y de las TIC, en general, pues no tienen conexión a la red o un computador o no poseen los conocimientos básicos o se encuentran en situación de exclusión por su situación socioeconómica o de salud (adultos mayores, personas discapacitadas, minorías étnicas). Para estas personas es muy difícil integrarse al proceso de participación social mediada por la tecnología y deben sufrir las consecuencias de su rezago tecnológico; por esta razón, es imprescindible que cualquier tecnología o medio de comunicación sea accesible, de manera que garantice el acceso participativo sin permitir que factores de tipo económico, social, cultural, espacial, temporal o de nivel de discapacidad física o sensorial puedan impedir el acceso de las personas a estos servicios.
2. La importancia de la accesibilidad en la era digital
El acceso de todas las personas al conocimiento y a la información incrementa las oportunidades de desarrollo y crecimiento personal y profesional, al mismo tiempo que favorece la inserción en la sociedad de la información y permite la participación activa de los ciudadanos en ésta (Castells, 1998). Antes de la aparición de las TIC y de su uso extendido muchos sectores de la población (minorías étnicas, religiosas, mujeres, personas de bajos recursos, discapacitados, etc. ) se encontraban en situaciones de exclusión social y no tenían herramientas que les permitiera cambiar su situación y equilibrar un poco la balanza de las desigualdades sociales a su favor, pero ahora, con el advenimiento de Internet y los beneficios que se desprenden de su uso, como las comunicaciones, las redes sociales, la educación virtual, el gobierno electrónico, la búsqueda de información en tiempo real y el teletrabajo, cada vez más personas han encontrado una oportunidad para integrarse a la sociedad. 
Sin embargo, la brecha digital, entendida como la diferencia entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no, ha interpuesto obstáculos difíciles de superar para algunas personas, aumentando las dificultades que sus ya exiguas posibilidades representaban para el desarrollo de sus vidas y agravadas por la falta de políticas públicas que promuevan al interior de los estados el uso de las TIC para favorecer el desarrollo de sus sociedades de modo igualitario. Por ello, es una obligación social el diseñar estrategias organizativas y políticas públicas de acceso que pongan al alcance de todas las personas las tecnologías de la información y la comunicación, que tan importante papel han adquirido en nuestra sociedad durante las últimas dos décadas y se perfilan como parte fundamental del desarrollo tecnológico y cultural de la sociedad en el futuro cercano y a mediano plazo.
Pero esto no debe entenderse como un crecimiento tecnológico desmesurado, o como si la tecnología fuese la panacea que soluciona los problemas sociales que por siempre han estado presentes, pues si bien, la tecnología es una herramienta que favorece el desarrollo, ésta no es un fin en sí misma y no producirá mayor impacto si no es correctamente promovida y asimilada por la sociedad.
3. No es suficiente con estar y ser accesible
Hay una gran diferencia entre que el estado ponga a disposición de la ciudadanía un sistema de voto electrónico y el que ésta pueda utilizarlo, o que una universidad instale una plataforma para educación virtual y que los estudiantes puedan, efectivamente, aprender en ésta. Este hecho se produce porque hay una diferencia sustancial, en términos de tecnología, entre estar accesible y ser accesible. El primer estado garantiza que la tecnología existe (por ejemplo las páginas web, los foros, blogs, plataformas de e-learning) y que se encuentra disponible, pero el que ese algo se encuentre en algún lugar no implica, necesariamente, que se pueda acceder a éste y se pueda utilizar satisfactoriamente. Por este motivo, el término ser accesible cobra sentido, pues es complemento del primero y garantiza que será posible acceder a la tecnología, utilizarla y beneficiarse de su uso, como puede ser que una persona ciega pueda navegar por internet con su lector de pantalla y hacer uso del correo electrónico para enviar una tarea a la universidad a distancia en donde está estudiando una carrera profesional.
se encontraban en situaciones de exclusión social y no tenían herramientas que les permitiera cambiar su situación y equilibrar un poco la balanza de las desigualdades sociales a su favor, pero ahora, con el advenimiento de Internet y los beneficios que se desprenden de su uso, como las comunicaciones, las redes sociales, la educación virtual, el gobierno electrónico, la búsqueda de información en tiempo real y el teletrabajo, cada vez más personas han encontrado una oportunidad para integrarse a la sociedad. 
 
La digitalización de la información, los avances en infraestructura tecnológica, el abaratamiento de la tecnología y la globalización hacen que la información se convierta en algo universalmente accesible (Negroponte, 1996.), pero esto no garantiza que ésta sea fácil de encontrar por los usuarios, y en caso de encontrarla, que sepan cómo seleccionarla, procesarla y utilizarla para su beneficio. Actualmente, la mayoría de los sitios web públicos y privados, incluso las universidades e instituciones educativas, presentan barreras de accesibilidad que hacen difícil e, incluso, imposible su utilización, no sólo para usuarios con discapacidad sino, también, para aquellos que gozan del pleno uso de sus facultades físicas y cognitivas. Si los sitios web y el software de acceso a los contenidos en Internet fueran usables y accesibles y se siguieran las recomendaciones que organismos como el W3C  ha dispuesto para tal fin, la mayoría de las personas podrían utilizar estos servicios de forma eficaz, gozando del derecho a participar de los servicios de información y los beneficios derivados de este uso.
4. Accesibilidad en la sociedad de la Información
El constante y apabullante flujo de información ha propiciado el nacimiento de la actual sociedad de la información (Castells, 2001.), en donde las personas han pasado a los protagonistas principales y fin último de la llamada web. Si bien, durante los últimos 10 años se han generado más avances tecnológicos que durante los primeros 70 años del siglo XX, por primera vez la sociedad es completamente consciente que estos cambios son importantes no por lo que representan en sí mismos, sino porque han sido propiciados por la masa en común que ha sido arrojada a un frenesí de participación online.
Durante los primeros años de internet la relación entre los usuarios y la web era vertical y unidireccional, compuesta por una minoría de usuarios con el poder para publicar información y la gran mayoría que sólo podían acceder a ésta como consumidores pasivos, sin voz ni voto. Durante este período estados como el estar accesible (disponibilidad de la información en la red) y ser accesible (característica de los contenidos que permiten a la mayoría de los usuarios usarlos y acceder a éstos) tomaron total relevancia, pues se constituían en garantía para que la mayoría de personas pudieran acceder a la información. Pero en el presente, en donde la web es un espacio de interacción horizontal, igualitario y ordenado en el caos, el verdadero valor de internet radica no solo en que los usuarios puedan encontrar información, sino que puedan disponer de ésta, interactuar entre sí, ser ubicuos y producir e intercambiar información para reciclar y generar nuevo conocimiento de manera colaborativa, y por esto, las características de estar y ser accesible no resultan suficientes para garantizar a las personas que puedan acceder completamente a la información y participar activamente en la red como prosumidores (Carmona & Octavio, 2009.).
El prosumidor es aquel usuario que se encuentra en la cima del uso de las TIC: es aquel que conoce los medios para buscar la información (o mejor aún, hacer que ésta lo busque a él, por ejemplo el uso de RSS ), que puede hacer uso de ésta (alfabetización digital, conexión a internet, equipo de computo y ayudas de asistencia como lectores de pantalla para personas ciegas) y que,  además, y quizás más importante, se ha apropiado correctamente de las TIC y sabe que son un mecanismo clave para brindarle oportunidades, por lo tanto participa activamente en la sociedad red. El prosumidor resulta ser el usuario-paradigma en el uso de las TIC, pues no se limita solo a consumir información pasivamente, sino que la analiza, filtra, mezcla y comparte convirtiéndose a sí mismo en agente de desarrollo completamente integrado a los procesos de participación en la sociedad red, casi sin darse cuenta se convierte en agente de cambio que genera transformación social en su entorno, y muestra de ello son los procesos de regulación social y política que realizan las redes sociales como el portal Wikileaks  o los sitios de aprendizaje colaborativo como Wikipedia . 
Si bien, la minoría de los usuarios son prosumidores, este pequeño número de agentes de cambio han propiciado aún más el avance y la inclusión de la tecnología, por este motivo se hace imperativo ir más allá del estar y ser accesible y propiciar políticas públicas y de cultura para que cada vez más usuarios tomen el papel de prosumidores, acelerando el cambio, la inclusión, la participación y el desarrollo.
En esta Sociedad de la Información es cada vez es más frecuente ofrecer servicios basados en la tecnología que aporta Internet. La navegación por Internet ofrece muchos contenidos de diversa índole y servicios como búsqueda de empleo, educación en línea, participación ciudadana, documentación, entretenimiento, gestiones administrativas, etc. Por ello, es muy importante garantizar la accesibilidad a todas las personas. La diversidad encontrada en la sociedad junto con el avance acelerado de las tecnologías hace que haya que prestar interés en aspectos de accesibilidad web para evitar que la llamada brecha digital aumente de manera considerable y sea una realidad sostenible el camino hacia el desarrollo de la sociedad basada en el conocimiento.
5. Conclusiones
La accesibilidad universal es un derecho de todas las personas que garantiza la igualdad y la participación de éstas en la sociedad y en todas las actividades que componen la vida en comunidad y se relacionan con el desarrollo de la personalidad y el proyecto de vida de las personas.
Internet se ha convertido en una potente herramienta que favorece la educación, las comunicaciones, las relaciones laborales, el comercio, la investigación, la participación ciudadana y la regulación social, poniéndose al alcance de casi todas las personas y aumentando sus posibilidades de vida, si bien, para algunas personas que no tienen acceso esto se ha convertido en un grave obstáculo, dando origen a la llamada brecha digital. 
Debido a la actual dinámica de internet se hace imprescindible que, además de que los contenidos, se encuentren accesibles y sean accesibles también se empodere al usuario para que pueda, a su vez, producir información y compartirla con los demás usuarios, para darle sentido completamente a la accesibilidad web como garantía de una política incluyente en la era digital.
Al hacer que los servicios web sean accesibles para usuarios en situación de vulnerabilidad social (minorías, bajos recursos, adultos mayores, discapacitados, inmigrantes, etc.), también serán más accesibles para todos los usuarios en general y esto redundará en un beneficio para todos pues se debe recordar que la sociedad es diversa y es un deber de todos respetar y apreciar la diversidad.
Es importante que los estados promuevan la implementación de políticas públicas en el sector de TIC y de proyectos de gestión de contenidos digitales y de apropiación por parte de la ciudadanía, que garanticen el acceso a la gran mayoría de usuarios en igualdad de condiciones y mejorando sustantivamente la experiencia de éste frente al uso de la tecnología. Estas medidas servirán de motor dinamizador de la innovación, así como para impulsar nuevas políticas de inclusión digital apoyadas en los recursos electrónicos, que permitirán actuaciones transparentes de acceso a la participación activa por parte de todas las personas en la sociedad de la información.
Referencias
Acevedo, M. (2004). “Las TIC en las políticas de cooperación al desarrollo: hacia una nueva cooperación en la Sociedad Red”. Cuadernos Internacionales de Tecnología para el Desarrollo Humano, 2004, núm. 2.
Brown, A. J., & Jay, C. (2008). SASWAT Technical Requirements.
Carmona, I., & Octavio, J. (2009). “El prosumidor. El actor comunicativo de la sociedad de la ubicuidad”. En: Palabra Clave, 11(1).
Castaño, C. (Dir). (2008). La segunda brecha digital. Madrid: Ediciones Cátedra.
Castells, M. (1998). Hacia el estado red. Globalización económica e instituciones políticas en la era de la información. Ponencia presentada en el Seminario sobre “Sociedad y reforma del estado”, organizado por el Ministerio de Administracao Federal e Reforma Do Estado, Republica Federativa do Brasil. Sao Paulo, pp. 26–28.
Castells, M. (2001). “Internet y la sociedad red”. En: Letra Internacional, 71, pp. 4-16.
Negroponte, N., & Silva, F. (1996). Ser digital. Caminho.
Notas
Juan Gabriel Sáenz. Ingeniero en control electrónico. Especialista en gestión de contenidos web y Máster en Tecnologías Accesibles para la Sociedad de la Información por la Universitat Oberta de Catalunya. Seis años de experiencia en desarrollo de aplicaciones web, desarrollo de herramientas informáticas para E-learning y sistemas de información. Sus principales áreas de interés son la accesibilidad web y usabilidad, los sistemas operativos, software libre, lenguajes de programación, inteligencia artificial, sistemas de documentación y sociedad de la información. Actualmente se desempeña como consultor experto en varias organizaciones e instituciones educativas en temas de análisis y desarrollo continuo de sistemas de información, de procesos de innovación tecnológica y en desarrollo de nuevas herramientas y aplicaciones para el E-learning y TICs para el desarrollo y software libre para la educación y el desarrollo. Consultor experto en e-learning, accesibilidad y software libre para la Sociedad de la Información.
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