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Adiós a la guerra: los colores de la paz

Por Keilyn Julieth Sánchez Espitia
Magisterio
25/08/2016 - 11:00
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Foto tomada de: Revista Internacional Magisterio No. 81

 

Solemos situar a los niños y niñas al margen de la vida comunitaria, especialmente en los escenarios de conflicto armado y posconflicto. Sin embargo, ya sea por la experiencia vivida o por el cúmulo de narraciones que circulan en su entramado social, los infantes han construido desde sus propios contextos el relato de un país marcado por la guerra y el sueño de una Colombia pintada de paz. Ahora bien, ¿cómo conocer y reivindicar estos relatos? (Lea Relatos y educación en Derechos Humanos)

 

Con el propósito de movilizar a niños y niñas entre 7 y 12 años de todo el territorio nacional para que, mediante una producción gráfica y un relato, unieran sus voces a la construcción de un país diferente, el colectivo Educación para la paz lanzó la convocatoria Museo Itinerante Adiós a la guerra: los colores de la paz. De esta forma, mediante dibujos y narrativas, se buscó incorporar los sentimientos de los infantes en la construcción de una memoria colectiva de la guerra y en la consolidación de una cultura de la paz para la no repetición de hechos atroces. (Conozca el libro Los pequeños ejércitos).

 

Al cierre de la convocatoria se recibieron 1921 dibujos provenientes de más de diez departamentos del país. Entre ellos, se destaca la participación de niños y niñas de zonas afectadas por el conflicto armado, de infantes pertenecientes a comunidades indígenas y de menores en situación de discapacidad.

 

Más adelante, se seleccionaron cincuenta piezas gráficas que hoy recorren el país a manera de museo itinerante. La exhibición se ha desarrollado en diferentes escenarios (familia, escuela, comunidad), acompañada de actividades como conversatorios con los niños y niñas que participaron en la convocatoria, seminarios de formación, talleres experienciales, cine-foros y elaboración de piezas comunicativas en relación con el impacto de la visita del museo a las regiones. (Conozca el libro Las Ciencias sociales a través del cine).

 

¿Qué imagen y representación tienen los infantes acerca de la guerra?

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En primera instancia, los niños reflejan en sus narrativas e ilustraciones no solo conocimientos, percepciones, actitudes y emociones acerca de los impactos y efectos de la guerra en sus entornos, sino también develan una clara capacidad de simpatía frente a las situaciones de contingencia de sus congéneres.

 

En segundo lugar, si bien los niños y niñas reconocen diferentes modalidades de la violencia derivadas del conflicto armado como el secuestro y las minas antipersonal, no limitan su percepción de la guerra a los mismo, sino que también incluyen la necesidad de mitigar fenómenos como la contaminación ambiental, las riñas entre barras de fútbol, la discriminación y el maltrato hacia la mujer, entre otros.

 

Finalmente, los infantes reconocen la guerra y la violencia como una responsabilidad de todos, derivadas de la falta de amor y comprensión hacia la situación de sus compatriotas. En las narrativas y dibujos, no sólo se manifiesta la posibilidad de comprender las situaciones de vulnerabilidad y fortuna de los otros y solidarizarse ante las mismas, sino también la capacidad de imaginarse en esa situación y de ponerse en el lugar del otro.

 

 

¿Cómo imaginan los niños y niñas a una Colombia en paz?

 

Aunque existe en los niños y niñas un reconocimiento de los impactos que han tenido la guerra y la violencia en el “vivir juntos”, también se hace presente en ellos la posibilidad de imaginar y crear una realidad diferente. Así, los relatos aspiracionales de los infantes transitan entre cuentos, ensueños, canciones y anécdotas que tiñen la paz con diferentes texturas, colores y matices.

 

Inicialmente, los relatos e ilustraciones de los infantes manifiestan la exigencia del cese de la guerra, la discriminación, el maltrato y la indiferencia ante el sufrimiento de los otros, pues sólo así es posible pensar en un país diferente.

 

También, se evoca la paz como la oportunidad para dejar atrás el miedo y recuperar los territorios “intransitables”. Los niños y niñas, antes alertados por el inminente peligro de una mina antipersonal, el reclutamiento o el secuestro, hoy exigen volver a jugar en libertad, reencontrarse con la naturaleza sin temor y construir nuevos lazos más allá de las barreras.

 

Finalmente, en situaciones de fragilidad y vulneración, expuestas en sus narrativas, los niños y niñas construyen personajes capaces de reconocer los daños causados a otros, así como la posibilidad de subsanar los mismos. En otras palabras, es de exaltar el valor otorgado por los infantes al perdón y la reconciliación en la construcción de paz; elementos sin los cuales ésta no sería posible.

 

El museo itinerante ha permitido reconocer el impacto que ha tenido la guerra en la vida de los niños y niñas de Colombia, así como conocer sus narrativas aspiracionales frente a la construcción de un país diferente. Ha promovido la socialización de los modos de resistencia e imputación que los infantes han asumido frente al miedo y el dolor que por largos años se han instaurado no sólo en los lugares que transitan, sino también en sus prácticas familiares y comunitarias. Pero, en especial, esta iniciativa ha permitido que cientos de colombianos unan sus voces a las de nuestros niños y niñas para decir juntos: “Adiós a la guerra: los colores de la paz”.

(Conozca la colección Juegos de Paz)

 

Nota

Licenciada en Humanidades y Lengua Castellana de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Investigadora del grupo Moralia de esta misma universidad. Coordinadora del Programa Escuelas PazArte de la Fundación In-Ju Huellas. Miembro activo del colectivo Educación para la paz.

 

Foto tomada de: Revista Internacional Magisterio No. 81

 

 

 

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