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Aletheia o aprender revelando arte

Magisterio
16/11/2018 - 11:45
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Buenos Aires es la catarsis de tres millones de argentinos. La neurosis bonaerense es la única neurosis saludable, una psicopatía aún por diagnosticar. Sabiamente desorganizada, esta ciudad te dispone para ser feliz.

Buenos Aires te acompaña y te moldea. Su espacio eres tú. La ciudad contribuye en cada nueva experiencia y acaba por enmarcar tu vida. Diagnosticados de esta neurosis creativa y saludable, nos dirigimos hacia el número 1.347 de la interminable calle Gallo. Allí, entre un par de edificios que la superan en altura, se alza chiquita pero serena la escuela Aletheia.

Las aulas y el patio rebosan de grandes cajones con herramientas y otros objetos que dan vida al aprendizaje. Proliferan las clásicas cartulinas, el pegamento y los rotuladores, pero también elementos de la naturaleza, palos, rocas y hojas, madera de ocume, yogures vacíos y otros residuos ahora vivos, cristales y tuercas.

La escuela tiene su propia identidad, la identidad de su claustro y de su directora, María Victoria Alfieri, quien me recibe en su despacho para explicarme todo esto que, sin palabras, ya te cuentan los muros de sus aulas. Ellos te hablan de otro modo, radiantes de aprendizaje, con el lenguaje del amor a primera vista que nació en el encuentro con la pedagogía reggiana.

El atelier es un espacio privilegiado para la expresión, la experimentación y la documentación del proceso. Es el espacio que nos moldea guiando nuestra creatividad. Dentro de un atelier, todos somos creativos. Nos guían el diseño del lugar y la composición de sus elementos.

Espacios que guían el aprendizaje
El atelier es el espacio por excelencia para la experimentación, la investigación y la manipulación. En el atelier se escucha la voz del niño sobre cualquier otra y se le otorga libertad en sus procesos creativos. Los alumnos están acompañados por maestros y atelieristas, que complementan el currículo y la expresión en los más de cien lenguajes posibles de expresión en la infancia. El atelier es el espacio de aprendizaje donde se tienden puentes entre la creación artística y los contenidos del currículo.

El atelier es un gran taller abierto, lleno de posibilidades y elementos a disposición de los más pequeños. Una mezcla entre caja de costura y de herramientas, taller mecánico, vidriera, carpintería o taller de pintura, todo bien batido y a pequeña escala. Con los años, las escuelas reggianas de todo el mundo han desarrollado su propio espacio de atelier para cada aula o nivel. Los atelieres despiertan la expresión y la creatividad, incardinados en los contenidos del currículo. Todo contenido curricular está vivo y solo muere cuando usamos herramientas pasivas de presentación que lo sacrifican.

El atelier es un espacio privilegiado para la expresión, la experimentación y la documentación del proceso. Es el espacio que nos moldea guiando nuestra creatividad. Dentro de un atelier, todos somos creativos. Nos guían el diseño del lugar y la composición de sus elementos.

La documentación pedagógica es, al mismo tiempo, el proceso y el espacio creado por los profesores que nace de la escucha a los alumnos. Los maestros
documentan los proyectos con imágenes, fotos, anotaciones, vídeos…, hacen viva la evaluación continua y cualitativa. La documentación configura el espacio que se diseña al documentar el proceso de aprendizaje con carteles, pósteres, notas y todo tipo de herramientas, analizando los pasos de cada proyecto. Por eso nunca se encierra en la sala de profesores, sino que se comparte. Con la representación del proyecto en el espacio, se facilita la mejora de la práctica docente, compartiendo reflexiones con compañeros, padres y alumnos.

La documentación es escrita y fotografiada, dibujada o anotada, filmada o esquematizada. Es el proceso que hace de la evaluación una experiencia de aprendizaje dialógica y participada. En la documentación hay señas vivas del producto final, ya que convierte todo el proceso en un producto y crea una rutina de reflexión para los profesores. De este modo, redescubren los hitos más significativos en la comprensión del contenido curricular.

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En la muestra el aprendizaje se hace vivo, es el momento de la revelación compartida por docentes, alumnos y padres. La muestra es el espacio de presentación del trabajo de los atelieres y de los proyectos desarrollados. Un hito que hace de la escuela un taller activo durante el año y un museo compartido en comunidad al final de cada curso. Da valor al aprendizaje y a sus productos y permite enfatizar la importancia de la metodología y el proceso.

La muestra es la organización de las evidencias de aprendizaje, expuestas de forma original y comentadas por los propios alumnos como protagonistas.
Porque en la muestra, además de hacer públicos los productos de aprendizaje, tiene lugar otra forma de revelación, la que sorprende a los visitantes en la narración que les guía.  La muestra recupera la voz constructora del aprendizaje en nuestros alumnos. Al visitar la muestra, los niños se reconocen en sus productos y rememoran sus procesos creando un modelo vivo de evaluación, que es además dialógica, comunicativa y calificativa, no tanto punitiva, sino enriquecedora y, finalmente, evaluadora. En el diseño de la muestra y en su presentación, el niño ocupa el lugar central. Es artista y comisario, creador y creativo.

Los espacios de Aletheia están dotados de identidad educativa. En un principio fueron patios, salas de reuniones o pasillos, pero su propio camino de transformación hizo crecer estos espacios de acuerdo a su proyecto.

Allí donde antes se abría un patio cerrado y carente de sentido, ahora rebosa la creatividad del atelier. Por su parte, las anodinas salas de reuniones son los nuevos lugares de encuentro para la documentación, con un diseño expositivo y colaborativo que facilita el trabajo a los profesores. Finalmente, los pasillos desaparecieron, no existen; ahora son salas de exposiciones y muestras de aprendizaje, porque el pasillo sirve para aprender y no para transitar.

En las escuelas21 el espacio educa, se dirige a facilitar el aprendizaje. El diseño inteligente del espacio representa a un nuevo docente en el siglo xxi. Los espacios nos configuran y nos definen. Son, al lado de alumnos y educadores, el tercer profesor.

Título: Aletheia o aprender revelando arte
Tomado de: Viaje a la escuela del siglo XXI.  Así trabajan los colegios más innovadores del mundo. Alfredo Hernan Calvo. 2015 Madrid. España. p.p 155-157.

Foto Colegio Aletheia