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Aprendiendo de mil formas diferentes

Magisterio
28/09/2018 - 12:15
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Foto de anekoho. Tomada de Adobe Stock

 La ciudad de Barcelona es un mosaico de Gaudí. En la belleza de su día a día, transeúntes cotidianos y turistas de todo el mundo solo alcanzan a percibir la Barcelona que se refleja de tesela en tesela. Las fuentes de la plaça de Catalunya, la Sagrada Familia, una buena rebanada de pa ambtomàquet, la fachada de la Universidad, el puerto, la  Barceloneta, el Camp Nou, los recovecos y las callejuelas del Barrio Gótico, la Rambla… todo eso es Barcelona, pieza a pieza, vidrio y azulejo, montaña y mar, también el Col·legi Montserrat.

En las aulas del Col·legi Montserrat, los niños pueden trabajar en grupos o de manera individual. Sorprende verlos moverse con libertad  entre distintos espacios y colaborar activamente con los profesores

¿Cómo somos inteligentes?
El escenario de aprendizaje está tan bien diseñado que trabajan en grandes salas con distintas actividades, tres clases a la vez y otros tantos profesores moviéndose entre los grupos. A pesar de tanta diversidad y movimiento, la concentración reina sobre la atmósfera.

Las clases son espacios luminosos que se configuran con paredes flexibles y de cristal. En las primeras plantas algunos alumnos tienen las manos llenas de pintura. Otros están construyendo −o prototipando, como dicen ellos− con cartones, madera y todo tipo de materiales que organizan en un espacio diferente: el atelier. Se trata de un pequeño taller con las mismas herramientas que utilizaría un pintor o un artesano. En los grupos de los más pequeños aprenden el alfabeto con gestos (los llaman ludigestos). Imitan y cantan sonrientes al ritmo de la profesora. Cada letra es una imaginativa tesela en la geometría del lenguaje. Un abecedario lúdico les ofrece las claves para abrirse al mosaico del mundo a través de la representación. Los profesores se ayudan con imágenes, con sonidos, con el propio cuerpo y con la memoria. Aprenden desde una comprensión holística de la inteligencia.

Se escucha el jolgorio de una gran fiesta que viene del salón principal. Se trata de una asamblea de bienvenida. Allí se reúne a toda la etapa de educación primaria. También llegan alumnos de tan solo un añito y que participan en los programas de estimulación temprana. Los más pequeños se sientan al lado de sus compañeros mayores, los grandotes de 6 y 7 años que les ayudan a entonar una canción. Comparten juntos el orden del día, que gira en torno a Gaudí y a sus mosaicos. ¡Qué casualidad! 

En la asamblea de hoy buscan similitudes entre elementos de la naturaleza y los componentes arquitectónicos más comunes en las construcciones del arquitecto. Las imágenes se proyectan en una gran pantalla. De repente, hojas y caracolas de mar aparecen como arcos, dinteles y ribetes. El gran dragón del Parc Güell también ha venido hasta la fiesta.

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Gaudí encontró su inspiración orgánica en la pequeña salamandra. En la diversidad de formas y colores de la naturaleza descubrió una desbordante fuente de inspiración. «Gaudí tenía una gran inteligencia espacial, porque construía unas casas muy bonitas», le dice un niño de unos 6 años a su compañero, «y también naturalista», añade la profesora, «fijaos cómo se inspiró e imitó todas estas formas que encontramos en la naturaleza. ¿Dónde podemos descubrir alguna más?». Así que esta semana Gaudí tendrá un lugar privilegiado en el proyecto de la escuela.

En los amplios espacios de aprendizaje de las plantas superiores, varios alumnos toman medidas en el suelo. Parece que algunos utilizan partes de su cuerpo, como brazos y piernas, mientras que otros lo hacen a través de diferentes objetos. Todos toman notas en equipo mientras dan pasos que miden distancias. Si llegáramos a escuchar las voces del grupo de la esquina, sabríamos que están componiendo un rap con las principales unidades de peso y medida.

Título: Aprendiendo de mil formas diferentes
Tomado de: Viaje a la escuela del siglo XXI.  Así trabajan los colegios más innovadores del mundo. Alfredo Hernan Calvo. 2015 Madrid. España. pp 34-35.

Foto de  anekoho. Tomada de Adobe Stock