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Arte y agenciamiento cultural para trascender el dolor y transformar el conflicto

Por Diana Melissa Soto Santamaría , Por Diego Alonso Fino Peña
Magisterio
16/07/2018 - 11:15
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Foto de Pixabay

En Colombia han existido procesos de construcción social para la paz desde hace más de treinta años en diferentes regiones del país, generando transformaciones históricas partiendo de agentes sociales y culturales en territorios afectados por el conflicto armado, construyendo capital social capaz de transformar la realidad a través de procesos artísticos y culturales al generar una conciencia participativa acompañada de una memoria colectiva que orienta su praxis hacia la adquisición de mejores condiciones de vida. Durante el año 2015 entre varios estudiantes de la Universidad de Caldas y la Universidad Nacional se consolida el semillero de Agenciamiento Cultural y Desarrollo Alternativo con el objetivo de estudiar y dar a conocer experiencias de construcción de paz que se dieron en distintos territorios del país como Barrancabermeja, Quibdó, Fredonia, Tarso, Cali o Samaná, en el transcurso del año se llevaron a cabo salidas de campo a cada una de estas regiones.

Direccionamos nuestra investigación en estas regiones, debido a la fuerza estructural de las organizaciones sociales que hacían presencia en estos lugares con un constante trabajo en conjunto con la comunidad, en temas como el arte, la memoria, la identidad, el agenciamiento cultural y la educación popular. A partir de esto nos cuestionamos ¿De qué manera ha servido el arte y el agenciamiento cultural en estas regiones afectadas por el conflicto armado, para trascender el dolor y transformar dicho conflicto que hace parte de su historia?

En nuestra primera visita a una región con un fuerte impacto social, notamos que había organizaciones y agentes culturales que en sus prácticas incluían como factor fundamental la formación popular y la memoria histórica a través de procesos artísticos de manera autodidacta, estos factores empezaron a constituirse como el cuerpo de nuestra investigación. Actualmente, se adelantan varios procesos que buscan reparar los daños causados por la guerra en el territorio comunitario, paulatinamente han ido retornando a sus lugares los habitantes que el desplazamiento forzado los precedió, no obstante, a través de la organización y el agenciamiento cultural consecuente con las particularidades de la región y su contexto se han abierto alternativas que rompen con los patrones de violencia al establecer oportunidades tangibles, cuyo objetivo es crear un tejido social generando comunidades en paz.

El agenciamiento cultural y el arte se han constituido entonces como alternativas reales capaces de contribuir de manera dinámica y constante en la construcción de una sociedad al margen de la guerra, de la violencia con el propósito de trascender los conflictos colectivos, e históricos, siendo capaces de transformarlos de manera dinámica, conjunta, educativa y pacífica.

Varias organizaciones culturales, e incluso agentes culturales externos (internacionales) al conflicto que sucede han asumido compromisos de forma voluntaria con las comunidades de las regiones más afectadas del país, acogiendo un papel elemental en materia pedagógica a través de la gestión cultural que ejercen de manera autodidacta en sus territorios. 
Marco referencial

En la transformación tardía que evidenció Colombia en el marco del conflicto armado, y su proceso para la firma de la paz, fue evidente el importante papel que jugó la memoria colectiva e histórica, muchas organizaciones utilizaron como insignias “Perdón, sin olvido” o “Recordar y cambiar” haciendo alusión al compromiso por la construcción de una sociedad en paz que han asumido.

Uno de los pilares fundamentales del desarrollo social, además de la cultura, es la memoria y la imagen, frente a lo cual Paul Ricoeur nos hace un acercamiento en su libro “la memoria, la historia y el olvido” aludiendo a San Agustín, “¿Cómo hablar del olvido si no es bajo el signo del recuerdo del olvido, tal como lo avalan y autorizan el retorno y el reconocimiento de la "cosa” olvidada?” (Ricoeur,2000, p.51)

Es imprescindible que para todo proceso socio cultural se encuentre presente una metamorfosis en la historia, que esta se halle forjada por la memoria colectiva, partiendo de la siguiente conjetura: si no se tiene memoria histórica, es posible recaer en los mismos hechos pasados, más aún cuando se habla de un pasado cuya promesa parte del dolor y la muerte. Puesto que hacemos parte de una sociedad en la que todo deviene de los elementos visuales, la supremacía del sentido visual hace parte de eso que menciona San Agustín en su apartado memoria del olvido, y es el recuerdo de la memoria por la imagen; de aquí brota el papel que juega el arte en el proceso social como reconstructor de la memoria con la pretensión de suscitar un futuro prometedor.

En todas las regiones se demostró un factor común en el empleo del arte y la estética como mediadores culturales, por medio de rituales, murales, teatro, música, performance y actividades artísticas inclusivas.

Los momentos transformadores del conflicto, son aquellos que impregnan un proceso o un espacio en concreto. Podríamos denominarlos momentos de la imaginación estética, un lugar donde de repente, a partir de la complejidad y las dificultades históricas, la claridad de una gran percepción hace su inesperada irrupción bajo la forma de una imagen o de una manera de plantear algo que sólo puede describirse como artística. (Lederach, 2003, p.111)

El agenciamiento y la planeación cultural, junto con la expresión artística y la estética intentan penetrar y trascender la violencia en los conflictos junto con todos los desafíos que esto implica, la cultura es el ingrediente que Colombia necesita para sostener un auténtico cambio en el país y superar los largos ciclos de violencia en los que se ha sumergido al establecer nuevas maneras de conocer y reconocer su historia, de relacionarse y de vivir, tal como lo declara Lederach, “debemos vernos realmente como quienes somos, artistas que damos a luz y mantenemos vivos algo que no ha existido hasta ese momento” (Lederach, 2003, p.116), la posibilidad real de poner terminación al conflicto armado para empezar a construir caminos que facilitaran también, a través del arte, el diálogo y la cultura la solución a los demás conflictos que también afectan al país. Con la realización del documento escrito queremos retribuir el apoyo brindado por las organizaciones sociales visibilizando sus experiencias, historias y memorias que desde hace largo tiempo han estado apoyando la construcción de la paz en un entorno hostil desde diferentes frentes, es de resaltar que el contexto nacional actual es factible para lograr un mayor impacto y motivación en los demás procesos de desarrollo alternativo que tienen lugar en diferentes territorios del país.

Hemos de reconocer que el cambio social constructivo, como el arte, entra, se adapta y se inicia. Los mayores avances, si nos detenemos a mirarlos de cerca, han germinado muchas veces a partir de algo que colapsó, cayó al piso y después brotó como algo que fue más allá de lo que se conocía hasta entonces. Esas semillas, como el proceso artístico en sí mismo, palparon la imaginación moral. Creer en la sanación es creer en el acto creativo (Lederach, 2003, p.244)

Marco conceptual

Para abordar el tema del arte y el agenciamiento cultural tuvimos en cuenta aspectos como las estrategias de comunicación, los modelos de gestión cultural, la construcción de paz, el desarrollo, la identidad y la memoria. Estos factores fueron constantes analizadas en cada una de las organizaciones visitadas durante el año pasado, con el objetivo de construir un panorama acerca de la manera de relacionarse la organización con la comunidad. En el contexto en el que nos encontramos es menester mencionar que la cultura tal como está, requiere importantes cambios, debido a que siempre ha tendido a ser considerada como algo irrelevante, es necesario diseñar estrategias para liderar estos cambios desde las organizaciones de base en las comunidades y los agentes culturales presentes en los territorios, para rescatar trascendencia que en ella existe.

Un agente cultural es aquel que produce cambios con actuaciones energizadas que irrumpen en escenarios políticos y sociales. Es por definición un agente de cambio social y cultural que crea obras que dan placer, y que al mismo tiempo puede cambiar por esa vía situaciones sin salida, para abrir otras perspectivas y nuevas posibilidades de gobernabilidad (Mojica, 2014).

Son actores importantes de la realidad social en la que se desenvuelve la comunidad, y conscientes de su posición en la sociedad y de las relaciones sociales que mantienen emprenden, impulsan, facilitan o lideran procesos organizativos que fortalecen el sentido de unidad dentro del grupo, efectuando y planeando acciones orientadas a afianzar vínculos, conmemorar hechos históricos o brindar momentos agradables de esparcimiento e interacción. Tomamos el desarrollo alternativo como aquel no liderado por las formas estatales de poder, implantado desde afuera, sino el desarrollo impulsado por las mismas comunidades desde su propia interacción, que a partir de saberse, reconocerse como comunidad asumen su historia activamente, donde la interacción, el diálogo, el trabajo conjunto con la comunidad y desde la comunidad que vive el conflicto, generan estrategias innovadoras, creativas, fuerzas en acción y transformación.

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En este caso es una construcción de y desde la gente que ha sufrido una historia de sometimiento y violencia. Para terminar queremos detenernos en el conflicto como una fuerza renovadora de las relaciones sociales, así creemos que aunque el conflicto es algo inherente a la vida social, es importante rescatar la perspectiva positiva de este y eliminar la connotación completamente negativa con la que se considera. 

Método

La principal herramienta de investigación que utilizamos fue la etnografía, a través de las salidas de campo buscamos relacionarnos con agentes culturales en sectores con un fuerte impacto social que enfrentaba la realidad de la violencia; específicamente, algunas de las organizaciones con las que trabajamos fueron: Magdalena medio ATCC (Asociación de trabajadores campesinos del Carare), Barrancabermeja CENTRO CULTURAL HORIZONTE, Chocó-Quibdó, CREO (Corporación para la Recreación para el Emprendimiento Organizacional). Se logró una amplia interacción con las comunidades extrayendo información de las organizaciones que de manera atenta y amable nos brindaron su colaboración. No obstante, de los diarios de campo con datos cualitativos como fuente de evidencia desde la experiencia narrada, entrevistas y fotografías.

Estas tres organizaciones culturales empleaban en sus métodos culturales radios comunitarias, prácticas artísticas, mediación, teatro, música y deporte, todo esto direccionado por el agente cultural hacia un bienestar social, haciendo un llamado constante a la población. Partimos bajo la apreciación de que se intenta generar apropiación popular por medio del arte y prácticas culturales, retomando lugares que habían sido abatidos bajo un suceso trágico, con el propósito de conmemorar y re- simbolizar territorios que se había dejado de frecuentar por la presencia de actores de guerra. Como muestra de esto se recopiló un archivo de datos fotográfico que da muestra de cada práctica artística empleada como reminiscencia identitaria. 

Conclusión

La esperanza de reconstruir un país abatido por la guerra radica en la posibilidad de participar colectivamente en acciones que busquen alternativas de desarrollo ante el conflicto. El tema de la paz está en boca de todos y si bien, aún existen varios sectores de la sociedad que se oponen y se muestran apáticos a estos diálogos, la realidad es otra; son muchas las propuestas que existen desde las comunidades subalternas que están enfocadas en procesos participativos de paz y a través de otros medios diferentes a las armas buscan salidas al conflicto armado sin el uso de la violencia estableciendo dinámicas de solución de problemas diferentes.

El principal escenario de nuestro conflicto armado ha sido el campo, un lugar de disputa de diversos grupos armados a lo largo de las últimas seis décadas, sin embargo, es trascendental destacar las iniciativas sociales autónomas de grupos campesinos que han defendido sus derechos en medio del conflicto sin el uso de las armas, optando por la unión dentro de la comunidad en lugar de tomar bandos. Es importante visibilizar estas alternativas de construcción de paz participativas y autónomas, ya que son estas las que tienen el potencial de involucrar realmente a las personas en el proceso de construcción de paz y generar cambios reales en la vida de ellas.

En el contexto urbano las dinámicas de la guerra cambian, si bien la violencia está presente en cada acción cotidiana, ésta no llega de manera tan contundente como lo ha hecho en las zonas rurales, debido a esto la ciudad tiende a invisibilizar la guerra, promoviendo así un discurso de poder hegemónico que oculta las realidades de los sectores minoritarios de la población, aquellos que sí sufren las consecuencias de la violencia.  

El arte establece entonces caminos que tienen gran importancia en el proceso de construcción de la paz, es una dimensión capaz de sintetizar las experiencias, opiniones, vivencias y sentimientos tanto subjetivos como objetivos, sin necesidad de llegar a un reduccionismo vacío, es el lugar de los ciudadanos que no encuentran en los espacios oficiales el lugar para expresar sus realidades particulares, desde la unión de estas individualidades se crea una identidad colectiva que tiende a rescatar las palabras y la memoria de los que históricamente han sido víctimas de la violencia que muchas veces pareció no tener fin.

Cabe destacar que el arte es también un reconstructor de la memoria histórica, pues al rescatar al pueblo de la repetición de los ciclos, tiene la capacidad de transformar la realidad y trascender el dolor, superándolo sin olvidarlo, pero actuando de manera dinámica de la mano de agentes culturales y del pueblo para transformar el conflicto y generar una posteridad capaz de vivir en paz.

 Referencias

Lederach, J.P. (2003). La imaginación moral.
Ricoeur, P. (2004). La memoria, la historia y el olvido. 
Caireta, M. y Barbeito, C. (2005). Introducción de conceptos; Paz, violencia, conflicto. Mojica, S. (2014). Humanidades y agenciamiento cultural, la propuesta de Doris Sommer. 

Tomado de http://bienal-clacso-redinju-umz.cinde.org.co/IIBienal/memorias/Eje%205_.pdf. pp. 223-230. Arte y agenciamiento cultural para trascender el dolor y transformar el conflicto.

Foto de Pixabay