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Bioética para nacer y ética para vivir

Magisterio
12/08/2015 - 09:15
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Foto de Prentsa Aldundia. Tomada de Flickr

Resumen 

Este artículo aborda la cuestión ética en dos momentos de un mismo contínuum: la base inicial que el autor llama “bioética genética hereditaria” y su prolongación que llama “ética cultural”, integrando naturaleza y cultura. Introduce el paradigma triádico, con base en la física de partículas con tres (un tres esencial) quarks, usando dos conceptos esenciales: a) el cerebro compuesto de tres bloques, donde la naturaleza, la familia y la sociedad ponen sus reglas y normas ético-morales para el saber, el sentir y el actuar; b) los tres subgrupos de comportamiento en que el cerebro se manifi esta hacia afuera. Asociado al paradigma triádico, se presenta el concepto de ética proporcionalista numérica y cuadros conceptuales donde incide tal ética.

Palabras clave: Bioética genética, ética cultural, paradigma triádico, quarks, cerebro, subgrupos, proporcionalismo.

Introducción

 

Machos y hembras son fábricas de genes, organizados en escaleritas o trencitas de ADN, que después se embobinan, compuestos y alimentados por proteínas de cuatro letras: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T). Los genes son fábrica de vida. Cuando se mezclan genes, en encuentros genitales o en encuentros laboratoriales, irrumpe un nuevo ser. Las parejas son fabricantes de nuevos seres. 

 

+Lea: La ética del cuidado como estrategia convivencial en el aula de clase. “El aula que soñamos”

 

¿Por qué los fabrican, quiénes tienen derecho a fabricarlos, en qué número y para qué? Esas son preguntas de “bioética de la genética para nacer”. Eso incluye control de natalidad, aborto, fecundación artifi cial, esterilización, embarazo indeseado, clonación, reproducción en el espacio, construcción de androides o cyborgs ultra o poshumanos (además de la ciencia fi cción, esto lo está proponiendo Ray Kurzweil de la Singularity University del Silicon Valley, California). 

 

Y después de fabricados o nacidos esos seres ¿qué destino tienen, qué hacen, cuánto tiempo duran? Y cuándo terminan ¿qué queda de ellos y qué pasa con lo que queda de ellos? Esas son preguntas de “ética y cultura para vivir y morir”. Son las viejas preguntas fi losófi cas: ¿De dónde venimos, dónde estamos, para dónde vamos? Se aplican a individuos, a etnias, a países y a toda la humanidad como especie. 

 

+Conozca la Revista Bioética y educación de futuro

 

Se dice bioética “genética”, porque los genes, organizados en escaleritas o trencitas de ADN embobinadas, tienen miles de millones de años y son hereditarios, pasados de una generación a otra, casi inmutables. Están en la naturaleza, que es la energía tri-una (compuesta de tres elementos, partículas, fuerzas), que tiene un ímpetu de expansión máxima y feroz a través de nosotros y nuestro ego, como algo irresistible. 

 

En seguida, se dice ética y “cultura para vivir y morir” porque después de nacidos por fuerza de la energía-naturaleza, tendremos nuestros cerebros entrenados o educados para sobrevivir y convivir con todo lo existente. “Educación” significa asimilar/aprender los comportamientos de la familia, la etnia y del país en que vivimos, que se dice cultura. Es aprender a usar y controlar los impulsos genéticos maximocráticos y feroces que heredamos, para sobrevivir y convivir con calidad, según reglas de buenos modales, sociabilidad y equidad: ética. La cultura sí cambia y cambia renovándose, mientras la genética se repite y repite, reproduciéndose como siempre. 

 

+Lea: Ética de la educación: el nuevo rol del docente

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ero falta una métrica para saber lo que es el bien, lo equitativo, justo, moral, lícito entre yo, tú y él; entre nosotros, vosotros y ellos. No bastan preceptos morales y leyes. Y la humanidad está harta del discurso ético-moral que no lleva a nada. Mejor sería ponerle números y convertir eso en una métrica. 

 

 

Esa métrica existe. Es la ley de la proporcionalidad, basada en la media y extrema razón de Pitágoras, en la sucesión Fibonacci, en la ley de las distribuciones de Carl Gauss, en el equilibrio de Nash, etcétera. De aquí en adelante, hablaremos de “ética proporcionalista”. 

 

Cuando somos lanzados a la vida como un cohete en el espacio, tendremos una trayectoria que hay que comandar en todas sus etapas. ¿Cómo conocer la trayectoria de este cohete que soy yo? 

 

Tu eres un cohete y tu cerebro el único tripulante 

Entre las diversas descripciones de la trayectoria de la vida, la más popular es la que la divide en vida intrauterina, infancia, adolescencia, juventud, madurez, tercera edad, senectud y fin o transformación. 

 

Las neurociencias más avanzadas, en consonancia con la física quántica (que plantea la energía como un sistema de tres partículas en interacción y complejización continua), establecieron que también el cerebro se puede entender como un sistema de tres “partículas/bloques”, en interacción y complejización en por lo menos cuatro niveles:

 

El cerebro es tri-uno y sus funciones a) hacia adentro; y b) hacia afuera son:

a) Para sus adentros es pragmático, operativo, en búsqueda de sexo y dinero en la parte central; es pensante, crítico, en búsqueda de información en la parte izquierda; y es emocional, intuitivo en la parte derecha, en búsqueda de felicidad. 

 

b) Hacia afuera manifiesta y actúa con tres tipos de comportamiento en la disputa de riqueza, de información y de felicidad: La ética proporcionalista es natural (es inherente a las tres partes de la matergía) y está en las diversas órbitas o esferas de lo ambiental y biológico, es decir, en los ámbitos de la bioética genética; pero en el ámbito de la ética cultural humana –personal, subgrupal, empresarial, política, religiosa, nacional e internacional– es intuitiva, pero no es automáticamente aplicada, por lo del libre albedrío o la posibilidad de elegir entre acciones no deterministas, como matar, mentir, maltratar, o cuidar, decir la verdad, respetar la vida etcétera. La moral, la ley y las religiones tratan de que nos guiemos por la ética proporcionalista, voluntaria o compulsoriamente, porque si no… caos.

 

+Conozca el libro Ética y educacion

 

El Flujograma de la vida que empieza con la bioética genética para nacer y sigue con la ética para vivir: Ahí está una trayectoria de vida personal y familiar. Como trascurre en un contexto de poder político, económico y sacral-religioso, con sus subgrupos ofi ciales que mantienen el statu quo de sus privilegios, a través de leyes y predicación ética, Cada uno de esos tres poderes con sus subgrupos oficiales tiene subgrupos antioficiales que los contradicen y, subgrupos oscilantes o las masas que siguen a quien les prometa más.

 

La ética proporcionalista se refiere a los porcentajes de corresponsabilidades de cada uno de los tres subgrupos en sus muchos niveles, sea en lo personal, familiar, grupal, empresarial, religioso, político, económico, nacional o internacional. Y cómo se adapta a cada momento de vida de las personas y sus familias. Hasta el momento, los subgrupos oficiales más altos del poder religioso, político y económico dictaron las normas de convivencia y corresponsabilidad para los subgrupos antioficiales y, principalmente, para los oscilantes. Cuando hay normas o leyes para ellos (subgrupos ofi ciales), prontamente recorren al “excepcionalismo” y “epiqueia”; es decir, se dan el derecho de suspender e incumplir tales normas, pero sólo como una “excepción” (eterna), y para el bien de los demás…

 

Cuadros referenciales o mapas conceptuales

Faltaría un cuadro para ubicar la incidencia de las normas ético-morales y legales de regulación de la ciencia, economía, poder, convivencia –de la VIDA– en las diversas órbitas o esferas ya mencionadas.

 

El cuadro conceptual más moderno y que abarca todo y cualquier aspecto de la vida en sus diversas órbitas o esferas se llama Teoría de la Organización Humana, de A. R. Müller (1958), que se encuentra más actualizado en el libro Capital Tricerebral (Gregori, 2012).

 

Esos catorce subsistemas que abarcan toda la realidad se pueden ver mejor con sus engranajes, o los factores operativos de su funcionamiento.

 

En lo referente a los cuatro factores con que funciona cada uno de los 14 subsistemas, se puede detallar más sus componentes, y pensar en la correspondiente ética proporcionalista:

 

Conclusiones

1. No hay como profundizar y replantear la cuestión de las relaciones éticas o proporcionales sólo con discursos y fi losofía: se requieren cuadros o mapas conceptuales científicos que indiquen sobre cómo buscar relaciones de equidad, como los aquí presentados, u otros mejores.

 

2. Por el paradigma monádico, cada cual sólo defiende insanamente su lado, sin consideraciones con los demás: cada cual por si… Por “paradigma monádico” se entiende: sólo el poder religioso, sólo el poder político-legislativo, sólo el poder económico; sólo un lado de los tres cerebros; sólo uno de los tres subgrupos, o cualquier unilateralidad. Se requiere adherirse a un paradigma triádico como el de los tres cerebros y de los tres subgrupos con sus niveles, para acercarse de manera más cuerda a la urgente necesidad de detener los que quieren destrozar la convivencia y el ambiente. Ojo, porque este va, antes, a sacudir de sus hombres la perversa racita humana.

 El planeta con otras especies existió antes de la especie humana y existirá después de esta desaparecer. ¡Un poco más de respeto, pues! (Claude Lévy-Strauss).

 

3. Al adherirse a la ética proporcionalista numérica, se empieza a buscar porcentajes de responsabilidad entre los tres subgrupos de cualquier juego o disputa en todas las órbitas o esferas de la vida. Por la media y extrema razón y la campana de Gauss, un 62 a 68% sería el porcentaje de corresponsabilidad de los subgrupos ofi ciales políticos, económicos y religiosos en todos sus niveles; y un 38 o 32% sería el porcentaje de corresponsabilidad dividido entre los subgrupos antiofi ciales y oscilantes. Podemos redondear para 60% por 40%. Este 40% se puede dividir así: Un 30% más de corresponsabilidad para subgrupos antioficiales, porque son más activos; y un 10% para los subgrupos oscilantes, porque son más pasivos.

 

Como los subgrupos oficiales tienen más privilegios y exenciones, tendrán también más corresponsabilidad/ culpabilidad: un 60% en guerras, en calamidades, en injusticia social, opresión, violencia legalizada (alto crimen bien organizado) entre otros; como los subgrupos antiofi ciales, con privilegios y recursos medianos, reaccionan por medios también violentos, tendrán un 30% de corresponsabilidad/culpabilidad; como los subgrupos oscilantes, sin privilegios y sin recursos, son omisos y practican también violencias callejeras (diminuto crimen mal organizado), tienen un 10% de corresponsabilidad/culpabilidad. Existe una tesis doctoral sobre este tema: Aproximación al concepto del derecho desde la perspectiva triádica (Batista, 2004).

 

4. Es hora de cambiar de paradigma, de reorganizar las Ciencias Sociales y Humanas, con menos discursismo y más herramientas, para construir algún nuevo pacto de convivencia más proporcionalista y sustentable, con el ambiente, con la genética, con las personas, familias, empresas, países y el planeta. Con el paradigma monádico y absolutista que está de moda, estamos destruyendo las bases de la vida, la dignidad humana y la esperanza de un futuro más feliz.

 

 —¿Quiénes son los enemigos que están causando todo eso?
 —¡Somos nosotros, los tres subgrupos, cada cual con su cuota de corresponsabilidad!
 

Foto de Prentsa Aldundia. Tomada de Flickr