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Buscando la mejor estrategia

Magisterio
29/11/2019 - 11:00
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By Freepik

Medellín, Junio 1 de 2017Carta Pedagógica Nodo Investigación  

Queridos compañeros de viaje: 

Después de leer detenidamente la carta del mes de mayo que nos envió Martha Echeverri, es verdad que me siento confundida sobre el ser maestro: ¿es una profesión o es un estilo de vida que se asume por vocación? Son tantas las situaciones que se viven en la escuela con los estudiantes en su formación no solo académica, sino como personas, con los padres de familia y con nuestros pares académicos… es tanto el compromiso que se debe asumir, que el maestro requiere gran fuerza, ejemplo y ante todo, mucho amor y pasión por lo que hace.    

la docencia en todos los niveles  desde el preescolar hasta la media vocacional y además lo hemos hecho en  varias asignaturas, sin importar cuál es nuestra especialidad… Como el cuento: bueno o malo… quien sabe… esto nos obliga a salir de nuestra zona de confort, nos obliga a estarnos actualizando, aprendiendo y por qué no,  mejorando nuestra labor como docentes

Algunos aprendimos desde la casa el rol de ser maestros, por tener un papá o una mamá que ejercía dicha profesión, o por el simple hecho de ser padres, llevamos incrustado  en el cuerpo y el espíritu esta vocación; además lo somos,  en todo momento y en todos los eventos,  y nos sentimos orgullosos de serlo, es por esto que, aunque no queramos,  las situaciones personales también nos tocan y a veces nos debilitan o en otras nos sensibilizan ante lo que vive toda esta comunidad que nos rodea y que lentamente se va volviendo una extensión de nuestra familia. 

Hemos recorrido además, la docencia en todos los niveles  desde el preescolar hasta la media vocacional y además lo hemos hecho en  varias asignaturas, sin importar cuál es nuestra especialidad… Como el cuento: bueno o malo… quien sabe… esto nos obliga a salir de nuestra zona de confort, nos obliga a estarnos actualizando, aprendiendo y por qué no,  mejorando nuestra labor como docentes. 

De igual manera, cuando nos ha tocado cambio de directivas, todo se trastorna en la institución, como decía en el Encuentro de investigación escolar de este año, nuestro compañero Héctor Olarte “El liderazgo de las directivas es el motor para que las instituciones educativas movilicen a la calidad” ellas deben liderar no solo procesos administrativos, sino también pedagógicos. A muchos de nosotros esos cambios  nos han llevado a situaciones de angustia, desmotivación y hasta el cambio de institución. Retomo el dicho del cuento: bueno o malo… quien sabe… 

Es verdad como dice Martha, en su carta: el trabajo de nosotros en la escuela con los estudiantes debe ir desde la cotidianidad y las situaciones que los inquietan, porque de lo contrario,  los llevan en su mayoría a no encontrarle sentido a lo que se les comparte allí, pero ¿cómo hacer, cuando encontramos en el grupo, tantos estudiantes y con tan variadas problemáticas? ¿Qué pasa con las familias de los estudiantes? ¿Y qué decir de las problemáticas de nosotros, los maestros? ¿Cuantos encuentros y desencuentros con nuestros compañeros del mismo gremio y con el gobierno? ¿Cuánto menosprecio a veces por lo que hacemos? 

Vivimos una realidad en el aula, que a veces desborda cualquier vocación, se llega con una serie de actividades, con un objetivo muy claro, pensando en unos logros muy precisos que permitan desarrollar competencias en los estudiantes y se encuentra uno a veces con grupos en los que el docente es transparente para una mayoría, hablamos de acuerdos de clase… pero ellos vienen con deseos es de socializar, de contar a sus amigos más cercanos todo aquello que viven en su casa, en el barrio y en su cotidianidad… y nosotros lejos de ellos, buscando acercamientos, pero a veces son tan difíciles. He considerado que el ser adultos, la identificación de nosotros con sus padres o el mero hecho de ser para ellos la autoridad, hace que no logremos acercamientos. 

Pero bueno, cada vez pienso que los maestros somos una comunidad muy resiliente, tenemos días de mucha motivación, con deseo de  hacer cosas nuevas, buscar nuevas estrategias, pero también hay días u horas de gran desmotivación donde,  una palabra de un estudiante, de un compañero, de un padre de familia o una directiva nos baja totalmente el ánimo. Nos da tanta dificultad ser positivos ante el ambiente adverso que vivimos en el aula en algunos momentos, pero en cualquier momento con una palabra o un gesto podemos  cambiar, volver a motivarnos y salir fortalecidos para seguir siendo maestros. 

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Este año mi gran reto son los grupos de estudiantes que están haciendo el grado de aceleración del bachillerato. Es verdad que merecen una segunda o tercera oportunidad, que se puede confiar en su compromiso de cambio, que se puede llegar a ellos con nuevas estrategias, por medio del diálogo, prácticas innovadoras o de problemáticas de su día a día, acuerdos  y  que como maestros apasionados por lo que hacemos, podemos lograr en estos grupos, un deseo de aprender… Aunque a veces su interés por lo académico es tan poco que a pesar de llevar cada día nuevas actividades adaptadas a su contexto o de experiencias vividas en su cotidianidad, no se logra interesarlos fácilmente, pero no dejan de ser para la mayoría de nosotros y los estudiantes una oportunidad ideal para aprender.  

entonces ¿Cómo ayudarlos a entender, para tomar una actitud reflexiva e investigativa? ¿Cómo lograr en ellos el verdadero cambio? ¿La verdadera motivación? o ¿la pasión por el aprendizaje?...o ¿es que solo debemos educar para lograr una real y sincera convivencia?  

En las escuela, se habla en todo momento de un maestro que se empodere más de su profesión, pero… ¿hay condiciones? de una educación desde la cotidianidad y el contexto, acercándonos más  a la realidad del estudiante, pero son tan diversos esos contextos… que a veces se hace casi imposible una convivencia en paz, una aceptación de acuerdos y una reconciliación ante situaciones de conflicto. 

Actualmente la educación se desenvuelve en un contexto cada vez más tenso e incierto, debido a la gran diversidad de tensiones que lo rodean; entonces la escuela se torna entonces, un espacio de cambio continuo, de investigación permanente, de búsqueda constante de respuestas ante todos los hechos que se dan allí y el compromiso es de toda la comunidad educativa, con una responsabilidad grande de todas las partes, donde las causas vienen desde la primera infancia y lleva con-secuencias para toda la vida. 

+Lea: Sobre el liderazgo en la formación permanente del profesorado

Definitivamente vivimos en medio de situaciones conflictivas y para nuestros estudiantes, esa es su cotidianidad, entonces ¿Cómo ayudarlos a entender, para tomar una actitud reflexiva e investigativa? ¿Cómo lograr en ellos el verdadero cambio? ¿La verdadera motivación? o ¿la pasión por el aprendizaje?...o ¿es que solo debemos educar para lograr una real y sincera convivencia?  

Esa debe ser pues nuestra continua preocupación: encontrar respuesta a las inquietudes que nos surgen como maestros, por esto, necesitamos tanto del  trabajo en red, con apoyo de nuestros pares académicos, de los padres de familia y sobre todo nuestras directivas, necesitamos además de una búsqueda continua de nuevas estrategias de acercamiento que nos lleven a mejorar nuestro quehacer diario, actuar mejor y a tener nuevos gestos de paz.    

Esther Lucía Duque Restrepo. IE Ángela Restrepo Moreno 

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