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Cartografía Micro Política y Molecular de la Educación en Medellín

Magisterio
13/12/2019 - 15:00
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By Freepik

De Jorge A. Valencia Giraldo (jlegreff@gmail.com

Dirigido a: Maestros del Nodo de Investigación de la Red de Gestión y Calidad de Medellín y demás maestros de nuestra región, el país y el mundo. 

Asunto Carta Pedagógica 

Atención:  

Cartografía Micro Política y Molecular de la Educación en Medellín. 

“La locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes” A. Einstein 

 “Desde la política a la filosofía y al  psicoanálisis, desde la economía, el cine y el lenguaje, los maestros procederemos a desmontar la lógica del dominio que gobierna en los distintos ámbitos (los partidos políticos, las escuelas, los hospitales, la familia, la sexualidad, los medios de comunicación...), porque es allí donde se miniaturizan y actúan con mayor fuerza los poderes represivos. Pero también es allí donde la vida «bloqueada» de un individuo, o del cuerpo social paralizado por la miseria y el miedo, puede dar un giro, cómo las voluntades pueden encadenarse, aliarse y osar lo más difícil: la revolución molecular.” 

Saludos coterráneos, ya saben que como la mayoría de ustedes, soy maestro e investigador en esta ciudad hace ya más de 20 años y creo firmemente, que es válida la afirmación hecha por la Maestra y Microbióloga Ángela Restrepo Moreno, en la anterior carta, cuando afirma que los maestros somos “el gremio en el que reposan las esperanzas del verdadero cambio que necesita el país para salir adelante”. Confieso que no entiendo completamente, cual sea ese verdadero cambio, pero de que los maestros e investigadores hacemos parte de él, en tanto seamos poseedores de criterios abiertos, multiplicadores y posibilitadores de transformaciones en los ámbitos, cultural y educativo,  esto es innegable, por lo que en esa condición somos también; transformadores de pueblos 1. 

Un maestro o un investigador, pues para mí son lo mismo, es alguien que pone en juego toda su potencia vital en comprensión, recreación y transmisión de saberes capaces de transformar tanto las concepciones como los mundos que él y otros seres humanos habitan y piensan, afectando con ello su propia vida y la de los otros. 

Y para conseguir  que esos seres humanos devengan en ciudadanos, los maestros  deben fortalecerles el entorno discursivo, el demo-saber, para que así este nuevo ciudadano se construya  una opinión propia de sí mismo, del mundo que habita y del que debe ser e intervenga en ellos y en otros asuntos de relevancia política. Eso requiere que tanto los maestros investigadores como los alumnos o aprendices  también investigadores atraviesen por diversas líneas y regímenes de signos que se encadenan unos con otros, y cuyas flotaciones se agencian con otros flujos a veces rebeldes.  

“Es que la rebeldía tanto del maestro como del estudiante es creadora y explota tanto las emociones como los sentimientos. Por ella unos y otros descubren valores como la espontaneidad, la negación de la sociedad artificial y sus jerarquías, la fraternidad no sólo con los hombres sino con la naturaleza, la capacidad para entusiasmarse y también para indignarse, la facultad maravillosa- la facultad de maravillarse. En una palabra: el corazón.” (O. Paz. 1976).

En este sentido su rebeldía no es tanto una disidencia intelectual, una heterodoxia, como una herejía pasional, vital, libertaria. Pero no es la ideología de los jóvenes y maestros sino su actitud abierta, su sensibilidad más que su pensamiento, lo que es realmente creativo. Creo que en ellos y por ellos otra educación despunta como el mundo que amanece a una nueva realidad.  

Makarenko (1983) dice algo que es importante rescatar y trabajar: educar es organizar ya que el acto pedagógico debe tener tendencialmente un propósito organizativo, es en esa dimensión transformadora de las relaciones humanas, del replanteamiento de las relaciones entre los hombres donde se realiza el acto pedagógico completamente.  Y desde la misma práctica pedagógica estamos creando condiciones para esa reorganización social.  

En la búsqueda de líneas y regímenes de signos  y en el afán de muchos por la construcción  del sentido de su ser y hacer evidente su parte creativa, muchos maestros han ido constituyendo multitud de redes  y grupos autónomos de investigación y experimentación. Y estos grupos han descubierto en su devenir amplios horizontes y  grandes posibilidades, tanto en los proyectos que se instalan en el espacio público y en otros adyacentes  a él, como en aquellos que les posibilitan un espacio propicio para las prácticas pedagógicas y otras experiencias didácticas. 

Con este panorama claro y un propósito modesto pero amplio el movimiento de la Red de Calidad de Medellín y su nodo de investigación aspira no solo a que la educación cumpla el papel histórico de trasmitir conocimientos, de carácter científico que sea la base indispensable para cualquier intento de transformación de la realidad natural y social sino a colocar a la educación científica como el reto del sistema educativo tanto en Medellín como en Colombia, entendiendo que la confrontación de las escuelas pedagógicas, de las tendencias ideológicas y de las metodologías, tiene que llevar a la formación de una consideración democrática de la educación de grandes proporciones.  

Esto implica por tanto, llevar lo más avanzado  de la ciencia y la tecnología  a los niveles básicos y medios de la educación y se convierte en una de las tareas más importantes de nuestro grupo de maestros porque consideramos que un curso definido desde la post-modernidad ya no es el lugar de un teatro en el que el profesor se sitúa frente a los estudiantes en un intento de hacer vivir en forma ampliada la reproducción del saber que se realiza con la investigación sino el lugar de un intercambio de materiales y de un intento de producción de saber de los márgenes y a nivel aleatorio. Se trata de hacer algo diferente intercambiando parcelas de investigación, puntos de vista, en donde siempre intervenga la capacidad de los estudiantes para crear sus objetos, articular sus proposiciones; producir sus conceptos y trazar sus estrategias teóricas e investigativas. Es lo que Edgar Garavito considera como la profusión en la pluralidad de sistemas formales y axiomáticos. Un curso en donde se busque una relación de vivencia y de producción y no de una relación de carencia (Garavito Edgar 1990).  

Esta transformación curricular contiene atributos de la educación activa, centrada en el niño  y basada en procesos, con énfasis en la creatividad y la criticidad, y con pertinencia científica, social y metodológica del currículo, así como del contexto, la diversidad y la inclusión e incluso además con la evaluación permanente, centrada más en procesos que en productos; más de tipo cualitativo que cuantitativo. Buscamos  en general una educación y una enseñanza  de calidad basada en procesos que propicie la lectura independiente, la búsqueda de información, la consulta, la observación y la experimentación, la identificación de las estructuras básicas en cada saber, la discusión y puesta en común, de lo que cada estudiante encuentra e interpreta, en un clima de libertad, respeto y equilibrio emocional; propicio a la síntesis de la producción colectiva, las decisiones inteligentes, la intuición la curiosidad y la imaginación para apoyar el pensamiento divergente  y autónomo, es decir una educación realmente activa, de procesos enriquecedores y potenciadores  de la investigación, de formas heterogéneas de pensamiento, de capacidad decisoria, de prácticas democráticas y de perfeccionamiento de medios tecnológicos y ciudadanos. 

La palabra liberal aparece en el pensamiento político moderno no solo como una idea o una filosofía sino como un temple y una disposición de ánimo; más que como una ideología como una virtud. Aspiramos a que en nuestra ciudad haya una educación en una libertad plena y en una democracia real para poder constituir una sociedad realmente abierta conformada por instituciones libres e incluyentes, porque la libertad y la democracia son tan preciosas como el agua y como el aire, a los que si no los preservamos; terminaremos por contaminarlos y disiparlos. 

“Una educación libre y de calidad sólo tiene interés si está vinculada a un grupo de personas que quieren cambiar su relación con la vida cotidiana, que quieren cambiar el tipo de relación que tienen entre sí, en el seno del propio equipo que produce la trasmisión del saber y el conocimiento libre, un grupo de gente que desarrolla una sensibilidad abierta; personas que tienen una perspectiva activa a nivel de esos agenciamientos y que al mismo tiempo no se encierran en guetos.” 

Es evidente que sólo podremos cambiar la educación de masas —con ese modo de producción de subjetividad—, a través de un mínimo de reapropiación de los conocimientos  y sus medios de transmisión y sus medios de comunicación. 

No merece la pena quedarse esperando a que algún líder, a que algún partido autorice o cree educación  libre, hay que comenzar desde ya a crear, nosotros mismos, nuestras propias propuestas pedagógicas libres, pues en la situación que se nos presenta hoy está abierta esa posibilidad. 

La educación  libre es como un fósforo que usted enciende y luego prende todo. Basta que tres o cuatro propuestas de educación libres o emancípatorios aparezcan en un lugar de Medellín para que inmediatamente cientos de instituciones con propuestas libres comiencen a funcionar. Y ahí se plantearan problemas a gran escala: problemas de legislación, de toma de posición de los partidos políticos, de reacción de los profesionales (de la educación radio, del periodismo, etc.), de la coordinación en el plano técnico y en el plano material. Es ese el tipo de problema que debe plantearse a la cuestión de la completa autonomía de los nodos, las redes y de las instituciones —autonomía en relación con los partidos, sindicatos, con las administraciones municipales, etc.— y que se plantea, desde el principio, a gran escala. 

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1. «Revolución molecular» corresponde más con una actitud ético analítico- política (lo mismo se puede decir con respecto de «función de autonomía»). 

2. «Proceso de singularización» sería el hecho más objetivo de una singularidad que se ha desprendido de los estratos de resonancia y que hace proliferar y ampliar un proceso, que podrá encontrar, o no, una estructura o un sistema de referencia intrínseco. 

3. La «autonomía» se refiere más a poblar nuevos territorios, a establecer nuevos ritornelos sociales. 

4. Las «alternativas» son variadas y pueden ser tanto macro como Micropolíticas. 

5. En cuanto a la «minoría» y a la «marginalidad», veríamos y consideraríamos   la «minoría» más en el sentido de un devenir, un devenir minoritario (ejemplo: un devenir minoritario en la literatura, que sería una salida de las redundancias dominantes, un devenir-niño, un devenir-multitud, etc.), y en lo que se refiere a «marginalidad» se trataría de un término más sociológico, más pasivo. 

La virtud de esta Pedagogía “la de los olvidados” está en volver a la rebelión un principio de existencia y de práctica de vida. El secreto de la fascinación que ejerció y ejerce este movimiento pedagógico alternativo sobre todos aquellos que, inclusive como espectadores, se acercan a sus manifestaciones, es su tentativa por unir la política, el arte y el conocimiento. El acto creador, es tal vez la más clara manifestación de un espíritu libre, el cual aporta su singular percepción del mundo y de la vida de la manera más potente diáfana y alegre, pero significativa.  No busca únicamente un cambio de ideas sino de sensibilidad; más que un cambio del ser, un volver a ser. Una revelación social y psíquica que ensanche los límites de la realidad y extienda el dominio de lo posible. El regreso al origen, al principio del principio: ser uno mismo al estar con todos. 

Notas

 1. “Que la escuela debe acompañar los cambios sociales, que la escuela debe producir, motorizar, esos cambios, que la escuela no cambia nunca o que todo cambia descontroladamente -y para peor- son sólo algunos de los sentidos que adquiere la problemática del cambio en la reflexión pedagógica y en la práctica educativa. Cada uno de estos sentidos contiene una teoría del cambio social y educativo y expresa (no importa si con espíritu conservador, progresista, emancípatorio o incluso revolucionario) la dimensión más claramente política del acto de educar: la voluntad de regulación del cambio (del cambio individual, del cambio individual a escala masiva y del cambio social)”. Frigerio, Graciela y Gabriela Diker, 2005, Educar: ese acto político, Buenos Aires, Del Estante. 

Referencias

Garavito Edgar. De la Cultura Universal a la Cultura Diferencial. Educación y Cultura. N°21. Págs. 50-55 Diciembre 1990. Bogotá  

Félix Guattari. La revolución molecular. Editorial errata Naturae. Buenos Aires. 562 Págs.  

Félix Guattari. Micropolitica: cartografias del deseo. Editorial Traficantes de Sueños. 2006. Madrid. 280 Págs.  

Paz Octavio. Posdata. Editorial Siglo XXI.México.1976. 160  Págs.  

Restrepo Moreno Ângela. Phd (Microbiología) Carta Pedagógica dirigida a Maestros integrantes del Nodo de Investigación de la ciudad de Medellín, Agosto 26 de 2017. I.E. Ângela Moreno Restrepo  

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