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Cinco bases para el diseño curricular

Por Paulina Hoyos R. , Por Santander Hoyos R.
Magisterio
03/10/2017 - 10:45
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Foto de javi_indy. Tomado de Freepik

En el ámbito socio educativo el diseño del currículo parte de unas premisas básicas que son inherentes a todas las intervenciones, con independencia del entorno o espacio concreto en el que se lleva a cabo. De estas bases surgen los siguientes interrogantes: ¿para que? ¿cómo? ¿qué? ¿por qué? ¿hasta dónde? todas referidas a la intervención educativa en el seno de la comunidad. De estas preguntas surgen unos principios que se constituyen en pautas para el diseño y el desarrollo curricular en el ámbito socio educativo, los cuales González (1994) sintetiza en: “voluntariedad, referibilidad, necesidad, intervención mínima, respeto por las personas”.

 

Los principios aludidos tributan a las bases fundamentales que se deben tener en cuenta para elaborar un diseño curricular, las cuales, siguiendo a Ruiz Ruiz las podemos agrupar en cinco grandes categorías: antropológicas, sociales, culturales, éticas y científicas, a las cuales nos referimos a continuación.

 

+Lea: Modelos de planeación educativa

 

a. Bases antropológicas.  Es evidente que existen numerosas concepciones pedagógicas, modelos educativos o formas de concebir la educación como proceso de formación del ser humano. A esta multivariedad de concepciones pedagógicas que pretenden direccionar el proceso docente educativo es lo que se denomina bases antropológicas del currículo. Estas bases son de tal importancia que se han convertido en constantes en las sociedades occidentales, desde la antigüedad hasta nuestros días, ya que se refiere al tipo de hombre que se desea formar, lo cual implica una labor compleja, pues da lugar a tres apreciaciones que le son inherentes: La biología, la cultural y la filosófica.

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b. Bases sociales.  El tipo específico de sociedad en el que se encuentran inmersos cada uno de los establecimientos educativos condicionan las intervenciones que en ellas tiene lugar. De esta manera, si pretendemos construir una sociedad democrática las acciones que debe emprender la escuela, tanto individual como colectiva, deben estar orientadas hacia la consecución de ese propósito. Ruiz Ruiz (1996) menciona las siguientes acciones educativas orientadas a la consecución de una sociedad democrática: Potenciar la igualdad de oportunidades, respeto por los derechos humanos, igualdad entre todos los miembros, por encima de condiciones como el sexo, la raza, la religión, la procedencia social, respeto a la diversidad.

 

+Conozca el  libro Currículo y plan de estudios

 

c. Bases culturales.  Partiendo de que la cultura está formada por un conjunto de elementos, como pautas de conductas, creencias, símbolos, costumbres, valores, tradiciones, sistemas de relación, formas de producción, entre otros, podemos inferir que estos elementos proporcionan los contenidos de las intervenciones educativas, las cuales implican en el ámbito socio económico el desarrollo y ajuste de los grupos y los individuos a la dinámica social de la comunidad en la que se encuentran inmersos los establecimientos educativos.

 

d. Bases éticas.  La ética juega un papel trascendental, ya que este proceso involucra a personas y va dirigido a ellas. Cada una de las acciones del proceso presupone unos límites éticos, que están marcados por la libertad de las personas que interactúan en el proceso docente educativo y por el respeto hacia las mismas. La libertad está referida a la autonomía en la toma de decisiones por parte de los individuos que conforman la comunidad educativa. De igual forma el respeto por las personas como seres racionales y morales, significa, a juicio Ruiz Ruiz, respetar a las personas teniendo en cuenta su singularidad, respetando su valor inherente, es decir, que no debemos valorar a esas personas sólo de acuerdo a características accidentales, sino con base en aspectos integrales del individuo.

 

e. Bases científicas.  La investigación debe estar ligada al proceso de construcción del currículo, pues permite perfilar el conocimiento, dirigir acciones, definir los énfasis, seleccionar los contenidos, recomendar las metodologías, y construir los objetivos. En torno a esto Ofelia Roldán Vargas anota: “la práctica investigativa debe ser el eje de todo el proceso de diseño curricular, una investigación que permita construir el sentido del currículo hacerlo coherente con la realidad manifiesta y esperada, que le imprima realidad a la práctica educativa y le otorgue posibilidad de mejorar las condiciones vitales de los actores educativos, que evalúe constantemente el currículo y lo haga realidad dinámica, pertinente, flexible y abierta”(45). Ruiz Ruiz reconoce tres ejes científicos en los cuales debe apoyarse la intervención educativa en el ámbito social. Un primer eje científico está constituido por la sociología, junto con la observación y crítica independiente de la sociedad. El segundo eje se encuentra constituido por la psicología social pues el docente debe tener claridad frente a variados aspectos que son inherentes a lo humano como las motivaciones, deseos y esperanzas, percepción e interpretación de la realidad, actitudes y valores, autoconcepto y autoestima, formas de relación grupal y personal, comportamiento de los grupos humanos, comportamiento del individuo en el grupo, entre otros.

 

+Lea: ¿Cuál es la importancia del diseño curricular por competencias en relación al mejoramiento de la calidad institucional?

 

Título tomado del libro: Currículo y planeación educativa. Autor: Hoyos R. Santander E., Hoyos R. Paulina E., Cabas V. Horacio A. pp. 91-94

 

Foto de  javi_indy. Tomado de Freepik

 

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