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¿Cómo afecta la brecha digital a los adultos mayores?

Magisterio
06/05/2020 - 11:00
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Foto de Adobe Stock

Más del 91 % de la población estudiantil del mundo (1,575,270,054 estudiantes) se encuentra afectada por el cierre temporal de escuelas y universidades debido a la pandemia de COVID-19, según datos de la UNESCO. Como respuesta a la contingencia, nuestras instituciones educativas se han dado a la tarea de poner en marcha planes de enseñanza remota de emergencia con el fin de que los alumnos no pierdan por completo el año escolar. Desde preescolar hasta posgrado, docentes de todo el mundo han mudado, en la medida de lo posible, sus aulas al entorno virtual. 

Conozca el curso virtual: Aprendizaje Basado en Proyectos-ABP en la práctica pedagógica     

Mientras que para algunos el cambio al aula-oficina remota será menos disruptivo puesto que gran parte de nuestras vidas personales y laborales funciona alrededor de dispositivos móviles y el uso de internet, para otros, el paso hacia la enseñanza remota de emergencia está resultando profundamente retador. Me refiero a las generaciones que crecieron con tecnologías análogas, previo al surgimiento del internet y las tecnologías digitales: los Baby boomers (1946-1964) y la Generación silenciosa (1923-1945).  

Debido al aumento de la esperanza de vida y a la disminución de la tasa de fecundidad, la proporción de personas mayores de 60 años está aumentando más rápidamente que cualquier otro grupo de edad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 2000 y 2050 la cantidad de personas de 80 años o más aumentará casi cuatro veces hasta alcanzar los 395 millones.

Brecha digital: exclusión social de los adultos mayores 

A medida que nuestras vidas se mueven casi en su totalidad al entorno online, las nuevas generaciones y nativos digitales no solo utilizamos las plataformas digitales para la escuela y el trabajo, también lo hacemos (ya lo hacíamos previo a la pandemia) para comprar la despensa, pedir comida a domicilio, hacer ejercicio o incluso hacer nuestros propios cubrebocas caseros con patrones y tutoriales en internet. Sin embargo, actividades tan sencillas y básicas como hacer la compra, se han vuelto una verdadera pesadilla para la población más vulnerable ante la pandemia de COVID-19. 

Mientras que en algunos países como España, los mayores de 65 años tienen redes de apoyo para realizar este tipo de actividades sin salir de casa (desde horarios especiales, pedidos vía telefónica hasta redes de voluntarios y vecinos que lo hacen por ellos). En otros países como México, si bien algunos supermercados cuentan con servicio de pedidos por internet y envíos, estos solo se realizan en ciertas zonas (generalmente de clase alta). Esto lo sé de primera mano ya que recientemente guié a un familiar vía remota para comprar, por primera vez, la despensa en línea. Ahí fue donde me di cuenta que cosas tan normales hoy en día, como hacer compras por internet, son tremendamente difíciles para otros. Quien nunca ha comprado en internet, con el cierre de tiendas y medidas de seguridad debido a la cuarentena, se sentirá totalmente marginada debido a esta brecha digital. 

Otra parte fundamental de la vida, la socialización, también se ha visto trastocada por las medidas de contingencia ante esta pandemia. Para dar continuidad a la vida social, las nuevas generaciones celebran fiestas de cumpleaños vía Houseparty, reuniones a la hora del vermú en Zoom o Skype, y otros incluso usan Netflix Party para ver películas y series al mismo tiempo. Aunque estas nuevas actividades virtuales no son exclusivas para los más jóvenes, sí resultan más naturales para aquellos quienes estén acostumbrados al uso de la tecnología que permite realizarlas. En ese sentido, ¿qué pasa con la población adulta mayor? ¿Cómo hacen para dar continuidad a su vida social? Tan necesaria, sobre todo, para quienes viven solos. 

Salir a la calle, al mercado, a tomar un café o al parque a tomar el sol en una banca, ya no es posible debido a las medidas de emergencia sanitaria. Tampoco lo son los clubes de lectura, las clases de zumba, de tejido, o senderismo. Estas y otras actividades que promueven el envejecimiento activo en las personas mayores, han tenido que suspenderse hasta nuevo aviso. Entre esas actividades también se encuentran los programas de educación continua y las universidades para mayores. 

Existen numerosos proyectos de educación continua a nivel global para mantener al adulto mayor activo y con mejor salud física y mental. En la Red Global de Universidades Amigables con los Mayores se puede encontrar una lista de universidades de América, Europa y Asia que son inclusivas y ofrecen programas educativos para adultos mayores. También en España y América Latina se ofrecen programas especiales pensados en el adulto mayor y que promueven el envejecimiento activo a través de una oferta de cursos que van desde Historia del arte, Cine, Geografía política y social, Filosofía y Literatura, hasta Economía doméstica y Educación para la salud. Pero con el cierre de universidades y centros educativos en todo el mundo, estos programas han tenido que también suspender sus actividades presenciales, y con ello, uno de los pilares de los programas educativos para adultos mayores: la vida activa y la socialización. 

“A los estudiantes mayores no hay que darles las sobras. Hay que darles lo mejor porque se merecen lo mejor”. 

Sin embargo, algunos de estos programas han habilitado redes de apoyo para el estudiantado mayor durante el periodo de cuarentena. Desde apoyo vía correo electrónico, hasta habilitación de infraestructuras digitales para continuar la docencia de manera virtual. Un caso destacado es el de la Universitat per a Majors (Universidad para Mayores) de la Universitat Jaume I (UJI), en Castellón de la Plana, España.  

Un campus virtual para los adultos mayores 

En la Universitat Jaume I, dirigida por la rectora Eva Alcón, los mismos esfuerzos de enseñanza remota de emergencia que se han puesto en marcha para los estudiantes de grado, se están llevando a cabo de igual manera para los estudiantes mayores de 55 años. Elsa González, directora académica de la Universidad para Mayores, comenta que el antiguo director del programa para mayores solía siempre decir: “A los estudiantes mayores no hay que darles las sobras. Hay que darles lo mejor porque se merecen lo mejor”. Y en honor a esta filosofía, la UJI ha puesto en marcha el Campus Virtual Sénior, para dar continuidad a los cursos para adultos adultos mayores ofrecidos por esta universidad.  

“La UJI tiene la voluntad y el compromiso de mantener la formación a lo largo de la vida, impulsar el uso de la tecnología como aliada de la docencia y evitar la brecha digital o la discriminación por razón de edad en el acceso a la formación” 

La Universitat per a Majors cuenta con una oferta educativa especial para adultos mayores que consiste en el Grado Universitario Sénior, Postgrado Universitario Sénior y las Aulas para Mayores en las Sedes. Para todos estos cursos se ha habilitado un espacio virtual para que los estudiantes puedan continuar el ciclo escolar.  

Campus Virtual Sénior 

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A raíz del estado de alarma puesto en marcha en España desde el 14 de marzo, la UJI fue una de las primeras universidades en advertir a sus estudiantes, especialmente a los mayores, que no fueran al campus, señala Elsa González. “Sabíamos que (los adultos mayores) iban a necesitar más acompañamiento que nunca”, explicó. 

Dado que estos programas no cuentan con un sistema de evaluación como los de grado y posgrado universitarios, el acompañamiento al adulto mayor se convierte en uno de los puntos críticos a cubrir durante esta crisis sanitaria. Para dar este acompañamiento, la directora del programa para mayores explica que el equipo docente y los representantes de los estudiantes iniciaron inmediatamente una serie de reuniones virtuales para decidir y acordar los pormenores del paso hacia la docencia virtual y las necesidades vitales a atender durante estas semanas de confinamiento.   

La rectora de la universidad, Eva Alcón, destaca que la Universidad para Mayores ha afrontado la migración de la docencia presencial al Campus Virtual Sénior “con el mismo espíritu permanente de mejora y con la capacidad de adaptación que la han caracterizado a lo largo de su trayectoria”. De los cerca de 1100 adultos mayores que forman parte del curso 2019-2020, la media de estudiantes que siguen activos en el Campus Virtual es de 63 % (83 % de estudiantes de grado, un 62 % de estudiantes de posgrado y un 43 % de estudiantes de las sedes).  

La docencia online se está desarrollando a través del Aula Virtual de la UJI, donde los alumnos tienen acceso a las 21 asignaturas activas en este periodo de enseñanza remota de emergencia. Además de que han creado un canal en YouTube con tutoriales y guías para los estudiantes mayores online para fomentar la alfabetización digital. En este canal se pueden encontrar videos que explican desde cómo “copiar y pegar”, cómo realizar compras en línea, hasta una introducción a las aulas virtuales. Además, se ofrecen recursos para el uso útil de estos días de confinamiento. 

“Los adultos mayores tienen muchas ganas de crear” 

Aunque no es difícil interesar a los adultos mayores. “No son pasivos, son activos”, comenta Elsa González. “Tienen muchas ganas de crear”. Uno de los ejemplos de su iniciativa es el programa de radio Vox Senior, que han continuado durante el confinamiento, en el que los estudiantes que semanalmente preparaban el programa de radio “La voz de los mayores”, ahora lo hacen vía remota, cada uno desde su casa graba el programa y a posteriori se monta con apoyo de los técnicos. 

“Sabíamos que (los adultos mayores) iban a necesitar más acompañamiento que nunca” 

El Campus Virtual Sénior tiene componentes tecnológicos y también sociales, señala Elsa González. La mayor parte del aprendizaje en un Aula Virtual depende del propio estudiante, por tanto, se asume un rol activo y participativo, es un aprendizaje muy dinámico y a la vez gratificante. “Durante este periodo se pretende que el estudiante esté profundamente implicado, de manera que se trata de una forma también de aprender los unos de los otros, buscando diferentes recursos y dando cada uno su propia opinión”. 

Este componente social se lleva a cabo también en el Aula Virtual, que reproduce las características del aula presencial. Elsa comenta que aunque la interacción suele ser diferente en los cursos en línea en donde nadie se conoce en persona, en el caso de la Universidad para Mayores es diferente, puesto que la mayoría de los alumnos ya llevan tres años o más juntos. “La dinámica es diferente”, señala. Además, cuentan con grupos de WhatsApp por materia con la que pueden dar seguimiento a los cursos y continuar con el acompañamiento social, aunque de manera virtual.  

La puesta en marcha del Campus Virtual Sénior, explica la rectora Eva Alcón, supone un ejemplo más de la voluntad de la Universitat Jaume I “por mantener la formación a lo largo de la vida, impulsar el uso de la tecnología como aliada de la docencia y evitar la brecha digital o la discriminación por razón de edad en el acceso a la formación”. Además, la rectora reconoció y agradeció el esfuerzo realizado por todo el equipo para “adaptar en tiempo récord la oferta docente de la Universidad para Mayores al espacio virtual y seguir favoreciendo la adquisición de competencias digitales entre el estudiantado”. 

“Tenemos el deber moral de cohesionar nuestra sociedad. El programa para mayores empodera, incluye, hace contemporáneo al mayor” 

La importancia de dar continuidad a estos programas, aún frente a una crisis sanitaria a nivel mundial, es fundamental para apoyar a la población adulta mayor que a nivel mundial está creciendo a pasos acelerados. Debido al aumento de la esperanza de vida y a la disminución de la tasa de fecundidad, la proporción de personas mayores de 60 años está aumentando más rápidamente que cualquier otro grupo de edad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 2000 y 2050 la cantidad de personas de 80 años o más aumentará casi cuatro veces hasta alcanzar los 395 millones. Además, el riesgo de padecer demencia aumenta con la edad. La OMS calcula que entre un 25 % y un 30 % de las personas de 85 años o más padecen cierto grado de deterioro cognoscitivo.  

En este sentido, los programas para mayores que promuevan el envejecimiento activo serán más importantes que nunca en los próximos años. Iniciativas como las universidades para mayores de 55 años, contribuyen al envejecimiento activo, el bienestar y la inclusión del adulto mayor dentro de la sociedad.

“La UJI tiene una responsabilidad social con su entorno”, destaca Elsa González. “Tenemos el deber moral de cohesionar nuestra sociedad. El programa para mayores empodera, incluye, hace contemporáneo al mayor”.  

El anterior  artículo es tomado de la web Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey​  para visitar el contenido original haga click en el siguiente enlace: ¿¿Cómo afecta la brecha digital a los adultos mayores?  

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