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¿Cómo educar para el bienestar, la felicidad y el florecimiento?

Magisterio
05/02/2020 - 09:45
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Foto de Pixabay

La experiencia del Gimnasio Moderno y su modelo de Educación Positiva 

La Psicología Positiva es una rama reciente de la Psicología, creada hace 20 años por Martin Seligman, antiguo Presidente de la Asociación Americana de Psicología y uno de los pensadores más importantes de la actualidad. Su objeto de estudio es el bienestar, la felicidad, el florecimiento y el funcionamiento óptimo de las personas, por oposición a la Psicología tradicional que se ha centrado en estudiar la patología y la enfermedad mental (Garassini, 2018).  

¿Y qué se requiere para ese florecimiento/desarrollo pleno? Pues, desde luego, desarrollo intelectual. Pero también otros aspectos como inteligencia emocional, cultivo de la mente a través de la meditación, desarrollo del carácter, inteligencia social, autoconocimiento, reflexión para construcción de una vida con sentido y propósito, entre otros.

Según estas investigaciones, el bienestar: 1) se puede definir conforme al Modelo PERMA de Martin Seligman a partir de los siguientes cinco elementos: emociones positivas, involucramiento, relaciones positivas, búsqueda de sentido y logros (Seligman, 2000); 2) se puede medir (a través de tests psicológicos validados internacionalmente y de escaneos del cerebro); 3) se puede desarrollar y cultivar, independientemente de la genética de las personas; 4) se puede enseñar y aprender; y 5) es importante y merece ser abordado por las instituciones educativas (Seligman, 2011).  

La Educación Positiva (o Educación para el Bienestar y el Florecimiento) es una corriente educativa y una tendencia innovadora en educación que aplica los principios de la Psicología Positiva y las Neurociencias a las instituciones educativas. Es diferente de la Disciplina Positiva (a veces se confunden), que es otra corriente que busca forjar límites con afecto y comprensión (Norrish, 2015).  

Esta corriente entiende que el propósito de la educación no es exclusivamente el desarrollo intelectual. Eso es muy importante, por supuesto, pero no es lo único. El propósito de la educación es el florecimiento de los estudiantes: es decir, el desarrollo de las distintas dimensiones del ser humano (cuerpo, emociones, relaciones, intelecto, dimensión trascendental), no sólo el intelecto. Se puede definir mejor con la idea de “Educar para la vida, y no sólo para el examen”, como lo decía Agustín Nieto Caballero, fundador del Gimnasio Moderno. 

¿Y qué se requiere para ese florecimiento/desarrollo pleno? Pues, desde luego, desarrollo intelectual. Pero también otros aspectos como inteligencia emocional, cultivo de la mente a través de la meditación, desarrollo del carácter, inteligencia social, autoconocimiento, reflexión para construcción de una vida con sentido y propósito, entre otros. Es decir, formación integral y habilidades del siglo XXI.  

Ahora bien, ¿por qué el bienestar es importante en la educación? Es importante por varias razones: porque el estrés y la depresión serán las principales enfermedades en el 2030 para la raza humana, según la Organización Mundial de la Salud; porque al experimentar bienestar, somos más creativos (Scott Barry Kaufman) y favorecemos el aprendizaje y los resultados académicos (Alejandro Adler); porque la felicidad es el propósito de la vida (Aristóteles); porque nueve de cada diez padres quieren que sus hijos sean felices en el colegio; y porque cuando experimentamos bienestar, nos desarrollamos mejor y florecemos (Seligman, 2011).  

El tema de la implementación de la Educación Positiva no es asunto de una clase o de un profesor. Es un enfoque integral que busca trabajar en las siete dimensiones de nuestro modelo de Bienestar y Florecimiento desde diversas aristas y que busca impactar a todos los agentes de la comunidad para transformar la cultura del colegio,

Ahora bien, ¿cómo llevamos todo esto a la práctica en el Gimnasio Moderno? ¿Cómo lo implementamos? Nosotros trabajamos con un modelo de bienestar que incluye siete dimensiones, las cuales se derivan de las investigaciones de Martin Seligman, Sonja Lyubomirsky y el Greater Good Science Center de la Universidad de Berkeley en California. Entendemos que para lograr una vida de bienestar y florecimiento es necesario cultivar los siguientes elementos:  

  • Bienestar físico.  
  • Inteligencia social para construir relaciones sociales de calidad.  
  • Reflexión para construir una vida con sentido, propósito y contribución.  
  • Inteligencia emocional para cultivar emociones positivas.  
  • Desarrollo del carácter (valores, fortalezas y hábitos).  
  • Resiliencia.  
  • Cultivo de paz interna.  

En el Gimnasio Moderno, estas dimensiones sirven de ejes curriculares del programa que se lleva al aula principalmente en las direcciones de grupo, a lo largo de la escolaridad de los estudiantes. Sin embargo, para su implementación nos guiamos por dos principios:  

El primer principio, consiste en que antes de transformar el currículo y las prácticas, hay que transformar el ser y el estado emocional de los profesores. Esto es así porque como nos dice la experiencia y como señalan las investigaciones del MIT y su Centro de Ética y Valores, lo que más educa -en sentido amplio- es el ejemplo de los maestros y el ambiente del colegio. Por eso, hay que trabajar primero en la transformación personal de los profesores. Bien decía Carles Capdevila que “el principal activo de una nación es el estado emocional de sus maestros”.  

+Video: Tal Ben-Shahar. La ciencia de la felicidad

Para ello, nos aliamos con una organización muy seria, Aviva Education, que cuenta con una plataforma de formación online para educadores en Psicología Positiva. Esa plataforma trabaja en nueve módulos que son: 1) Ciencia y bienestar, 2) Conexión mente-cuerpo, mindfulness y yoga, 3) Fortalezas del carácter (virtudes) y desarrollo del carácter, 4) Gratitud y cultivo de emociones positivas, 5) Mentalidad de crecimiento (growth mindset), 6) Inteligencia emocional e inteligencia social, 7) Indagación apreciativa, 8) Cultivo de metas y 9) Resiliencia y perseverancia (Grit). 

Este programa se completa en un año. El programa parte de la aplicación de estos principios en la vida del profesor para su transformación, y luego su aplicación en el aula, es decir, qué dice la ciencia, cómo lo aplicamos en la vida personal, qué tendencias existen en educación y cómo lo enseñamos (herramientas y recursos). Cada módulo se realiza durante un mes, online, y luego el equipo del colegio hace sesiones de retroalimentación y direccionamiento, y se comparten experiencias de los profesores. Esto es así porque, para la transformación de los profesores, además de la teoría y el conocimiento, se requiere tiempo, trabajar en el autoconocimiento, la reflexión personal y la transformación de los hábitos.  

El segundo principio es el siguiente: No es suficiente con dar una clase de Psicología Positiva. Para lograr una implementación profunda, es necesario contar con un enfoque curricular que impacte a los diferentes estamentos de la comunidad (Nourrish, 2015). Para ello, nuestro modelo de Educación Positiva es un modelo holístico e integral que se trabaja desde diversas aristas: 

  • Los premios del colegio, que se entregan desde hace 100 años, reconocen fortalezas del carácter: el esfuerzo, la bondad, la solidaridad y el liderazgo. 
  • El colegio ofrece charlas y talleres para padres, durante todo el año, en temas de Psicología Positiva para que desde casa se refuerce el enfoque. 
  • El colegio cuenta con un programa de Mindfulness o Meditación, para estudiantes de Segundo a Octavo, dictado por una profesora externa experta en el tema, que se viene implementando desde hace cinco años. 
  • El colegio cuenta con varios espacios de bienestar y desarrollo para profesores y staff como yoga, meditación, Chi kung, danza, cerámica, deportes, música y diversas actividades de la Agenda Cultural como charlas de poesía. 
  • Ciertas temáticas de la Educación Positiva se desarrollan en todas las clases como, por ejemplo, la idea del Growth Mindset o Mentalidad de crecimiento. 
  • Desde el modelo pedagógico, que trabajan todos los profesores en todas las clases, se apoya el autoconocimiento y las habilidades socioemocionales con estrategias como el aprendizaje cooperativo, la autoevaluación y la metacognición.  
  • El colegio cuenta con clases especiales para desarrollar los temas esenciales de la Educación Positiva. Esas clases-espacios son las direcciones de curso, clases de neurociencia, clases de meditación, clases de autoconocimiento y desarrollo de las fortalezas, clases de formación en valores y virtudes, clases de Psicología Positiva, clases de liderazgo, clases de inteligencia emocional, clases de filosofía oriental, clases de yoga y clases de sentido de vida. Muchas de estas clases se ofrecen como electivas.  
  • El programa de Psicología se centra en el desarrollo del carácter, los valores, la empatía y el autoconocimiento. 
  • El colegio trabaja en cuatro competencias transversales: pensamiento crítico, comunicación, socioemocionales y de ciudadanía global. Dentro de las competencias socioemocionales se trabaja en autoconocimiento, fortalezas del carácter, regulación emocional y empatía. 
  • El colegio ofrece charlas permanentes de maestros espirituales de diversos senderos espirituales que trabajan temas de contemplación, meditación, silencio y respiración.  
  • El colegio apoya el proceso de Educación Positiva pues los ejes organizadores del currículo no son las áreas del conocimiento sino las dimensiones del ser humano: 1) cuerpo; 2) creatividad y artes; 3) humanidades; 4) ciencias y matemáticas; y 5) desarrollo personal y proyecto de vida.  
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El tema de la implementación de la Educación Positiva no es asunto de una clase o de un profesor. Es un enfoque integral que busca trabajar en las siete dimensiones de nuestro modelo de Bienestar y Florecimiento desde diversas aristas y que busca impactar a todos los agentes de la comunidad para transformar la cultura del colegio, empezando por supuesto por la transformación personal del profesor: no podemos enseñar lo que no encarnamos. 

Ahora bien, para aquellos colegios que quieren empezar a implementar la Educación Positiva, ¿qué podrían hacer? Según nuestra experiencia y según la teoría, lo primero sería seleccionar un grupo de maestros, dos o tres, y formarlos en Psicología Positiva. Recomiendo la plataforma Aviva Education (puede verse en www.avivaeducation.com), o pueden tomar el curso de Coursera de la Universidad Austral de Psicología Positiva, que es gratis. 

Lo siguiente, es empezar a trabajar algunos temas pilares de este enfoque como la meditación-relajación-mindfulness, el cultivo de emociones positivas o el desarrollo de las fortalezas del carácter desde las direcciones de curso, la cátedra de paz o clases electivas de valores y/o desarrollo humano. Para esto, recomiendo el currículo de Aulas Felices de Ricardo Arguís, disponible online y sin costo (sus ejes son mindfulness y fortalezas del carácter). 

Esos espacios, por supuesto, deben ser distintos. No pueden ser simples clases magistrales. Deben ser espacios para estudiar la teoría, pero también para explorar en el autoconocimiento, reflexionar sobre la vida y transformar los hábitos (por ejemplo, empezar a meditar). Por ahí se puede empezar. El Gimnasio Moderno estará feliz de compartir su modelo y formar profesores de otras instituciones, cosa que venimos haciendo desde hace un par de años. 

+Conozca el libro Educando niños felices

¿Cómo medir el impacto? ¿Cómo evaluar? Este es un gran reto. En la actualidad estamos diseñando un instrumento para realizarla y estamos haciendo una evaluación externa, con Ecohumanos, una organización experta en medir el liderazgo y el desarrollo humano. Hay varios logros hasta el momento que nos enorgullecen mucho: testimonios de muchos profesores y estudiantes que han transformado sus vidas, se sienten mejor, se relacionan mejor y han cambiado su visión de la vida; los resultados académicos del colegio han mejorado en los últimos años (esto no se debe únicamente a la Psicología Positiva, pues existe un programa de fortalecimiento académico en paralelo); las admisiones han mejorado pues las familias encuentran muy atractivo este modelo de educación. Ahora estamos implementando el modelo en el colegio en concesión Gimnasio Sabio Caldas en Ciudad Bolívar, Bogotá, con muy buenos resultados por parte de los profesores.  

Educar para la vida es educar el intelecto, pero también el cuerpo, las relaciones, las emociones, el carácter, los valores, y el espíritu. Decía Pitágoras que educar no es dar carrera sino templar el alma para las dificultades. Los modelos de Educación Positiva forjan el carácter y preparan para la adversidad y la dificultad. Qué distinta es la vida cuando afrontamos las dificultades, pero con recursos: buenos hábitos de salud, red de apoyo, capacidad de gestionar las emociones, claridad sobre nuestras fortalezas y recursos internos, un sentido de vida y resiliencia. La Educación Positiva, en mi sentir, es muy valiosa porque le aporta al bienestar y al desarrollo humano integral, pero también porque prepara para la vida y para la adversidad. 

Bibliografía 

Garassini, M E. (2018). Psicología Positiva y Comunicación No Violenta. Bogotá: Editorial Manual Moderno.  

Seligman, M. (2011). Flourish. Londres: Nicolas Brealey Press.  

Norrish, J. (2015). Positive Education: the Geelong Grammar School Journey. Londres: Oxford University Press. 

Juan Sebastián Hoyos. juanhoyos@gimnasiomoderno.edu.co Profesor de Psicología del Bienestar y de Filosofía Oriental. Vicerrector del Colegio Gimnasio Moderno. Creador y director de su Programa de Educación Positiva.  

Este artículo pertenece a la Revista Internacional Magisterio No.100 Educación para la felicidad    

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