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Cómo evaluar a los estudiantes con déficit de atención e hiperactividad

Por Àngels Arroyo Rodríguez y otros , Por Gemma Alsina Masmitjà , Por Juan Antonio Amador Campos
Magisterio
11/05/2018 - 15:30
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Foto tomada de Flickr

Las dificultades que presentan los niños con TDAH, relacionadas con las habilidades lingüísticas, de autocontrol, de planificación y de memoria de trabajo hacen que frecuentemente fracasen en la realización de tareas, exámenes o pruebas.

Hay que tener en cuenta que el problema central de las personas con TDAH es la dificultad para inhibir las conductas inapropiadas. No es tanto un problema de conocimientos, sino de errores a la hora de aplicarlos.

En estos alumnos observamos dificultades a la hora de detener respuestas impulsivas, de modo que responden precipitadamente ante las demandas, o no son capaces de detener conductas, a pesar de darse cuenta de que no son las más adecuadas. Se observan también dificultades para resistirse ante las interferencias y distraerse ante cualquier estímulo. Presentan pocas habilidades para organizar, de forma secuencial, sus ideas, de modo que a menudo producen un discurso desordenado y falto de información. También se aprecian dificultades para organizar el tiempo del que disponen; así, ocupan poco tiempo en los aspectos más relevantes y tal vez demasiado en los detalles menos importantes. A la hora de finalizar olvidan revisar su propio trabajo, sin identificar y corregir los errores que puedan haberse producido.

El resultado de todo ello suele ser un trabajo descuidado, incompleto, falto de aspectos importantes, poco atento a los detalles y que puede llegar a sorprender con información incoherente o con poco sentido para el maestro. Hay que tener en cuenta que el problema central de las personas con TDAH es la dificultad para inhibir las conductas inapropiadas. No es tanto un problema de conocimientos, sino de errores a la hora de aplicarlos. Por todo ello deberíamos tener en cuenta los siguientes aspectos a la hora de desarrollar actividades de evaluación para estos alumnos, y deberíamos poner especial atención a la hora de preparar los materiales, en el momento de administrarlos y a la hora de corregir los exámenes.

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• Es importante que las tareas que se le presentan tengan un formato simple y claro, hay que destacar especialmente la tarea que se le pide (subrayando, por ejemplo, la palabra o palabras clave) y que se asignen en una cantidad equilibrada. En caso de tratarse de actividades largas, convendría fragmentarlas con el objetivo de que estas sean más manejables y de que el niño pueda ir alcanzando pequeños logros.

• En el momento de desarrollar la tarea, a estos alumnos les resulta útil disponer de una autoguía del proceso que les recuerde algunos puntos importantes: “Primero me paro y analizo, miro bien y decido qué información voy a escribir, empiezo el trabajo y lo hago según mi plan. Finalmente repaso lo que he hecho y compruebo los resultados”.

• Igualmente, será imprescindible la supervisión y el refuerzo constantes. Acercarnos al alumno durante la realización de un examen nos ayudará a dispensarle un feedback positivo de su evolución, a centrarlo en su trabajo y a alejarlo de las distracciones, a entrenarlo en la adquisición de velocidad en la realización de los ejercicios, a demorar la respuesta a aquellos que por su impulsividad puede que responda de forma precipitada, etc.

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• Al acercarse el momento de finalizar la prueba conviene recordar al alumno la importancia de repasar su trabajo, con la finalidad de que tenga la oportunidad de identificar y corregir los errores que se puedan haber producido, así como encontrar y solventar los olvidos. Para algunos puede ser necesario disponer de más tiempo para desarrollar la prueba o la posibilidad de responder, de forma oral, a algunas de las preguntas.

• Al corregir un examen o un trabajo, el profesor deberá asegurarse de que evalúa aquello que realmente deseaba evaluar, centrándose en si el alumno ha demostrado tener los conocimientos o aprendizajes adquiridos.
A menudo estos niños fracasan en sus resultados por errores propios de la sintomatología asociada al trastorno (olvidan responder partes de la pregunta, les falta tiempo para finalizar las tareas, cometen muchos errores ortográficos, etc.) y no tanto por la falta de los conocimientos esperados.

• Una vez el alumno es conocedor del resultado de su prueba conviene orientarlo en el proceso de la autoevaluación, animarlo a valorar la calidad de su trabajo, destacar sus éxitos y ayudarlo a aceptar sus fracasos.

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Tomado del libro. Convivencia escolar, déficits de atención y trastornos de conducta. Autores: Gemma Alsina Masmitjà, Juan Antonio Amador Campos, Àngels Arroyo Rodríguez, Antoni Badia Garganté, Mar Badia Martín, Claudia Contreras Contreras, Blanca Mas Salsench, Beatriz Mena Pujol, Laia Salat Foix i Carme Saumell Mir. pp. 101-102.

Foto de Akros Interdidak. Tomada de Flickr