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¿Cómo evalúo?

Magisterio
28/05/2019 - 16:30
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By Freepik

Reflexión inicial

Mi sistema de evaluación:

  • ¿Qué aspectos de mi sistema de evaluación son efectivos?
  •  ¿Por qué considera que son efectivos? 
  • ¿Qué aspectos necesito mejorar para que mi sistema de evaluación sea más efectivo? 
  • ¿De qué manera puedo mejorar estos aspectos?

Recomendaciones generales

A continuación se dan una serie de recomendaciones que los docentes pueden usar en sus clases para fomentar una evaluación para el mejoramiento.

  • El sistema de evaluación deber ser transparente y claro. Los criterios bajo los cuales se va a evaluar a los estudiantes deben ser claros para todos, así como las instrucciones para la evaluación (Linn, 2006). Estos criterios se convierten en evidencia de validez para la evaluación (Brookhart, 2007). El estudiante debe conocer el propósito de la evaluación, el tipo de preguntas que se van a usar, la forma como se van a calificar sus desempeños, la forma como se van a interpretar los resultados y las decisiones que se van a tomar con base en estos resultados. Esto permite que el estudiante tenga claridad sobre la evaluación y que ésta sea relevante y significativa en su proceso de aprendizaje.
  • Usar evaluaciones válidas y consistentes. Es importante usar actividades de evaluación auténticas y éstas deben estar alineadas con las actividades que se desarrollan en clase (Webb, 1997). Esto requiere que las actividades estén contextualizadas y que haya un propósito claro para realizarlas. Así mismo, se debe asegurar que los conocimientos, habilidades o competencias (los constructos de evaluación) que se desea evaluar estén alineados con el contenido y los objetivos del curso o programa. Por otro lado, es necesario encontrar mecanismos para que se pueda calificar los desempeños de manera consistente (McMillan, 2001). La mejor manera de hacer esto es a través de listas de verificación, listas de verificación con escala, matrices holísticas o matrices analíticas. 
  • Ser equitativo en el proceso de evaluación. Es importante tener en cuenta las características del grupo al diseñar las evaluaciones de tal forma que no se esté poniendo a ningún grupo o individuo en situación de ventaja o de desventaja (Linn, 2006). Lo importante es tener en cuenta que todos los estudiantes tengan la oportunidad de aprender lo que se va a evaluar (McMillan, 2001). Para lograr esto, hay que seleccionar actividades que sean apropiadas para todos los estudiantes (niños o niñas, jóvenes o adultos, etc.). Se debe además evitar usar actividades que tengan algún tipo de sesgo o que puedan ofender a cualquier estudiante o grupo de estudiantes.
  • Evaluar continuamente. El proceso de evaluación debe ser continuo (Reynolds, Livingston y Willson, 2006). Esto implica que se debe evaluar al principio, durante y al final del proceso de enseñanza y aprendizaje. Las evaluaciones que se hacen al principio del proceso tienen un carácter más diagnóstico y permiten identificar las fortalezas y limitaciones de los estudiantes. Durante el proceso se evalúa para monitorear los aprendizajes y poder tomar correctivos de manera oportuna, y al final se evalúa para tomar decisiones definitivas sobre el proceso. También es importante evaluar usando diferentes criterios ya que esto permite hacer mejores interpretaciones sobre los desempeños de los estudiantes (McMillan, 2001).
  • Empoderar a los estudiantes. Es importante que los estudiantes estén en el centro del proceso de evaluación (Reynolds, Livingston y Willson, 2006) y para lograr esto, los estudiantes deben participar activamente del mismo. Esto requiere que los estudiantes obtengan información oportuna sobre el proceso de evaluación, que reciban retroalimentación sobre sus desempeños en las evaluaciones, y que se utilice la autoevaluación y la co-evaluación. A este proceso también se le conoce como evaluación democrática (Shohamy, 2001).
  • Retroalimentar a los estudiantes. Para que la evaluación sea verdaderamente formativa es indispensable que se retroalimente a los estudiantes (Wiggins, 1993). Pero esta retroalimentación deber tener las siguientes características: 1) inmediatez, 2) es continuidad, y 3) relevancia (López, 2008). Los estudiantes deben recibir la retroalimentación lo más pronto posible. De esta manera, ellos podrán usar esta información para fomentar el proceso de aprendizaje. De igual manera, la retroalimentación se debe hacer de manera permanente a lo largo del proceso de enseñanza y aprendizaje. Así, el estudiante puede usarla antes de terminar el proceso. Finalmente, por retroalimentación relevante se entiende que los comentarios que se dirigen a los estudiantes les permiten conocer dónde están, qué les hace falta y que tienen qué tienen que hacer para alcanzar sus metas de aprendizaje. Lo importante es que ellos puedan entender y usar la información que se les da sobre sus desempeños. Esta es la única manera en que se puede hacer una integración total entre el proceso de enseñanza y aprendizaje con el proceso de evaluación.

Referencias

Brookhart, S. M. (2007). Expanding views about formative classroom assessment: A review of the literature. En McMillan (Eds), Formative classroom assessment: Theory into practice (pp. 29-42). New York: Teachers College Press. 

Linn, R. L. (2006). The standards for educational and psychological testing: Guidance in test development. En S. Downing y T. Haladyna (Eds.), Handbook of test development (pp. 27-38). Mahwah, New Jersey: Lawrence Erlbaum. 

McMillan, J. H. (2001). Classroom assessment: Principles and practice for effective instruction (2da Ed.). Boston: Allyn & Bacon. 

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Reynolds, C. R., Livingston, R. B. y Willson, V. (2006). Measurement and assessment in education. Boston, MA: Pearson.

Shohamy, E. (2001). The power of test: A critical perspective on the uses of language tests. London: Longman. 

Webb, N. L. (1997). Criteria for alignment of expectations and assessments in mathematics and science education. Council of Chief State School Officers and National Institute for Science Education. Madison, WI: Wisconsin Center for Education Research, University of Wisconsin. 

Wiggins, G. P. (1993). Assessing student performance: Exploring the purpose and limits of testing. San Francisco: Jossey Bass. 

Tomado de La evaluación como herramienta para el aprendizaje de Alexis López, páginas 124-125

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