Moneda

Síganos

Tu carrito

Tienes (0) productos $0
ANUNCIO
web_banner_magisterio_1115x116_pablo_2.png

Conocimiento y reflexión sobre las violencias, la convivencia y sus efectos en las experiencias de docentes y estudiantes en una escuela secundaria

Por Fracchia Figueiredo , Por Poujol Galván
Magisterio
08/07/2020 - 12:30
0
Foto de Adobe Stock

El proyecto de investigación El entramado de la violencia escolar: una aproximación a su sociogénesis y valoración de sus efectos en casos de educación básica (2011-2017), es el antecedente de este estudio, desde donde hemos generado un proyecto de investigación e intervención en una escuela secundaria pública de Cuernavaca, Morelos en 2016, con la participación de algunos directivos, docentes, estudiantes y personal con otras funciones, que incluyó un diplomado acerca de Violencias en la escuela y Pedagogía de la Cooperación para la construcción de la ciudadanía dirigido a docentes que tuvo como eje formativo el desarrollo de un espacio conjunto de investigación e intervención educativa. 

para Anzaldúa (2006) hay una descomposición como efecto del deterioro de las condiciones de vida en la sociedad capitalista, así como del desgaste de las significaciones imaginarias instituidas, lo que genera incertidumbre, que aunada a la falta de propuestas de cambio, crea desaliento y sin sentido en los jóvenes. 

El problema de investigación-intervención surge de nuestra preocupación por la violencia y la desigualdad que impera en el país, y se enfoca a superar el estudio de la violencia escolar y la convivencia de manera aislada de los procesos sociales más amplios. Por lo que el problema tiene dos ángulos que se relacionan entre sí: a) la articulación de la violencia social con la violencia escolar y b) la violencia y la convivencia como objetos de estudio y de intervención conjunta en la comunidad escolar, que incluye la construcción de significados sobre las relaciones dentro y fuera de la escuela y además la creación colectiva de estrategias de cooperación para enfrentar las violencias. 

Conozca el Curso Virtual Neuroeducación: Emociones y Aprendizaje 

En la articulación de lo social, escolar y personal, Fierro (2013) plantea que hay interacciones que enlazan y rodean la vida en la escuela y conceptualiza la convivencia escolar como un proceso interrelacional en el que confluyen la actuación de personas singulares, intercambios intersubjetivos, así como políticas y prácticas institucionalizadas que configuran dichos intercambios, todo ello como parte de una cultura escolar y local que tiene su propia historicidad. (2013, p.9). Para esta autora, debe hablarse de violencias en plural, pues las violencias contra la escuela y en la escuela se originan en las condiciones de pobreza y discriminación sufrida por grupos de población por su condición social, étnica, de género. 

Poujol (2016) identifica diversas formas en las que la exclusión, el despojo, el uso de la fuerza y la impunidad recorren los diferentes niveles y ámbitos sociales e impactan a los sujetos. Krauskopf (2006) en su estado del arte sobre los programas de prevención de la violencia destaca que las intervenciones giran en torno al clima y la convivencia del centro educativo, desde una perspectiva socio contextual, debido a que los estudios realizados en el tema señalan que los abusos entre iguales no forman un campo independiente del resto de las relaciones interpersonales. 

+Conozca los cursos virtuales y registre sus datos AQUÍ

La relevancia de la participación de la comunidad escolar para analizar y mejorar la convivencia en un proceso en el que se vincula la investigación y la intervención ha sido valorada por Fierro (2013) quien plantea que al trabajar con la comunidad escolar se supera la visión de que la violencia es un fenómeno interpersonal y se asume como un problema estructural. Hernández y Seem (2004), destacan que el conocimiento y la mejora del clima escolar requiere la participación de todos los implicados, ya que se trata de examinar juntos que se entiende por violencia, cómo se tratan los miembros de la escuela y cómo la escuela aborda la violencia, además de las creencias en torno al género, raza, etnicidad, habilidad, y otros temas de diferencia. 

El problema planteado y contextualizado en el campo de la investigación educativa se concreta en las siguientes preguntas: ¿Qué características tiene el entramado de convivencia de la escuela secundaria estudiada? ¿Cómo se relaciona el orden social productor de violencia con los tipos de violencia que se generan en la escuela y los efectos en estudiantes y docentes? ¿Qué efectos psicosociales y educativos genera dicho entramado? Supuestos: las relaciones sociales existentes en el espacio escolar son parte de un entramado social más amplio que involucra a las de sus participantes, afectan la experiencia de los sujetos y tiene efectos en su cotidianidad (Elias, 1990). De esta interrelación fluida y constante emergen nuevas formas de violencia que se sobreponen a las antiguas, así como nuevos tipos de convivencia. 

Objetivos: Conocer y reflexionar con la participación de los docentes, estudiantes y otros actores sobre el entramado de la convivencia en una escuela secundaria, identificando las violencias de fuera y de dentro de la escuela y reflexionar sobre sus efectos en los estudiantes y docentes, como parte de un proceso de intervención en la comunidad escolar para favorecer un clima escolar de cooperación. 

Desarrollo

Perspectiva teórico-metodológica

La orientación teórica adoptada considera a la violencia desde dos perspectivas que normalmente se contraponen pero que consideramos pueden complementarse: a) la violencia, como el mecanismo de producción histórica de los órdenes normativos y b) la violencia como la acción que produce un daño reiterado e intencional. (Fracchia, Arredondo y Mendoza, 2015) Para la primera perspectiva, se tomarán en cuenta, desde las teorías socio y psicogenéticas encabezadas por Elias, N., (1988); Piaget J., (1978) el concepto de sociedad así como su relación con el individuo; la relación entre orden social y producción de la violencia; sus efectos históricos y psicosociales (ambiente sociomoral, Poujol y Sánchez, 2015) relaciones sociales y de poder con la violencia (Jiménez, 2012) así como los principales observables involucrados en estas dimensiones. 

En la segunda perspectiva, desde la concepción de la violencia como “actos malintencionados o ejecutados con saña…el modo de expresión de un mal,… una acción que produce un daño” (Furlán y Spitzer, 2013:23,24), que es desde donde se ha producido la mayoría de los estudios realizados sobre la violencia escolar, se tomarán en cuenta sobre todo los aportes de A. Furlán y otros investigadores que han abordado la violencia en el nivel de educación básica. 

Estas dos perspectivas se relacionan con los tres tipos de violencias propuestos por Zizek (2009), la subjetiva que es la más visible pues se identifica al agente que la ejerce, la simbólica encarnada en el lenguaje, se refiere a la imposición de cierto universo de sentido, y la objetiva o estructural enraizada en los orígenes del sistema capitalista generada por el funcionamiento homogéneo del sistema económico y político del capitalismo, es sistemática e invisible. En esta última  forma hay que poner atención pues nos dice Zizek que proporciona las condiciones a las otras formas de violencia. 

Estos tipos de violencia conjugadas en la cotidianidad de los sujetos son parte de los contenidos a reflexionar, desde sus experiencias, en el proceso de intervención aquí reportado. Para Carlota Guzmán y Claudia Saucedo (2015) la experiencia no se reduce a los acontecimientos, sino a lo que éstos significan e importan para los sujetos. Se trata de una unidad de análisis que toma en cuenta las interacciones entre las personas y el contexto, las cuales se determinan mutuamente. Para estas autoras, la experiencia es subjetiva, pues cada persona tiene la propia; es reflexiva sobre los acontecimientos, además las experiencias forman y transforman. 

En correspondencia con las perspectivas teóricas consideramos que el abordaje al problema de las violencias en las escuelas debe considerar un dispositivo de investigación e intervención que incorpore más plenamente la dimensión social, rompiendo algunas falsas dicotomías como las de contexto/escuela e individuo/sociedad. (Elias, 1990). 

Esta situación compromete a que el estudio de las violencias en las escuelas requiere de una aproximación teórica-metodológica que, en la realización de los diagnósticos sobre las formas de violencia que allí se expresan, desentrañen el conjunto de relaciones sociales implicadas para poder dilucidar el entramado social que las genera; es decir, una red de relaciones sociales, resultante de un desarrollo histórico, donde los seres humanos interactuantes se transforman constantemente (Elias, N., 1988; Piaget J., 1978). El principal observable de estas relaciones es la acción que vincula entre sí a los individuos. 

El dispositivo de investigación-intervención que intentó involucrar a la mayor cantidad de personas en la comunidad escolar, comprendió varios niveles, dimensiones, actores, momentos, situaciones e instrumentos de indagación. El proceso de investigación se articuló con un proceso de intervención para analizar el entramado de las violencias y favorecer relaciones de cooperación en la escuela. Los actores en estos dos niveles fueron investigadoras, docentes, estudiantes, directivos, además de profesores con otras funciones, como servicio social. Las dimensiones a estudiar fueron los hechos de violencia en la comunidad, la familia, la escuela y el aula, además de las representaciones en docentes y estudiantes de sus efectos personales y sociales. 

Las situaciones de indagación comprendieron reuniones de docentes y otros actores, en consejo técnico y por turno matutino y vespertino. El proceso de indagación e intervención realizado por los docentes con sus estudiantes se compartía en esas reuniones. 

Los instrumentos en la primera fase fueron: guías de conversación sobre el clima escolar y la convivencia, cuestionarios para docentes y estudiantes, relatorías de las sesiones colectivas. En esta ponencia se dan a conocer los resultados del diagnóstico participativo sobre las violencias y sus efectos en docentes y estudiantes. 

Utilizando una metodología mixta complementaria, manejamos datos cuantitativos y cualitativos. Datos cuantitativos: dos cuestionarios, uno dirigido a estudiantes y otro a docentes, exploran hechos de violencia en diversos ámbitos sociales y escolares, así como los efectos de éstos en el entrevistado, participaron el 60% (51) docentes y 49% (429) estudiantes de los tres grados de secundaria, en ambos turnos, a través de sus docentes. Se elaboraron 21 bases de datos de Excel que se pasaron para su análisis a SPSS. 

Datos cualitativos sobre las características de la convivencia y el clima escolar: extraídos a lo largo del diplomado a través de los ejercicios aplicados a los 35 docentes participantes en el diplomado y a los más de 50 docentes en dos consejos técnicos. 

Resultados 

Algunos de los resultados de la investigación realizada se refieren a los hechos de violencia señalados por docentes y estudiantes y sus efectos por cada uno de los ámbitos de convivencia desde donde se ha podido reconstruir el entramado de relaciones de convivencia e inferir el concepto de violencia que subyace en éste. 

Los docentes y estudiantes no han normalizado los hechos de violencia, los han identificado y nombrado con claridad debido a que los han vivido de manera indirecta o directa, independientemente de que hayan considerado si los ha afectado o no. El ámbito más señalado por hechos de violencia ha sido la escuela, seguidos por la colonia y el aula y la familia. Sin embargo, los efectos más dolorosos se han situado en el hogar y en el aula. 

En la colonia, la gran mayoría de los docentes ha señalado el robo a las casas habitación como el hecho que les ha afectado directamente a la mitad de ellos; de manera indirecta, han referido a asesinatos, secuestros, peleas y narcomenudeo, que les ha generado temor y terror. 

Los estudiantes han señalado hechos de violencia que son expresión de la relación entre colonia y familia: peleas y golpes” golpearon a mi familia y a mí también”; “me espantó porque en ocasiones sacan armas o cuchillos”; chismes y burlas del vecindario hacia sus familias, y falta de descanso debido a los que se drogan en las calles ”fuman droga, tiran lo que sobra y nos da el humo”, “me marea el olor y no es agradable”. A estas situaciones que les genera miedo, se suma la inseguridad derivada de los procesos de despojo de sus bienes materiales, como robos en su casa, de sus terrenos u otras pertenencias y de los asaltos: “al momento…nos asustamos mucho”; “no quiero que me roben mis cosas que me costaron mucho esfuerzo”. Además, el 5% de los estudiantes ha mencionado hechos de mayor gravedad que ha afectado de manera directa a ellos o a otro miembro de sus familias como los asesinatos: “es que mataron a un tío”; uno presenció un asesinato; “tengo que estar cuidándome para que no me maten”; a otro, las balaceras afectaron su casa; el secuestro “me secuestró la ex pareja de mi tía”; “una vez me intentaron llevar y ahora me da mucho miedo salir”; las violaciones: “alguien la debe acompañar a mi prima que violaron”; “me da miedo que me violen”, siendo el terror el efecto inmediato. 

De este modo, no es de asombrar que para los sujetos de estudio salir y entrar a su casa y a su colonia les ocasiona incertidumbre y la calle es concebida como un peligro. La limitación a salir ha cortado una vía de socialización que gozaban los adolescentes y sus familias. 

A su vez, el 46% de los estudiantes (para este ámbito no se entrevistaron a los docentes) considera que en sus familias ha habido hechos de violencia, sobre todo peleas entre sus diferentes integrantes o hacia ellos. Han considerado como violencia la separación o divorcio entre sus padres y el abandono del hogar sobre todo de la madre, lo que ha tenido como efectos la baja de su autoestima, la generación de tristeza, depresión, miedo y la vivencia de la hostilidad. 

Mientras casi tres cuartos de los estudiantes que han señalado hechos de violencia familiar admitió haberse sentido afectados por ellos, otros han afirmado que a ellos no “no les importa” en cuanto son asuntos de sus padres o de las personas de la familia que pelean entre sí. 

Finalmente, en el ámbito escolar, para los estudiantes y los docentes, los hechos violentos más frecuentes han sido los que se han dado entre los estudiantes. Los docentes han mencionado las peleas verbales, incluso de manera escrita en donde discriminan al otro por tener una tendencia diferente o por higiene bajo formas de insulto, ofensa, apodo o chismes y las peleas a golpes, además del robo de las mochilas. Algunos han mencionado además hechos de violencia entre estudiantes y docentes, como el robo y daño a las pertenencias de los docentes y destrozo del mobiliario; entre docentes: intimidación laboral, robo y daño a sus pertenencias e “investigaciones…que nunca arrojan resultados” y entre directivos y docentes: intimidación, ocasionando intranquilidad laboral y la “actuación arbitraria de los mandos directivos en hacer respetar el reglamento sin darle el lugar al profesor”. 

Los hechos de violencia escolar que más ha afectado a los docentes han sido las peleas con agresión física entre estudiantes y los realizados por éstos hacia ellos y cuando han sido objeto de robo. Consideran que los efectos de estas violencias en el proceso educativo han sido la inhibición del proceso de enseñanza-aprendizaje por el tiempo que deben emplear para enfrentarlas y el deterioro del ambiente de convivencia que provoca el ausentismo de los estudiantes y la intranquilidad laboral. 

Según los estudiantes, los hechos violentos escolares más frecuentes son entre pares sobre todo las peleas y los golpes seguidos por lo que denominan “bullying” o acoso escolar. Un tercio de los estudiantes han señalado la simultaneidad de ambos hechos mientras que los docentes no han nombrado al acoso. Han señalado el robo de sus pertenencias. Solo tres de cada 10 estudiantes han admitido que estos hechos de violencia escolar les han afectado: entre pares han lastimado su autoestima: “me afecta psicológicamente”, “cuando me dicen de cosas, me hacen de menos y me agreden”, “que me insulten porque baja mi autoestima”; les ha producido enojo, se han sentido discriminados “me critican por mi aspecto físico” y han lastimado su cuerpo “los golpes me duelen”; “al tratar de pararlos, recibí un golpe” y les ha afectado el robo de sus pertenencias: ”me quedo sin comer y mi mamá me regaña”; “no tengo dinero para comer”. 

Hay estudiantes que señalan hechos violentos de los docentes hacia ellos: “nos ponen reporte o citatorio”, “el maestro no hace caso”; “nos dejan sin recreo”, “culpan a todo el grupo”; “me inculparon de robar y me hicieron sentir mal”, con efectos en el aprendizaje por las acciones que toman los docentes: “no te dejan concentrar en lo que estás haciendo”, “nos sacan del salón y no terminamos los trabajos”. 

ANUNCIO
banner_web_rim_digital.jpg

Del análisis de las relaciones entre los hechos de violencia que impacta a docentes y estudiantes hemos podido inferir que la “violencia” ha sido el modo en que se ha materializado una serie de acciones resultantes de las relaciones sociales del entramado del que participan en la colonia, en la escuela y en la familia, caracterizado por una desigualdad de poder, en donde una parte ha ejercido sobre la otra su dominación a través de la fuerza. Esta a su vez, se ha expresado bajo diversas formas y ha tenido efectos en los cuerpos de quienes han recibido esas acciones, siendo “el cuerpo es la mediación de las relaciones sociales” (Marín, 1995). 

Los efectos de los hechos de violencia social en nuestros sujetos van desde el temor de la pérdida física o social de la vida (asesinatos, levantones, desaparición); de ser herido física y psicológicamente (violaciones, peleas y golpes, maltrato); del uso de sus cuerpos como mercancías (secuestro; efectos del consumo colectivo de drogas); de la pérdida de sus pertenencias materiales (robo) y de las consecuencias del desarrollo de negocios ilícitos (narcomenudeo). Se suman los efectos en algunos estudiantes de la ruptura del tejido familiar y el abandono del hogar de uno de sus padres. 

Con este conjunto de efectos de la violencia social en sus cuerpos, participan docentes y estudiantes en la secundaria, en donde los hechos de violencia escolar tienen un costo humano menor que los demás ámbitos, a pesar de que fueron los más señalados. Todos estos hechos impactan la construcción de la subjetividad, la relación enseñanza-aprendizaje, la permanencia en la escuela y la visión de continuar en la escuela en el futuro. 

Vistas en su conjunto como entramado de convivencia de dentro y fuera de la escuela, en las voces de docentes y estudiantes se destacan como rasgos la simultaneidad e intensidad de situaciones de violencia en los ámbitos de la comunidad, la familia la escuela y el aula generados por el traslape de la violencia como producción histórica de un orden normativo y de aquella que se ejerce de manera reiterada e intencional para ocasionar daño. Esta situación emerge, del estado de guerra de facto que hay en el país, por “la inseguridad permanente, de la falta de garantías y de la posibilidad latente de que las pasiones y pulsiones desborden los límites de la razón y la justicia” (Mondragón, 2014, p.22), y de las transformaciones que sufren los sujetos que forman parte de las redes de relaciones que se generan en este entramado de guerra. 

Conclusiones

Al reflexionar sobre los hechos de violencia en la comunidad, familia, escuela y aula y sus efectos en los docentes y estudiantes hemos desentrañado una parte del entramado de la convivencia en la escuela secundaria estudiada, resultante de un desarrollo histórico y de las experiencias cotidianas de los sujetos. 

Este entramado socio escolar configura un ambiente sociomoral que “hace la vida difícil de vivir” (Jiménez, 2012), creado por un orden productor de violencia. La situación que enfrentan los docentes en América Latina ha sido analizada por Tenti (2007) para quien la masificación de la enseñanza con exclusión social plantea nuevas contradicciones y tensiones para la profesión docente. Esto hace de la docencia una profesión llena de tensiones a las que se agregan las propias de los docentes como personas y como parte de una comunidad. 

En cuanto a la situación de los jóvenes para Anzaldúa (2006) hay una descomposición como efecto del deterioro de las condiciones de vida en la sociedad capitalista, así como del desgaste de las significaciones imaginarias instituidas, lo que genera incertidumbre, que aunada a la falta de propuestas de cambio, crea desaliento y sin sentido en los jóvenes. 

La violencia objetiva o estructural descrita arriba crea un campo limitado de posibilidades para estudiantes y docentes, que hace necesario identificar la relación entre las violencias estructurales y simbólicas para evitar la violencia más visible en las acciones y los espacios cotidianos. 

Los efectos de las violencias visibles y no visibles tienen consecuencias graves de tipo objetivo y subjetivo en estudiantes y docentes: inhiben el proceso de enseñanza-aprendizaje, restringen el tiempo, limitan la concentración para el estudio, deterioran el ambiente de convivencia que a su vez provoca el ausentismo de los estudiantes, daña la autoestima y el interés por estudiar. 

Ante el conjunto de violencias que sacude al entramado de la escuela secundaria estudiada, contemplamos la posibilidad de construir de manera participativa con las comunidades escolares “redes territoriales de cooperación social” como el modo de enfrentar la impotencia, el no saber qué hacer que experimentan los diversos miembros del entramado en sus relaciones sociales. 

Referencias

Anzaldúa, R. (2006). Jóvenes frente al abismo. En TRAMAS 24 • UAM-X • México• 2006 • PP. 105-134 Recuperado de http://www.peu.buap.mx/web/seminario_cultura/Jovenes_frente_abismo.pdf 

Elias, N. (1988). El proceso de la civilización. Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. México: Fondo de Cultura Económica. 

Fierro, C. (enero-junio, 2013). Convivencia inclusiva y democrática. Una perspectiva para gestionar la seguridad escolar. Sinéctica, 40. Recuperado el 12 de junio 2014 de http://www.sinectica.iteso.mx/articulo/?id=40_convivencia_inclusiva_y_de...

Fracchia, M., Arredondo, B. y Mendoza, R. (2015). Efectos violentos visibles y no visibles del orden normativo en la relación entre pares en dos escuelas primarias. COMIE XIII Congreso Nacional De Investigación Educativa. Chihuahua, Chih, México, COMIE 

Furlán, A., Spitzer T. (Coords.)(2013).Convivencia, disciplina y violencia en las escuelas. México, D.F.: Consejo Mexicano de Investigación Educativa 

Guzmán, C. / Saucedo, C. (2015) Experiencias, vivencias y sentidos en torno a la escuela y a los estudios Abordajes desde las perspectivas de alumnos y estudiantes. En RMIE, 2015, VOL.20, NÚM. 67, pp. 1019-1054, México: COMIE 

Hernández, T. y Seem, S. (2004). A safe school climate: a systemic approach and the school counselor. Professional school counseling, apr., 2004, vol. 7, issue 4, p. 256 

Jiménez, F. (2012).”Conocer para comprender la violencia-.origen causas y realidad”. Convergencia. Revista de Ciencias sociales, núm. 58, UAEM 

Krauskopf, D. (2006). Estado del arte de los programas de prevención de la violencia en ámbitos escolares. Pan American Health Organization y Cooperación Técnica Alemana-GTZ, Washington, D.C., OPS 

Marín, J.C. (1995). Conversaciones sobre el poder, Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires. 

Mondragón, A. (2014). ¿Estado de derecho o estado de Guerra? En Contreras, G. Flores. J. 

Mondragón, A. Saavedra, I. coords. No nos alcanzan las palabras. Sociedad, estado y violencia en México. Ciudad de México, UAM, Itaca 

Piaget, J. (1978). Introducción a la epistemología genética. Buenos Aires: Ed. Paidós. 

Poujol, G. (2015) Ambiente sociomoral como entramado, historia, individuo y sociedad. En Memoria XIII Congreso Nacional de Investigación Educativa, México, COMIE 

Poujol, G. (2016). “Puntos de articulación entre violencia social, exclusión y violencia escolar” en RLEE (México), Volumen XLVI, Número 2, pp. 123–144, México, CEE. 

Tenti, E. (2007). Consideraciones sociológicas sobre la profesionalización docente. Educ. Soc., Campinas, vol. 28, n. 99, p. 335-353, mayo/ago. 2007. 

Zizek, S. (2009). Sobre la Violencia: Seis Reflexiones Marginales. Buenos Aires, Paidós. 

Para leer y conocer más experiencias de investigación educativa consulte:Memoria electrónica del congreso nacional de investigación educativa  

Tomado de:  Congreso nacional de investigación en educación -COMIE  

Foto de Adobe Stock