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Constructos pedagógicos en la actividad docente.

Magisterio
11/08/2014 - 17:15
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El presente artículo es una aproximación conceptual a los constructos pedagógicos como puente de producción de conocimiento para los docentes, entre su función de enseñar-aprender y la función de investigar en el aula, entendida como un observatorio natural de los sucesos sociales y culturales del contexto, pensando en la importancia de acceder a niveles superiores de educación con el fin de que los profesores estructuren sus pre-saberes en pedagogía y logren hacer nuevas construcciones sobre su acción pedagógica y su postura frente al conocimiento.

 

En el campo de la educación, donde el conocimiento es el insumo pero, a la vez, el producto de la actividad profesional, los docentes, como actores en la dinámica escolar, cuentan con la oportunidad y la responsabilidad cultural de compartir dicho conocimiento con los grupos sociales en los cuales están inmersos, articulando una postura reflexiva permanente que contribuya a la formación de los sujetos con los que interactúan en los ambientes de aprendizaje. En este sentido, los profesores no son ajenos o extraños a las dinámicas socio-culturales de la escuela y el aula, son partícipes como subjetividades inquietas, curiosas, interesadas en contribuir con su acervo personal y profesional en la transformación del contexto.

 

Las ideas del docente fluyen frente a las observaciones que se hacen de la infinidad de situaciones cotidianas de donde se originan hipótesis intelectuales que bien pueden configurarse según el nivel de complejidad, como el ejercicio de reflexionar y registrar lo que se interpreta desde el rol del docente investigador.

 

Estas formulaciones propias del ser, inherentes a la acción docente dentro del aula, se constituyen en las bases intelectuales de la acción pedagógica y guardan estrecha relación con los postulados de George Kelly (1969) en su Teoría de los Constructos Personales (TCP). Según Kelly, los constructos son la “interpretación misma de los hechos”. Al reconocer que el ser humano hace constantemente construcciones intelectuales, los docentes tienen la oportunidad permanente de dar complejidad a sus constructos a través de las dinámicas escolares; para los especialistas de la Teoría de los Constructos Personales (TCP) los profesores “aprenden a analizar, a pensar y a procesar para la estructuración de sus constructos” (Schultz, 2009, p. 350).

 

+Lea: El rol docente en la sociedad del conocimiento

 

Ahondando más en la TPC se distinguen once proposiciones, afirmaciones, conclusiones o como los denomina Kelly, Corolarios, que explican la génesis de los constructos en el ser y que resultan plenamente identificables en la labor del docente a la hora de reflexionar sobre el conocimiento de su contexto y producir formulaciones para dar solución a problemas prácticos. La consideración de los Corolarios de la Teoría de los Constructos Personales se transforma en un sistema de construcciones que aportan al inicio de las fases preliminares de investigación por parte de docentes animados a sistematizar e interactuar sobre la experiencia pedagógica.

 

La Teoría parte con el Corolario de la Construcción, allí las configuraciones intelectuales provienen de la impresión que se tome de los sucesos que sustentan la realidad del individuo y aunque los sucesos se repitan, la interpretación del individuo puede afirmarse o sustituirse según el nivel de complejidad o simplicidad en el estilo cognitivo que se posea. A su vez, las interpretaciones son tan diversas en la medida en que determinadas personas observen la misma situación, ello trae consigo la condición de individualidad en la previsión de los constructos, lo que el autor denomina Corolario de Individualidad.

 

El Corolario de la Organización indica que las relaciones que se establecen entre los constructos del individuo crean jerarquizaciones cognitivas, ordenamientos o patrones que le permiten prever en el futuro cómo actuar ante sucesos similares.

 

El Corolario de la Dicotomía postula la existencia de bipolaridad entre las estructuras ya cimentadas, lo que permite ampliar o sustituir formulaciones intelectuales en concordancia con la experiencia que el individuo vaya adquiriendo; a través de este Corolario el sujeto puede generar alternativas de exclusión o inclusión de los constructos elaborados. Lo anterior introduce el Corolario de la Elección en donde se toman decisiones sobre el sistema de hipótesis que se tiene y se reconocen las disyuntivas existentes. Hacen parte de la elección de los constructos para su afirmación o exclusión aspectos como la relevancia y la aplicabilidad de las formulaciones en torno a los sucesos registrados, ello implica el Corolario del Rango.

 

Resulta, en dicha relevancia, una condición específica para la sustitución, ampliación o reformulación de los constructos, denominada Experiencia y se convierte en el siguiente Corolario dentro de la TPC. A su vez, la Modulación se explica como aquella posibilidad que tiene el individuo para adaptar o permear las prácticas nuevas en los esquemas ya configurados en el sistema en la presente Teoría.

 

Finalmente, entran a participar la Fragmentación, Comunalidad y Sociabilidad como los Corolarios que caracterizan los Constructos Personales expresando la posibilidad de co-existencia de hipótesis incompatibles en un mismo individuo, la semejanza en los sistemas de estructuras cognitivas entre personas con características sociales y culturales semejantes y la oportunidad de compartir y reconocer los Constructos de otros individuos, respectivamente.

 

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Son de este modo: Construcción, Individualidad, Organización, Dicotomía, Elección, Rango, Experiencia, Modulación, Fragmentación, Comunalidad y Sociabilidad las razones demostradas dentro de la Teoría de George Kelly, para reconocer que le es propio al ser humano hacer construcciones intelectuales constantes en la inmersión indefinida de la realidad. Y aunque este aporte en la década de los 60 fue difundido dentro de las teorías del desarrollo de la personalidad como una perspectiva distinta al Conductismo o el Psicoanálisis, posteriormente se configuró como un aporte significativo dentro de la Psicología Cognitiva y en la actualidad ha trascendido este campo para contribuir con sus transformaciones a otros modos de acceder y producir conocimiento.

 

En lo que concierne a la labor pedagógica del docente, se establece que su aporte es válido en tanto permite al profesorado un marco de referencia para situarse como investigador dentro de su laboratorio natural. Esta Teoría se convierte en un puente para que el docente transite confiado desde su formación profesional en las metodologías de la investigación existentes y como lo afirmaba Kelly (1969): “los individuos funcionan igual que un científico”.

 

El docente y sus constructos

En atención al desarrollo teórico existente sobre los sistemas de constructos del ser, en donde no se prescinde de los docentes y el rol profesional que ejercen, es preciso observar y valorar sus potencialidades en la escuela no solo frente a los estudiantes, sino también respecto a la interpretación y sistematización de nuevas experiencias desde la visión contemporánea de la educación.

 

En tiempos actuales el docente no solo adquiere y comparte conocimiento (es decir, consume conocimiento), su ejercicio insistente a través del pensamiento y su relación con el mundo exterior o la realidad inmediata, lo convierte en Productor de Conocimiento, como lo expresa Giroux: (1990, p. 172) “… Los profesores como intelectuales transformativos, que combinan la reflexión con la práctica académica con el fin de educar a los estudiantes para que sean ciudadanos activos…”

 

A través de las expresiones de Henry Giroux sobre el ejercicio docente, como una labor propia del pensamiento por encima del tecnicismo de las actividades a planear, ejecutar y evaluar, se deduce una tarea continua y secuencial a favor del crecimiento de la investigación, del avance en la labor intelectual de conocer, aunada a la acción organizada y sistemática de transformar no solo la práctica pedagógica, también el mundo que la historia se ha empeñado en desentrañar.

 

+Conozca el libro Pensamiento docente y práctica pedagógica

 

El docente productor de conocimiento

Al afirmar que la generación de nuevos conocimientos es acción inherente a la docencia, hecho fundamental del ejercicio profesional, se establecen distintas formas, caminos o metodologías para emprender el complejo trabajo de investigar. En esta pretensión se analizan, entre otros, el enfoque, los métodos o técnicas, los instrumentos, los referentes teóricos y sus autores, los sustentos conceptuales, legales y de contexto, la sistematización y análisis de los objetos de estudio. Es así como en el trayecto propositivo de la transformación del conocimiento en la educación, existe una concepción de producción intelectual que le permite hacer puente entre los pre-saberes y las nuevas formas de exploración para estructurar lo que se tiene o proyecta como objeto de estudio.

 

Es por ello que se examina la noción de Constructo que ha sido utilizada no solo por George Kelly en áreas como la Psicología, otros autores como Mario Bunge se refieren a los constructos como “conceptos no observacionales” muy contrarios en su forma de obtención a los conceptos empíricos que siempre pueden ser medidos, observables o susceptibles a los sentidos del investigador. Se establece en algunas oportunidades que un constructo es igual en su enunciación a un concepto, sin embargo, se acepta, con investigadores de las ciencias sociales, que los constructos son: “propiedades o variables subyacentes… son atributos teóricos dados en grados y modalidades distintas” (Briones, 1996). Son relaciones lógicas que pueden hallarse entre los conceptos que se ponen en juego para estructurar un saber en el pensamiento, por tanto toman distancia de la existencia concreta. Alcanzan a entenderse también como las formas teóricas en las que un individuo se aproxima a resolver un problema de su contexto, ya sea escolar, familiar o social.

 

Otros autores dentro de la Psicología como Fred Kerlinger (1998), determinan que los constructos son inobservables, contrario a lo que puede hacerse en las variables que determinan el estudio del comportamiento humano; a pesar de ello, son construcciones hipotéticas que son útiles científicamente por su carácter constitutivo (Torgerson, 1958) más allá del sentido operacional de las variables empíricas de una investigación cuantitativa. A la hora de obtener constructos las variables son denominadas latentes, pues se han construido sobre la base de lo analizado por el investigador.

 

Dadas estas aproximaciones conceptuales a los constructos como una forma de preparar la investigación de los docentes en el aula, se indica un punto de partida, para que el profesorado articule la reflexión juiciosa, rigurosa y amplia con el campo de conocimiento de la educación: la Pedagogía.

 

Son de amplia comprensión y aceptación entre los profesionales de la educación, las estrategias que se emprenden desde la pedagogía o la didáctica para estudiar el ejercicio de enseñar y aprender, pero la praxis educativa en su historia muestra que los avances no han sido ni serán suficientes, dada la complejidad de la pedagogía como objeto de estudio.

 

Los Constructos de los docentes al servicio de la pedagogía

El uso y avance de los constructos de los docentes respecto a la Pedagogía, pueden caracterizarse como un nuevo horizonte para transformar la práctica, el pensamiento y los conceptos de educación para las nuevas generaciones de este espacio y tiempo; constructos postulados como el primer paso de una nutrida lista de estrategias para acercar la acción pedagógica a la investigación y así convertirlos en elementos clave para desarrollar formulaciones intelectuales que den a la Pedagogía una luz mucho más científica en el laboratorio social denominado escuela.

 

Es, también, una estrategia para romper el hielo que separa lo que el docente piensa, de lo que un investigador afirma respecto a un mismo fenómeno; ello implica que el docente, como constructor de elementos constitutivos en Pedagogía para desarrollar conocimiento o ser productor de conocimiento, requiere más formación.

 

Una aproximación académica de avanzada que desprenda al profesor de la tendencia a visualizarse como “un técnico especializado dentro de la burocracia escolar, con la consiguiente función de gestionar y complementar programas curriculares en lugar de desarrollar o asimilar críticamente los currículos para ajustarse a las preocupaciones pedagógicas específicas” (Giroux, 1990). Una educación para la investigación en el ejercicio de enseñar, que contenga la incansable finalidad de seguir aprendiendo como alternativa para contribuir al estudio y solución de las problemáticas sociales, situaciones propias de las aulas que dan contenido al universo de experiencias de los estudiantes y que caracteriza el rumbo escolar al mejorar su calidad de vida a través de la formación personal, académica y cultural.

 

A partir de estas situaciones sociales se generan Constructos Pedagógicos que promueven el espíritu productor de conocimiento de los educadores tanto en las áreas en las que se han especializado, como en los diversos grados de escolaridad en los que intervienen, para promover que cambien las dinámicas de emisión y recepción de información, por un estudio reflexivo y propositivo sobre las interacciones que se establecen en el contexto, un encuentro escolarizado que se ocupe del cómo o del análisis de la realidad, para la transformación individual y colectiva de la calidad de vida de quienes componen el acto educativo.

 

Se describe así una alternativa práctica y reflexiva, originada en la acción misma del aula y el rol profesional, que le permita al docente-investigador organizar, sistematizar y exponer las experiencias de enseñanza-aprendizaje, para enriquecer la pedagogía contemporánea, para estimar dentro la educación el proceso de “inculcación y asimilación” de los profesores como una “propiedad hecha cuerpo, devenida, parte integrada de la persona, un habitus… Ese capital personal que no puede ser trasmitido instantáneamente” (Bourdieu, 2003, p. 2).

 

Finalmente, se plantea el siguiente interrogante: ¿qué enseña un docente que no investiga? Dentro de la flexibilidad y la universalidad con la que todos acceden al conocimiento en tiempos actuales, la Investigación y la pedagogía son el camino para reinventar al docente en todas sus dimensiones y en las comunidades de aprendizaje de la aldea global contemporánea.

 

Referencias

Bourdieu, P. (2003). Campo del poder y reproducción social, los tres estados del capital cultural. Buenos Aires.

Briones, G. (1996). “Módulos de Investigación Social”. En: G. Briones, Metodología de Investigación, constructos, variables e hipótesis. Bogotá: UNIMINUTO - ICFES.

Bunge, M. (2003). La ciencia, su método y filosofía. Bogotá: Panamericana. Edición reimpresa.

Distancia, U. N. (n.d.). Epistemología e investigación. Capítulo 3: constructos,variables y definiciones. Retrieved Agosto 08, 2011, from http://postgrado.una.edu.ve/metodología2/páginas/kerlinger3.pdf

Giroux, H. (1990). Los profesores como intelectuales transformativos: Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje. Barcelona, España: Páidos.

Kelly, G. A. (1969). Psicología de los Constructos Personales. Barcelona: Páidos.

Kerlinger, F. (2001). Investigación del comportamiento, métodos de investigación en ciencias sociales. México.: Mc.Graw Hill.

Penagos, R. Á. (2002). Las relaciones entre la educación y la cultura en Pierre Bourdieu. Revista Colombiana de Sociología. Vol. VII. No. 1 , pp. 9-26.

Schultz, D. P. (2009). Teorías de la Personalidad. Novena Edición.

 

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 62

 

 

 

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