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Construir una escuela responsable

Magisterio
15/02/2019 - 11:30
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By Freepik

Pero el cambio más grande y para el cual están menos preparadas
es el de hacer escuelas responsables;
escuelas que se comprometan con los resultados
(Drucker)

 

¿Pagaría usted por el arreglo de un carro si este mantuviera después de la permanencia en el taller los mismos daños iniciales? ¿Reconocería los honorarios a un pintor de su casa si la mezcla estuviera mal hecha, dejara espacios sin pintar, utilizara tonalidades distintas en la fachada y fuera evidente que la pintura no iría a permanecer porque el número de “manos” utilizada fuera inferior a la necesaria? Entonces, ¿por qué pagan los padres por la educación, independientemente de la calidad educativa que reciben sus hijos,  Independientemente de que se cumplan o no los propósitos buscados?

La escuela actual es profundamente irresponsable, ya que no se compromete ni garantiza nada. Cualquier falla en el proceso la traslada al alumno, a su familia o en el peor de los casos, a la sociedad; pero ella misma, casi siempre elude toda responsabilidad.

Los maestros universitarios responsabilizan del fracaso a los docentes y a la escuela básica en su conjunto. Los maestros de bachillerato ubican el problema en los maestros de primaria, éstos lo trasladan a las profesoras del preescolar. Los profesores de preescolar prefieren responsabilizar a los padres; al tiempo que éstos descargan por lo general su responsabilidad en la televisión. Los maestros, en su conjunto, culpan a los Ministerios de Educación y a los exámenes de Estado. Los Ministerios de Educación, por su parte, responsabilizan a los maestros. Lo único claro, es que cada día estamos peor y aparentemente nadie es responsable a juzgar por los egresados del sistema; pero el problema ya tocó fondo y exige medidas inmediatas.

+Conozca el libro Identidad profesional docente

Bastaría revisar los reglamentos escolares para ver la facilidad con la cual los educadores y las instituciones educativas ofrecen formar individuos analíticos, críticos, creativos, afectivos, formados en valores e integrales.

Y qué distantes estamos de acercarnos a estas finalidades. Si por lo menos un 5% de lo allí formulado se cumpliera, con seguridad la situación educativa actual no sería tan grave.

En este sentido resulta muy diciente el énfasis en la calidad que se ha adoptado en algunos de los sistemas educativos del mundo. En Estados Unidos uno de los elementos centrales de la Reforma educativa adoptada durante la década anterior consistió en otorgar a las instituciones y los maestros que obtuvieran los mejores balances, estímulos en dinero, en apoyo y en créditos. Por ello no debe extrañarnos que el propio Presidente de los Estados Unidos en su mensaje al Congreso manifestara hace un tiempo:

El primer objetivo educativo para los próximos cuatro años será el de realizar una cruzada para establecer normas educativas, pruebas nacionales que representen todo lo que deben saber nuestros estudiantes para tener éxito en la economía del conocimiento del siglo XXI, pruebas nacionales de rendimiento estudiantil; en matemáticas y lenguaje. (Clinton, 1997).

En el mismo sentido debe entenderse la creación o el fortalecimiento de instituciones que realizan pruebas nacionales de control de calidad como las realizadas en Colombia (SABER), y la creación de planes sistemáticos de evaluación de la calidad de la educación en Francia, Suecia, Noruega, España, Argentina, Chile, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Holanda, República Dominicana, México, Dinamarca y Suiza, entre otros.

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De otro lado, pero bajo el mismo objetivo, en Corea y en Japón el pago salarial de los maestros se realiza desde hace tiempo –como debería ser, según nuestro criterio– a partir de los resultados obtenidos por los alumnos.

+Lea: La educación colombiana desde mi columna

Si la función del maestro es enseñar, parece lógico que se evalúe su trabajo según la calidad lograda en su enseñanza y para ello, el mejor criterio siguen siendo los niveles de aprehendizaje logrados por sus alumnos52.

Con enorme agudeza, Drucker (1994) considera que el cambio más grande que se presentará en las escuelas del futuro estará asociado al compromiso que ésta realizará frente a padres y alumnos para obtener resultados. La escuela se tendrá que volver responsable y tendrá que asumir compromisos con la finalidad buscada; en una palabra: la escuela se volverá responsable.

Título: De la escuela nueva al constructivismo.  Autor: Julián De Zubiría Samper. pp. 92-94

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