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Construyendo futuros formativos

Magisterio
04/05/2018 - 10:00
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Foto de bearfotos. Tomada de Freepik

Todos sabemos que uno de los problemas  más serios en la educación tradicional es la fragmentación y la “asignaturitis”. La exposición de temas, (o los mismos, puestos en guías u otros materiales, así sean en computador o en la nube, Moocs) sin contexto, junto con la enfermedad de la “enseñadera”, surgió de una visión cartesiana del mundo y de una  posición filosófica positivista, dando origen al paradigma empírico analítico positivista.  Pues bien, desde hace mucho tiempo, en la filosofía también, se produjeron visiones y posiciones más integrales y holísticas, dando origen a otro paradigma, el  naturalista , hermenéutico, constructivista. Hoy estamos muy cerca de otro más poderoso, el del mundo cuántico.

Lo que se ha querido comprender, desde esta nueva visión holística, es la sistematicidad del todo y Max Planck con su teoría cuántica y muchos otros científicos, han apoyado desde muy diferentes ángulos, la posibilidad de concebir el mundo como un todo, como se hacía en la antigua cosmología. Ahora bien, surge la Bioética,  como un intento muy significativo de aproximación a ese ideal.

El nuevo paradigma, de tipo naturalista, nos obliga a explorar todo aquello que unifica y hace que podamos concebir el mundo como un todo y  la bioética  se concibe como la ética de la humanidad, como la visión protectora del medio ambiente y del cuidado de la vida en todas sus expresiones. Lo que se busca es identificar los procesos de formación en el marco de la bioética para el logro real de la conciencia del mundo, la convivencia, la productividad y ciencia responsable y la paz con sentido. También como aproximación tímida a lo cuántico.
 
Este es pues,  el segundo  fundamento estructural de un emergente modelo de formación, ( el primero corresponde a las neurociencias cognitivas) de un nuevo paradigma educativo con énfasis formativo, y  de la manera como se podría concebir una nueva visión para  formar seres humanos, en, y  para el milenio. 

La salida más inteligente para superar la visión y concepción fragmentada del mundo, con sus respectivas traducciones en el sistema educativo y también el productivo, es la consideración y conceptualización de la bioética, para convertirla en el eje de formación, no sólo en relación con los emergentes conocimientos científicos, sino con el comportamiento y las actitudes frente a la protección, cuidado y fortalecimiento de la vida en todo sentido. Se trata de concebir el mundo como un todo, a través de la generación del pensamiento sistémico. 

Entonces, para ser fieles a la misión de este tipo de publicaciones, se explicita con pleno sentido, el desarrollo de todo aquello que conduce al manejo y dominio de la habilidad para el pensamiento sistémico. Esto quiere decir, por un lado, que efectivamente sea  evidenciado y plenamente explícito en todo el proceso. Cada paso que se de , debe conducir al desarrollo del pensamiento sistémico y por el otro, que se inicie la reconceptualización del conocimiento del nuevo milenio (ciencia modo) y la identificación de otras maneras de concebir el valor y sentido de los saberes disciplinares dispersos y fragmentados, en un todo holístico y productivo.

La mejor manera de iniciar este proceso tiene que ver con la  apropiación y desarrollo de una  de las categorías  formativas  más importantes. Se trata de la “situación de formación”. 

Un proceso formativo centrado en el abordaje de situaciones de formación, tiene la virtud de ser un continuum procesual montado  sobre dos ejes, el de  complejidad y el de abstracción que  son los que marcan el progreso y calidad del proceso. Los datos, informaciones y los principios disciplinarios, son los insumos más significativos para la elaboración de los conocimientos y los saberes que tengan sentido en  torno del abordaje sistémico y sistemático de situaciones inteligentemente diseñadas por los equipos de maestros formadores de cada ciclo.

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Este proceso, como se aprecia, requiere de un poderoso trabajo en equipo, pues si bien es cierto que las situaciones se pueden abordar desde lo interdisciplinar, solo pueden ser “comprendidas” desde lo transdisciplinar. 

Para que esto sea posible, el desarrollo de habilidades básicas es vital y es precisamente el objeto de cada ciclo. Si las habilidades no se desarrollan y si no se modifican, de manera estructural,  con los efectos de una mala educación, no es posible ascender en competencias inteligentes. Es bueno recordar en este momento que lo que integra una competencia, es el haz de habilidades básicas que la hacen posible. Sin el desarrollo de habilidades, no habrá competencias.  

Por esa razón lo que los docentes y profesores pueden hacer  hoy, es desarrollar  habilidades básicas y recuerda que esto tiene que ver con los procesos de mielinización que se desarrolla en las neuronas, gracias a tres condiciones fundamentales: 1. Intencionalidad y motivación. 2. Reiteración, o práctica intensa y 3. Mediación experta o acompañamiento inteligente. 

En el terreno de la acción de cada día, se trata de que luego de un acondicionamiento corporal , por medio del movimiento y la coordinación, una hidratación adecuada y permanente, se realicen, de manera intencional, reiteraciones sucesivas sobre acciones concretas y precisas, hasta lograr dominio. Cuando esto ocurre, los mecanismos fisiológicos del cerebro ( que está hecho para aprender) desarrollan un proceso automático de cubrimiento de capas finísimas de lípidos en los axones de las neuronas, denominado mielinización.  Esto da como resultado una habilidad, que por lo demás es automatizada y por lo tanto permanente. A esto se le denomina “aprender” .

Sabido esto, y conocido el mecanismo básico y fisiológico del aprendizaje, solo resta que los maestros lo diseñen y lo realicen con sus estudiantes.

Foto de bearfotos. Tomada de Freepik