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Contribuir al crecimiento de mi comunidad es mi mayor satisfacción

Por Fabián Padilla
Magisterio
21/01/2019 - 10:30
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By Wavebreakmedia / Freepik

El Gran Maestro del Premio Compartir en 2016 expone su satisfacción como educador y cuenta anécdotas de su día a día en el aula de clases. 

¿Cuál ha sido la mayor satisfacción de su labor como docente, que ve reflejada en su comunidad educativa: colegas, estudiantes, familias?
Ser maestro es una labor de gran responsabilidad por todas las implicaciones que ello tiene, no sólo a nivel personal sino a nivel social. Tener a tu cargo la tarea de formar seres humanos pensantes, diversos y únicos es un compromiso de alta complejidad.

Todo depende también de cada docente, puesto que cada uno de nosotros tiene niveles de entrega a nuestra profesión muy distintos. En mi caso particular, puedo decir que mis metas, objetivos y metodologías han cambiado desde la primera vez que entré a un salón de clases.

Sin embargo, en esencia, lograr sacar adelante a mis estudiantes, impactar en sus vidas de tal manera que puedan cumplir sus propios logros, formarlos como seres autónomos y emprendedores que ayuden a que esta sociedad crezca y se dinamice y ante todo, verlos ser exitosos en todo lo que hacen en sus vidas, siguen siendo los aspectos más importantes y que más satisfacción pueden darme.

Cuéntenos una anécdota y un aprendizaje de su día a día como maestro.
Puedo decir que muchas han sido las ocasiones en las que he visto recompensado el esfuerzo dentro de mi labor docente. Es en este momento en el que viajo al interior de mi existencia, bien sea como profesional realizado o bien como ser humano, no dejo de sentir orgullo con cada uno de los logros de mis estudiantes, con cada uno de sus triunfos a los que tomó como propios.

Por ejemplo, no pude dejar de emocionarme el día en que dieciséis de mis pupilos de décimo grado fueron seleccionados para viajar a Estados Unidos en una inmersión por parte del MEN y de la YMCA. Era la primera vez que muchos montarían en avión y la primera que todos viajarían al extranjero.

O que tal el año pasado cuando siete de mis estudiantes obtuvieron la beca SER PILO PAGA del gobierno nacional; ayer mismo, día de las madres, cuando la señora Anita Fernández  madre de las exalumnas Sheily y Michelle Coneo, me escribía por whatsapp  manifestándome que me recordaba mucho y que estaba muy agradecida conmigo puesto que el mejor regalo que había podido darle era la dedicación y la entrega con la que había servido en el tiempo en el que sus hijas estudiaron y egresaron del colegio.

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Saber que las hermanas Coneo hoy en día se desempeñan como profesionales y han podido realizar sus vidas sin dificultad por el idioma en Los Estados Unidos, es uno de los miles de ejemplos con los que se hincha mi corazón y en los que debo pensar cada vez que sienta alguna frustración por algo que desde mi profesión no esté en mis manos controlar o arreglar.

Contribuir al crecimiento de mi comunidad, de mi ciudad, de mi país, con pequeños detalles que se vuelven grandes en el impacto que pueden generar socialmente, se convierte en mi mayor satisfacción.

Tomado de: Compartir Palabra Maestra

By Wavebreakmedia / Freepik