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Cuando la salud va a la escuela

Magisterio
20/04/2017 - 16:30
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Foto de mds. Tomada de Flickr

Es lunes por la mañana y estoy llegando a la escuela de Tomás para entrevistarme con la docente a cargo de segundo grado, la maestra de apoyo, la maestra ZAP1, y la vicedirectora. Habíamos acordado la reunión ya que la situación con el niño en cuestión se venía haciendo difícil de sostener: Tomás es muy inquieto, le cuesta concentrarse, se frustra rápidamente si no puede resolver algo, empieza a deambular por el aula, toma cosas de sus compañeros, molesta a alguno, quizá termina empujando a otro y, finalmente, contribuye a alterar la paz del ambiente. Está en tratamiento psicoterapéutico conmigo en un centro de salud del ámbito público desde el año pasado.

 

Podría comenzar aportando datos sobre su historia y también acerca de las diversas circunstancias sociales y familiares que seguramente explican mucho de lo que le ocurre a este niño en la escuela. Pero tengo claro que estos comentarios poco contribuirían a la reflexión acerca de la pregunta que resuena en mi cabeza mientras llego a la puerta y toco el timbre: ¿qué le puede aportar mi visita al equipo docente?; ¿qué puedo decirle a la maestra que le resulte útil en el trabajo cotidiano con Tomás, si yo no voy a estar allí cuando la mamá del compañero vaya a quejarse, ni cuando la nenita del banco de al lado llore porque la empujó, ni cuando el profe de música se queje porque Tomás se le escapa de la clase, ni cuando la docente de apoyo compruebe que debe generar situaciones de aprendizaje novedosas e interesantes cada vez para ver si, con suerte, logra que Tomás mantenga un mínimo de atención necesario para resolverlas? Por supuesto, y como ya me abrieron la puerta, no queda otra que entrar y ver de qué se trata.

 

+Lea: Educación para la salud: enfoque en los comportamientos saludables

 

La pregunta sobre las intervenciones que realizamos desde el sector salud en el terreno de la educación es amplia y difícil de encuadrar: de hecho existe un constante ir y venir de información, llamados, pedidos e intercambios. Por lo general se trata de comunicaciones informales, poco registradas, casi no tenidas en cuenta desde los equipos de salud mental como parte de la clínica; podría decirse que se las ubica como un "trabajo extra" que hacemos cuando podemos. Al mismo tiempo, sabemos que, en muchas situaciones, este trabajo en red con la escuela es la parte central del tratamiento del niño, circunstancia que salta a la vista cuando, por ejemplo, a raíz de un cambio en la estrategia de la escuela, se producen en el chico efectos realmente notables.

 

Ahora bien, hay algunas cuestiones que saltan a la vista:

 

  • El contacto entre la escuela y el equipo de salud mental por lo general se produce porque la primera solicita la intervención del segundo: usualmente, nos solicitan "turnos" para tratamiento ante situaciones problemáticas detectadas con los niños.

 

  • El equipo de salud mental debería entonces "responder a la demanda", lo cual suele hacerse, pero sólo hasta cierto punto, ya que, tarde o temprano, el servicio se satura y ya no es posible responder. Ahí, cada equipo empieza a ver cómo se las arregla con la demanda rechazada: con mayor o menor habilidad, creatividad y disponibilidad, se generan nuevos dispositivos para alojarla (juegotecas, talleres para padres, etc.).

 

+Conozca el libro La seguridad y la salud en el trabajo de los educadores. Lo que todo directivo docente y educador debe saber sobre su seguridad y salud en el trabajo

 

De algún modo, y aunque quizá resulte un exceso de esquematización, las cosas se arman de forma que la escuela es quien plantea el problema y el equipo de salud quien debería proveer (como puede) la solución. El hecho de que el campo de la salud se haya estructurado a partir del saber médico seguramente ha contribuido a cristalizar este modo de vínculo. Entonces, si llego a una institución educativa como "la psicóloga de la salita que atiende a Tomás", debería llevar el remedio que cure el malestar que se produce en la escuela alrededor de mi paciente y por el cual el niño fue derivado a mi equipo.

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+Lea: Entornos saludables en educación, visión de la ecología humana

 

La reunión comienza y cada uno de los participantes vamos contando en forma espontánea y según un orden no preestablecido diferentes detalles de nuestro trabajo con Tomás. Se va generando un intercambio sumamente interesante:

 

La maestra de grado dice:

 

Tomás, a pesar de todo, es un nene muy querido por sus compañeros.

 

Me doy cuenta de que la maestra no advierte lo mucho que tiene ella que ver con eso, que no es solo por la "natural simpatía" del niño que es aceptado. En las palabras de la docente se evidencia un efecto no visualizado de su trabajo.

 

Continúa:

 

Yo a veces lo siento cerca de mi escritorio, me acerco a él y lo abrazo y trato de animarlo. Pero cuando veo que voy una, dos, tres veces y sigue en la de él, me enojo y le levanto la voz. ¿No debería ser más coherente?

 

Bueno... -­‐agrega la maestra ZAP-­‐. Es que uno trata de adaptarse al momento. Hay veces que está todo bien, pero si hay que enojarse, él tiene que encontrarse con eso también.

 

Pero es que yo tengo temor que desde la escuela también seamos inestables. Yo veo que la mamá está muy sola, que no puede ponerse firme.

Quizá la mamá también necesite psicoterapia, porque desde acá, no sé cómo podríamos ayudarla -­‐ acota la docente de apoyo.

 

Les digo que ellas quizá no llegan a darse cuenta de lo importante que es para la mamá saber que, a pesar de todo lo que hace Tomás, la escuela ha tenido siempre una actitud integradora para con el niño. Por ejemplo, durante todo este año, nadie de la escuela le planteó a la mamá la idea de "reducirle la Jornada" y la maestra defendió a Tomás en una reunión de padres cuando se generó una discusión sobre su comportamiento. Me doy cuenta en ese momento de que no tengo ideas para agregar, simplemente porque las docentes están resolviendo los problemas cotidianos que involucran a Tomás a medida que se presentan y del mejor modo posible en las circunstancias actuales. También pienso que seguramente hablan entre ellas del niño en otros espacios, pero, dado el ritmo que suele caracterizar el trabajo escolar, es muy probable que no hayan contado con el tiempo necesario para reflexionar con calma sobre esta situación antes de mi visita.

 

Considero que el eje del aporte posible que el sector salud puede brindar al ámbito escolar es el de potenciar los aspectos saludables con los que cuenta en sí misma cada escuela. Es cierto que a veces la tensión producida por el "portarse mal" de uno o varios chicos suele sacar a la luz los conflictos que, por motivos ajenos al niño, ya existen en la institución. Los chicos suelen actuar de tal modo que tienden a reproducir en los adultos las mismas fallas que han sufrido en su desarrollo (el chico violento nos violenta, el que no aprende nos desanima, el calladito tiende a no ser escuchado, etc.). Tomás, que tiene una historia caracterizada por la imprevisibilidad y la confusión, confunde a sus docentes que temen ser poco firmes cuando en realidad dan muestras de saber adaptarse en cada momento a lo que el niño necesita. Tomás pone a prueba la plasticidad de los docentes y, de este modo, su capacidad para idear respuestas creativas y para manejarse en forma espontánea ante cada problema.

Finalizada la reunión (y firmada la siempre presente acta correspondiente) salgo de la escuela con la sensación de haber pasado un momento realmente agradable. No puedo saber si mi visita les sirvió de algo a los docentes o al niño; de lo que sí estoy segura es de que a mí me resultó reconfortante haber podido intercambiar ideas sobre Tomás con otros profesionales preocupados por su trabajo; me sentí aliviada y acompañada. Quizá haya que dar vuelta el modo de preguntar cuando definimos "salud" dentro de la perspectiva comunitaria: ¿por qué los que trabajamos en salud mental siempre pensamos que somos nosotros quienes llevamos "la salud" a los otros sectores? ¿Por qué no pensar, en este ejemplo en particular y en tantos otros, que lo saludable fue justamente lo que se generó en ese encuentro?

 

Tomado de Fundación Sociedades Complejas

Enlace: http://www.sociedadescomplejas.org/docs/Adriana%20Montobbio%20-%20Cuando%20la%20salud%20va%20a%20la%20escuela.pdf

 

Referencias

1 El programa ZAP (Zonas de Acción Prioritaria) consiste en acciones para reforzar los recursos en las zonas más vulnerables de la CABA. En este caso, se trata de docentes especialmente formados para colaborar con la maestra de grado.

 

La autora

Psicóloga. Profesional del CeSAC N° 19, GCBA y profesora de la Facultad de Psicología, UBA. Este artículo ha sido publicado en Revista Novedades Educativas Nº 274, Buenos Aires, Argentina.

 

Foto de mds. Tomada de Flickr