Tu carrito

Tienes (0) productos $0
ANUNCIO
web_banner_1115x116_1.png

De la escuela segregada a la mixta, una mirada crítica desde España

Por Gloria Arenas
Magisterio
22/02/2018 - 11:30
0
Foto de pressfoto. Tomada de Freepik

Las consecuencias de la conversión de la escuela segregada en la mixta en estas condiciones no podían ser positivas.

Las características más importantes que se desprenden de la actual forma de hacer escuela mixta se exponen a continuación.

La universalización de un modelo educativo: el masculino. En la escuela segregada existían dos modelos diferenciados; con la escuela mixta el modelo masculino hace desaparecer al femenino.

Las chicas deberán adecuarse al modelo masculino si quieren tener éxito, aun a costa de renunciar a sus formas de ser y de estar en el mundo.

No olvidemos que las chicas provienen de un medio familiar y social en el que se les ha enseñado que ser mujer es ser menos y que para ser aceptada y moverse con seguridad tienen que introducirse en el mundo de los hombres.

En la medida en que las niñas van interiorizando esta enseñanza que diariamente les ofrece su medio, van esforzándose por adecuarse lo más posible al papel que desde el mundo masculino se les impone: el de mujer tradicional o el de mujer triunfadora a la medida del hombre.

Una vez más se demuestra que cuando se unen dos culturas en desigualdad de condiciones objetivas, sin ningún análisis ni medida correctiva, la que es dominante socialmente sigue siendo la hegemónica.

 

La cultura masculina, para imponerse, cuenta:

 

*  Con todo el respaldo social y con los múltiples mecanismos que el poder de lo masculino tiene en una sociedad sexista

*  Con el terreno abonado que supone la circunstancia particular de que la «subcultura femenina» esté representada, en este caso, por niñas y jóvenes que aún no tienen el suficiente sentido crítico y la suficiente fuerza para rebelarse ante una cultura que se les impone de múltiples formas, a veces sutiles, para despojarlas de sus formas de vivir, jugar, amar, estar, aunque sean más positivas, o al menos, más suyas.

*  Con el papel que desempeñan las maestras y los maestros, que también han asimilado la cultura dominante y son transmisoras y transmisores de la misma.

 

+Lea: Violencia en contra de las mujeres y de género en las instituciones de educación superior del distrito federal y área metropolitana.

 

ANUNCIO
banner_web_336x280_1_2.png

¿Cómo criticar la escuela mixta si procede de la escuela segregada?

¿Cómo criticar la LOE si proviene de la LOCE? Se refuerza y se elogia el sistema de escuela mixta porque nace para superar las tradicionales escuelas segregadas, sin embargo, queda un largo camino para vencer los aspectos sexistas. No se ha corregido la estructura sexista de la anterior escuela segregada. El sistema escolar sigue teniendo diversos mecanismos para transmitir el sexismo y hacer que tanto los hombres como las mujeres vayan interiorizando sus papeles y la jerarquía establecida entre ellos:

 

  • Las actitudes del profesorado.
  • El contenido de la ciencia que se imparte.
  • El lenguaje.
  • La educación física.
  • Los libros de texto y materiales didácticos en general.
  • El uso del espacio escolar.
  • El juego y los juguetes.
  • La educación afectivo-sexual.
  • La organización escolar.
  • La orientación profesional.

 

Al final, la supuesta «normalización» que se defendía como argumento básico a favor de la escuela mixta ha quedado reducida a mantener la misma estructura sexista que había en la etapa segregada, pero con la apariencia más adaptada a las formas europeas de llevar a cabo programas de igualdad de oportunidades. Es el mismo y único sistema opresor de las mujeres que, con una cara más moderna, a veces se acerca a las niñas y jóvenes para hacerles sentir más su poder agresivo; y, otras veces, las confunde, engaña e integra.

Se va consiguiendo así «normalizar las relaciones sexistas», según las exigencias de la época.

 

+Lea: Educar en Igualdad: más allá de la coexistencia en las aulas

 

¿Es posible coeducar en la actual escuela mixta?

En la escuela mixta actual en la que niñas y niños comparten el mismo espacio educativo creemos que la separación de sexos no se da; sin embargo, con frecuencia podemos detectar algunas situaciones en las que se separa a las personas por sexo. Esta técnica, por su naturaleza, aumenta las diferencias entre chicas y chicos y estamos tan acostumbrados y acostumbradas a ella que no la percibimos. (AA.VV., 1993)

 

Para analizar la situación actual, tendríamos que preguntarnos si en realidad ha cambiado algo o qué hay de diferente en la escuela mixta de la LOGSE, en la de la LGE y en las influencias sociales y políticas que impulsaron el cambio de la LOCE, así como el paso a la LOE.

Ninguno de los trabajos que se han llevado a cabo en este ámbito ha reflejado unos resultados positivos para las niñas. La actitud del profesorado, salvo en raras excepciones, sigue siendo contraria, unas veces explícita y otras implícitamente. Muestra de ello son las opiniones que en el trabajo de Martínez Reina (1993, en AA.VV., 1993) se ponen de manifiesto. Continúan las agresiones verbales de los chicos hacia las chicas, se dan los mismos estereotipos.

Urruzola (1993, en AA.VV., 1993) desde su experiencia de varios años llevando un programa de coeducación en una escuela mixta, nos expone igualmente los resultados negativos, aunque reconoce la posibilidad de un mal planteamiento de la experiencia y que las condiciones no sean las idóneas.

Aquí sólo puedo resumir brevemente algunas de las valoraciones de este intento: nos dice que comenzó el curso queriendo educar conjuntamente a chicas y chicos, aplicando criterios igualitarios para ellas y ellos.

La realidad del aula le fue mostrando enseguida que la desigualdad entre chicas y chicos significa, en la práctica, una discriminación de las chicas que había que eliminar.

Para superar esta discriminación, que supone respetar y valorar las diferencias positivas que tienen ellas y ellos y aplicar una política correctiva sobre los comportamientos sexistas de unas y otros, la autora aprovechaba las múltiples ocasiones que le ofrecía la cotidianidad del aula para cuidar aspectos tan concretos como:

 

  • No hablar en masculino y nombrar también a las chicas cuando se dirigía al grupo.
  • Considerar que las opiniones de las chicas, sus aciertos y despropósitos, son tan importantes como las de cualquier otro chico.
  • Reforzar los comportamientos de ellas que sinceramente consideraba positivos y llevarlas, a través de ellos, a aumentar su nivel de autoestima.
  • No permitir a los chicos la ridiculización o ironía de algunos comportamientos comunes a las chicas.
  • Frenar el protagonismo de los chicos; por ejemplo, cuando acaparan el debate, una asamblea o quieren participar en una actividad y sólo hablan ellos, etc.
  • Conceder los mismos derechos a las chicas que los que se conceden a los chicos en el centro.
  • Corregir con energía los continuos comentarios despectivos que hacen de las chicas y plantearlos en debate.
  • Valorar en los chicos cualidades consideradas femeninas.
  • Resaltar la capacidad estética de los chicos como un valor positivo también para ellos.
  • Criticar el falso sentimiento de superioridad de los chicos.
  • Estimular a las chicas a que sean independientes, autónomas en sus formas de pensar, etc.
  • En resumen, criticar comportamientos, valores, expresiones, que son considerados propios del género masculino o femenino exclusivamente, que son discriminatorios para las mujeres en concreto y para la cultura femenina en general. También son criticados los del género femenino que llevan a las chicas a conformarse con el papel secundario y de subordinación que se les obliga a cumplir en una sociedad estructuralmente sexista.

 

+Conozca la  Colección Género y Educación

 

Título tomado del libro: Triunfantes perdedoras. La vida de las niñas en la escuela. Autor: Gloria Arenas. pp. 90-93

 

Foto de pressfoto. Tomada de Freepik

 

Libros y cursos recomendados

ANUNCIO
ANUNCIO