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Deconstruir la anormalidad: queer y escuela

Por Asun Pié , Por Jordi Planella
Magisterio
16/03/2018 - 15:30
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Foto de d3images. Tomada de Freepik

Hablar de pedagogía queer implica, de manera inherente, refe­rirse a las dualidades normal/anormal y normalidad/anormalidad. A través de un ejercicio sutil, los sujetos que no encajan en la defi­nición de normal son enviados a la nueva categoría de a-normales. De hecho, no encontraremos solo sujetos con determinadas tendencias sexuales, sino que cada vez será más frecuente habér­selas con un conjunto importante de sujetos que «escapan» a la definición de normales a causa de múltiples factores.

De esta binarización de la realidad (pasada por el filtro de los imaginarios) se desprende fácilmente que la categoría heterosexual se complementa con los adjetivos bueno, normal y natural, mientras que la categoría homosexual se complementa con los adjetivos malo, anormal y desnaturalizado. A los pri­meros les corresponden beneficios y un estatus reconocido, mientras que para los segundos quedan los estigmas, los roles desvalorizados y los intentos de regulación social.

En esta línea de la construcción social de la problematicidad, Curran sugiere que es importante contestar la evidencia natural de las categorías identitarias y desnaturalizar los relatos binarios existentes en clave hombre/mujer y homo/hetero (Curran, 2002:51). Su trabajo de campo sobre la forma como los profeso­res conciben y transmiten las corporeidades ligadas a los temas queer le permite ofrecer esta amplia perspectiva en torno al tema que nos ocupa. A lo largo de su tesis doctoral, estudia también la situación de los jóvenes queers en las instituciones educativas de secundaria de Melbourne y llega a la conclusión de que: constituyen un grupo de riesgo con una serie de necesidades especiales; la homosexualidad es percibida como una amenaza para los compañeros; las actuaciones queer de los profesores pueden servir de ejemplo a los estudiantes queer (Curran, 2002, pág. 7).

Si bien el trabajo de Curran es ilustrativo de lo que se produce bajo la denominación de pedagogía queer, no es la única línea de pensamiento existente, ya que el objetivo de la pedagogía queer no se limita ni se centra exclusivamente en cuestiones ligadas a la vivencia de las identidades GLBT. La pedagogía queer se pro­pone desestabilizar el binomio normal/anormal, tal como afirma Britzman con claridad: Todas estas prácticas despiertan nuestra curiosidad sobre el modo en que la normalidad se convierte en un elemento enor­memente imperceptible en el aula y sobre cómo la propia peda­gogía puede intervenir para hacer perceptibles los límites y los obstáculos de la normalidad (Britzman, 2002, pág. 199).

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Desde la posición construccionista, la pedagogía queer no admite la definición de personas o situaciones «normales» a cuya imitación debería aspirar el resto. En este sentido, los tra­bajos de Britzman giran alrededor del concepto de normalidad y las teorías y praxis que pueden deconstruirlo. Desde la teoría queer, el psicoanálisis y las diferentes pedagogías proponen una pedagogía «transgresora». Se quiere romper con la idea de otro como sujeto sospechoso, peligroso, temeroso, infeccioso, pre­ocupante y en constante situación de amenaza hacia el resto de la población. En la pedagogía queer no existe un manual de instrucciones. Es necesario fundamentar toda esta tarea en la misma hermenéutica, en la interpretación de la discursividad, una discursividad que, a través del lenguaje, construye y decons­truye la línea que separa la normalidad de la anormalidad.

La posición binaria entre lo normal y lo anormal necesita ser deconstruida, aunque no mediante la reconducción de los sujetos ubicados en la categoría «anormal», sino a través de lo que pro­pone Wiegman: «explorar un nuevo imaginario político en el que puedan forjarse diversas alianzas –entre las personas que no se reproducen, entre los excéntricos del género, los bisexuales, los gays y las lesbianas, los no monógamos–, alianzas que pueden empezar e innovar las formas de disciplina social e intelectual de la academia» (2002, pág. 177).

Título tomado del libro: Pedagogías transgénero. Autores: Jordi Planella y Asun Pié, pp. 20-22

Foto de d3images. Tomada de Freepik