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Desarrollo y agenciamiento cultural para la construcción de paz

Por Daniela Fernanda Martínez Vicaria , Por Marla Yanira Castellanos Aponte , Por Sarah Estefanía Sánchez Ramírez
Magisterio
16/07/2018 - 10:45
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Foto de Pixabay

Esta ponencia busca compartir los hallazgos en términos de desarrollo, obtenidos en el ejercicio de investigación cualitativo llevado a cabo por estudiantes del pregrado Gestión Cultural y Comunicativa, en la clase Culturas y Desarrollo y el Semillero Agenciamiento Cultural y Desarrollo Alternativo de 2015, ambos guiados por el profesor Javier Lozano de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales. Con recursos de la convocatoria de semilleros de investigación de la Universidad Nacional, el semillero realizó salidas de campo a los departamentos de Antioquia, Caldas, Chocó, Santander y Valle del Cauca para aprender sobre procesos que nutren el concepto y la práctica del desarrollo, que hoy por hoy se vienen adelantando en el territorio colombiano. 

Reflexionaremos alrededor de las maneras como la organización comunal logra afrontar problemáticas de orden político y cultural, en contextos de violencia, y con ello, construir formas de desarrollo no hegemónicas. Encontramos como ejes que articulan estas formas, en el discurso de las organizaciones la participación, la autonomía, la sostenibilidad y sustentabilidad.

Destacaremos a continuación experiencias comunitarias de construcción de paz y desarrollo alternativo, o comunitario, que han transformado sus contextos de violencia: Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC), en La India, Santander, Plataforma de Unidad para el Movimiento Constituyente por la Paz con Justicia Social y Soberanía Popular de Antioquia, en Medellín, y Fundación para el Desarrollo Comunitario de Samaná (FUNDECOS), en Caldas.

Fundecos y otros amigos en Samaná

El municipio de Samaná es hoy una muestra de resiliencia ante el conflicto interno colombiano. La época de violencia alrededor de la segunda mitad de los años noventa provocada por las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC), las autodefensas campesinas del Magdalena Medio y las Fuerzas Armadas de Colombia, dejó grabada en la geografía de su territorio y la memoria de sus habitantes una huella que aún persiste.

Sin embargo, se manifiesta una excepcional voluntad de lucha contra el desánimo a través de iniciativas de agrupamiento a finales del siglo XX e inicios del XXI. Éstas dan cuenta sobre la participación social como un proceso de aprender y conocer, en el cual las prácticas de una comunidad son llevadas a cabo de manera activa y construyen identidades en relación con dicho grupo social. (Wenger, 2001, p.22) 

Entre estas agrupaciones fundadas por la necesidad de crear un nuevo paradigma, que diera cuenta de quiénes son y cómo se interpretan a sí mismos en comunidad bajo referentes de resiliencia, es ejemplo la Fundación para el Desarrollo Comunitario de Samaná (Fundecos),

“porque surge desde un proceso que parte de los pobladores por la necesidad de construir el sentir, puesto que, no porque alguien quiera logra mantenerse activa durante todo el periodo de violencia” (L. Echeverry, entrevista personal, s.f).

La comunidad al entender que “lo económico no llena las expectativas” da significado de resiliencia a sus vidas, se agrupa y realiza mediante convenio con el SENA la figura organizacional de FUNDECOS, al fomentar proyectos de desarrollo humano, sostenible y de medio ambiente, y productivo y empresarial, que reparan el tejido social, bajo el principio de generar procesos de acompañamiento integrales y sostenibles, y construyendo juntos un estilo de desarrollo a escala humana como “capacidad de superación”.

Al entender el comportamiento sistémico de las necesidades y la permeabilidad cultural de los “satisfactores”, las organizaciones logran mediante prácticas cooperativas de reconocimiento y experimentación, satisfacer necesidades de libertad, entendimiento, participación e identidad, anteriormente inhibidas por “falsos satisfactores” como el paternalismo y el autoritarismo creados por disposiciones económicas descontextualizadas y el eco de actos bélicos que buscaban satisfacer la necesidad de protección (MaxNeef,1997, p.44-47)

En la misma línea, el trabajo de la Fundación Vanessa de vincular personas que por su situación física y/o cognitiva encuentran dificultades para relacionarse con la comunidad, y el de las organizaciones formativas como la Institución Educativa San Agustín y el Centro Cultural Agua y Miel, de fomentar en la población juvenil la voluntad de cultivo de sus capacidades, finalmente satisfacen de manera óptima sus necesidades debido a la contextualización cultural que se presenta en sus prácticas artísticas y performáticas de transformación. 

Con la promoción del Festival de los Palenques, estas organizaciones buscan: 

1. Recuperar en el encuentro del acto artístico el sentido de desarrollo en la participación

2. En un ejercicio continuo de investigación y práctica, facilitar la revaloración de lo tradicional, pero mediante la fusión con nuevas tendencias, como lo indica la coordinadora Martha Gladys: “no hemos dejado de reconocer que las músicas itinerantes se han apropiado y se apropian por espacios” (Arroyave y Sánchez, entrevista personal, s.f).

Procesos constituyentes de Antioquia

Otro de los procesos que dan cuenta de la organización y participación activa de las comunidades para la transformación de territorios es la Plataforma de Unidad para el Movimiento Constituyente por la Paz con Justicia Social y Soberanía Popular de Colombia. En agosto de 2015, las organizaciones pertenecientes a los diferentes municipios de Antioquia se encontraron en Medellín, con el fin de mostrar la importancia de generar procesos colectivos de organización, denominados “Mandatos”; estos llegan a ser una apuesta política importante para hablar de desarrollo y paz de manera conjunta. 

Los mandatos son cinco: Paz con Justicia Social y Reconciliación, Sociedad Participante, Cambio Institucional, Modelo de Desarrollo Humano Integral, Sostenible y Sustentable, y Las Asambleas Constituyentes y el Poder Popular. Las reflexiones y preguntas que se generan entorno a cada mandato se refieren a la construcción de memoria, la educación impartida y el proyecto nación; “¿La Colombia en la que vivimos es nuestra? ¿Hay que modificarla?”(R. Londoño, entrevista personal, s.f).

En este punto la Constituyente da importancia a la participación ciudadana en el proyecto de nación incorporado por unas “élites”, la ampliación de procesos ciudadanos participativos, con cuestionamientos y reflexiones a la incorporación de personas con diversidad funcional (personas con discapacidad física) en las discusiones de nación; por ejemplo, con el actual proceso de paz, se cuestiona al ser estas quienes tienen en su cuerpo la huella de la guerra. Se hace exclusión en el lenguaje porque se debe cuestionar cómo, cuándo y para qué participar […] ¿cómo se van a articular todos los procesos al trabajar como islas?, es necesario apoyar los procesos del posconflicto en el territorio(Cardona, entrevista personal, 2015). 

En cuanto al cómo desarrollar esos procesos se habla de la relación con el territorio, el ambiente y un modelo de desarrollo que se ha centrado en la explotación de los recursos naturales. Por esto es importante hacer procesos de formación y acciones con incidencia política para generar nuevas formas de desarrollo. Aquí la propuesta de la Asamblea es bastante clara: 

1. Autonomía político administrativa para los territorios

2. Respeto por el ordenamiento territorial que fortalezca la identidad cultural y el desarrollo territorial 17, entendido este como desarrollo económicamente competitivo, socialmente justo, ambiental y fiscalmente sostenible, regionalmente armónico, culturalmente pertinente y en consonancia con la diversidad cultural y físico geográfica de Colombia. 

La propuesta llega a ser más ambiciosa cuando se habla de coexistir con el sector privado. Las empresas locales no se ven como enemigos sino como mano derecha para el cambio en la forma de la explotación de recursos. Es así que se habla de políticas socioeconómicas, un desarrollo agropecuario, construcción de políticas para y con el campo, economía campesina y potencialización de la agricultura familiar. Por último, la explotación de los recursos naturales en los territorios debe ser reevaluada y consultada con las comunidades. Estos proyectos deben tener así una licencia social, que en este sentido, incluye también lo ambiental, por ello la soberanía dentro de los territorios no debe ser cuestionada ni impuesta.

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La ATCC en La India, Magdalena Medio santandereano

Soberana de su territorio es la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare ATCC, concebida en 1987 por Miguel Barajas, Josué Vargas, Saúl Castañeda y los habitantes de la India Santander, en respuesta a la violencia indiscriminada que estaban padeciendo los campesinos de la cuenca media del río Carare; allí confluían fuerzas armadas legales e ilegales que –en la década de 1980- se enfrentaban por el poder, vulnerando todos los derechos de las comunidades e intentando cooptar personas para sus fines bélicos. De un lado y otro hacían presión, y con terror muchas personas fueron desaparecidas, torturadas, asesinadas, desplazadas de sus territorios; pero otros decidieron no callar, buscar una opción diferente a la planteada por la guerra.

Estos tres líderes llevaron una esperanza de vida y permanencia en el territorio para muchos que se unieron en torno a una idea que parecía imposible: dialogar con los mandos de todos los frentes violentos que estaban destruyendo su hogar y acordar un respeto a la vida, el trabajo y el territorio. En los primeros tres años lograron firmar el acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC y el Ejército Nacional de Colombia. En 1990 en un intento por frenar el proceso de la Asociación fueron asesinados los tres pioneros de esta iniciativa y Silvia Dusán, periodista de la BBC que estaba documentando el proceso. Pero como muestra de resistencia la comunidad reintegró la junta directiva rápidamente y siguió insistiendo en el diálogo, la concertación del perdón y la reconciliación con uno de los actores armados que no había cedido a sus intentos pacíficos, el grupo Muerte a secuestradores MAS. En el mismo año la Asociación recibió el Nobel Alternativo de paz -“Rights Livelihood Award”- y en 1995 el reconocimiento “Nosotros el pueblo, 50 comunidades” otorgado por las Naciones Unidas.

Hoy casi treinta años después, la ATCC tiene una zona de influencia que abarca seis municipios en el occidente santandereano: Cimitarra, Landazuri, Bolívar, Sucre, El Peñon y La Belleza, con una extensión de casi 94.130 hectáreas. Su misión y visión contemplan temas como: construcción de procesos de paz; ejercicio del diálogo, la mediación, la concertación del perdón y la reconciliación; el derecho a la vida, la paz y el trabajo; la transformación de la realidad de violencia, marginalidad, sometimiento, pobreza para generar una propuesta de desarrollo integral, político, económico social, cultural y ambiental sostenible.

En la celebración de los 28 años de la ATCC en La Pedregosa -lugar de los primeros diálogos de paz-, el presidente de turno -Donaldo Quiroga- comparte su perspectiva de desarrollo haciendo referencia al Plan de Vida, que desde sus inicios la Asociación ha construido; de él rescata el sentido de trascendencia en la vida de las generaciones, pues a diferencia de un programa o proyecto estatal, el plan de vida no tiene lapsos definidos rígidamente desde arriba, sino que al contrario se va enriqueciendo y proyectando según el desarrollo y necesidades de la comunidad.

Como parte de este plan de vida y entendiendo la importancia de la apropiación de una cultura para la paz, como parte de las iniciativas del Plan de Reparación Colectiva, la ATCC plantea hace 17 años la Cátedra de paz, una iniciativa pedagógica apoyada por docentes que se materializó gracias al esfuerzo de la comunidad en unas cartillas con diferentes contenidos según la edad de los niños, en ciclos de tres años y que son parte de los contenidos curriculares dictados en la escuela de La India; en ellas se desarrollan tres aspectos de la vida: Sujeto, Familia y Territorio, Cultura y Comunidad.

Cierre y redondeo

Las problemáticas en Colombia son diversas, pero hay generalidades que se encuentran a lo largo de su geografía; el acceso a bienes y servicios es desigual e insuficiente, existe silenciamiento político, las condiciones son adversas para sobrevivir y resistir en los territorios, las dinámicas de la violencia han marcado y acabado muchas vidas, y las brechas de inequidad social y cultural entre los colombianos se hacen más grandes. Encontramos en estos territorios que las políticas públicas a lo largo de la historia se han basado en posturas “etnocéntricas” y” “etnocéntricas”, que han descuidado el capital humano ya golpeado con el imaginario de impotencia que dejan los actos de imposición en el conflicto. 

Estas políticas de desarrollo implementadas desde arriba no dan frutos con inyecciones de capital y tecnología, pues no tienen en cuenta el contenido social y cultural de las comunidades beneficiarias, por lo que éstas últimas han venido construyendo autónomamente nuevas formas y alternativas de desarrollo acordes a sus realidades, necesidades y entornos. Prácticas que dotan de un nuevo sentido a lo que históricamente se ha venido imponiendo como desarrollo.

Respecto de nuestros ejes encontrados a lo largo del trabajo de campo destacamos la presencia de cada uno en las experiencias así: 

Autonomía Participación Sostenibilidad y sustentabilidad FUNDECOS y amigos No se menciona Evidente Se menciona poco Procesos constituyentes Antioquia Evidente Evidente Evidente ATCC La India Evidente Evidente Evidente

De momento, observamos que el discurso de las organizaciones más centradas en un quehacer cultural –como FUNDECOS y sus amigos- no es tan político y por ello no hace evidente los conceptos de autonomía y sostenibilidad ambiental en su visión de desarrollo. Posiblemente, una mirada más aguda en el futuro, nos permita señalar otros ejes que se ajusten más a su discurso. Las experiencias con mayor experiencia y que han construido discursos políticamente más consistentes desarrollan estas nociones. La noción de participación es transversal a todas las experiencias. 

La soberanía de las comunidades que habitan el rico y diverso territorio colombiano, y el empoderamiento de las mismas es fundamental para una concientización del valor que más allá de lo económico, tienen la tierra y todas las construcciones simbólicas y relaciones de coexistencia que día a día construyen el territorio.

Referencias

MaxNeef, M (1997). Desarrollo a Escala Humana: una opción para el futuro. Medellín, Colombia: CEPAUR, Fundación Dag Hammarskjöld, Proyecto 20 Editores. 
Ortiz, B. (2011) Sistemas complejos e investigación participativa. Consideraciones teóricas, metodológicas y epistémicas para el estudio de las Organizaciones Sociales hacia la Sustentabilidad. Recuperado de http://148.206.107.15/biblioteca_digital/articulos/5-588- 8401dhd.pdf 
Wenger, E (2001). Comunidades de práctica: aprendizaje, significado e identidad. G. 

Desarrollo y agenciamiento cultural para la construcción de paz. http://bienal-clacso-redinju-umz.cinde.org.co/IIBienal/memorias/Eje%205.Pp 214-222.

Foto de Pixabay