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Didáctica del lenguaje: la ortografía es puro cuento

Magisterio
19/03/2020 - 10:00
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Foto de Freepik

Las nuevas generaciones son portadoras de culturas diversas, fragmentadas, abiertas, flexibles, inestables, formadas en medio de la televisión, la música, los videojuegos, la Internet, el chat, las redes sociales. Tenti Fanfani

El problema de las deficiencias en ortografía es asunto de todos. Este campo de la gramática requiere la aplicación de nuevas formas de enseñar a escribir correctamente, dadas las características del joven del siglo XXI; por consiguiente, el lenguaje debe ser visto no como algo aislado y memorístico sino como una práctica social. Así, el aprendizaje es más placentero, se disfruta, y más que un listado de palabras que se dictan para encerrarlas en círculos rojos, es mediante el juego y la creatividad del docente como al problema de la ortografía se le aportan mejores resultados de solución redactando textos para un enriquecimiento del léxico con una escritura académica, cotidiana, cercana. Lo anterior se logra con posturas didácticas fundamentadas a partir de la misma pedagogía y del campo disciplinar del lenguaje. 

Palabras clave: ortografía, didáctica, metacognición, juego, aprendizaje.

Las deficiencias en ortografía en lengua castellana son causadas, entre otras, por la pobreza de vocabulario de los estudiantes, la falta de una lectura que permita disfrutar, comprender y sentir lo que leen, la invasión de esnobismos en los avisos publicitarios, en los mensajes de textos y, de manera particular, por la falta de estrategias innovadoras y transformadoras para enseñar la gramática. Por consiguiente, este artículo hace énfasis en el asunto didáctico, no como una varita mágica, ni recetario sino considerando el uso del lenguaje como práctica social (Cassany, 2006). Se aborda el problema de esta manera puesto que hay que acudir a nuevas formas de enseñar la ortografía para que el aprendizaje sea asumido por el educando, máxime si hoy se pretende enseñar con la misma fórmula memorística de reglas y dictados de palabras, de manera aislada, como se hizo en el pasado, propiciando en los jóvenes el rechazo por esta rama de la gramática. Vale la pena decir, también, que la ortografía es asunto de todos porque todos hacemos uso del lenguaje como medio para el acceso al conocimiento. Por eso, esta experiencia se propone contribuir con una didáctica que busca el mejoramiento de este problema que afecta la buena escritura.

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El paso inicial es elaborar y aplicar una encuesta diagnóstica con los mismos estudiantes y los docentes para evidenciar la dificultad existente. Se deben escuchar las voces de todos para desmitificar la problemática como cosa exclusiva de los profesores de lenguaje. Así, se sugiere elaborar el instrumento con preguntas como ¿qué se le viene a la mente cuando le hablan de ortografía?, ¿le gustaría mejorar su ortografía?, ¿cómo? Estas dos preguntas aportan elementos con el fin de que los educandos den respuestas, en relación con la buena escritura, puntuación, palabras escritas correctamente, tildes, reglas ortográficas, que suene y se vea bien la palabra, algo esencial para la vida diaria, por medio de ejercicios prácticos y en corto plazo, leer mucho, practicar con palabras que no estén dentro de mi vocabulario, realizar talleres no monótonos, consultar el diccionario y escribir de manera creativa… Lo anterior abre caminos para comprobar que el problema es de método para encontrarle gusto a la enseñanza-aprendizaje.

Además, porque cuando se les pregunta a los estudiantes si la estrategia de la Ortografía es puro cuento les ayuda a superar esas debilidades, ellos responden: buena porque utilizamos nuestra imaginación, no es aburrida, me toca consultar el diccionario y conocer nuevos términos, mejora la lectura y la escritura, diferenciamos muchas palabras, nos parece novedoso para elaborar textos con coherencia lógica, nunca había aprendido ortografía así…

Ante esta situación y retomando antecedentes como los concursos internos de dicados que dejan pocos resultados colectivos, se propone, entonces, el aporte de La ortografía es puro cuento  como estrategia didáctica. ¿En qué se fundamenta y en qué consiste? En primera instancia, se reconoce la definición que de ortografía da la Real Academia de la Lengua (1997: 1490):

“Parte de la gramática que enseña a escribir correctamente por el acertado empleo de las letras y de los signos auxiliares de la escritura. Forma correcta de escribir respetando las normas de la ortografía”.

Y se toma una base pedagógica: el aprendizaje significativo, ya que

“Hay todo un conjunto de factores que podríamos calificar como motivacionales, relacionales e incluso afectivos, que desempeñan un papel de primer orden en la motivación de los conocimientos previos de los alumnos” (Díaz, B. y Hernández, R., 1998, p, 25),

y porque, desde esta postura, el material que se va a aprender debe ser potencialmente significativo para los estudiantes, de manera particular, la relación del lenguaje con la escritura y el dominio de la gramática. 

Con los anteriores soportes, la estrategia hace referencia a un postulado pedagógico: el estudiante tiene un bagaje de léxico pero, en algunos momentos, duda de su escritura, y como si fuera poco, no lo aplica de manera académica, rutinaria, lúdica y formativa en contextos. Se propone que los participantes escriban textos, especialmente cuentos, en los que predominen, por ejemplo, el uso de la B-V, C-S-Z, La flaca ésa de la tilde (el texto se caracteriza porque la mayoría de las palabras tienen tilde), En el mundo de los monosílabos, Las creídas de las etimologías (por ser la cuna, el origen de nuestras palabras), El universo claro de las homófonas, Más vale por hache que por muda… En otras palabras, el joven hace uso de lo que sabe y conoce, lo refuerza con lo que aprende (aquello que desconocía) y enriquece su vocabulario y pone en contexto ideas por medio de párrafos lúdicos, placenteros, fantásticos, cotidianos, cercanos.

Ahora bien, lo anterior se concibe como el enriquecimiento del vocabulario, aprehensión de la escritura correcta vista desde un proceso cognitivo, lo que indica que la ortografía, jugando con las palabras para que el logro humano de la escritura sea más cotidiano, sirve para poner en juego las competencias en lenguaje: gramatical, textual, semántica. Y se refuerza con la participación del maestro como promotor, impulsor, el que orienta a los estudiantes a una zona más elevada de desarrollo del aprendizaje (Zona de Desarrollo Próximo) . El docente o la docente les redacta en el tablero, en el computador o en una guía o taller los tres o cinco primeros renglones de un texto o posible cuento: Jeremías Girón, jetón y gibado, de genuflexiones jactanciosas cuando ingería jerez en su jícara, mostraba su ingenio, no obstante, caer por ingenuo. Buenaventura Benavides iba a Villavicencio a bailar villancicos, río abajo, ebrio y embobado. Los estudiantes interpretan, preguntan por palabras, buscan en el diccionario, se preocupan por la coherencia y cohesión de su composición, por el sentido del escrito ante la orden del docente: ¡sigan la historia, termínenla a su manera! Es la etapa de producción del educando en el aula, y el papel del educador es el de acompañante del proceso, no dando respuestas sino propiciando posibles soluciones con ejemplos en sinónimos u otros términos para que la persona no se detenga. Algo muy destacado es el fomento de valores como el diálogo, la libertad, la autonomía, la solidaridad, el trabajo colaborativo, el buen uso de los recursos de trabajo, el desarrollo de la capacidad de preguntar y proponer: el lenguaje como práctica social.

En las sesiones iniciales cada cual produce, particularmente, sin diccionario (Aprendizaje significativo: ¿qué otras palabras tiene en su memoria para conectarlas con las ideas que se dieron al comienzo?). El momento es de silencio, de producción. Unos dudan, llaman al profesor; otros se ingenian la manera de sacar de la memoria lo que tienen: por ejemplo, hacen un listado del léxico que les puede servir, otros van armando la historia con lo que va saliendo, unos se agachan y capturan palabras, interiorizan, hacen borradores. Mientras el individuo

“actúa en el juego, piensa y a la vez se apropia y produce nuevos significados para la vida. El juego es un acto de pensamiento que hace posible la construcción de conceptos cada vez más complejos de la realidad” (Jiménez, 1997, p. 118).

En ese primer momento queda un borrador que puede ser llevado a casa como trabajo extraclase; allí se comenta con el padre de familia o se comparte con alguien que pueda aportar, ayudar a avanzar en el aprendizaje, o en su defecto, se socializa con el mismo docente. Lo importante es hacer borradores como ejercicio para llegar al producto final y compartirlo. Por otra parte, el uso del diccionario, especialmente en la biblioteca escolar o en el aula, es indispensable como familiarización, encuentro físico con este recurso. Es más, tal vez es lo más importante, útil y necesario que debe hacer parte de la maleta escolar. Como se decía, el estudiante en dos, tres sesiones considera que ya su escrito está listo. Se puede digitar en el computador para una mejor lectura al ser puesto en común ante el curso. Se sugiere, que según el problema ortográfico como tema de la sesión, esas partes se subrayen, se coloreen, se destaquen con negrilla, cursiva u otra forma de diferenciarlas. No se requieren productos extensos, con una cuartilla basta para demostrar el aprendizaje cuando el estudiante se pregunta y se responde ¿qué aprendí?, ¿para qué me sirve lo que aprendí?, ¿disfruté lo que hice, lo que aprendí?

+Conozca las publicaciones de Armando Montealegre: Estrategias para desarrollar oralidad, lectura y escritura y Juegos comunicativos

Algunos ejemplos, basados en la experiencia en cursos de redacción en instituciones de Educación Básica, Media y en la Educación Superior, son los siguientes: “vi varias veces a Víctor Bolaños vivir la buena vida: bailando, bebiendo y vagando…” “Cierto día conocí a César, un coronel culto, sensible y sosegado y con sagaz suspicacia...” “En Haití hilan las hilazas hora a hora mientras el hálito cruza el cielo...” “Se encontraba el bidente y grotesco barón…” “Cuando todos queremos vivir una democracia de pronto surge una monarquía…” “Empezamos a vivir una vida acerba…” “Debemos revelar lo bueno de la vida…” “Por una puerta se ve pasar a un húngaro-francés, un franco-alemán, lógicamente no faltan los sadomasoquistas…” La muestra dice claramente los temas tratados en las diferentes sesiones a las que el docente asigna el tiempo adecuado.

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Para Rodari (1983, pp. 10-11),

“Una palabra lanzada al azar, en la mente, produce ondas superficiales y profundas, provoca una serie infinita de reacciones en cadena, (…) Una palabra empuja a otra por inercia”.

De esta manera, entre los resultados que se obtienen está la metacognición, el hecho de explicar los problemas gramaticales y ortográficos con el juego, la creatividad en la escritura, el reforzar y afianzar la fundamentación, los conceptos y darle el sello de gusto a lo que se hace. Además, porque cuando se les pregunta a los estudiantes si la estrategia de la Ortografía es puro cuento les ayuda a superar esas debilidades, ellos responden: buena porque utilizamos nuestra imaginación, no es aburrida, me toca consultar el diccionario y conocer nuevos términos, mejora la lectura y la escritura, diferenciamos muchas palabras, nos parece novedoso para elaborar textos con coherencia lógica, nunca había aprendido ortografía así… Es decir, el gusto por la ortografía se inserta en el quehacer del estudiante y esta parte del lenguaje y de la gramática no se ve como un tachoneo de palabras incorrectas, en círculos rojos, sino que el mismo educando combina lo que sabe con lo nuevo que aprende y, a su vez, ejercita la redacción, la autocorrección (no como búsqueda de errores sino basado en la emisión de juicios valorativos que formen, eduquen mediante la reflexión y la coevalución). Él mismo hace su propia ortografía, se entusiasma por abordar otros problemas en este campo y la clase genera una actitud participativa y de encuentro con el diccionario para hacer crecer la cadena de vocabulario.

En resumidas cuentas, el docente, después de hacer la retroalimentación con los estudiantes, saca la conclusión de que la ortografía no debe ser vista como un listado memorístico de palabras sino como un juego con ellas para ponerlas a circular en contextos orales y escritos. Luego, es cuestión de didáctica. Por lo tanto, intente hacerlo y verá los resultados.

Bibliografía

Cassany, D. (2006). Taller de textos. Leer, escribir y comenzar en el aula. Barcelona: Paidós.

Díaz B., F. & Hernández R., G. (1997). Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista. México: McGraw – Hill.

Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. (1999). Vigésima primera edición. Madrid: Espasa Calpe.

Jiménez V., C. A. (1997). La lúdica como experiencia cultural. Etnografía y herramienta del juego. Bogotá: Magisterio.

Rodari, G. (1987). Gramática de la fantasía. Introducción al arte de inventar historias. Barcelona: Argos Vergara. 

Notas
Esta experiencia ha sido aplicada por el autor, con muy buenos resultados, en diferentes escenarios y en el momento hace parte de un libro en proceso.
2 La ZDP: con este concepto, Vigotsky explica el trabajo independiente que hace el estudiante, sin ayuda, y la etapa posterior del educando, trabajando con alguien que le puede ofrecer nuevos aportes, elementos y aprendizajes; puede ser el docente o alguien más capacitado, lo cual significa que no hay una vía única para promover el aprendizaje. La interacción entre los mismos participantes fortalece y enriquece el aprendizaje. Muchas veces, por determinados o indeterminados factores, un alumno aprende más de su propio compañero que del mismo docente.

Armando Montealegre Aguilar
Girardot (Cundinamarca, Colombia). Licenciado en Filología e Idiomas, Universidad Nacional, Bogotá. Magíster en Docencia, Universidad de La Salle. Autor de libros y artículos pedagógicos y literarios. Publicaciones con Magisterio: Juegos Comunicativos: estrategias para desarrollar la lectoescritura; Estrategias para desarrollar oralidad, lectura y escritura; Relatos de vida, yo te cuento y tú me cuentas (2010). Coautor del E- Book, Técnicas de expresión oral y escrita (Universidad de La Salle). Autor, conferencista y tallerista de cursos de redacción y oralidad. Docente de la Universidad de La Salle (Facultad de Ciencias Administrativas y Contables ) y de la Secretaría de Educación del Distrito (Bogotá). Correo: armando.montealegre@gmail.com. Blog: www.diariodelprofe.blogspot.com
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