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Diseñar el pensamiento para aprender a crear

Magisterio
30/10/2018 - 16:30
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Foto de Freepik

Siente: observa y define.

Construye el reto o define el problema junto a tus alumnos, organizados en grupos, o deja que ellos mismos sean los protagonistas en su definición:

• Basándose en los contenidos curriculares y en tus sugerencias.

• Dándoles diferentes retos que resolver, todos ellos desafíos no «googleables» y que, como vimos con el PBL, no tengan una única solución.

• Ayudándoles con imágenes y fotografías a partir de las cuales se muestran injusticias, fenómenos incomprensibles, experimentos novedosos, imágenes curiosas o impactantes, etc.

• Seleccionando vídeos o extractos de documentales que amplíen el contenido y presenten aproximaciones atractivas de tu área.

• Presentando autobiografías o vidas emocionantes de autores e investigadores.

• Asistiendo a exposiciones o eventos culturales.

• Paseando por las inmediaciones de la escuela o por el propio barrio.

• Buscando acontecimientos en la prensa y en los medios de comunicación relacionados con el área curricular (puedes ayudarte de noticias vinculadas al contenido, con recortes de prensa, con extractos de telediarios, etc.).

• Planteando experiencias o problemas reales de la propia escuela, como discusiones, problemas de convivencia, ejercicios de participación democrática, elaboración de planes con los alumnos, aumento de la participación de las familias.

• Invitando a expertos, asociaciones y representantes políticos y sociales cercanos al entorno, que presenten su trabajo relacionado con el contenido de tu área.

Finalmente, definid el reto en positivo, con verbos en infinitivo y pocas palabras, en no más de dos líneas. Informa a los alumnos de la relación del reto con los objetivos curriculares y de las herramientas de evaluación que acompañarán el proceso. Apuesta por una evaluación auténtica como la que narramos en el capítulo anterior.

Imagina: comprende e idea.

Una vez hayáis definido el reto, anima a tus alumnos a explorar y empatizar con él a fin de comprenderlo en profundidad:

• Creando sencillas columnas de conocimiento acerca de lo que ya saben y de lo que necesitan saber.

• Recurriendo a mapas mentales que organicen el contenido del área.
 • Creando un mapa conceptual que descomponga el reto y lo analice en cuatro o cinco partes, en las que podamos responder a las preguntas «qué», «cómo» y «por qué» en un cuadro de tres columnas.

• Aplicando la técnica de brainstorming con grandes murales de post-its donde se vuelquen y se organicen todas las ideas al respecto, más aquellas obtenidas con la observación y las conversaciones.

• Jugando con las ideas en el mapa mental de post-its, fotografiándolo, agrupando o expandiendo ideas y creando nuevas ramas.

• Observando el mapa y buscando oportunidades y respuestas que aparecen escondidas en las distintas formas en que podamos configurar las ideas. Cuando el desafío consiste en el desarrollo de un proyecto o involucre la participación de personas, anima el proceso:

• Con entrevistas cualitativas compuestas por preguntas que provoquen respuestas abiertas y sencillas, con tres o cuatro cuestiones que nos permitan acercarnos a comprender el punto de vista de las personas involucradas en el reto.

• Generando conversaciones centradas sobre todo en los porqués, en la búsqueda abierta y etnográfica de las causas que sustentan un problema.

• Empatizando, escuchando, observando y atendiendo el contexto, preguntando el porqué de cada elemento o comportamiento.

• Con la observación y la creación de diarios de registro de movimientos, características y comportamientos de las personas o los objetos involucrados en el reto durante un periodo de tiempo determinado.

• Con el acompañamiento de las personas relacionadas con el desafío y la obtención de información en un diario de seguimiento. Finalmente, volved al reto analizando si es necesario redefinirlo o concretarlo de otro modo. Buscad una definición que represente la observación y la comprensión a la que habéis llegado gracias a estas estrategias.

A partir del trabajo de observación y comprensión, y con el reto definido con claridad, empieza por idear nuevas soluciones creativas:

• Enumera las soluciones o proyectos más obvios y trata de agruparlos en un proyecto más completo que los mejore como conjunto.

• Busca ejemplos de soluciones o proyectos que se hayan llevado a cabo pero que no hayan tenido los resultados esperados. Pregúntate por qué y aprende de ellos.

• Visualiza la solución: ¿qué ocurrirá si resolvemos el problema? ¿Cómo será el escenario? Descríbelo, pregunta qué es lo que ha cambiado al resolver el reto o al eliminar el problema.

• Describe las características del proyecto o la solución perfecta. Añádele un título original.

• Busca inspiración en otros lugares: construye analogías para tener nuevas ideas. Si nuestro proyecto fuera un parque de atracciones, un museo, la Wikipedia, la naturaleza, un paisaje de playa o de montaña, un centro comercial, un zoológico, un laboratorio... ¿cómo sería? ¿Qué ocurre en cada uno de estos lugares que podamos incluir en nuestro proyecto o solución?

• Ayúdate de analogías provocadoras. Utiliza sentencias antagónicas para inspirar a tus alumnos: «Es posible plantar frutas sin semillas», «Los mangos pueden ser cuadrados», «Las fresas son de color azul», «Plantemos carne y pescado».

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 • Saca todas las ideas que puedas con un brainstorming. Recuerda: lo importante es la cantidad, construye frases con distintas ideas, apoya las ideas locas, demora los juicios hasta el final del proceso y ayúdate de elementos visuales.

• Vota las ideas del brainstorming dejando que cada integrante del grupo pueda elegir las tres o cinco mejores.

 Una vez seleccionadas, construye con ellas un proyecto o solución. Crea un cuadro con las características que cumple la solución o el proyecto perfecto y con las ideas más votadas. Elegid un nuevo título original que lo defina.

El design thinking

A diario, aulas y escuelas en todo el mundo se enfrentan a retos de diseño. Desde los sistemas de comunicación a la gestión de horarios lectivos, los educadores se enfrentan a retos reales, complejos y variados. El design thinking es un enfoque estructurado en cinco fases para la generación y el desarrollo de ideas que puede ser muy útil para buscar soluciones en el aula.

Fases

1-Descubrir. Tengo un reto    ¿Cómo puedo resolverlo?

• Comprende el desafío
• Investiga
• Busca inspiración

 2- Iinterpretar. He aprendido algo ¿Cómo puedo interpretarlo?

 • Cuenta historias
• Dales sentido 
• Busca oportunidades

 3 - Idear. Veo una oportunidad ¿Qué puedo crear?

• Genera ideas
• Mejora las ideas

4- Experimentar. Tengo una idea ¿Cómo la pongo en marcha?

• Prototipa
• Da a conocer tus descubrimientos y somételos a la crítica

5- Evolucionar.  He intentado algo nuevo ¿Se puede mejorar?

• Aprende de lo realizado
• Avanza a una nueva fase

El design thinking oscila entre modelos de pensamiento convergentes y divergentes. Puede ser útil para ser conscientes de la fase de diseño en la que nos encontramos.

Actúa: prototipa y ejecuta.

• Cuando ya hemos integrado varias ideas y hemos creado un proyecto o una solución concreta, podemos empezar a prototiparlo. Esto equivale a generar las primeras pruebas o artefactos para ver cómo funciona. En este momento es muy importante poner a prueba nuestras ideas, fallando y comprobando qué hace falta mejorar antes de llevarlas a la práctica. En esta fase, fallar y mejorar cada nuevo prototipo es sinónimo de aprendizaje.

• Si el prototipo es un objeto, elemento o producto: a. Crea prototipos ayudándote de dibujos, esquemas o, mejor aún, con tus propias manos. Construye juegos de construcción, puzles, post-its, bloques de madera, juguetes y todo lo que sea necesario para crear un prototipo abierto a mejorar y rediseñarse.

• Si el prototipo es un proyecto:

a. Crea un storyboard que represente cada fase del proyecto. En cada casilla de la historia, escribe una lista con las emociones que dominarán ese momento, los materiales necesarios y los principales actores involucrados.

b. Escribe una redacción en la que narres cada una de las fases del proyecto. Inventa escenas con guiones de lo que podría ocurrir en cada fase e interprétalas con tus compañeros. Estad muy atentos a todo lo que falle para corregir, aprender e introducir
modificaciones a fin de mejorar el proyecto. El role-playing es el mejor prototipado de proyectos que existe, pero sobre todo, fíjate en todo aquello que está fuera del plan y que se puede mejorar, o que podría dar problemas al llevarlo a la práctica. Este es el auténtico objetivo de la actividad.

c. Imagina el perfil de una persona que participará en tu proyecto. Ponle un nombre, dibuja su retrato, piensa en sus gustos y aficiones y en cómo se sentiría en cada fase del proyecto. No se trata de que encaje perfectamente en él, sino de imaginar cómo reaccionarán los participantes en cada fase. Por eso es importante que, en esta etapa, se descubran las modificaciones necesarias, para que el proyecto salga de la mejor forma posible al llevarlo a la práctica. Tan importante es la ideación del proyecto como su prototipado. En los mapas mentales todas las ideas que generamos son buenas y su verdadero éxito se mide en la ejecución práctica; para ello, la fase de prototipado nos permite hacer tantas mejoras como podamos. Con estas estrategias podemos fallar antes de tiempo y tantas veces como queramos.

Finalmente, lleva el proyecto o las soluciones a la vida real. Ejecuta tu propuesta. Disfruta del proceso y celebra el aprendizaje. Demuestra lo que has aprendido participando en la evaluación auténtica y continua de todo el proceso.

Comparte

Documenta el desarrollo del proceso con tus alumnos y compártelo en la web de tu centro, o graba vídeos, toma fotografías, etc. Crea una muestra o exposición permanente junto a los alumnos y compártela con todo el mundo desde la web de Design for Change en  España. http://www.dfcworld.com/dfc/spain/

Título:Diseñar el pensamiento para aprender a crear
Tomado de: Viaje a la escuela del siglo XXI.  Así trabajan los colegios más innovadores del mundo. Alfredo Hernan Calvo. 2015 Madrid. España. pp. 112-116.

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