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Educación Ambiental. Una experiencia que busca una mejor calidad de vida

Por Bertha Claudia Franco L. , Por Yeny Andrea Melo S.
Magisterio
20/09/2018 - 15:45
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Foto de Freepik

El artículo presenta la experiencia en educación social y ambiental que vienen realizando las estudiantes del Programa de Licenciatura en Pedagogía Infantil de la Universidad de La Sabana, en el marco de la Práctica Social. Ésta inicia el primer periodo de 2009 en Tocancipá, Cundinamarca, con el apoyo de la Gerencia del Medio Ambiente del municipio. Se parte de algunas consideraciones preliminares que ponen en contexto la experiencia, para luego dar a conocer las dinámicas desarrolladas que buscan generar comportamientos ambientales y ciudadanos que conduzcan a acercar a la comunidad a una cultura que mejore la calidad de vida en función de su propio desarrollo y preservación. Se muestra cómo la integración con la entidad ambiental del municipio le ha dado fuerza y organización a los talleres de capacitación realizados en la Escuela Sol Naciente en primera instancia, y en otros grupos seleccionados. 

Palabras Clave.  Educación social, educación ambiental, competencias ciudadanas, formación en valores.

En la actualidad existe una preocupación generalizada por los problemas ambientales que amenazan nuestro planeta; miles de campañas, programas y esfuerzos se realizan para tomar medidas que ayuden a salvar los pocos recursos que nos quedan y que, irresponsablemente, seguimos dañando; seguimos en la búsqueda de iniciativas personales y sociales que mejoren la calidad de vida del planeta y de las personas que en él habitan, seguimos buscando la fórmula perfecta que nos lleve a tomar conciencia de que las buenas o malas acciones que ejercemos sobre nuestros recursos naturales repercuten de manera positiva o negativa, seguimos pensando y actuando de manera egoísta e individual y no en la búsqueda del bien común.

+Lea: La naturaleza y la paz: reconciliación y paz con el medio ambiente

Surgen, entonces, muchos interrogantes: ¿Por qué, a pesar de las campañas y esfuerzos, la situación persiste? ¿Estamos todavía a tiempo para detener el agotamiento acelerado de nuestros recursos? ¿De quién es la responsabilidad del caos ambiental que estamos viviendo? ¿Qué rol desempeñan la familia, los educadores y las instituciones educativas en la toma de conciencia sobre la protección y preservación del medio ambiente? Así podríamos seguir cuestionándonos y encontrar respuestas con las que podamos evadir nuestra responsabilidad y dejarla en manos del Estado o las grandes organizaciones mundiales; como educadores sabemos que nuestro rol es fundamental para la educación ambiental.

Consideraciones preliminares

Según la CAR (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca) la educación ambiental es “la construcción de valores y principios para generar un cambio en la cultura ambiental” (2006, p. 21). En otras palabras, debe ser un proceso que genere un nuevo estilo de vida, una forma distinta de leer el territorio en el que nos desenvolvemos en el tiempo, que permita la planeación participativa de la sociedad y como educadores, debemos procurar, desde edades tempranas, con estrategias pedagógicas que involucren la familia, y sobre todo, que lleven a los niños y niñas a la preservación de su propia vida, al autocuidado; si no logramos que se quieran y cuiden a sí mismos, ¿cómo vamos a lograr que lo hagan con el medio ambiente? 

Este concepto hace un llamado a la formación en valores desde la familia, con el simple hecho de enseñarles a nuestros hijos a no arrojar papeles al piso, mantener su cuarto ordenado, entre muchas otras acciones, estamos inculcando en ellos una cultura de preservar su propio ambiente, su entorno; de esta manera, vamos construyendo las competencias ciudadanas que, sin lugar a dudas, las instituciones educativas deben reforzar no solo desde el discurso, sino de manera vivencial.

“La mejor manera de promover las acciones que queremos desarrollar es vivirlas cotidianamente en la escuela; a su vez, un modo efectivo de promover valores es aplicarlos allí mismo” (MEN, 2006, p.162).

Así se irán desarrollando en nuestros estudiantes compromisos personales y sociales con la preservación y cuidado del medio ambiente.

Para esto, en Colombia surgen, desde la década de los setenta, acciones lideradas tanto por Organizaciones No Gubernamentales, como por el sector público, orientadas a impulsar una cultura ambiental: el Código Nacional de Recursos Naturales Renovables y de Protección del Medio Ambiente de 1974, el código de Recursos Naturales en 1978, La Constitución Política de Colombia de 1991, la Ley General de Educación (Ley 115 de 1994) y el Decreto N° 1743 de 1994 que institucionalizó la educación ambiental a nivel formal, no formal y universitario, estableciendo la creación de los Comités Interinstitucionales de Educación Ambiental –CIDEA–, la creación de PRAES (Proyectos Ambientales Escolares), los PROCEDAS (Proyectos Ciudadanos en Educación Ambiental) y la Ley 30 de 1992 que promueve la preservación de un medio ambiente sano y fomenta la educación y cultura ecológicas, evidencia el interés, preocupación y la responsabilidad del sector educativo a este respecto. En el periodo de Gobierno 2004-2008 se crea el Comité Interinstitucional de Educación Ambiental –CIDEA–.

La Facultad de Educación de la Universidad de La Sabana no ha sido ajena a esta necesidad, y es preciso mencionar aquí el artículo de Bernal, Estrada y Franco titulado “Ambiente Humano: Un enfoque para la formación de ciudadanos” (2006), publicado por la revista Educación y Educadores en donde, en su informe, retoman experiencias del trabajo investigativo de la Línea de Educación Ambiental que surgió desde 1995; ésta se fue fundamentando en elementos antropológicos, éticos, sociales, para proponer estrategias educativas dentro del enfoque pedagógico denominado Ambiente Humano; a partir de esta propuesta se trabajó sobre conceptualizaciones del saber ambiental para propiciar investigación en acciones educativas ambientales; esta línea fue evolucionando con el nombre de Pedagogía Social que abarca el ámbito de la Educación Ambiental. 

En el trabajo de grado titulado La producción Académica en Educación Social en el Distrito Capital: Un Estado del Arte (Franco, Franco, Pedraza y Galeano, entre otros, 2008) en los hallazgos encontrados, se ratifica la inclusión de la educación ambiental en esta línea; y el hacer referencia a la educación social supone:

considerar la educación con su componente social, no exclusivamente desde la transmisión de una herencia, sino también como camino para encontrarse con el otro, en torno a su cotidianidad y desde el reconocimiento de la propia naturaleza humana; es hallar, conjuntamente, los signos que ayuden a cada persona a definir su identidad y que cada quien, signifique, elabore, modifique y construya su propio camino, en cooperación con los demás; reconociéndonos como seres creados, dotados de inteligencia y voluntad para actuar en diversos contextos, con vocación social y trascendente y, en consecuencia, solidarios en la búsqueda del bien común, que es el medio para obtener el perfeccionamiento y el bien personal (2008, p. 29).

Es decir, a través de la educación social, se puede conseguir una educación ambiental pues “lo ambiental se orienta a la labor de educar y crear conciencia sobre el entorno y los recursos naturales; para su conceptualización y estrategias metodológicas se integran varias disciplinas y se encauzan mecanismos de participación para su manejo adecuado” (Franco, Franco, Pedraza, Galeano, entre otros, 2008, p.33).

Esta relación educación social-educación ambiental, permitió, desde la Práctica Social que se realiza con las estudiantes de Licenciatura en Pedagogía Infantil, llegar al municipio de Tocancipá (Cundinamarca) y contribuir con la administración municipal en suplir una necesidad sentida de avanzar en los procesos educativos que generen un cambio de actitud en las personas y que les permita comprender las relaciones de interdependencia con su entorno físico, biótico y social de manera histórica, proyectiva, sostenible y sustentable e implementar acciones educativas que promuevan en la comunidad un cambio en la cultura ambiental. El municipio está ubicado a unos 47 km de Bogotá, y forma parte de la asociación de municipios de sabana centro –ASOCENTRO–, considerado polo industrial a partir de la llegada de grandes empresas como Bavaria S.A., Ebel – Bel Star, Colpapel entre otras empresas asentadas allí; en la actualidad cuenta con una población aproximada de 28.345 habitantes que cuentan con el Sisbén (Alcaldía de Tocancipá, 2010).

Los inicios de la educación ambiental en el municipio de Tocancipá se dan en el año 2003 con acciones concretas dirigidas a grupos específicos de individuos, especialmente con instituciones educativas; pero es en el periodo del gobierno anterior “Acción y Bienestar 2004-2008” en el cual se crea el Comité Interinstitucional de Educación Ambiental –CIDEA– a través del Decreto N° 002 de 2007 (modificado por medio del decreto N° 018 de 2008) el cual se constituye en un escenario propicio de planificación participativa de carácter descentralizado e interinstitucional.

A partir del Plan de Desarrollo Municipal “Tocancipá Social y Productiva 2008-2011”, adoptado a través del acuerdo Municipal N° 004 del 30 de mayo de 2008, se vislumbra en la Política Ambiental el programa denominado Desarrollo y Protección Ambiental en donde se estable el proyecto de Pedagogía Ambiental Escolar y Comunitaria, los PRAES y los PROCEDAS mencionados anteriormente, dando la directriz para realizar la implementación de la Política Nacional de Educación Ambiental, proyecto que tiene por objeto formar a la comunidad y a los escolares en la preservación y conservación del medio ambiente.

+Lea: Educar para el medio ambiente

Teniendo en cuenta este lineamiento, es como la Gerencia de Medio Ambiente del municipio genera un plan de acción que responda a estas políticas gubernamentales, implementando acciones de educación, participación y comunicación en el tema ambiental por medio de los PRAES, PROCEDAS, salidas de sensibilización ambiental, la celebración del calendario ambiental, servicio militar ambiental, y convenios interinstitucionales con universidades y/o empresas como Universidad La Sabana, La Militar, La Salle, entre otras, siempre buscando la construcción de conocimiento y cambio en la cultura de los tocancipeños frente a su relación con el ambiente y que han ido dejando una huella en el municipio con el trabajo que realizan en pro de una mejor calidad de vida. 

La experiencia

  • Etapa 1

El grupo de estudiantes de dicha práctica llega a la Escuela Sol Naciente del municipio. Allí, con la colaboración de la Directora y profesoras de la institución, a través de la observación, empezaron a determinar que no había un plan específico para la recolección de las basuras, tampoco la separación de las mismas, y dentro de los estudiantes no existía una cultura respecto a esto. De otra parte, notaron que el personal de servicios generales tampoco hacía la separación ni utilización de los residuos. A partir de esta problemática propusieron a las directivas la realización de talleres de capacitación a estudiantes, profesores y personal de servicio sobre la separación de basuras, y emprendieron una campaña para la compra de las canecas respectivas. Realizaron, además, un taller de padres para crear esta cultura también desde las casas y apoyar así la labor realizada desde la institución. Los resultados de esta primera experiencia fueron satisfactorios, hubo gran recepción y acogida de las ideas y, en principio, pusieron en práctica lo recibido en los talleres, en cuanto a los padres de familia hubo gran asistencia, pero por terminarse el periodo académico no se hizo seguimiento para evidenciar posibles acciones de apoyo desde las casas.

  • Etapa 2

Un segundo grupo de estudiantes inició su práctica con el objetivo de darle continuidad al trabajo realizado por el grupo anterior. Para esto, retomaron el tema del reciclaje y diseñaron como estrategia pedagógica la campaña Retocanciclando… ando queriendo expresar en el nombre el reto de enseñar a reciclar en el municipio de Tocancipá. Este grupo realizó contactos con la alcaldía del municipio y encuentran que allí existe una dependencia llamada “Gerencia del Medio Ambiente” de la cual reciben total apoyo y colaboración. A través de ésta, se empieza a abrir la capacitación a otros grupos adicionales a la de la escuela piloto con la que se inició. La coordinadora del proceso de educación ambiental de la gerencia se encargó de organizar y convocar a los grupos y brindar el apoyo técnico de los talleres de tal manera que se empezó a hacer un trabajo muy integrado capacitando en la elaboración de materiales didácticos con los elementos reciclados y, para dar inicio al cuidado y manejo de recursos hídricos, se elaboró la huerta colgante. De esta manera se empezó a crear un vínculo entre la Facultad de Educación y la Gerencia del Medio Ambiente, al unir esfuerzos para ir logrando un acercamiento de diferentes grupos de la comunidad a la educación ambiental. Durante esta experiencia, el canal municipal grabó algunos talleres dados, lo que le abrió las puertas a una de nuestras estudiantes, quien durante algunos meses grabó un espacio en el que en un corto periodo de tiempo enseñaba a elaborar un material con algunos elementos que se podían reciclar desde los hogares. 

Los resultados de este segundo acercamiento desde la práctica social, fue fundamental, no solo por las capacitaciones a profesores, personal de servicio y padres de familia de la Escuela Sol Naciente, sino por la gestión al lograr el vínculo con la Gerencia del Medio Ambiente.

+Conozca el libro Proyectos ambientales escolares

  • Etapa 3

En esta se plantea la necesidad del apoyo de las estudiantes que ingresan a su práctica social, en el desarrollo y capacitación de 4 proyectos: Retomar con más fuerza los residuos sólidos y recursos hídricos (ya implementados como se mencionó anteriormente) y empezar con reforestación y biodiversidad; se evidencia en los planteamientos hechos, la importancia del trabajo interdisciplinario y la necesidad de coordinar los conocimientos teóricos que podían brindar desde la gerencia del medio ambiente, con los conocimientos pedagógicos que las estudiantes de Pedagogía Infantil podían aportar en el desarrollo de los talleres para llegar, de forma lúdica y significativa, a los diferentes grupos que se podían capacitar. Fruto de la reflexión y el debate, se acordó no abarcar las temáticas nuevas y darles más fuerza y cobertura a las iniciadas por los grupos anteriores.

Dado que la labor cogía cada vez más fuerza, se hizo necesario hacer el estudio de todo lo referente a la educación ambiental, las leyes y normas que la regulan y apropiarse de los elementos conceptuales que dieran las herramientas pertinentes para los talleres a desarrollar, pues se precisó ejercer las capacitaciones no solo desde el hacer, sino también desde lo teórico. El grupo de estudiantes retomó los dos temas en mención y en coordinación con la gerencia del medio ambiente organizaron un concurso entre varios colegios para elegir el logo y lema de la campaña de recursos hídricos en el marco de celebraciones del calendario ambiental como el día del agua y el día de la tierra. Con la participación de nuestras estudiantes se lograron hacer aportes importantes en el municipio; idearon los logos y lemas de la campaña de residuos sólidos, dieron apoyo para la capacitación y creación de la huerta escolar de la escuela piloto como una de las acciones de la campaña de recursos hídricos y se identificó la labor que se venía realizando por la práctica social de la facultad, bajo el lema: Tocancipá en pro de una mejor calidad de vida, con el respectivo logo del proyecto buscando abarcar las acciones educativas adelantadas y consolidar un proyecto de educación ambiental. 

  • Etapa Actual

El grupo de estudiantes retoma el trabajo que hizo el grupo anterior, brindando continuidad al proceso, realizando una planeación previa de las intervenciones que se debían implementar y seleccionando los grupos de actores que se intervendrían, de tal manera que estos cuenten con un ciclo de talleres ambientales que contribuyan a construir, ampliar y afianzar el conocimiento en temas como: el manejo integral de residuos sólidos, la importancia de la conservación de las fuentes hídricas, prácticas de uso eficiente y ahorro de los recursos naturales y su relación con prácticas de autocuidado y salud. Con esto se busca capacitar a personas que sean agentes multiplicadores de la información y de este modo, lograr un mayor impacto en el municipio. 

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Producto de esta experiencia, se está trabajando en la elaboración de una cartilla que recoja los talleres realizados con sus respectivas actividades, metodología y acciones propuestas, de tal manera que pueda ser utilizado por los grupos que continúen con esta labor y sea ésta, una herramienta pedagógica para la gerencia de medio ambiente en sus actividades diarias de educación ambiental.

La educación ambiental es un compromiso de todos: familia, instituciones educativas, sociedad y la responsabilidad que tenemos como educadores es muy grande

Algunas reflexiones sobre la experiencia 

Esta experiencia que damos a conocer, nos ha llevado a construir y reconstruir procesos en un constante ir y venir de acciones que se acomoden a las necesidades del contexto. Las reflexiones de los diferentes grupos de estudiantes que han asumido este reto, nos llevan a considerar que, pequeñas acciones como las que se han realizado, llevan a los actores involucrados a interesarse cada vez más en el tema: desde la práctica social, como acción preventiva, desde la gerencia del medio ambiente como acciones propias de su función, y desde la comunidad como acciones que los acerquen a su entorno y realidad territorial a través de la educación ambiental. 

Hemos procurado, desde el comienzo, que cada grupo de práctica retome las acciones del grupo anterior, de tal manera que, en lo posible, se lleve una secuencia y así evitar que se hagan acciones aisladas o repetitivas. Sin embargo, al llegar cada semestre, hemos notado que los grupos con los que se ha trabajado no se han apropiado muy bien de lo transmitido en los talleres y las campañas de reciclaje y recursos hídricos y han perdido fuerza, lo que nos llevó a reconocer que debíamos generar más estrategias que llevaran no solo a sensibilizar más en lo ambiental a la comunidad, sino a motivar a los grupos ecológicos para que sean multiplicadores de esa educación ambiental.

Esta reflexión nos llevó a considerar que debíamos fortalecer lo teórico y no quedarnos solo en el hacer, investigar para llegar a tener mayor apropiación conceptual, reconstruir los talleres con unas fases que llevaran más a la sensibilización y compromisos de los participantes, redactar informes muy completos sobre lo realizado, los grupos capacitados y fichas de evaluación y seguimiento para los grupos venideros, aunar esfuerzos con la gerencia del medio ambiente y la escuela piloto de tal manera que se pudiera dar mayor apoyo y seguimiento a las acciones.

Por otra parte, las actitudes de muchos de los grupos participantes develan falta de valores como el respeto, la colaboración, el orden, el compromiso y de competencias ciudadanas, que dificultan en gran medida el buen desarrollo de la educación ambiental, es decir, podemos afirmar que las competencias ciudadanas son una base fundamental para la educación ambiental.

La educación ambiental es un compromiso de todos: familia, instituciones educativas, sociedad y la responsabilidad que tenemos como educadores es muy grande, demanda de nosotros, no solo conocimiento sino un trabajo arduo y dedicado, más aún, cuando nos dedicamos a la infancia, pues desde edades tempranas se deben generar actividades que incentiven en ellos valores y competencias ciudadanas que los lleven a ser buenas personas para sí mismos y para los demás.

Finalmente, esta experiencia ha sido significativa para los diferentes actores, ha permitido no solo obtener gran conocimiento sobre los temas ambientales, sino generar competencias en nuestras estudiantes, hemos impactado positivamente en el municipio, y desarrollado acciones que si bien no son la solución total, sí van sembrando una semilla para ir acercando a la comunidad tocancipeña a su territorio de una manera amable, sostenible y sustentable en el transcurrir del tiempo.

Bertha Claudia Franco L.
Licenciada en Educación Pre-Escolar de la Universidad Pedagógica Nacional. Magíster en Educación de la Universidad de la Sabana. Profesora de Cátedra del Programa de Licenciatura en Pedagogía Infantil y Asesora de la Práctica Pedagógica y Social de la Universidad de la Sabana. E-mail: berthafl@unisabana.edu.co

 Yeny Andrea Melo S.
Ingeniera Ambiental de la Universidad del Bosque. Especialista en Gestión y Auditoria Ambiental de la Universidad Santo Tomás de Aquino en convenio con el ICONTEC. Especialista en Higiene y salud Ocupacional de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Entidad que representa: Alcaldía Municipal de Tocancipá, Gerencia de Medio Ambiente. Cargo desempeñado: Profesional Especializada. E-mail: yeny.melo@tocancipa.net.

Referencias

Alcaldía de Tocancipá. (2008). Decreto 002 de 2007 y decreto 018. Tocancipá: Cundinamarca.

Alcaldía de Tocancipá. (2010). Gerencia de Planeación; oficina del Sisbén. Base de datos actualizada a septiembre de 2010 población con Sisben. Tocancipá: Cundinamarca.

Alcaldía de Tocancipá. (2008-2011). Plan de Desarrollo Municipal. Tocancipá Social y Productiva. Tocancipá: Cundinamarca.

Bernal, D., Estrada, V. & Franco, M. (2006). “Ambiente humano: Un enfoque para la formación de ciudadanos”. En: Revista Educación y Educadores, Volumen 9, No 1 (pp 135-145) Universidad de la Sabana. Facultad de Educación. Bogotá: Colombia.

CAR. (2006). Proyectos ambientales escolares. PRAES. Guía metodológica. Bogotá: Colombia.

Franco, M., Franco, B., Pedraza, A., Galeano, F. y entre otros. (2008). La producción académica en educación social en el D.C: Un estado del arte. Tesis de maestría en Educación. Universidad de la Sabana. Bogotá: Colombia.

Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y Ministerio de Educación Nacional. (2002). Política nacional de educación ambiental-SINA. Bogotá: Colombia. 

Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo territorial; Wilches & Chaux, G. (2006). Brújula, bastón y lámpara para trasegar los caminos de la educación ambiental. Bogotá: Colombia.

Ministerio de Educación. (2006). Estándares básicos de competencias en lenguaje, matemáticas, ciencias y ciudadanías. Revolución Educativa. Bogotá: Colombia.

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 47

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