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Educación en casa

Magisterio
27/02/2017 - 10:45
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Foto tomada de Revista Magisterio No. 84

 

La educación en casa, síntesis de forjar la vida en contexto, configura el ekos propicio para el desarrollo de los pilares de la educación la cual en esta época es pilar de desarrollo, activador de mesas de discusión, foros y encuentros nacionales e internacionales y se percibe como un retorno a principios básicos, de vieja data, con visos de innovación, que giran en torno a la familia, la primera célula de la sociedad. Tres familias colombianas, ubicadas en la región Sabana Centro, comparten su experiencia, bajo una consiga: “Educación en casa: un estilo de vida”.

 

Palabras clave: educación en casa, ecosistema de aprendizaje, estilo de vida, don de vida, don de lenguaje, socialización.

 

Educación en casa se asocia a educación en el hogar, expresión cargada de sentido: encender fuego, dar calor, alimentarse, que se acopla bien a los nuevos enfoques pedagógicos de ecosistemas de aprendizaje, según los cuales la educación ocurre en su propio ekos (hogar); un caso específico de la ecología humana (Maldonado, 2016); y, al decir de Savater (2005), no se educa en abstracto, se educa para intentar mejorar la sociedad y forjar personas capaces de vivir en ella.

 

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La educación en casa configura el escenario propicio para el desarrollo de los pilares de la educación propuestos por Delors (1996) en La educación encierra un tesoro, cuyo contenido es de inspiración universal. En ese ekos tendrá lugar:

 

  • Aprender a conocer, al forjar en los niños su capacidad para interpretar el mundo a través de los principios de las ciencias básicas que se integran en currículos universales: matemáticas, lenguaje y ciencias.
  • Aprender a hacer les formará capacidades para aplicar conocimientos en la solución de problemas cotidianos.
  • Aprender a convivir les impregnará los valores del respeto y la convivencia.
  • Aprender a ser autónomos, autorregulados, en permanente crecimiento, lo que significa educación a lo largo de la vida, educación permanente.

 

 

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Por esta época, en la que los países líderes del desarrollo en el ámbito mundial fijan a la educación como el pilar que los posiciona, el tema de la educación en casa activa mesas de discusión, foros y encuentros nacionales e internacionales y se percibe como un propósito instaurador de un retorno a principios básicos casi ancestrales, pero con visos de innovación, que giran en torno al concepto de familia, conformada por padre, madre e hijos, quienes habitan en una casa y retoman su función básica: ser la primera célula de la sociedad.

 

+Conozca la revista Educación y familia

 

A propósito, tres académicos de carácter internacional (Inglaterra, Estados Unidos y Colombia) exponen sus diferentes puntos de vista:

 

  • Paula Rothermel comenta que en Inglaterra la ley expresa que la tarea de educar a los niños está a cargo de los padres y que ellos pueden escoger entre mandarlos a la escuela u optar por ”la educación de otra forma”, sin que aún esté estipulado lo que significa esta.
  • A Pat Farenga de Estados Unidos le preocupa la conceptualización de educación en casa, entendida como el hecho de producir jóvenes solitarios que no generen vínculos fuertes con la sociedad y que los padres se conviertan por completo en profesores y se olviden de ser padres.
  • Erwin García, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, introduce diferencias fundamentales: educación, dice, no es lo mismo que escuela, ni aprendizaje y conocimiento son equivalentes (…), y plantea cómo la educación sin escuela no puede ser un proyecto para negar la escuela.

 

(…) Aunque sí existen otras formas alternativas a la escuela para aprender y buscar el conocimiento. No se trata de sacralizar la educación en casa y satanizar a la escuela tradicional. Una y otra tendrán mucho de don y veneno. La familia en casa da y cuida el don de la vida y ofrece el don del lenguaje, vehículo integrador de vida-amor-saber-conocimiento-sentimientos, también de la familia proviene el desafecto, el egoísmo, la sumisión, el sufrimiento, por cuanto está anclada en una red de estructuras sociales que la sobrepasan y que ha de transmitir (Restrepo Forero, 2011).

 

En la escuela, el aula educa y mal educa. El hecho de que el niño, el adolescente, salga por primera vez de su mundo familiar afectivo y se encuentre en el mundo de lo público, en el que se exigen el respeto y la convivencia dentro de un aula con otros que no son sus parientes y que han llegado por el azar de la organización de la enseñanza es algo pedagógicamente insustituible (Savater, 2005). Y qué decir de las polaridades educar y amaestrar; tradición e innovación; autonomía, sumisión; relaciones impersonales confundidas con convivencia y socialización; del maestro que transmite verdades absolutas y de estudiantes que las repiten…

 

Sin embargo, salir de la casa a la escuela ha sido el imperativo. “Váyanse a otra parte, el mundo es ancho, de acuerdo con el llamado de Alegría (1941). Indica lo normativo, lo estatuido. Buscarán entonces un nuevo lugar adonde ir: la escuela. Pero si bien es cierto que el mundo es ancho o inmenso, siempre será ajeno o extraño, como también preconizara Alegría en su libro El mundo es ancho y ajeno.

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Mientras la discusión continúa, las familias ponderan sus capacidades, le apuestan a su misión de educadores, proyectan el futuro de sus hijos, aprenden y comparten sus experiencias. De ellas, a continuación, se presentan tres experiencias de educación en casa llevadas a cabo en la región Sabana Centro de Colombia, en los municipios de Chía y Cajicá.

 

La educación en casa: responsabilidad y compromiso

 

Un día, alguien nos contó su experiencia de educación en casa y sus innumerables ventajas. Llevamos poco tiempo con este programa, pero en solo tres meses los resultados han empezado a evidenciarse: a nuestros hijos, de cinco y siete años, se les ha despertado el deseo de aprender y probar sus propias destrezas en los diferentes retos que implican cada lección vista. Ellos aman estudiar y desarrollar las actividades didácticas y atractivas del programa, diseñadas de acuerdo con su grado y edad, con el fin de generar una experiencia agradable y con los mejores resultados. Aprender es divertido y emocionante y genera un nivel alto de competencias. Por ejemplo, nuestros hijos no son bilingües todavía, pero han aprendido versos en inglés, canciones, combinaciones matemáticas, himnos y hoy pueden comprender y seguir instrucciones.

Respecto a los beneficios, los niños aman estar con sus padres. Mientras más nos adaptamos a la vida de escuela en casa, vamos resolviendo, en familia, diferentes situaciones del día a día, los niños aprenden a desenvolverse por sí mismos de manera autodidacta, organizada, responsable y con disciplina; se involucran en actividades cotidianas del hogar, vivencian un aprendizaje innovador, fuera del modelo de la escuela tradicional.

Asimismo, disfrutamos actividades al aire libre, en familia, dado que coordinamos actividades extracurriculares en espacios donde comparten con otros niños de sus edades. Sin embargo, cuando las personas escuchan sobre educación en casa piensan en niños aislados de la sociedad y a quienes les cuesta socializar. No es así; el ejemplo enseña más que las palabras y mientras los niños observan nuestro comportamiento, nuestra forma de hablar y tratar a los demás, es decir, nuestra interacción con otras personas, incluso entre nosotros y con ellos, aprovechan la oportunidad para aprender a convivir con otros. Como padres, estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad y compromiso: educar hijos, lo que significa aprovechar el tiempo con ellos y dejar huella en sus vidas, como muchos padres lo han hecho a lo largo de la historia. Seguiremos fortaleciendo el núcleo más importante de la sociedad: ¡La familia!

 

La educación en casa, un estilo de vida

 

Somos una familia de cinco miembros. Buscamos lo mejor para educar a nuestros tres hijos. Soñábamos con encontrar un lugar de altos valores morales, buen nivel académico, bilingüismo, jornada hasta medio día, tareas para los niños, no para los papás, acceso libre para los padres, familias con deseos y condiciones similares y buen costo. Todo eso lo encontramos en la educación en casa. Al principio, la duda nos acechó. El recorrido testimonial nos aclaró la meta para educar a nuestros hijos y nos decidimos por tomar las riendas de este proceso.

 

La meta

Hijos conocedores de Dios, mayordomos de su tiempo, capaces de expresar, crear, razonar, discernir, compartir y amar a los demás. Hijos con visión crítica del mundo, con disciplina, buen nivel académico, aptos para correlacionar y aplicar lo aprendido en el mundo que los rodea. Bilingües, capaces de relacionarse de manera efectiva. Con tiempo para ser niños y disfrutar cada etapa de su vida, para jugar, montar en bicicleta, invitar a los amigos a compartir. Nosotros, a su lado, estamos aprendiendo a tratar con ellos.

 

La decisión

De frente a la meta, conscientes de nuestras capacidades y limitaciones, decidimos educarlos en casa. Comenzamos en enero de 2015; compartimosr con los niños la decisión tomada y una vez obtuvimos su respuesta alentadora, alegre y tranquila, empezamos nuestra misión. A partir de ese momento, nuestra vida cambió.

 

Sabíamos que:

  • La responsabilidad de educar a nuestros hijos es solo nuestra.
  • Como mamá, seguiría siéndolo sin sumergirme en el rol de profesora, el papá tampoco, pero lideraría el proyecto educativo.
  • Deseábamos un programa académico completo y bilingüe, formador de buenos lectores.
  • La disciplina es necesaria para la vida y esencial en la educación en casa.
  • Los niños estudiarían por la mañana y por la tarde, participarían de deportes, clases culturales, invitarían amigos a casa, realizarían oficios normales del hogar o, simplemente, descansarían. El descanso es necesario en nuestra familia.
  • Evaluaríamos el proceso, los avances, los resultados, los retos y las dificultades.

 

Bajo estas premisas, matriculamos a los niños en un programa educativo estadounidense, de educación virtual, en el que los niños reciben sus clases por internet. El programa abarca todas las asignaturas, ofrece trazabilidad completa, evalúa resultados, está acreditado en el ámbito internacional y tiene un costo favorable.

Adecuamos el hogar, distribuimos los espacios para que cada cual tenga su lugar para trabajar de modo independiente y con acceso fácil para asistirlos, mientras voy realizando las labores del hogar.

La incertidumbre acechaba, nos planteábamos la siguiente pregunta: ¿Qué es lo peor que nos puede pasar? Y la respuesta fue: ¡Que los niños aprendan inglés este año! Nos lanzamos sin temor, dispuestos a escolarizarlos si este modelo fallaba. Nuestra visión era limitada.

Después de un tiempo, y de ver el avance del proyecto, entendimos lo que en realidad significa educar a los niños en casa: es vivir con ellos, caminar juntos por la vida; y para nosotros, los adultos, es desaprender primero y volver a empezar.

Hoy entendemos que cuando los niños se educan en casa están en el mejor lugar para aprender, un ambiente en movimiento donde se construyen relaciones personales y se moldean vidas; donde se toman decisiones y se discierne sobre lo conveniente y lo inconveniente, porque cada pregunta tiene su respuesta; donde se está en medio de la sociedad y hace parte activa de ella. Allí se preparan los niños para enfrentarse al mundo, a sus miedos, a sus retos, a sus logros. Allí realmente conocemos a nuestros hijos.

Educar en casa es un reto. Quienes vienen a conocer el modelo de educación, vienen a conocer un estilo de vida. Es un reto porque nos pone a prueba, porque nos obliga a ser modelos, no a ser perfectos, sino a ser el ejemplo que nuestros hijos van a tener en mente siempre.

Ya llevamos dos años escolares finalizados. Nuestros hijos han aprendido mucho, no solo inglés. El fruto de este proyecto es que disfrutamos en familia y nuestros hijos aprenden de forma natural, espontánea y alegre. Somos testigos de su sed por saber más en sus áreas de interés. Cada uno ha demostrado diferentes formas de aprendizaje. La educación en casa permite explorar sin límites. Y vivimos cambiando, la flexibilidad es otra ventaja de este estilo de vida.

 

Los tropiezos

 

Los problemas son parte de este estilo de vida. Hay momentos de cansancio por parte de los adultos y también de los niños. Hay días de enfermedad, de aseo general, de lluvia. Todo esto es parte de la educación en casa y los niños no son ajenos a esos problemas, están ahí observando y aprendiendo, son momentos de oportunidad y crecimiento.

 

La socialización

 

Los niños aprenden a establecer relaciones con los demás de diferentes formas, la primera de ellas es mediante el ejemplo de sus padres. Ellos ven e imitan. Somos responsables de la vida social de ellos, la presente y la futura. Ellos aprenden a comunicarse con sus pares cuando comparten tiempo de juego o tiempo de estudio. Algunas tardes cambian de ambiente, practican deportes, se relacionan con diferentes pares y tienen diversos tipos de liderazgo. Pueden elegir entre estar solos o no participar de ninguna actividad. Todos tenemos derecho a negarnos a ejecutar muchas actividades. Lo fundamental es tener tiempo para pensar, crear, descansar, tomar decisiones.

 

La educación en casa: un trabajo

 

Como familia, formamos parte de una comunidad. Compartimos con otras familias que abordaron el modelo de educación en casa, en diferentes espacios, conocemos y valoramos los diferentes testimonios. Y ha surgido un grupo de trabajo para el aprendizaje de la lengua materna. Elegimos un material colombiano que cumple con los requisitos de ley y lo trabajamos en casa.

 

¿La educación en casa es un nuevo estilo de vida?

 

Para nosotros, en el mundo actual, sí. Históricamente, No. No somos participes de una corriente nueva o de un modelo del presente siglo. Estamos volviendo a lo básico: a los niños educados en casa, tarea que reposa en los padres, la madre es quien está de tiempo completo en su labor de ejecutar una tarea de impacto eterno.

 

La educación en casa, un proyecto de familia

 

El relato ratifica que la educación en casa es un estilo de vida para construir familia con principios y valores.

Invitamos a nuestros cuatro hijos, de 15, 12, 7 y 6 a ser un equipo y a retarnos a llevar a cabo el proyecto de la familia, a pesar de las innumerables críticas externas que se reciben. Entramos en acción: buscamos un colegio virtual en inglés como primera lengua, acreditado y con tiempo de experiencia; que manejara un currículo por grado al cual acceder. Todo, sin perder la esencia de colegio en casa: padres educadores, responsables del conocimiento, con análisis y proyección de sus hijos.

Nuestro sistema es el colegio virtual, un modelo para educar en casa. Los profesores orientan las materias básicas. En casa, disponemos horarios, cronogramas y materiales. Como madre, estoy pendiente de sus sesiones de aprendizaje, les resuelvo inquietudes, observo su manera de trabajar, administro sus exámenes o pruebas y les llevó a sus jornadas lúdicas en las tardes. Asimismo, administro la alimentación diaria, los tiempos de descanso, las lecturas y todo esto sumado a otra serie de actividades de tipo pedagógicas permite ir diseñando su formación académica y espiritual.

Cada día hacemos un desayuno familiar con lecturas de formación espiritual, conversamos de los valores y también de sus pensamientos y deseos, este tiempo es único y especial, es una siembra para sus vidas, que se verá en el futuro.

Vamos a iniciar nuestro segundo año, ya tenemos más habilidades y herramientas, hemos decidido ir por más retos dentro de este proceso, por ejemplo, estudiar español, nuestro idioma materno, afianzar las matemáticas, el buen comportamiento y las buenas maneras e incluir actividades relacionadas con el arte y la cultura.

Y si nos preguntan si estamos dispuestos a seguir, la respuesta, sin dudarlo, es un sí rotundo-.

 

Para concluir

 

Si un estilo de vida es la representación social de la educación en casa, la casa es el ekos, donde el aprendizaje hace realidad el pensamiento de Delors, acogido por la Unesco, y es responsabilidad de la familia sentar los pilares para fundamentar la educación a lo largo de la vida. En Colombia, como lo evidencian los relatos anteriores, existen núcleos familiares que están en la posibilidad de implementar en casa el proceso de educación y aprendizaje de sus hijos, y de transmitirles de manera significativa y vital su deseo por el aprendizaje y el conocimiento, así como desarrollar sus dimensiones afectivas para propiciar las relaciones humanas que entretejan los vínculos socioculturales de los renombrados ecosistemas de aprendizaje.

 

Referencias

 

Delors, Jacques (1996) La educación encierra un tesoro, informe a la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI. Santillana: Unesco.

García López, Erwin Fabián (2011). Educación sin escuela, aprendizaje colaborativo y educación en familia, en Mundo por aprender. Congresos 2009-2010, en https://educacionsinescuelacolombia.org/libro-un-mundo-por-aprender/ página consultada el 5 de diciembre de 2016.

Maldonado Granados, Luis Facundo (2016). Enfoque ecosistémico de la pedagogía en la cibercultura ICONK ORG, Bogotá: Grupo de Investigación Tecnice.

Restrepo Forero, Gabriel (2011). Familia, escuela y educación: don y veneno, en Mundo por aprender. Congresos 2009-2010, en https://educacionsinescuelacolombia.org/libro-un-mundo-por-aprender/ página consultada el 5 de diciembre de 2016.

Savater, Fernando (2005). El sentido de educar. En Altablero, periódico de un país que educa y que se educa. Página principal, abril-mayo de 2005. Bogotá. En http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-87611.html, página consultada el 5 de diciembre de 2016.

 

La autora

Filósofa, con estudios de doctorado en filosofía y letras, con énfasis en Literatura, de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá; docente e investigadora, especializada en Adaptación Laboral y Orientación para la Búsqueda de Empleo en el Ministerio de Trabajo e Inmigración de Canadá; Licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad Social Católica de La Salle. Entre sus principales logros profesionales está ser Formadora de Formadores del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). Cocreadora del Servicio de Adaptación Laboral y del Programa de Empleo del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena, 1994); investigadora en educación; fundadora e impulsora de Grupo de Investigación Bio-Educación; formadora de docentes del Distrito Capital y de regiones rurales de Colombia. En el CIER Oriente aportó a la formación docente, al desarrollo de contenidos digitales y a la investigación, área en la que lideró, como investigadora principal, el proyecto de narrativas literarias ancestrales en ambientes de argumentación en línea, y dirigió el diseño, implementación y validación de un sistema de pruebas estandarizadas en línea, con un claro propósito: resignificar las Pruebas Saber desde las regiones de Colombia.

 

Artículo de la Revista Internacional Magisterio No. 84

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