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Educación intercultural bilingüe: la inclusión del otro

Por Martha Isabel Bonilla Mora , Por Sandra Milena Rodríguez
Magisterio
23/11/2015 - 09:00
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Foto de Ana Rey. Tomada de Flickr

Los principios concernientes al concepto de alteridad, tales como el reconocimiento del otro y el reconocimiento de otra cultura, han llevado a las autoras de este artículo a reflexionar sobre el significado del bilingüismo, entendiendo que el bilingüismo y la alteridad garantizan el aprendizaje de una lengua más allá de los meros conocimientos lingüísticos, haciendo que dicho aprendizaje se manifieste y logre permear la cultura, las costumbres y la identidad de la nueva lengua. Ante el todo, el bilingüismo deberá repercutir no solo en la educación presencial sino en la educación a distancia porque es allí donde se evidencia la diversidad cultural, la cual, desde los diferentes ámbitos y contextos geográficos, subyace a la realidad de estudiantes y maestros, quienes, desde diferentes lugares, construyen y otorgan un significado particular, tanto al aprendizaje como a la enseñanza de la lengua extranjera, formando una particular sinergia a través del uso del ciberespacio.

Palabras clave: bilingüismo, cultura, alteridad, lengua, educación.

Summary

Principles relating to the concept of otherness, such as the recognition of the other, and the recognition of another culture, led the authors of this article to reflect on the meaning of bilingualism. It is understood that bilingualism and otherness guarantee the learning of a language more than the learning of merely linguistic knowledge, making that such learning manifests and manages to permeate the culture, customs and the identity of the new language. First and foremost, bilingualism should have an impact not only in face-to-face education but distance education because that is where the cultural diversity is evident, which from the different fields and geographical contexts behind the reality of students and teachers, who from different places built and granted a particular meaning, both the foreign language teaching and learning forming a particular synergy through the use of cyberspace.

Key words: bilingualism, culture, otherness, language, education.

 “Los límites de mi lengua son los límites de mi mundo” 

Wittgenstein

Introducción

La lengua forma la cultura y esta, a su vez, forja la lengua: una lengua adquiere significado, es decir, es “viva”, cuando los hablantes pueden interactuar con los demás. Desde ese punto de vista, la lengua es un elemento constitutivo de la cultura y vector de la misma, entendiendo cultura como un conjunto de prácticas, costumbres y tradiciones que caracterizan una sociedad o un grupo social. Es por ello que una lengua no puede existir por sí misma, ella está ligada a lo social pero también a lo geográfico, es lo que nos vincula con otros. Hablar una lengua significa referirnos a una visión del mundo: “Bucear en el fondo común de las significaciones dadas por el mundo por una comunidad lingüística”, según Abdelilah-Bauer (2006). Sin embargo, las lenguas están siempre guiadas por dos grandes fuerzas: la necesidad de la comunicación y la identidad, la conciencia de que somos diferentes unos de otros; si una lengua dominante va demasiado lejos la lengua minoritaria muere y si la identidad va muy lejos surge la amenaza para el otro, afirmación que se toma de Atzori (2011) a propósito del texto de Baztarrika (2010) titulado Babel o Barbarie, en el cual se mencionan apartados del prólogo elaborado por el lingüista David Crystal para dicho título. Lo anterior nos lleva, además, a considerar que es en la diversidad lingüística donde, únicamente, el bilingüismo es capaz de garantizar el principio de alteridad y el reconocimiento del otro.

+Conozca la revista Bilinguismo

Por otra parte, una lengua no es únicamente la asimilación de los componentes lingüísticos sino de sus componentes psicológicos, sociales y culturales, la lengua es un símbolo de pertenencia a un grupo y a una cultura. Cuando aprendemos otra lengua, nos formamos una opinión de otros países, de sus habitantes y de sus costumbres, así, las personas reconstruyen la realidad y le dan sentido produciendo un saber social que influye en la naturaleza de las relaciones entre personas y entre grupos. Sin embargo, los estereotipos sobre los habitantes de otros países y su lengua, nos permiten poner orden en el complejo mundo que nos rodea, forjar nuestra opinión y una actitud adecuada con respeto a los extranjeros. 

En este sentido, la reflexión que se presenta a continuación parte de la construcción teórica en torno al principio de alteridad como eje importante en el bilingüismo, dado que este principio reitera cómo el aprendizaje de otra lengua implica el reconocimiento del otro, es el reconocimiento de la otra cultura; idea que, además, se comprende desde el análisis presentado por Araya (2011) quien, basado en los postulados de Habermas (1999), elabora un análisis teórico en el cual se referencia la necesidad de construir una perspectiva, la cual, desde la divergencia dada entre las culturas, permita la pluralidad de identidades y el discurso mediado por la acción comunicativa que posibilite la comprensión y la capacidad de identificarse con el otro, esto es, validar y reconocer a su “interlocutor,” otorgando significado, no solo a la posibilidad de comunicarse en otra lengua sino, también, en una comprensión de otra cultura a partir de la propia. 

+Lea: Bilingüismo, apertura al mundo y apreciación de pluralidad y diferencia

El bilingüismo y la alteridad

El planteamiento de una perspectiva desde la cual el bilingüismo esté mediado por el reconocimiento del otro, da cuenta de un carácter universal y recíproco que conduce a los usuarios de una lengua a reconocer su propia cultura, al tiempo que otorga sentido y significado a la cultura de hablantes de otras lenguas, permitiendo que se considere uno de los principios señalados por Araya (2011), en relación con los postulados que Habermas (1999) propone para una comunidad, la cual, desde una posición abierta hacia otras comunidades y otros hablantes, permitiría establecer “un diálogo intercultural, dando paso a un nuevo universalismo que implique un nuevo orden mundial”. De esta manera, el principio de alteridad enmarcado dentro de una perspectiva del bilingüismo intercultural plantea, de acuerdo con Gabilondo (2001, p. 62), cómo “pensar la identidad es pensar la diferencia y pensar la diferencia es pensar la identidad”. En este mismo sentido, el texto de Hoyos (1995, p. 81) establece, acerca de la ética comunicativa y la educación, que “el primer momento de la comunicación es el de la comprensión, es de apertura a otras formas de vida; en él se basan la tolerancia y el pluralismo razonable; él constituye el reconocimiento del derecho a la diferencia”. 

+Conozca el libro El currículo intercultual bilingue

Es así como una reflexión entre el principio de la alteridad y la relevancia que esta adquiere cuando se comprende el bilingüismo en un marco cultural, de acuerdo con Rueda (2010) la lengua no es propiedad, “no pertenece a nadie de forma exclusiva, sino que constituye una heredad común” (p.100), reflexión para la cual, además, el autor establece referencia directa con las perspectivas de Levinas (1987), lo cual nos lleva a considerar que la experiencia del aprendizaje de una lengua se resignifica en sí misma. Una experiencia en el sentido contrario, implica apropiarse de un monolingüismo que conlleva a la exclusión de cualquier pensamiento diferente. Así, el bilingüismo se podría comprender, desde una perspectiva que plantea el vivir con dos identidades diferentes, y con una diversidad cultural que impida la homogeneización y la unificación del pensamiento. 

Por esta razón se considera que una experiencia de aprendizaje bilingüe debe estar precedida de un aprendizaje sólido y temprano de su primera lengua, ya que es en el núcleo familiar donde se inicia el reconocimiento del interlocutor y de la cultura que constituye esa lengua: “la viabilidad de los idiomas solo se garantiza si los padres se los enseñan a sus hijos, puesto que la escuela no puede asumir completamente esa responsabilidad”, reflexiones que forman parte del foro No. 49 acerca de la Educación en la diversidad y los desafíos de la educación intercultural bilingüe, evento liderado por la UNESCO y el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (2004). 

+Lea La ruta del bilinguismo

Es así como, la perspectiva de bilingüismo aquí planteada, asume el concepto de un bilingüismo intercultural, a partir del reconocimiento que parte desde la cultura y la identidad de la lengua materna, para luego llegar al reconocimiento de una lengua extranjera, lo que conlleva a reconocer “la cultura extranjera” y el reconocimiento del otro. Esto se constituye en un principio de alteridad: “el que uno aprenda, acepte y reconozca la cultura y el idioma del otro y viceversa, es decir, aprendiendo juntos se aprenderá también a convivir en paz, cultural, lingüística y socialmente”, enunciados que fueron tomados, igualmente, de la discusión en torno a la educación intercultural bilingüe, de acuerdo con el evento señalado en el apartado anterior, publicado por el IIPE-UNESCO (2004). 

Ser educador bilingüe

Al plantear un bilingüismo con un principio de alteridad e interculturalidad que conduzca al reconocimiento de hablantes con otra cultura y otra lengua, es preciso reflexionar en torno a la formación de docentes bilingües que no estén aislados de los enfoques políticos, sociales y culturales del contexto nacional y regional. Esto supone que el perfil de los futuros maestros, necesariamente, debe pasar por su conversión en bilingües e interculturales, manteniendo un sentido crítico constructivo respecto a su propia cultura, que superen prejuicios hacia personas, grupos étnicos, sociales o culturales y toda forma de discriminación racial, étnica o lingüística, de género, social, religiosa, política o de otra índole, es decir, respetando al otro en todo su ser. De esta manera, se considera que la formación de profesores para un mundo homogéneo y uniforme debe transformarse en ideales de igualdad y de equidad, es decir, la formación educativa que permite dar una “oportunidad a la oportunidad del otro”, de acuerdo con afirmaciones de Gabilondo (2001). 

Así, al plantear las condiciones de un proceso de formación de docentes bilingües interculturales, caracterizado por un principio de alteridad, en términos del respeto y reconocimiento del otro, su cultura, y su lengua”, cabe reflexionar en torno a quienes están a cargo de la formación de licenciados en lenguas en nuestro contexto. En este sentido, el docente enfrentado a la enseñanza bilingüe asume el reto de diseñar un currículo partiendo de los saberes, las necesidades y las características culturales del su entorno, elaborando un estilo de enseñanza crítico que promueva un aprendizaje significativo en los estudiantes. 

El profesor es un mediador que asume la tarea de crear las condiciones adecuadas para potenciar en los alumnos la apertura hacia el aprendizaje de lenguas y la valoración de otras culturas y visiones del mundo; fomenta el interés por las diferencias individuales de los alumnos y, en particular, por la dimensión afectiva en la enseñanza de lenguas y su papel en el aprendizaje. 

Es así como nuestra experiencia como docentes de la Licenciatura en Lengua Extranjera inglés, en su modalidad a distancia a través de la cual se implementa este programa académico, nos ha permitido ser mediadores y creadores de situaciones significativas que han favorecido la idea de un bilingüismo intercultural en torno a la relación recíproca entre el español como nuestra lengua materna y el inglés como lengua extranjera en nuestros estudiantes. Además, esta experiencia de enseñar a distancia nos ha permitido acercar a nuestros estudiantes y a toda una comunidad académica hacia un marco cultural mucho más amplio, reconociendo la valoración de otras culturas y las visiones del mundo.

Educación a distancia y bilingüismo cultural

En efecto, la educación abierta y a distancia implica el reconocimiento de la diversidad cultural, la cual, desde los diferentes ámbitos y contextos geográficos, subyace a la realidad de estudiantes y maestros colombianos quienes, desde diferentes lugares de nuestro país, construyen y otorgan un significado particular tanto al aprendizaje como a la enseñanza de la lengua extranjera. Desde este carácter de heterogeneidad cultural, es donde el bilingüismo adquiere sentido, siendo este el motor para la construcción del principio de alteridad y reconocimiento por el otro. 

De este modo, la educación a distancia no solamente permite romper las barreras que las condiciones geográficas imponen, sino que esta educación a distancia está mediada por las tecnologías de la información y la comunicación –TIC– las cuales permiten la articulación de procesos sociales a distancia y abren el panorama educativo en el país brindando nuevas posibilidades educativas, respondiendo a las políticas de desarrollo regional y nacional, convirtiéndose en una forma de acceso e inclusión para acceder a la formación educativa formal y profesional, más aún cuando se hace referencia a programas académicos, que hacen posible la formación en bilingüismo, adquiriendo un valor agregado cuando docentes en formación de diversos lugares del país podrán ser líderes en la construcción de procesos de educación bilingüe, desde una visión en la cual reconocen primero su cultura para comprender luego la lengua extranjera. 

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El bilingüismo y el aprendizaje en el ciberespacio

La incorporación de las tecnologías de información y comunicación en los sistemas educativos adquiere su verdadero sentido en el marco de un ciberespacio, el cual supone nuevas formas de enseñar y de aprender y, por tanto, supone nuevas formas de educarse, vivir y comunicarse con otras comunidades. En ese orden de ideas, es el ciberespacio el que ha hecho posible que la idea de un bilingüismo intercultural vaya más allá de las fronteras entre una lengua y otra, permitiendo que nuestros estudiantes lideren la constitución de nuevas comunidades y el aprendizaje de diversas lenguas extranjeras. 

Al respecto afirma White (2003) que a partir del uso de las tecnologías de la información y de la comunicación, el aprendizaje a distancia ha cobrado mucha importancia en los últimos años ya que este ha contribuido en gran medida a la enseñanza y el aprendizaje de las lenguas extranjeras generando nuevas formas de mediación, diferentes ambientes de aprendizaje, nuevas formas de aprender pero, también, nuevas responsabilidades, esto es una sinergia en términos de aprendizaje de las lenguas a través del uso del ciberespacio y de la utilización de las redes electrónicas para procesar información y construir conocimientos relacionados ya no solo a nivel local sino a nivel global. 

Así, la apropiación de estas tecnologías ha provocado cambios en las interacciones sociales entre los actores involucrados en el proceso. Sin duda, la educación a distancia es una nueva modalidad de enseñanza que mediatiza la relación pedagógica entre docentes y estudiantes a través de diferentes medios utilizando distintas estrategias para permitir una presencia que traspasa los límites de tiempo y espacio. Según White (2003), los medios y las mediaciones utilizados en la educación a distancia favorecen el trabajo individual pero, a la vez, facilitan el aprendizaje colaborativo, todo ello cambiando la naturaleza de las lenguas extranjeras. En este sentido, la relación entre el aprendizaje de una lengua extranjera y la educación a distancia mediada por nuevos recursos digitales con fines educativos, invitan al docente o al tutor como ha sido caracterizado en esta modalidad educativa, a considerar la transformación de los enfoques pedagógicos, a reconocer la dimensión social que implica la configuración de redes sociales, comunidades de aprendizaje, así como el análisis de los factores lingüísticos y extralingüísticos, que concurren en la comunicación mediada por recursos digitales, dentro y fuera de los ámbitos educativos formales. 

Desde esta posición, el alumno asume un rol protagónico con respecto a su propio aprendizaje; amplía el concepto de autonomía en la medida en que el alumno es cada vez más responsable de la toma de decisiones sobre su desarrollo como persona que aprende una lengua, pero siempre reconociendo e identificándose con el otro. Igualmente, White (2003) considera que, “los cambios sociales y tecnológicos han transformado la naturaleza de la educación a distancia, resultando de ello la manifestación de nuevos contextos de aprendizaje, nuevas formas de aprendizaje y nuevos roles de los participantes en dichos ámbitos educativos” (p. 2). 

Para el docente, también se originan cambios respecto a su rol, a través del cual comienza a ser fundamental que se reconozca a sí mismo, no sólo como mediador del proceso educativo, sino como un docente que, abierto a otras culturas, posibilite la construcción de nuevas formas de aprendizaje y asuma los retos que le propone la comunicación del ciberespacio sin olvidar los principios que otorgan valor y significado a nuestra cultura, nuestra lengua materna y el contexto local; en este sentido se argumenta la necesidad de afianzar el sentido de construcción de identidad por nuestra propia cultura, nuestra primera lengua y estar así preparados para formar parte de nuevas sociedades y nuevas culturas que se construyen no solamente en torno a la comunicación multilingüe y que facilitan las nuevas tecnologías.

Reflexiones 

La lengua es un elemento constitutivo de la cultura, entendida esta como un conjunto de prácticas, costumbres y tradiciones que caracterizan una sociedad o un grupo social, y por tanto una lengua no puede existir por sí misma. Se hace necesario, también, tener en cuenta la emergente ocurrencia de nuevas e innovadoras prácticas sociales que acaecen en los espacios virtuales y las redes sociales en estos espacios, hecho que no solamente obedece a las transformaciones tecnológicas actuales, sino que, además, responde a la forma acentuada como tales fenómenos han permeado de forma significativa los contextos educativos. A este respecto, se puede hablar allí de un fenómeno en el que usuarios de dichas tecnologías acceden a formas de comunicación digital, en las cuales establecen un código común que va más allá del bilingüismo o multilingüismo, convirtiendo el uso de la lengua misma en un lenguaje o mejor ciber-lenguaje, en el cual las formas estructurales de la lengua han dado paso al uso de emoticones y símbolos que desplazan estructuras de una lengua y otra. Estaríamos frente a variaciones ciber-sociales del lenguaje. 

Asimismo, en relación con la idea del bilingüismo y el aprendizaje en el ciberespacio, es preciso llamar la atención sobre el rol fundamental que pertenece al maestro y que, aun cuando aumenta el uso de medios virtuales como recurso de la educación en sus diferentes niveles y la función del allí llamado tutor, es pertinente considerar que la tecnología no limita, ni define la mediación del maestro; por el contrario, el docente se convierte en un participante activo quien, además, de acuerdo con las reflexiones de White (2003) y otros autores representativos del aprendizaje a distancia y los procesos de enseñanza en ambientes virtuales como Garrison y Anderson (2003), consideran que es la mediación del docente la que, a través de la construcción de un entorno virtual potencializa el aprendizaje de un lengua extranjera, así como la comunicación en línea, y, a través de ella, plantear una perspectiva intercultural en torno al bilingüismo.

Desde este carácter de heterogeneidad cultural, es donde el bilingüismo adquiere sentido, permitiendo la construcción del principio de alteridad y reconocimiento por los hablantes de otra cultura y de otra lengua e, igualmente, permitiendo la reflexión en torno a la enseñanza, al aprendizaje y a las mediaciones que hacen posible dicho proceso. El conclusión, el bilingüismo trasciende fronteras facilitando que el que aprende una lengua asuma un rol protagónico con respecto a su propia cultura, a su lengua y a su aprendizaje pero siempre reconociendo e identificándose con el otro en el principio de alteridad.

Referencias

Abdelilah-Bauer, B. (2006). El desafío del bilingüismo. Madrid: Ediciones Morata, S. L. 

Araya, A. J. (2011). Democracia, Inclusión del otro y Patriotismo Constitucional desde la Ética del Discurso. Revista Chilena de Derecho y Ciencia Política, Vol. 3, Nº 1, 85-98. Disponible en: http://repositoriodigital.uct.cl:8080/xmlui/bitstream/handle/123456789/7.... (2012, 30 de julio). 

Atzori, C. (2011). Reseña de Baztarrika galparsoro, Patxi Xabier, Babel o Barbarie. Una política lingüística legítima y eficaz para la convivencia. Ogigia: Revista electrónica de estudios hispánicos, No. 9, 71-74. Disponible en: http://dialnet.unirioja.es/servlet/listaarticulos?tipo_busqueda=EJEMPLAR... (2012, 30 de julio).

Baztarrika, P. (2010). Babel o Barbarie. Convivencia y Política Lingüística. Barcelona: Alberdania. 

Gabilondo, Á. (2001). La vuelta del otro. Diferencia identidad alteridad. Madrid: Trotta. 

Garrison, D. & Anderson, T. (2003). El e-learning en el siglo XXI. Investigación y práctica. Barcelona: Octaedro.

Habermas, J. (1999). La inclusión del otro. Estudios sobre teoría política. Barcelona: Paidós.

Hoyos, G. (1995). Ética comunicativa y educación para la democracia. Revista Iberoamericana De Educación. Nº 8, 65-91. Disponible en: http://www.rieoei.org/rie55a08.pdf (2012, 30 de julio).Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación, IIPE-UNESCO. (2004). Educación en la diversidad: Experiencias y desafíos en la Educación Intercultural Bilingüe. Buenos Aires: UNESCO-IIPE. 

Levinas, E. (1987). De otro modo que ser o más allá de la esencia. Traducción de A. Pintor Ramos. Salamanca: Ediciones Sígueme. 

Rueda, G. (2010). Literatura y Alteridad. Notas para una experiencia ética de la lectura. Simposio: Heteronomías de la lectura. Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Filosóficas UNAM. Disponible en: http://www.filosoficas.unam.mx/~afmbib/mayteAFM/Ponencias/34012.pdf (2012, 30 de julio). 

White, C. (2003). Language Learning in Distance Education. Cambridge: Cambridge University Press.

La autora

Licenciada en Lenguas con estudios mayores en inglés-francés: Universidad Pedagógica Nacional. Especialista en Pedagogía y Magíster en Educación de la misma universidad. Docente de la Licenciatura en Lengua Extranjera inglés, Vicerrectoría de Universidad Abierta y a Distancia de la Universidad Santo Tomas, y de la Universidad de la Salle, Bogotá. 

Tomado de: Revista Internacional Magisterio No. 58. Multilinguismo

Foto de Ana Rey.  Tomada de Flickr