Moneda

Síganos

Tu carrito

Tienes (0) productos $0
ANUNCIO
web_banner_1115x116_1_1.png

Educación sin paredes

Por Ovidio Antonio Mesa Montoya
Magisterio
09/12/2015 - 15:00
0
Tomado de Revista Internacional Magisterio virtual

La Corporación para la Educación Integral y el Bienestar Ambiental –La Ceiba–, con sede en Medellín, Colombia, adelanta programas de educación en el marco del desarrollo de su Misión: “Contribuimos a generar y fortalecer procesos de desarrollo local y/o regional con diversos actores, en escenarios especialmente rurales, propiciando una educación integral que, partiendo de la realidad de los contextos, facilite la generación de capacidades de análisis crítico, de organización, de participación y tecnológicas, para que las personas y grupos aporten al establecimiento de nuevas relaciones sociedad-sociedad y sociedad-naturaleza, bajo criterios de equidad y desde una perspectiva ambiental del territorio”.

 

En la búsqueda permanente de sentidos y contextualización de su propuesta educativa, La Ceiba impulsa procesos de investigación, caracterización, planeación y evaluación, lo cual permite adecuarse y ajustarse de manera permanente. La investigación “Educación sin paredes” (Mesa, 2013) se adelantó en el Municipio de Abejorral, Antioquia, en veredas que se caracterizan por el interés por la educación y por movilizarse con acciones tendientes a mejorarla y defenderla; el interés por aplicar tecnologías que mejoren la alimentación y el uso sostenible de los recursos; y avanzar por cualificar su identidad cultural y su capacidad organizacional. Además, ellas avanzan en superar formas de liderazgos manipuladores por una manera distinta de tomar las decisiones en común acuerdo. 

 

+Lea: Educación Media y Superior para poblaciones rurales en Colombia: posibles diálogos

 

Educación sin paredes es ir en pos de la huella de acompañar procesos de educación desde un enfoque alternativo: No encerrarse en un salón a dictar clase, sino, salir con los estudiantes a experimentar, a conversar con la gente, a trabajar juntos en la parcela, a hacer el montaje de las tecnologías desde sus prácticas solidarias y sus saberes propios. 

 

Palabras clave: Educación, educación rural, educación sin paredes, pedagogías activas, contexto rural, campesinos, mujer campesina.

 

La Educación en contextos rurales

El actual panorama del desarrollo presenta una situación rural seriamente afectada en sus sistemas cultural, social y productivo, en un medio biofísico crecientemente agotado, con ofertas tecnológicas que comprometen los ecosistemas en un estilo de producción que gradualmente conduce al deterioro y contaminación de los suelos y aguas, la disminución de la biodiversidad, el incremento de los costos de producción, la dependencia de las cadenas comerciales de insumos, la pérdida de autonomía en la producción y consumo y el desplazamiento forzado hacia las ciudades, entre otros. 

 

+Lea: Educación sin paredes

 

En un lapso de 26 años (DANE, 2011) mientras Colombia tuvo un incremento de más de 16 millones de habitantes, en las zonas rurales su población solo alcanzó a incrementarse en 900 mil. Diversos estudios y diagnósticos sobre la realidad rural muestran que la situación actual de la población campesina en Colombia tiene causas directas en la baja presencia del Estado legítimo y la falta de competitividad equitativa de los productos agrícolas en relación con las disposiciones económicas nacionales e internacionales, lo que ha propiciado en las zonas rurales situaciones como desplazamiento forzado, cultivos de uso ilícito, condiciones de miseria y confrontaciones violentas entre grupos al margen de la ley. 

 

Según las encuestas de calidad de vida del DANE, el Coeficiente Gini1 colombiano habría llegado en 2008 a 0,59, uno de los más altos del planeta y, quizá, el más alto de América Latina, la región más desigual del mundo (Revista Semana, Marzo 2011). Esta condición limita las oportunidades de las personas del sector rural y les impide vincularse a otros ámbitos de la vida para desarrollar sus potencialidades y sus capacidades y para aportar a las transformaciones sociales, según concluye Perfetti (2009) en su investigación.

 

Ahora bien, ¿qué pasó con los alimentos? ¿Será que la humanidad dejó de lado la comida, para dedicarse al manejo estratégico de los minerales?

 

+Conozca el libro Crónicas históricas de la educación en Colombia

 

La humanidad ha resuelto la producción de alimentos a través, básicamente, de la agricultura, con diversas formas de producción, no siendo todas adecuadas para la sostenibilidad de la vida en el planeta. Todo ello conlleva a pensar que los procesos globales influencian de manera importante los procesos de producción de alimentos y fibras de origen animal y vegetal durante este siglo, determinando qué, dónde, cuánto y cómo se produce, lo cual afecta la seguridad alimentaria, el desarrollo económico, la estabilidad social, la conservación de los recursos naturales y la biodiversidad de la región, lo cual, además de pobreza, genera inestabilidad social, económica, política y ambiental de la gran mayoría de países latinoamericanos. 

 

Ahora bien, pensar la educación rural en las actuales condiciones de ruralidad es necesario hacerlo desde las lógicas de vida de las comunidades que habitan estos territorios. La realidad nos muestra que los campesinos aprenden desde pequeños a trabajar la tierra, a enfrentarse a las constantes inclemencias del clima, a generar estrategias diversas de defensa y protección frente a plagas, enfermedades, crecidas de ríos, siempre en la búsqueda de asegurarse de alimento, medicinas, transporte, comunicación, recreación... Pero este planteamiento resulta ligero, toda vez que este conocimiento ha sido acumulado y celosamente guardado por los mayores y aprendido por pequeños y jóvenes en su casa, en su parcela, en su vereda… 

 

La educación ha sido para la sociedad elemento clave como mecanismo de formación, socialización y reproducción del sistema de ideas dominantes. La educación es, quizás, la que primero es intervenida cuando una sociedad entra en crisis de sus valores, sentidos y sentimientos que la cimentan y fundamentan. 

ANUNCIO
banner_formacion_web_336x280_4_0.png

 

En su trabajo, (Vlasich De la Rosa, 2010) avanza sobre una síntesis que muestra el vínculo existente entre la evolución histórica de las culturas y la manera como se transforma o se adecua la educación a dicho momento de la sociedad. La educación colombiana no escapa a esta realidad por adecuar su sistema educativo al contexto internacional de industrialización y globalización de las economías. La Ley colombiana, al definirle unos fines a la educación, considera que esta se debe mover en torno a tres ejes: Pertinencia, cobertura y calidad; ejes tan cercanos o tan distantes, dependiendo de la escala de valor y los intereses que muevan los análisis. La Ley 115 (1994) establece como objetivo primordial:

 

“La educación es un proceso de formación permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y sus deberes” (Art. 5).

 

Luego de 20 años de esta Ley, existen estudios, análisis y reflexiones que señalan que la educación no va bien, entre otros, el periodista y escritor William Ospina (2011) dice: 

“Estamos en tiempos difíciles, estamos en tiempos sombríos, por eso tampoco podemos darnos el lujo de pensar que solo hay unos sitios especializados llamados escuelas donde se enseña y se aprende. El país entero es la escuela, el mundo entero es la escuela, y un buen maestro debe ayudarnos a aprender, también, las lecciones que nos dan los ríos cuando se desbordan, las selvas cuando son taladas, la industria cuando no tiene conciencia de sus responsabilidades, los políticos cuando en lugar de cumplir con su noble misión de administrar los recursos públicos para el beneficio común, se abandonan a la corrupción y al egoísmo...”.

 

Frente a retos como este, ha existido una búsqueda constante en América Latina por identificar no una sino muchas pedagogías con sus métodos e instrumentos pertinentes que aporten al mejoramiento de la vida. Por ejemplo, el constructivismo “… más que un concepto es como un movimiento educativo heterogéneo, ya que bajo dicho nombre existen diversos planteamientos, metodologías, disciplinas que fundamentan esta postura, visiones de enseñanza o aprendizaje…” (Morales Soto, 2008).

 

El desarrollo de “metodologías para el aprendizaje activo y colaborativo” han tenido avances importantes en Colombia. Dadas las condiciones de dificultad para que poblaciones rurales accedan a una educación pertinente y de calidad, ocurren ensayos interesantes con metodologías como “Escuela Nueva” y “Sistema de Aprendizaje Tutorial”. La Escuela Nueva, “…modelo pedagógico para ofrecer la primaria completa y mejorar la calidad y efectividad de las escuelas del país. Su foco inicial fueron las escuelas rurales, especialmente las multigrado” (En: http://www.escuelanueva.org). Por su parte, FUNDAEC (1974) expresa que el Sistema de Aprendizaje Tutorial –SAT–, “…es un programa de educación formal desescolarizado que surgió de los esfuerzos iniciados en 1974 para contribuir con el progreso de las regiones rurales”. 

 

La Escuela Campesina y el Sistema de Aprendizaje Tutorial –SAT–, dos proyectos educativos con que cuenta La Corporación La Ceiba, vienen mostrando logros importantes en las comunidades rurales ya que están potenciado procesos que mejoran, de manera significativa, la capacidad de análisis crítico y gestión de sus territorios; desde el desarrollo de proyectos pedagógicos productivos con la promoción e implementación de tecnologías apropiadas más limpias y la organización para desarrollar iniciativas de bienestar pensadas por la misma gente.

 

Según los resultados de la presente investigación, esto ha sido lo que sucede en Colombia, en veredas y municipios tal como ocurre en Abejorral, Antioquia, municipio en el cual se realizó esta investigación. Luego de tres años de proceso de cualificación de las capacidades crítica, organizativa, tecnológica, participativa e investigativa, resultó importante saber en qué ha cambiado la vida de la gente en estas veredas. 

 

En consecuencia, el trabajo permitió identificar los efectos y los impactos directos generados a partir de este proceso educativo. Así lo cuenta en su relato la señora Melba, una mujer agricultora, madre, estudiante y líder de su vereda:

 

“Mi historia como agricultora inicia desde la niñez con el ejemplo de mis padres ya que ellos toda su vida se dedicaron a esta labor, que es la que nos da el sustento económico y es importante resaltar que se estaba perdiendo la cultura o la forma de cultivar y aprovechar al máximo los recursos que el medio nos ofrece. Con los proyectos que se han venido desarrollando a través del SAT se está recuperando el sentido de pertenencia por nuestras tierras lo que ha promovido seguridad, soberanía y autonomía alimentaria. Hace 32 años tengo el privilegio de ser madre, he tratado de educar en los valores como base principal en la formación de mis hijos con el propósito de que puedan tener un mejor y buen futuro. 

Desde que me enteré que La Escuela Campesina llegó por medio del SAT a mi vereda, me interesó bastante; por lo tanto, ingresé al grupo y hoy me siento orgullosa de pertenecer a él, ya que son muchos los aprendizajes adquiridos como el uso de diversas alternativas de energía, el manejo de especies menores, el tratamiento de aguas servidas, un mejor aprovechamiento de los recursos naturales y un manejo de recursos económicos del fondo rotatorio".

 

Quienes participan como estudiantes del SAT y Escuela Campesina (EC), muestran ser campesinos con actitud de hacer un manejo de sus fincas a partir de los saberes heredados de sus mayores o aquellos adquiridos a través de la educación. Son familias que presentan en sus prácticas y relaciones que establecen con el entorno una manera alternativa de producir y relacionarse desde lógicas más sostenibles. Son agricultores y agricultoras que proyectan en su finca lo que estudian y aprenden, encontrando familias con una actitud innovadora permanente. Son estudiantes que han tomado la decisión de juntarse para proyectar a su familia y a su comunidad lo que han aprendido. Su experiencia se expresa en el trabajo mancomunado de papás e hijos y, en muchos casos, con los vecinos.

 

También han surgido recolectores de semillas, que gustan de innovar y probar con nuevas variedades de fríjoles, maíces, fresas y cebollas. En sus bolsillos siempre cargan semillas para repartir entre los vecinos y están atentos a participar en eventos formativos en otros lugares. Ellos se dedican al cuidado de los animales, al cultivo de la huerta, ayudan en la casa y al sostenimiento de pequeñas microempresas como la panadería. 

 

La mayoría de estudiantes (45%) acredita una vinculación de más de cinco años a los procesos que adelanta La Ceiba en su vereda. En las visitas fue posible verificar en el predio, en la casa y en el entorno veredal, la manera como los estudiantes conocen, caracterizan, describen y se apropian de su entorno y la forma como aprenden, aplican y multiplican tecnologías tales como : Manejo de microcuencas y protección de recursos hídricos; filtro de arena purificador del agua; abonamiento orgánico; bio-preparados; huertos de hortalizas; manejo de animales; fogón ahorrador de leña con horno para panadería incorporado; preparación de alimentos; instalación de jardines para embellecer los alrededores de la vivienda ...

 

“El biodigestor lo aprendí en Escuela Campesina. Esta tecnología genera economía, hay un mejor uso de la energía por lo rápido que están los alimentos, hay descontaminación porque evita el humo, no genera olores fastidiosos, se disminuye la cortada de leña. De esta manera protegemos y respetamos la naturaleza. Así mismo, los efluentes nos sirven para la alimentación de peces y gallinas”.

Estos agricultores y agricultoras valoran su finca como la razón de ser de sus vidas, más allá de consideraciones económicas. No se guardan los aprendizajes sino que ponen en práctica los aprendizajes al servicio de su familia y su comunidad. 

 

Efectos de los aprendizajes de SAT – EC en la cultura, la organización y la producción

Según la misma gente, las tecnologías aprendidas en SAT y EC aportan a la conservación y mejoramiento del medio ambiente. A nivel personal, un 70% consideran la formación recibida en el SAT y en la Escuela Campesina como un asunto de suma importancia. 

 

“En mi casa aplicamos el filtro y el fogón ahorrador de leña que acaba con el humo de la cocina. Hemos construido la huerta; en ella participamos toda la familia: los hombres ayudando a sembrar y haciendo las eras; las mujeres cargando la tierra, llevando el abono a las composteras y manteniendo las plantas (regar, quitar plagas y malezas). En la parte personal hice las respectivas prácticas y me gustó, porque vi que da resultados siempre y cuando se aplique bien”.

 

Palabras complejas como compostaje, abonos orgánicos y/o bioabonos para las verduras, forman parte del lenguaje corriente de un estudiante de EC. Por ejemplo, nominan tecnologías agroecológicas como fogones ahorradores de leña, filtros purificadores del agua, biodigestores, manejo de aguas servidas, tecnología con la lombri-compostera, huertas caseras, protección de recursos hídricos, recuperación de semillas. Dicen los estudiantes de SAT – EC que estas tecnologías las han aprendido en los distintos espacios de aprendizaje con que cuentan: “En el SAT todo lo que se aprende en matemáticas, ciencias, tecnología, todo se aplica a la vida rural”.

 

Ellos muestran buenas capacidades para la expresión oral, la elaboración de textos escritos y la representación de sus creaciones artísticas. La huerta agro biológica es un espacio que nos ayuda a poner en práctica todos aquellos conocimientos que adquirimos en las diferentes áreas de estudio. Además, nos permite adoptar prácticas sanas como lo es la elaboración y uso de abonos orgánicos y biopreparados que no son costosos y hacen que hagamos un buen manejo de todos aquellos recursos que tenemos a nuestro alrededor. Con las capacitaciones que recibimos de los tutores de la línea de sistemas productivos hemos apropiado con mayor fuerza en nuestras familias y comunidad dicha práctica. El cómo preparar el terreno, fertilizarlo, sembrarlo, lo hemos practicado en algunos espacios como grupo en nuestros predios, permitiendo que los conocimientos que tenemos en cuanto a producción, se compartan y por ende se fortalezcan.

 

Los estudiantes del SAT – EC reconocen un fortalecimiento de las formas organizativas: Hemos ganado en generar capacidades: Trabajar unidos jóvenes y adultos; compartir en torno al trabajo; conocer otras personas, otros procesos, otras formas de organización. Las giras a experiencias en otros municipios y departamentos ayudan a conocer sobre el manejo de los fondos rotatorios, el manejo de ganado en establo, el manejo de forraje. Existen iniciativas que se convierten en proyectos, basándonos en los recursos de nuestro alrededor. Acá las decisiones son tomadas entre todos, porque queremos el bienestar de la vereda y juntos contribuimos al bienestar de esta.

 

Al respecto, Mónica Bruckmann (2011) señala: “La gestión soberana de los recursos naturales necesita de una estrategia científica, orientada al conocimiento profundo de la naturaleza, los pisos ecológicos, ecosistemas y biodiversidad que la región detenta”. Y las mujeres de Abejorral, Colombia, nos ayudan desde su testimonio a cerrar este escrito: 

 

A las mujeres de la vereda las acompaño, trasmitiéndoles los conocimientos adquiridos, apoyándolas y animándolas a que en cada casa tengan su propia escuela campesina y así asegurar un mejor bienestar familiar y comunitario. De este proceso de formación lo que más valoro es la organización, porque de ella depende el buen desarrollo de los proyectos y así tener la oportunidad de defendernos con propuestas frente a otras que perjudican enormemente a nuestra comunidad.

 

Referencias

Bruckmann, M. (2011). Recursos naturales y la geopolítica de la integración Sudamericana. Unesco/Universidad de las Naciones Unidas. 

Corporación para la Educación Integral y el Bienestar Ambiental – La Ceiba. (2006). ¿Quiénes somos? Misión – Visión – Programas. Plegable. Medellín, Colombia. [2013, 22 Febrero] http//www.corpoceiba.org.co

Corporación para la Educación Integral y el Bienestar Ambiental – La Ceiba. (2009). Proyecto Educativo Institucional del Centro Educativo La Ceiba. Medellín, Colombia. 

Departamento Administrativo Nacional de Estadística. (2011). Encuesta continua de Hogares DANE, 2006. Pobreza nacional. En:  www.dane.gov.co/files/.../ech/ech/Empalme_ech_geih_numa.pdf

Fundación Escuela Nueva. En: http://www.escuelanueva.org/portal/es/modelo-escuela-nueva.html 

Fundación para la Aplicación y Enseñanzas de las Ciencias, FUNDAEC. El Sistema de Aprendizaje Tutorial – SAT. En: www.fundaec.org/es/

Mesa M., O. (2013). Educación sin paredes en contextos rurales. Trabajo de grado (en elaboración) para optar al título de Especialista en Métodos y Técnicas de Investigación en ciencias sociales. Fundación universitaria claretiana – FUCLA. Medellín.

Morales, M. & Delgado, I. (2005). El Constructivismo ¿Paradigma filosófico emergente? (2.012, 24 Mayo) En:  http://www.tuobra.unam.mx/publicadas/070625122266.html

Ospina, W. (2011). Carta al maestro desconocido. (2013, 03 marzo) En: http://ebookbrowse.com/carta-al-maestro-desconocido-pdf-d212467329 

Perfetti del Corral, J. J. (2009). Crisis y pobreza Rural en Colombia. En: www.rimisp.org/.../N43_2009_Perfetti_crisis-pobreza-rural-caso-Col. Formato de archivo: PDF/Adobe Acrobat.

Organización de Naciones Unidas ONU. (2011). La agroecología podría duplicar la producción alimentaria. En: /2011/03/09/República de Colombia. Ministerio de Educación Nacional. Ley 115 de 1993.

Revista Semana - Nación. (2011). Desigualdad extrema. Artículo Impreso-  www.semana.com/nacion/articulo/desigualdad-extrema/236705-3. 12 marzo 2011. Semana.com, 12 de marzo de 2011.

Vlasich De la Rosa, L. del C. (2010). Historia de la educación. Conclusión, reflexión, análisis o resumen.

 

Tomado de: Revista Internacional Magisterio No. 62. Cultura del emprendimiento