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Educación universitaria: una mirada crítico-reflexiva

Por Eladia Zárraga Linares
Magisterio
05/07/2018 - 15:00
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Foto de Pixabay

La relación entre las Universidades y la formación socio-política de los estudiantes se puede analizar desde distintas expectativas, considerando para ello, infinidades de puntos y dimensiones. Ahora bien, partiendo desde la toma de los contenidos de los programas, la conciencia crítica que genera y ha producido un enlace de las mismas con las distintas organizaciones de la comunidad en la que se inserta. En este sentido, y desde el punto de vista político pueden ser amplias las relaciones, para ello es conveniente abordar el asunto teniendo como bloque central la cultura política de un modo determinado, por ende concebir la participación del ciudadano en la sociedad, planteándose las siguientes interrogantes ¿por qué? y ¿cómo lo pueden hacer?

Es conveniente acotar, que los cambios serán eficaces y duraderos  si se ubican en el mundo cultural y penetrar en el modo de actuar, pensar, concebir y relacionarse frente a la sociedad. Así mismo, las universidades dentro de su contexto  mantienen su especificidad por ser esta un centro educativo que logra incidir en la configuración de las culturas estableciendo así las prioridades cualitativas dentro de la sociedad venezolana. De ahí que, la existencia de ciudadanos conscientes de sus deberes y derechos con un alto grado de participación en lo público y en comunidad, incluso, debe ir encaminado hacia los nuevos procesos de la vida, por ello.

¿Es necesario entonces promover lo público como estilo de vida social adecuado?

Dentro de estas perspectivas, se hace necesario establecer  relaciones disímiles entre los diversos actores sociales, depurar, cualificar y fortalecer el papel del estado, así como, las organizaciones que actualmente invaden la sociedad. De allí, la necesidad de construir un proyecto país, un horizonte que sirva de norte y encauce los distintos esfuerzos de los sectores sociales,  Es en ese marco de idea,  donde todo encuentra sentidos, al plantearse  el reto de una nueva cultura política. Ahora bien, es importante comprometer en este proceso al docente y al estudiante universitario del futuro que lo llevará a colocarse frente a las hondas transformaciones que sacuden a la sociedad contemporánea, lo cual es razonable, esperar que los centros formativos de educación universitaria se someta  a esta transformación estructural que permitirá adaptarse con flexibilidad y dinamismo a estos nuevos requerimientos que ofrecen las políticas educativas del estado. Y que, no se deben sentir atemorizado  ante tales perspectivas, aun cuando se sabe que la transformación es necesaria y que tendrá que acontecer.

Dado que, la reforma estructural sólo podrá salir de un estudio equilibrado que parte de un diagnóstico de la realidad actual y contextualizada, ubicándolo en la raíz misma de los problemas que aquejan a las casas de estudios de educación universitaria con el objetivo de buscar soluciones efectivas. Así mismo, se hace necesario realizar un análisis en relación a la capacidad de los cuerpos docente de cada casa de estudio,  como también, sobre los temas que a veces descuidan  el científico especializado. En consecuencia, es ineludible disertar entre los principales problemas de la enseñanza en las universidades y sus posibles enmiendas. En este sentido, se plantea un propósito y, es abrir el debate sobre el tema educativo con la finalidad de arraigarse en la decantación, vislumbrando de antemano las enmiendas que sean pertinentes. 

De tal manera y partiendo de este contexto, es importante señalar que para fortalecer la formación universitaria es apremiante el adiestramiento de los profesores, también, se debe reconocer que las universidades por lo general carecen de una política tendiente a la formación de los mismos y que, se supone que no es necesario. Sin embargo, se especifica esta notabilidad para ejercer la docencia.

Esto es un artificio por que la historia vivida principalmente por el estudiante ha demostrado que no basta el dominio de un campo disciplinario si no va acompañado de conocimiento, habilidades y destrezas para establecer la relación entre el sujeto en proceso de aprendizaje y el objeto de conocimiento. Entonces, ¿La necesidad de formar a los profesores debe ser trascendental? tal es así que en diferentes momentos han surgido múltiples centros creados específicamente para tal fin.

En consecuencia, el papel del docente de educación universitaria ha generado una política hacia la deformación de profesores, lo cual ha  conllevado que la totalidad de los docentes universitarios ejerzan la docencia de manera autoritaria, repetitiva y dogmática, respondiendo a conductas defensivas o estereotipadas,  y con un dominio de un campo disciplinario, el cual no es suficiente cuando se trata de promover una enseñanza y un  aprendizaje trascendental.

Siguiendo esta idea se puede formular las siguientes interrogantes:

♦  ¿Se conoce al sujeto en proceso de aprendizaje?

♦  ¿Se toma en cuenta que es tan importante el desarrollo cognitivo como el afectivo?

♦  ¿Se tiene claro que en la etapa adolescente hay otros imperativos quizás más importantes que el aprender contenidos temáticos o disciplinarios?

♦  ¿Se percata que el estudiante está impactado por los diferentes medios de comunicación a su alcance que provoque disminución en la acción educativa intraocular?

♦  ¿Está consciente de que los diferentes factores sociales repercuten tanto en ellos como docentes, en los estudiantes y en la universidad?

♦  ¿Se tiene conocimiento de que el estudiante está en una determinada etapa de su crecimiento y desarrollo, y por tanto en la posibilidad de utilizar cualquier tipo de pensamiento?

♦  ¿Se conoce sobre la trascendencia que tiene el docente con el estudiante?

♦  ¿Cómo se apunta el consumo y reproducción de las informaciones, así como las construcciones, recreación y creación del mismo conocimiento?

Ahora bien, partiendo de todas estas disposiciones planteadas, se puede decir que la experiencia de los docentes en la mayoría de los casos ha ejercido bajo la siguiente característica: Y la más frecuente es la de relacionar al estudiante con el conocimiento  que está  representada por la exposición oral de libro de textos o de apunte, ubicándolo en un proceso implícito y conduciéndolo a una formación acrítica, no solo por la pasividad y sumisión, básicamente se muestra al estudiante como algo acabado y bajo un solo enfoque. De acuerdo a las posturas antes señaladas las universidades han comparecido al formar a sus profesionales desvinculando de la investigación, lo que se refleja en la compleción, organización y metodología de los planes de estudios, como en las estructuras de la misma universidad. Lo anterior conlleva a la erudición de un determinado tipo de profesionales que enfrentan dificultades en el manejo de una terminología técnico-científico en la comprensión de la génesis y construcción de conocimiento.

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En atención a lo ante expuesto, el nuevo docente y el nuevo estudiante deberán presentar características fiables que se ajusten a este momento histórico  que le ha tocado vivir, llevándolo a cambios drástico en lo social, político, económico y sobre todo educativo, así como, en los avances de la ciencia y la tecnología, el cual representa una amplia evolución en el campo de la gnosis y que ha coadyuvado a forjar un reto para acceder.

En la actualidad se exige profundos cambios, hay que repensar en una transformación radical del papel que debe afrontar el docente y el estudiante en todos los escenarios de una comunidad universitaria; Planteando de esta manera, la necesidad de una universidad expectante, es obvio que se tendrá que pensar en el profesor del futuro como un sujeto consciente de sí mismo aplicando la alteridad en todas sus acciones, de esta manera, su quehacer y su práctica educativa debe estar en constantes cambios adaptándolas a las necesidades de todos los que hacen vida en las universidades en especial el catecúmeno que deberá ser un sujeto consciente de su realidad, de su papel como tal, para sí responsabilizarse de su propio aprendizaje. Esto significa el tener que romper con las prácticas educativas vigentes, al crear y promover  nuevas formas de organización de tiempo, actividades, tareas y recursos, es decir, todos aquellos factores inherentes al acto educativo.

Dentro de este orden de idea, se deberá enfatizar el rompimiento entre las prácticas educativas y las relaciones entre ambas que, trae como consecuencia nuevas formas de analogía entre los autores del proceso educativo, así como entre los estudiantes y el conocimiento. Por otra parte, es conveniente expresar la participación activa y consciente del educando posibilitando con ello no sólo el acceso, sino también la recreación del conocimiento existente, así como la adquisición de uno nuevo; Por lo tanto, se está concibiendo al estudiante como sujeto dueño de su propio aprendizaje, con la guía, asesoramiento y estímulo del profesor. De ahí que, la responsabilidad del docente de educación universitaria será la de organizar y promover múltiples formas de trabajar en grupo, lo cual conlleva a la construcción del discernimiento mismo.

Cabe destacar por otra parte; Que durante más de una década, la formación de profesores universitarios, ha sido una de las tareas fundamentales. En este recorrido los profesores del nivel universitario han enfrentado situaciones cotidianas y problemas relacionados con la transmisión del conocimiento, con sus propias formas de pensar lo educativo, y de  una manera más desarmada epistemológicamente hablando, así como el reto hacia a la construcción de una cognición y que, es enfocada como punto nodal del quehacer educativo. Al mismo tiempo, la transmisión de estos entendimiento se inserta preponderadamente en una lógica formal explicativa, no planteada en la enseñanza, asumiendo los retos desde una epistemología que posibilita la aprehensión de la realidad misma que conlleva a una construcción--reconstrucción del objeto cognoscente a través de una lógica de descubrimiento que necesita articulación de campos disciplinarios, y un análisis de los fenómenos que se profieren en los diferentes niveles y dimensiones de los escenarios ya determinados.

De ahí que, el criterio que se ha orientado hacia la reflexión sobre la práctica del docente y el estudiante universitario al traer consigo la búsqueda de estrategias, procedimientos y fórmulas que conlleve a desvanecer  los problemas que se supone,  condicionando la  masificación de algunas carreras y las explosión del conocimiento en los diferentes campos disciplinarios que ha traído aparejada la crítica, el carácter obsoleto de los contenido programáticos los cuales están poco vinculado con la realidad profesional de los egresados, situación está que se complica si se reconocer los precarios fundamentos pedagógicos--didácticos con que se aborda el proceso de enseñanza y aprendizaje. De ahí, la importancia de la premisa anteriores que, ha sido la de establecer la necesidad de relacional las teorías con el conocimiento y la enseñanza, ya que ofrece ayuda al docente a colocar sobre la mesa de discusión los problemas y la construcción del conocimiento que se transmite.

En consecuencia, habría que establecer una diferencia entre lo que es un producto y lo que es un producente, aspecto clave en el accionar docente, ya que un conocimiento no es sólo algo dado, no es sólo un producto, sino también una manera de pensar ese producto y por tanto de recrearse como producto o crear a partir de él otro producto. Evidentemente se cree que está distinción es fundamental en la docencia universitaria, ya que como docente no se puede seguir enfrentando al estudiante sólo con productos acabados; Al contrario se debe promover el desarrollo de habilidades y actividades críticas y creativas para que puedan transformar esos productos en algo abierto a nuevos contenidos; recrear la teoría y repetir lo que dice un libro o lo que dice el profesor; más aún, se diría que el estudiante debe enfrentar los textos enseñados con la finalidad de construir su propio pensamiento que desarrollen y develen lógicas en las transformación de una sociedad en proyección.

Dentro de este orden de ideas; la práctica docente en un ejercicio basado en erudiciones primarias, insuficientemente razonadas, conducentes a una docencia productora y reproductora de conocimiento convirtiéndose de esta manera en un proceso creativo a través del cual los sujetos que enseñan y aprenden, interactúen con el objeto de conocimiento propios de la disciplina correspondiente y develan así su lógica de construcción. Sin embargo resulta extraño que la educación plantee el desarrollo integral del ser humano bajo la responsabilidad de establecer los fines educativos, el cual pretende formar al hombre en sus máximas capacidades, no obstante, en las prácticas educativas se convierte al estudiante en un pasivo receptor de un saber legitimado y cerrado aun cuando en la enseñanza del profesor transmite un saber conveniente y acabado, promoviendo un producto bajo la lógica explicativa que no promueva una revisión del conocimiento acumulado.

De ahí que, son los docentes y el estudiante en su praxis los que pueden realizar realmente la crítica en el ámbito educativo (académico), en los recintos de trabajo, en lo cotidiano y por, ende en la sociedad. De tal modo, que  las universidades requieren nuevas ilaciones pedagógicas que se transmiten de un mundo cerrado a la razón y las verdades se convierten en mito. Abriendo de esta manera la necesidad de plantearse nuevas formas de cavilar que dan origen y apertura a la razón, de pensar lo impensado, de imaginar y estar atento a las dudas, a las interrogantes, reto de una realidad compleja y dinámica. Para Freire (S/F), 

Advertía, cuando señalaba al estudiante pasivo, la educación bancaria, el cúmulo de datos sin sentidos, por el simple purito de acumular y poseer; Premisas que siguen siendo credenciales de acceso al poder y a las oportunidades en la sociedad. Se enseña a través de productos elaborados, se simplifica por medio de manuales de compiladores de textos que ''faciliten el mundo complejo del  saber''. En esta vorágine los docentes también imitan y se incorporan recurriendo a la memorización, la búsqueda de detalle, el exceso de datos, la fragmentación y atomización de conocimientos, la cual conduce a un estado de enajenación, pérdida de rumbo; y, lo que es peor el sentido a la existencia misma.

A este respecto Fuente señala, la cátedra tradicional, como un mal recurso del saber, se sigue empleando en tiempo donde el acceso a la información ya no lo justifica. Es por ello que hoy en día los libros, el teatro, cine, las lectura posible de la realidad en el contexto histórico son las mejores fuentes del conocimiento y para que este sea considerado como proceso de construcción--reconstrucción es necesario, como punto de partida, desmitificarlo, despejarlo de ese halo casi sobrenatural que hacía pensar el abordaje, sólo puede ser obra de genios y de seres excepcionales, al mismo tiempo, es indispensable concebirlo y rescatarlo como un proceso de reflexión--acción, descifrando las claves o nudos que permitan la restauración de las condiciones del contexto histórico.

En relación a lo anterior, cobra especial importancia la estrategia de aprendizaje que adopta el docente que conlleva a una adecuada y cuidadosa selección de textos fundantes que dan cuenta de una nueva realidad y que, en su forma de organizar, enunciar y exponer el conocimiento este sea de la mejor manera construyendo así el saber, es decir, la vicisitudes y obstáculos que miden el sumario educativo. Con todas estas intencionalidades que hasta ahora ha tenido la educación universitaria, rebasando todos los propósitos establecidos para la formación y para el trabajo como factor preponderante en la formación integral y que, de acuerdo a Díaz, A. (1990), llega a exponer lo siguiente:

La adquisición de conocimientos significativos y el desarrollo de capacidades que permita al sujeto concebirse como inmerso en una realidad social de la que es parte activa y frente a la cual se desempeña no sólo como experto del conocimiento en un ámbito específico sino como ciudadano competente. 
En tanto que, el docente y el estudiante tomen parte activa en todas las transformaciones socio-cultural, político-educativas más igualitario, evolucionando con ello su saber en un saber válido para el cambio, redefiniendo la participación de la educación en la generación vigente que se encuentran privilegiada en las entidades universitarias. 

A manera de colofón, es axiomático que estas reflexiones tienen un sustrato, y éste es el de pertenecer a una dependencia que por décadas se han dedicado a la formación del joven-adulto, donde se avala su discernimiento, historia y experiencias durante los encuentros académicos del quehacer docente-estudiante y que, pone a disposición en las comunidades universitarias.

Referencias
Cámara Venezolana de Educación Privada. (CAVEP). (2014). La transformación Del Sistema Educativo Venezolano. Un Reto Ineludible.
Díaz, A. (1990) Calidad de la educación. ¿Un objetivo más en la política educativa?  Artículo n° 11 – 12. Autor.
Fuentes, O. (1998) Universidad y Democracia. La mirada hacia la izquierda. Artículo: Cuaderno político n° 53.
Freiré, (1982) La educación como práctica de la Libertad. México. SigloXXI.
Gómez y otros (s/f) Formación profesional y calidad de la educación. Artículo. Autor.
Navas, (2010) La política Educativa hacia el Siglo XXI: Propuesta de una política  De Estado de la Educación. Artículo. Autora.
Ortiz. L (2014) La Educación en su Entorno. Sistema Educativo y Políticas Publicas en Paraguay. CADEP. Compiladores. Autores. 
Torsten, H. (1986) Que es la calidad de la educación en docencia post secundaria.   Artículo 14, n°3.
Vásquez. G (2015) La Calidad de la Educación Reformas Educativas y Control Social en América Latina. Revista de Estudios Latinoamericanos. Artículos. 

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