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Educación y globalización

Por Alicia Sequeira Rodríguez
Magisterio
28/09/2015 - 15:30
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Solo su intervención activa en la formulación e implementación de 

las políticas públicas y la amplia utilización de los instrumentos de la 

democracia directa, de la participación popular y la vigilancia 

ciudadana, pueden proporcionar a los pueblos latinoamericanos 

condiciones adecuadas para ganarse un lugar al sol en el mundo del 

siglo XXI. Es en ese sentido que la cuestión económica se ha vuelto 

hoy, más que nunca, una cuestión política o, lo que es lo mismo, que 

la lucha contra la dependencia no puede divorciarse de la lucha por la 

Ruy Mauro Marini

El presente artículo plantea una aproximación al fenómeno de la globalización a partir de dos sentidos: el etimológico y el sentido neoliberal, así como una conceptualización de la globalización. Se incluye un apartado titulado “el impacto de la globalización en la Educación superior”, y se dedica un espacio al tema de educación y globalización, señalando las dos visiones de este fenómeno, así como el perfil del estudiante que se desprende del mismo; por último, una reflexión final a manera de conclusión.

 

Palabras clave: Globalización, educación superior, neoliberalismo.

 

Globalización, aproximación al fenómeno 

Se trabajarán dos aproximaciones al fenómeno globalización: la globalización en su sentido etimológico y la globalización como proceso neoliberal; también se realizará una conceptualización de globalización ofrecida por Quesada Mateo. En su sentido etimológico, la palabra “global”, de donde viene el término de globalización, se refiere al “planeta tierra” y puede ser sustituida por mundialización y universalización; en pocas palabras, el sentido de totalidad, cualquiera que sea el ámbito de aplicación: económico, social, político, comunicacional, etc.

 

Como proceso neoliberal, el término tendría que comenzar a ser explicado a partir del neoliberalismo surgido después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que se aceleró con el fin de la guerra fría (1946-1989) como una reacción teórica y política vehemente contra el Estado de Bienestar, hasta lograr su mayor extensión en la década de los años ochenta, con su hegemonía a escala mundial.

 

La conceptualización capitalista de globalización destaca el “modelo democrático neoliberal”, una “revolución” donde la concentración del capital depende cada vez más de la intensidad de los recursos naturales y del trabajo, incluso de la intensidad del capital, para concentrarse en una “acumulación tecnológica basada en la intensidad del conocimiento”. El neoliberalismo es un modelo basado en el paradigma cartesiano-newtoniano de los siglos XVII-XIX (Capra, 1982), modelo positivista de enfoque lineal, reduccionista y fragmentario, con carácter analítico más que sintético. 

 

Desde esta idea, el individuo aislado se dedica más a orientar su trabajo desde una comprensión de la realidad en la cual trabaja para responder a sus necesidades. No intenta llegar a conclusiones para transformar la realidad. Según Orellana Rosal (1997), el neoliberalismo es el intento de: “modelar la civilización del futuro, de acuerdo con la teoría económica y política del Siglo de las Luces y la Ilustración europea de los albores de la Revolución Industrial y la Modernidad” (p. 25).

 

No hay que olvidar que la globalización está acompañada de una ideología dominante que se impone en cada país con la realización práctica de sus propuestas centrales, junto a estructuras políticas y de clases que responden a su direccionamiento estratégico, solo que en la globalización la ideología dominante es la ideología de la potencia dominante, es decir, el neoliberalismo. 

 

Esta ideología se propone como un pensamiento único, al tiempo que hace desaparecer del lenguaje político internacional los conceptos sociales humanistas: colaboración, solidaridad o ayuda mutua; mientras, simultáneamente, emergen el fundamentalismo de mercado, la falsamente llamada “libre competencia”, la privatización de las estructuras productivas y la mayor parte de las relaciones de producción, y el desmantelamiento de las funciones del Estado como productor de bienes y servicios, representante de intereses colectivos o guardián de la soberanía nacional. Quesada Mateo (1997) nos ofrece la siguiente idea de globalización con la cual estamos de acuerdo: 

 

La globalización es un proceso económico en el cual las grandes corporaciones mueven dinero, fábricas y bienes alrededor del planeta a cada vez mayor velocidad en busca de mano de obra y materias primas más baratas además de una débil protección al trabajador y al ambiente. La globalización es una ideología que asume que los seres humanos y el planeta estarán mejor si el mercado global se separa de las consideraciones éticas, sociales y ambientales (p. 21). 

 

Como podemos observar, el criterio de análisis para tratar de comprender el término de globalización toma en cuenta diferentes áreas y distintos énfasis, desde los cuáles se ha pensado y se comprende este fenómeno. Veamos en el próximo segmento el impacto de la globalización.

 

Impacto de la globalización en la educación superior 

Después de haber leído una excelente ponencia del Dr. Waldemiro Vélez Cardona noto que nuestro contexto universitario es bastante similar a su visión, en la que indica que la globalización ha impactado en sus manifestaciones más concretas -como en las ideologías-, a la educación superior. Al respecto cita a Currie y Subotzky (2000), quienes afirman que:

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[…] las universidades se han visto severamente afectadas por las restricciones fiscales impuestas por una lógica monetarista y por la falta de confianza general en las agencias del sector público. Los Estados, en casi todos los países del mundo, han reducido sus aportaciones a las instituciones de educación superior, urgiendo a éstas para que se reestructuren y se hagan más delgadas y responsivas a las necesidades económicas y sociales, mientras simultáneamente les exigen que aumenten los estudiantes matriculados para reducir el desempleo. Los gobiernos insistentemente le han exigido a las instituciones de educación superior que generen ingresos por medio de patentes e innovación y propicien alianzas más estrechas con las industrias para aplicar el conocimiento en el desarrollo de nuevos productos y servicios al interior de la rápidamente cambiante economía dirigida por la información y el conocimiento (p. 128).

 

El Semanario Universidad de la Universidad de Costa Rica (UCR) publicó un reportaje sobre el discurso (Informe Anual) del Rector, Dr. Henning Jensen, de la UCR titulado: “El mercado no puede definir la naturaleza de la vida académica”. Allí se anota lo siguiente: “No queremos ser parte de la globalización. La globalización excluye. Queremos participar en un proceso de internacionalización solidaria, basada en la reciprocidad y el reconocimiento mutuo […]. Trabajamos y nos relacionamos a la misma altura de los ojos” (Semanario Universidad, 9 de julio del 2014, p. 12).

 

En conversaciones con algunos colegas de la UCR se ha llegado a ver que la universidad está haciendo énfasis en el “emprendedurismo”. Al respecto, El Dr. Jensen informa sobre la creación de AUGE, un ente dedicado a la gestión del emprendedurismo, anotando que:

 

Auge es la agencia que más recursos ha recibido de la Banca para el Desarrollo, pues seis de sus proyectos fueron seleccionados, recibieron 65 millones de colones, cada uno. […] Hay algunas personas que me han dicho que con esto le estamos abriendo la puerta al mercantilismo y al neoliberalismo ¿Emprender qué significa? Realizar una tarea con empeño. (Semanario Universidad).

 

Frente a este mundo globalizado, considero que hay algunas preguntas que deberían tener respuestas claras por parte de las universidades, públicas y privadas, de manera que se comprenda su papel en este contexto, ya que están formando a los profesionales que gobiernan nuestros países; estas preguntas deberían estar, por lo menos, en la agenda de investigación:

 

 ¿De qué manera impacta la globalización a la educación superior?

 ¿De qué manera enfrenta la Universidad las presiones para responder a las necesidades de la “sociedad” y del “proceso de globalización”, para estar a la altura de los tiempos?

 ¿Qué nuevos cambios ha tenido que hacer la Universidad para acoplarse a los sectores empresariales? ¿Ha cambiado su identidad (en la práctica, pues con frecuencia no se cambian los estatutos) para adaptarse a la globalización?

 ¿Cuáles son los retos que enfrenta la Universidad y cuales las estrategias que se han utilizado para enfrentarlos?

 ¿Cuál es la principal tarea a la que se está enfrentando la Universidad?

 ¿Cuál es el perfil de docente que la Universidad está necesitando en el momento actual?

 ¿Cuáles son las profesiones “médula” de la Universidad? ¿Cuáles áreas se están fortaleciendo y cuáles se están debilitando?

 ¿Cómo se posiciona actualmente la Universidad con respecto al mercado de trabajo, reactivamente o con la intención de incidir constructivamente en él?

 ¿Cómo concreta la Universidad su relación con el campo empresarial?

 ¿Cuál es el modelo de Universidad que se está impulsando para conducir la educación superior?

Estas y otras preguntas obligan a profundizar y a aclarar el papel de las universidades, las cuales, a su vez, determinan las respuestas a estas inquietudes para no caer en extremismos ideológicos. A continuación, me referiré concretamente al papel de la educación en la globalización.

 

Educación y globalización 

Sin querer simplificar la situación que vivimos, asumo que hoy día se plantean al menos dos visiones de lo que es y debe ser la educación; eso mismo sucede con el fenómeno de la globalización: están los que piensan que la globalización contribuye al bienestar en el mundo y otros que opinan que es una amenaza para los puestos de trabajo, la seguridad y que implica hasta la pérdida de identidad.

 

En educación, existe la visión de los llamados “globalistas” o globalizadores quienes consideran que para responder a los desafíos de la globalización parece necesario:

 

[…] preparar a los estudiantes para un mundo del trabajo donde las tareas que hay que efectuar estarán en constante evolución, la jerarquía cederá su lugar a una organización en redes, la información transitará a través de canales múltiples e informales, la toma de iniciativa predominará sobre la obediencia y donde las “lógicas” en juego serán particularmente complejas debido a la implicación de los mercados más allá de las fronteras de los Estados. Por tanto, la educación debe ayudar a las personas a realizar tareas para las cuales no fueron formadas, a prepararse para una vida profesional que no tendrá un carácter lineal, a mejorar su aptitud para trabajar en equipo, a utilizar la información de manera autónoma, a desarrollar su capacidad de improvisación así como de creatividad y, en fin, a forjar un pensamiento complejo en relación con el funcionamiento del mundo real (Hallak, J. Citado en Tunnerman).

 

Por otra parte, Torres Santomé (2000), señala:

Las nuevas necesidades de la sociedad de mercado presionan a los sistemas educativos para formar un nuevo ser humano más competitivo, fuertemente individualista pero flexible, capaz de acomodarse a los cambios. Se busca conformar unas personas que sepan trabajar en equipo, pero para competir en equipo: algo imprescindible para una organización de la producción sobre la base de círculos de calidad. Cada círculo compite con los vecinos, de su misma compañía. Aunque también pretende dotar al alumno con destrezas útiles para el mundo laboral; para que esa persona pueda “venderse” de modo más eficaz en un ambiente social y laboral donde todo tiene precio (p. 189).

 

Esta visión habla de adaptar los sistemas educativos a las mutaciones generadas por la globalización. Por eso se afirma que la educación superior debe fijarse como objetivos la formación de personal directivo, ingenieros y técnicos que posean una fuerte capacidad de adaptación a los cambios y de análisis de los problemas económicos y sociales actuales.

 

La otra visión, podríamos llamarla alternativa, frente a la globalización, concibe la educación como un proceso eminentemente social que propone educar con pensamiento crítico, que los y las estudiantes conozcan su mundo y contribuyan a su transformación. Lo que se pretende es impulsar un proceso educativo que parta de su contexto local sin olvidar lo global. Por esta razón, requiere de equipos interdisciplinarios de trabajo educativo, profesores y profesoras que sean investigadores(as) y se sigan capacitando, que no solo se queden con la formación universitaria recibida. 

 

El (la) docente tiene que tener amplios conocimientos, tanto de su disciplina como de otros saberes: tecnológicos, psicológicos, económicos, culturales y políticos, que le permitan poner su experiencia frente a los y las estudiantes y, en una forma participativa, trabajar con ellos y ellas, pues los y las docentes tienen la responsabilidad de conducir el proceso de construcción de conocimiento. Los centros educativos, así como los y las docentes, no están llamados a desaparecer, por el contrario, su destino es ubicarse desde una visión contextual y que el contexto se convierta en texto educativo, de manera que no se ignoren fenómenos como el de la globalización y que tampoco se dé una actitud acrítica frente al desarrollo. Como educadores(as), somos responsables de construir una sociedad cada vez más humana y justa.

 

A manera de conclusión 

Las instituciones educativas, y todos los aparatos ideológicos del Estado (medios de comunicación, iglesia, instituciones de educación, etc.), tienen la responsabilidad de formar seres humanos críticos, pensantes, que contribuyan a construir una sociedad donde reine la justicia social y la igualdad de oportunidades, donde haya empleo y esperanza de una vida digna para todos y todas.

 

Hay que tener claro que la globalización del capitalismo (neoliberalismo) extiende su dominio en todo el planeta y actúa a ese nivel para disponer de diferentes oportunidades y recursos (naturales, fuerza de trabajo, infraestructura, etc.). Este dominio se consolida con la caída del llamado “socialismo real”, porque ya no hay sociedades alternativas que amenacen el capital y exijan hacer concesiones. El capital puede extenderse sin limitaciones (capitalismo salvaje). Por eso en este período, de neoliberalismo, el capital quita barreras a su expansión, regulaciones (comerciales, a la inversión a espacios laborales), derechos laborales y sociales, limitaciones comerciales, etc. 

 

En este tiempo también se reduce la política social, porque es parte de los derechos de la comunidad y porque los servicios pasan a ser espacios de acción del capital. El tema de los equilibrios financieros en el sector público se usa como excusa para desmantelar el estado social.  El Estado se transforma para reducir al mínimo su parte social y actuar a favor de la redistribución del ingreso, a favor del capital (nacional y transnacional). 

 

El llamado al que hay que responder con urgencia, especialmente por aquellas personas que conducen grupos (profesores, estudiantes, padres y madres de familia) es que estamos en momentos cruciales y no debemos permitir que la globalización, con su ideología neoliberal, que nos ha traído más pobreza, desempleo, hambre, desesperanza, pérdida de valores, deterioro del ambiente y desigualdad económica y cultural, sea la que sustente nuestro desarrollo económico, pues no contempla el cultivo del amor, la confianza, la equidad, el servicio y la solidaridad con los débiles y marginados; por el contrario, promueve la competencia, la mercantilización, la privatización, la desigualdad. 

 

Urge un proceso educativo que esté a favor de la autonomía de los seres humanos y de la democracia; que contemple como guía metodológica el diálogo y cultive el amor a la vida, al mundo y a las personas que habitamos este planeta. Me inclino a pensar que el camino más apropiado para nuestros pueblos es una globalización que no esté en clave neoliberal. Sería más bien una globalización del entendimiento, del respeto, de la valoración de las diferencias y de la necesidad de la diversidad en todas sus manifestaciones, de la protección del medio ambiente, de la comprensión de la solidaridad, del amor, de la justicia y de la paz.

 

Referencias

Capra. F. (1982). El punto crucial. Buenos Aires: Troquel.

Marini, Ruy Mauro. (2007). Proceso y tendencias de la globalización capitalista y otros textos. Buenos Aires: Prometeo Libros, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. 

Orellana Rosal, C. (1997). Costa Rica hacia el futuro. Revista de la Facultad de Ciencias Sociales ABRA, pp. 25-26. Heredia, Costa Rica: Universidad Nacional: EUNA.

Quesada Mateo, C. (1997-Mayo). Retos del desarrollo sostenible dentro del contexto de la globalización. Memoria. Foro, Consejo Nacional de Rectores. San José, Costa Rica: Oficina de Planificación de la Educación Superior. 

Sequeira Rodríguez, Alicia (2002). Las implicaciones de la globalización y la tecnología en la teoría curricular de la educación superior: El caso del Diplomado en Electrónica del Instituto Tecnológico de Costa Rica. Tesis de Doctorado en Educación, Universidad de Costa Rica. San José, Costa Rica.

Torres Santomé, Jurjo. (2000). Los efectos del neoliberalismo en el curriculum. La Coruña: Tunnerman, C. (s.f.). El rol del docente en la educación superior. Siglo XXI, p. 16. Obtenido desde www.Lycyt.edu.ni 

Universidad de Costa Rica (2014-Julio 9). Semanario Universidad. San José: Universidad de Costa Rica, p. 12.

Vélez Cardona, Waldemiro. (2000). La educación superior frente a los retos de la globalización. Actas del Encuentro Nacional de Educación y Pensamiento, Vol. VII, pp. 68-79. Universidad de Puerto Rico.