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Educar, habitar, convivir…

Por Elvira Milano
Magisterio
23/03/2018 - 14:15
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Foto de Freepik. Tomada de Free Photo

Licenciada En Gestión Educativa por la Universidad de Morón, Técnico en conducción educativa, Instituto Lasalle A-20. Profesora de Educación Preescolar, profesora de Enseñanza Primaria y catequista. Directora pedagógica e institucional del Instituto Integral del Sud de la Ciudad de Buenos Aires, donde se recibe a distintas instituciones de formación docente (universidades y profesores) a fin de que puedan desarrollar allí sus prácticas pedagógicas (entre ellas la Universidad de La Sabana). Actualmente es considerado por las autoridades educativas jurisdiccionales como Proyecto Educativo Modelo de integración escolar.

 El presente trabajo, recoge una experiencia innovadora y significativa que busca promover aptitudes y actitudes humanas a favor de la protección del medio ambiente desde una perspectiva de equidad y solidaridad.

Para que haya coherencia en la sociedad se requiere tener el conocimiento elemental de lo que es ecología. El artículo busca presentar una experiencia muy valiosa realizada en el Centro Integral del Sud, en la ciudad de Buenos Aires con una población infantil entre los 3 y 6 años mediante la promoción de una actitud responsable de los niños en relación con el medio ambiente y la incidencia de sus actitudes y conductas en el medio. Como estrategia de acompañamiento se contó con padres, docentes, alumnos, el barrio, con el fin de construir un saber y un modo de actuar significativo. Como resultado de la experiencia se consolidó una red de acciones conjuntas en la ciudad de San Telmo compuesta por la Red de amigos de la Dirección del Casco Histórico y la Asociación Civil Mirador del Lezama. Así mismo, la entidad proteccionista del parque compuesta por vecinos y la misma comunidad.

Palabras clave: Educar, habitar, convivir, actitud responsable.

El principio de la educación es educar con el ejemplo.
 Turgot

La educación, en materia de ecología, es hoy un tema que se debe abordar con urgencia; en los últimos años se ha ido inculcando la idea de que los problemas ambientales no son solo problema de la naturaleza sino, sobre todo, problemas humanos. Es decir, esta crisis ambiental tiene una gran dimensión social que empieza a ser reconocida en diversos escenarios y uno de ellos es la escuela y su entorno. Se trata de que la comunidad tome parte y sea responsable de la naturaleza que la rodea para que, de esta forma, se preocupe y aprenda a preguntarse a cerca de otras graves situaciones por las que atraviesa el planeta. Promover una actitud responsable es tarea de las acciones que se realizan hoy en la escuela.

+Lea: Educar para el medio ambiente

Por ello, es fundamental promover, desde la escuela, una Educación Ambiental entendida como proceso pedagógico, dinámico y participativo, que busca despertar en la población una conciencia que le permita identificarse con la problemática ambiental tanto a nivel mundial, como a nivel específico (medio donde vive). Se hace necesaria una educación en materia de ecología como lo plantea Margaret Mead: una “cátedra del futuro” con el fin de construir un saber y un modo de actuar significativo que propenda hacia una mejor calidad de vida.

Retomando las ideas de Ville A. Claude en su libro Biología, podríamos afirmar que, “a diferencia de otras especies, el hombre es capaz de prever, planear y organizar nuevas opciones que orienten su desarrollo. El reto del hombre es poder usar su inteligencia con la sensibilidad necesaria para proveer a los demás una vida de calidad, así como procurar un mejor medio para las demás especies. La estrategia deberá consistir en el desarrollo de una nueva mentalidad que obligue al hombre a planear su vida diaria en equilibrio con el medio ambiente, como una cosa natural, como parte de su cultura y de su forma de ver el mundo. El respeto a las demás especies no puede ser sólo un rasgo de filantropía, debe ser, más bien, una actitud humana fundamental”. 

Frente a esta necesidad, el Centro Integral del Sud ubicado en la ciudad más antigua de Buenos Aires (San Telmo) viene realizando una serie de acciones con el propósito de promover una conciencia ambiental en los niños y niñas, docentes, padres de familia y el entono. Es así como, con estos fundamentos, surge la convicción institucional de realizar implementaciones pedagógicas para que estas ideas puedan cobrar vida.

Se diseña un gran proyecto con la participación del colectivo de docentes, cuya propuesta es: Promover el conocimiento acerca de la problemática ambiental y su relación con la comunidad hacia una educación humana y ambiental. El proyecto vinculó a padres de familia, habitantes el barrio, instancias del estado y, en general, a toda la comunidad educativa. 

Se desarrolló una de serie de talleres con la participación de los padres de familia de los niños y niñas que asisten al jardín. Tareas como: Imaginemos que tenemos el poder y la posibilidad de cambiar algo de nuestra vida cotidiana, de nuestro entorno. ¿Qué cambiarían? Piensen en una ciudad creada para niños y desarrollen un tema cualquiera: la higiene del barrio, las plazas, las calles, eventos culturales, etc. Se les propuso a los padres hacerlo en forma de historieta, con ilustraciones, fotomontaje, etc.

Les sugerimos títulos como: ¡Última noticia! En el barrio… Así fue como en los días siguientes el jardín se vio colmado de hermosas producciones “caseras” con todas las ideas e inquietudes que, como papás y mamás, tenían y, además, preguntándoles a sus hijos qué les gustaría que tuviera el barrio. Estas son algunos de las propuestas que surgieron: Circos, plazas, más plazas con juegos para discapacitados, un monumento a la libertad, el deterioro del Parque Lezama con posibles ideas de arreglos, el Riachuelo limpio, calles arboladas…

Para darle continuidad al proyecto a partir de las producciones “caseras” que fueron presentadas y trabajadas en las aulas (con mucha emoción por parte de los niños) se empieza a dialogar acerca del medio ambiente y del mundo que nos rodea: contaminación del aire, del agua y del suelo. Se invita a talleristas para que conversen con los niños sobre experiencias científicas en relación con los contenidos enunciados.

Uno de los grandes retos para promover una verdadera educación ambiental consistió en proponer soluciones reales a problemas concretos que nos conciernen a todos, un cambio de actitud, una toma de conciencia sobre la importancia de conservar para el futuro y para mejorar nuestra calidad de vida. Retomamos algunas ideas de Machado (1996) quien nos dice: "nada parece ser más difícil que cambiar los modos de comportamiento de una sociedad cuando el estilo de desarrollo imperante está muy arraigado"; pero, además, aporta una solución: "se plantea una revalorización de cambios de comportamiento, de actitud de nuestra forma de vida, que se traduce en revisar los valores, símbolos e ideologías de la existencia, y ello dará nuevas pautas de modos de vida". Tarea muy importante desarrollada con los padres de familia para tratar de cambiar esas actitudes apáticas hacia la conservación del ambiente por falta de conocimiento y concienciar la necesidad que cuidarlo para el futuro. Ecología y Ambiente (Abreu, 1996) ve la educación ambiental como "un proceso de aprendizaje dirigido a toda la población con el fin de motivarla y sensibilizarla para lograr un cambio de conducta favorable hacia el cuidado del ambiente, promoviendo la participación de todos en la solución de los problemas ambientales que se presentan".

+Lea: El proyecto ambiental escolar (PAE): Instrumento para introducir la dimensión ambiental en los currículos

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Desde los diferentes talleres realizados con los niños surge la elaboración de afiches sobre qué cosas le hacen bien al planeta y cuáles no; se habla de la polución en un planeta “sucio” y un planeta con “aire limpio”; la necesidad de ríos limpios; invención de avisos con recomendaciones para la clasificación de residuos orgánicos e inorgánicos; surge así un debate muy interesante entre los niños mayores sobre el calentamiento global. Todas estas inquietudes comienzan a tocar a toda la comunidad educativa, las familias comienzan a acercarse al proyecto y a participar, se hace una gran denuncia frente al estado de abandono del Parque Lezama teniendo en cuenta la impronta histórica, emotiva y afectiva de este parque para la comunidad y para los niños. Comienza a surgir la propuesta de mejora y es así como, con la participación de los niños y los docentes, se elabora una guía de la situación actual y posibles soluciones por parte del grupo de alumnos en función del estado del parque y aspectos como mejorar la arboleda, los monumentos, la higiene, cuidado y preservación del lugar.

Otro aspecto importante de este proyecto fue comenzar a generar una conciencia social sobre los problemas que atañen a toda la comunidad y se crea el periódico El Sol de San Telmo en torno a la problemática de la comunidad y sus soluciones. Los niños y los padres del jardín publican un artículo titulado: La niñez y la tercera edad en San Telmo y cómo la comunidad las puede contener. Agosto 2010. A esta iniciativa se une la Red de amigos de la Dirección de Casco Histórico, GCBA, quienes también se encuentran interesados por este material, por conocer las reales necesidades y aspiraciones de los vecinos del barrio y acercar estas inquietudes a distintos funcionarios. Por otro lado, el proyecto Asociación Civil Mirador del Lezama se une a la idea de la mejora del parque con la participación de toda la comunidad de San Telmo. Esta es una entidad proteccionista del parque compuesta por vecinos del sector.

A partir del desarrollo de esta experiencia y la participación conjunta de diferentes instancias vemos que la educación ambiental se debe promover con la coordinación y cooperación de todos los agentes sociales, de modo que se facilite la organización en diferentes niveles, formando consejos, asociaciones y redes que permitan la comunicación e intercambio de ideas y la puesta en marcha de acciones conjuntas que generen verdaderos cambios. La participación multidisciplinaria permite el logro de acciones mucho más estructuradas.

A partir de los avances y logros alcanzados con esta experiencia hemos observado que el desarrollo de estas propuestas genera concientización, valoración del entorno y reflexión sobre las acciones humanas, como lo plantea Francesco Tognucci: “La escuela debe ser capaz de leer la realidad concreta que rodea al niño. La geografía es la de su barrio, la historia, la de su familia”. A partir de estas primeras acciones percibimos que se está generando una nueva cultura consciente de la responsabilidad sobre el cuidado del medio ambiente que nos rodea y la relación del niño y el adulto con el mismo. Como docentes debemos estar preparados para aceptar este nuevo desafío al que el mundo nos convoca: fomentar actitudes y aptitudes necesarias para comprender las interrelaciones necesarias entre el hombre, su cultura y su medio biofísico. 

La experiencia vivida con los niños nos lleva a entender que los avances y logros alcanzados partieron de que “el maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío”. Por ello, cada actividad planeada contó con la inspiración del colectivo de docentes y de los padres de familia que hacen parte de un saber y de un modo de actuar significativo.

La escuela debe asumir la responsabilidad de compromiso de protección del medio ambiente desde una perspectiva de equidad y solidaridad entre las diferentes generaciones y entre los individuos de cada generación.

Referencias

Alliaud, A. y Antelo, E. (2009). Los gajes del oficio: Enseñanza, pedagogía y formación. Buenos Aires Argentina: Editorial Aique. 

Gutiérrez, J. (1995). La educación Ambiental: fundamentos teóricos, propuestas de transversalidad y orientaciones extracurriculares. Madrid España: Editorial La Muralla S.A.

Marente, R. (2008). Ecología Humana y el Ecosistema Humano. Editum.org. Obtenido en Septiembre 27, 2010.

Sureda, J. (1990). Guía de educación ambiental. Barcelona España: Editorial Anthropos.

Tonucci, F. (2006). La ciudad de los niños. Italia: Editorial Losada.

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 47

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