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El arte de evaluar

Magisterio
24/10/2017 - 15:45
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Foto de asierromero. Tomada de Freepik

La pedagogía y la crítica de arte, así como el conocimiento del somelier, comparten el dilema relativo a su naturaleza como ciencia o como arte. Estos tres ámbitos están atravesados por el dualismo que caracteriza el saber desde la definición de ciencia experimental: por un lado, el conocimiento objetivo de la verdadera realidad, por el otro, el conocimiento subjetivo de la realidad representada y mediada por quien la conoce.

Regla preestablecida e intuición creativa contextualizada, modelo generalizable y caso concreto, o nomotético e idiográfico son solo algunos de los posibles binomios a través de los cuales, a lo largo de la historia y en diferentes disciplinas, se ha traducido esta tensión.

También en la evaluación, como transdisciplina que atraviesa muchos ámbitos del conocimiento y de la actuación, se percibe la tensión entre la transparencia del objetivo, que se refiere a una realidad que se puede medir, propia del positivismo (del que Tyler es una expresión moderada) y la riqueza de significado de una interpretación singular del objeto. Eisner toma en consideración a un evaluador que tiende a captar el contenido único del hecho educativo. Quien evalúa en la educación es un entendido en hechos educativos y, gracias a su experiencia y a la prolongada y profunda relación y confianza con el objeto de estudio, es capaz de percibir dichos hechos como únicos y distinguir su valor educativo.

+Lea: Evaluar desde una perspectiva ética

Como el entendido en vinos o en obras de arte, sabe reconocer las sutiles diferencias entre diferentes hechos educativos, atendiendo al propio repertorio de experiencias y activando procesos de comparación. Pero su misión no termina con este acto de conocimiento privado: el evaluador desarrolla una función pública, dado que su misión consiste en hacer que los demás estén en condiciones de ver aquello que él ve y cómo él lo ve. Conduce a los protagonistas de la acción educativa hacia la capacidad de percibir, comprender y apreciar las cualidades del objeto/hecho educativo. También el evaluador en educación, como el somelier y el crítico de arte, construye el proceso de elaboración del juicio de evaluación sobre dos elementos imprescindibles: experiencia y cultura.

Elaborar juicios sobre el valor educativo requiere, además de la habilidad de percibir las características particulares del hecho y de interpretar su significado, la posesión de un bagaje suficientemente rico de teorías de la educación, necesario para la comprensión del valor de lo que se lleva a cabo en el contexto educativo y para la elaboración de sugerencias y estrategias alternativas.

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Las teorías, la historia de la educación y el hecho de compartir ciertos puntos de vista ofrecen al evaluador garantías contra la arbitrariedad del juicio.

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Tomado de: Plessi Paola (2014) Saber evaluar. Editorial Magisterio: Bogotá. pp. 79-80

 Foto de asierromero. Tomada de Freepik