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El buen docente para la pedagogía dialogante

Por Julián De Zubiría Samper
Magisterio
05/04/2017 - 14:45
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Foto de Comunicaciones CONICYT. Tomada de Flickr

A continuación analizaremos las características necesarias para que un docente pueda jalonar idóneamente el desarrollo integral del estudian­te según el marco de la pedagogía dialogante.

La primera característica es la intencionalidad en las mediacio­nes, la cual se refiere al esfuerzo que hace un docente por hacerse en­ tender, comunicando de manera idónea el tema y explicando a través de analogías o ejemplos pertinentes y adecuados un mismo contenido de diversas formas. Esa intencionalidad es definida por Feuerstein, se­gún Orru, como “el momento en el que el mediatizador decide orientar la interacción con el mediatizado hacia una meta concreta y con obje­tivos claros”.

A su vez, el buen docente debe lograr la integralidad en el de­sarrollo, llevando al estudiante a conocerse a sí mismo y al contexto en el que está inmerso pues, tal como postulan los enfoques histórico-cul­turales, la educación es un acto contextual y mediado por la cultura.

Las siguientes características que es necesario resaltar son la transferencia y la trascendencia. La transferencia se entiende como la capacidad que tiene el docente para que los conocimientos enseñados a sus estudiantes traspasen el aula de clase y sean aplicables en otros contextos. La trascendencia se refiere a que lo enseñado por el docente perdure a través del tiempo y el espacio, haciendo que vaya más allá del contexto inmediato, lo cual se logra solamente a través de un aprehen­dizaje significativo (Ausubel, 1983).

Hay que mencionar, además, el trabajo en la zona de desarrollo próxima. Esta característica se refiere específicamente a las acciones que inicialmente requieren de la mediación del profesor para poderse realizar y que, con posterioridad a la mediación, el individuo puede efectuar por sí mismo. Derivado de lo dicho, si el nivel de exigencia es muy bajo, el estudiante no podrá pasar a estructuras mentales más complejas. Asimismo, si el nivel de exigencia es muy alto, el estudiante tendrá seguramente una desconexión entre sus estructuras cognitivas y los contenidos enseñados, dificultándose así su proceso de desarrollo.

Hay más características por enunciar aún, tales como el desarro­llo del pensamiento y el trabajo por competencias. El desarrollo del pensamiento se concibe como el afianzamiento de un conjunto de pro­cesos de pensamiento cada vez más complejos e integrados; la con­solidación de instrumentos de conocimiento cada vez más abstractos, generales y completos, y, por último, poder alcanzar mejores niveles de metacognición.

Por su parte, las competencias en la acepción de la Pedagogía Dialogante son “aprehendizajes integrales de carácter general, que se expresan en multiplicidad de situaciones y contextos; debido a ello, transforman la estructura del sujeto; y en consecuencia, impactan el desarrollo” (De Zubiría, 2013 p.37). El carácter general, integral, con­textual y flexible de las competencias permite que al trabajar a través de ellas, se jalone el desarrollo integral del estudiante de manera idónea. Un buen docente trabajará entonces en el desarrollo de competen­cias y no en aprendizajes específicos o contenidos particulares.

Aun así, falta enunciar tres características fundamentales de los mejores docentes de acuerdo con la Pedagogía Dialogante, las cuales son la pasión del docente y el impacto en el interés del estudiante, la promoción del conocimiento del contexto y de sí mismo y el dominio del tema. La pasión del docente y el impacto en el interés del estudian­te permiten que este se vincule con los temas enseñados, facilitando el proceso de aprendizaje significativo, postulado por David Ausubel (1983). A su vez, el buen docente debe lograr la integralidad en el de­sarrollo, llevando al estudiante a conocerse a sí mismo y al contexto en el que está inmerso pues, tal como postulan los enfoques histórico-cul­turales, la educación es un acto contextual y mediado por la cultura. Finalmente, se encuentra el dominio del tema, una característica que consideramos clave en los buenos docentes, ya que les permite tener una mayor claridad, diferenciación conceptual y jerarquía, lo que con­lleva a una mediación mucho más significativa.

En síntesis, desde la perspectiva de la Pedagogía Dialogante, un buen docente será aquel que logre jalonar el desarrollo integral del es­tudiante. Para lograr esto de una manera idónea el docente debe poseer una alta intencionalidad, debe propiciar que lo enseñado sea trascen­dente y alcance altos niveles de transferencia. También debe trabajar por competencias y en la zona de desarrollo próximo, poseer un alto domino del tema y desarrollar el pensamiento. De la misma manera, el docente deberá sentir una alta pasión por la temática enseñada e im­pactar en el interés del estudiante y propiciar en este el conocimiento del contexto y de sí mismo.

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Título tomado del libro: La calidad de la educación bajo la lupa. Compilador: Julián de Zubiría Samper. pp. 129-131

Títulos del autor Julián de Zubiría:

Cómo investigar en educación - Los modelos pedagógicos. Hacia una pedagogía dialogante - Cómo diseñar un currículo por competencias - Los ciclos en educación. Principios y lineamientos desde la pedagogía dialogante - Diez estudios sobre inteligencia y excepcionalidad - Las competencias argumentativas. La visión desde la educación

Referencias

Ausubel, D. (1983). Desarrollo de la personalidad en el niño. Bue­nos Aires: Ed. Paidós.

(De Zubiría, 2013 p.37).Cómo diseñar un currículo por competen­cias. Bogotá: Cooperativa Editorial Magisterio.

Ausubel, D. y otros (1983). Psicología educativa: Un punto de vis­ta cognoscitivo. México: Editorial Trillas.

Foto de Comunicaciones CONICYT. Tomada de Flickr