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El compromiso del educador

Por Ángela María Porras R.
Magisterio
29/05/2018 - 15:30
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Foto de Freepik. Tomada de Free Photo

 La tarea principal de todo educador es aquella de despertar en el alumno, el interés a educarse para la vida y no para el colegio. En educación es a esto lo que se llama educar por competencias. Es decir que el educador, forja hábitos mentales tales como: la concentración, la atención, el seguimiento de instrucciones cada vez más complejas; genera prácticas de escucha; estimula la observación; desarrolla el contenido desde el punto analítico puesto que, el aprendizaje sólo se convierte en aspecto de la inteligencia cuando está organizado, reconstruido, desarrollado y logra transferirse a nuevas situaciones. En un aprendizaje se contemplan tres saberes determinantes que permiten al alumno a interactuar inclusive desde las primeras etapas de su desarrollo de manera desenvuelta, responsable y consecuente en el mundo que lo rodea: 

1) Saber hacer, (competencia propositiva) son aquellas destrezas que requieren de intervenciones didácticas oportunas; primero se construye el pensamiento con operaciones cualitativas, luego con operaciones cuantitativas es decir partiendo siempre de lo concreto donde el protagonista del aprendizaje es el mismo estudiante. 

2) Saber, (competencia interpretativa) para comprender el abstracto es necesario adueñarse de muchos concretos por medio de un extenso trabajo de observación, de manipulación; propiciando orden en los conceptos haciendo uso del método científico: observar, establecer relaciones, generar categorías, sacar deducciones, describir transformaciones.

 3) Saber Ser, (competencia argumentativa) es la actitud que demuestra el estudiante al hacer uso del lenguaje simbólico con propiedad y confianza. 

+Lea: Educación tradicional vs Aprendizaje Basado en Competencias

Incentivar las competencias

Como alguna vez escuché decir a Carlo Federici, rector de la Universidad Nacional de Colombia y rector del colegio italiano Leonardo Da Vinci de Bogotá: “aquel que concibe bien, es capaz de enunciar claramente”. En otras palabras, es fundamental darle sentido al concepto puesto que todo aquello que no se entiende, obstaculiza el pensamiento lógico, el conocimiento está formado de conceptos abstractos, donde la capacidad del ser humano para comprender se lleva a cabo por medio de una plena reversibilidad de pensamiento, Piaget lo llama, “abstracción reflexiva” (cuando la memoria y la inteligencia permiten simultáneamente reconstruir su estado inmediatamente anterior y anticipar sus próximas transformaciones, convirtiendo al sujeto en dueño de los acontecimientos más lejanos tanto en el espacio como en el tiempo). Esto quiere decir que entre mayor capacidad de montar y desmontar objetos, es decir, de volver al punto de partida mayor nivel de competencia se adquiere. 

En el aula de clase 

El sistema nervioso central del cerebro, está capacitado para analizar, sintetizar e integrar las sensaciones de manera que, brindándoles sesiones ricas en estímulo perceptual se introducen gradualmente conceptos cada vez más complejos permitiendo a los alumnos adquirir la capacidad de abstraer y llevar a cabo un desarrollo analítico del contenido. Promover el aprendizaje de un tema a través de un itinerario guiado y razonado desde la escuela de la infancia hasta el final de la escuela primaria es de indudable importancia puesto con los conceptos se relacionan entre ellos. Cada ser humano produce y crea dentro de sí esquemas visivo-organizativos que permiten identificar varios aspectos de la realidad. Estos esquemas en cierto sentido anticipan los progresos más abstractos que ocurren en el cerebro. 

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+Lea: ¿Qué son las competencias?

Según Piaget, el niño hasta los 5 años se encuentra en la etapa Pre-lógica en donde la intuición atestigua, pero no demuestra. Este inicio de intuición es el primer paso a la reversibilidad ya que a través de ésta se anuncian las operaciones. Es por esto que la representación gráfica se hace tan indispensable para el pensamiento. 

Para comprender las relaciones entre los datos o informaciones, que conducen al razonamiento lógico es importante poseer la capacidad de establecer la relación entre el “Todo y las Partes iguales y no” que la componen. Es decir, el encaje de las partes en el todo, y viceversa.

Uno de los instrumentos que favorece la capacidad de organizar las ideas y pensamientos, es el diagrama de flujo. El diagrama de flujo está compuesto por un lenguaje simbólico que debe darse a conocer cuando se posee un discreto grado de abstracción. En los niños más pequeños se debe dar uso del diagrama simple puesto que los diagramas de flujo más complejos requieren de un nivel de pensamiento con un mayor grado de abstracción.

+Conozca el libro Cómo diseñar un currículo por competencias

Ángela María Porras R. Licenciada en Educación Pre-escolar (Universidad de San Buenaventura).  Investigación postgrado: Escuelas Comparativas (Universidad de Bologna - Italia)

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