Tu carrito

Tienes (0) productos $0
ANUNCIO
web_banner_1115x116_1_1.png

El maestro 2.0

Por José Manuel Pérez Tornero , Por Santiago Tejedor
Magisterio
06/09/2017 - 16:30
0
Foto de evening_tao. Tomada de Freepik

Antes era más fácil. Un señor entraba por la puerta del aula. Todo el mundo sabía que era el profesor. El profesor sabía lo que tenía que dar y cómo lo tenía que dar. El alumno recibía el contenido, lo memorizaba, lo recitaba, pasaba de año y todos contentos. Había excepciones. Pero la rutina general era la que acabo de describir. Hoy el docente es uno, ninguno y cien mil. Sus cualidades son de lo más variado: amigo de los chicos (a veces), receptor de los insultos de las familias (a veces), obediente del articulado del ministerio (a veces), rebelde sin causa (a veces), rebelde con causa (a veces), experto en nuevas tecnologías (a veces), desterrado digital (a veces) y muchos «a veces» más. Lo que no se discute es su condición de mago para compartir tres formas de existencia: uno, ninguno y cien mil...

 

«Escuela de magia online» (se necesita)

Albert Einstein estaba equivocado. La célebre fórmula E = mc2 significa educación igual a motivación más creatividad al cuadrado. Si nos animamos a mirar la educación desde ese punto de vista (es lo que hicimos durante muchos años en nuestras clases y libros) el docente toma una dimensión pirandeliana: es uno, ninguno y cien mil.

 

Lo menos que puede ser uno es «uno», con todos los defectos y con la mayor o menor cantidad de virtudes para enfrentar la tarea de dar una clase. Siguiendo la ecuación pirandeliana, «uno» es «uno» para uno, pero es otro para todos los demás. En cada uno de los otros hay un «uno» diferente que puede coincidir o no con nuestra apreciación. Fulano puede opinar que «uno» dando clases es formidable y mengano puede estar absolutamente seguro de que «uno» debería dedicarse a la plomería o a cualquiera de los otros oficios manuales, todos ellos lo más lejanos posible de la pedagogía. Esa multiplicidad de pareceres hace que uno caiga en la cuenta de que en realidad, si hay tantos «unos», el uno no existe. Uno es «ninguno» (nessuno).

 

+Conozca el libro Las TIC para la igualdad

 

ANUNCIO
banner_formacion_web_336x280_3_0.png

Al llegar a este punto muchos docentes pensarán que es algo así como la aniquilación de la existencia. Pero no, ser «ninguno» tiene sus beneficios. Si «uno» es «ninguno» puede ver con libertad absoluta cuáles son sus posibilidades, sus preferencias, sus sentimientos, incluso como docente. Entonces tendrá la oportunidad de cambiar porque no estará atado a las condiciones de una imagen. Eso es lo que te proponemos en este capítulo. La idea es que puedas crearte permanentemente sin anquilosarte en ninguna de las posturas que te tuvieron limitado. Si tienes que abordar la tecnología, por ejemplo, busca descubrir qué tiene de maravilloso... qué le ven tus alumnos que viven pegados a computadoras y celulares. No tengas prejuicios ni reparos. Además, las TIC llegaron para quedarse. Volvemos a Pirandello. Ya dijimos por qué «uno» y para qué «ninguno». Nos falta «cien mil» (centomila). Vamos a enumerar a partir de ahora por qué el docente tiene que ser cien mil personajes. Tomaremos algunos de los más importantes.

 

Ser creativo como Leonardo da Vinci

No se puede negar que Leonardo era un creador. Todo era posible para él. Es cierto que sus inventos a veces le motivaron serios disgustos con sus mecenas porque fueron evidentes fracasos. Su sistema para mantener los alimentos calientes terminó con el incendio de toda una posada. Pero muchas de sus creaciones son geniales. Leonardo no se amedrentaba nunca. Pensemos qué hubiera hecho hoy. Por lo pronto, no se hubiera asustado frente a la tecnología: hubiera probado todas las posibilidades y hubiera creado seguramente los sistemas adecuados para una transportación de las personas, físicamente, vía internet. Toma su ejemplo. No te asustes. Aborda como puedas (con maestros o sin ellos) las nuevas tecnologías. Diviértete con ellas. Emprende creaciones individuales o colectivas. Comparte tu sabiduría con tus alumnos, aunque ellos (a veces) sepan más.

 

+Conozca el libro La alegría de crear

 

Vivir el asombro y el deseo de investigar

El otro aspecto importante de Leonardo es su afán de investigación. Se lo evoca a veces mirando con asombro una hoja seca en su jardín y a veces explorando un cadáver para conocer el funcionamiento del cuerpo. Tú puedes hacer lo mismo utilizando tu ordenador. Entra al cerebro. Descubre las capacidades del ser humano. Ubica su inteligencia. Luego entra al enlace «inteligencia emocional». «La emoción —dice Joan Ferrés— es el único motor capaz de mover a la persona, de movilizarla». Se ha hablado mucho de la motivación en los alumnos. Ten en cuenta que para que eso suceda el maestro debe estar motivado.

 

+Lea: El maestro investigador y sus retos para el siglo XXI

 

Crear estrategias exitosas como Julio César

Durante la guerra, César combatió utilizando asaltos anfibios. No fue el inventor de esa estrategia, pero la usó en el momento adecuado y logró los fines previstos. A lo largo de muchos años nos convencimos de que la estrategia es el camino más efectivo para llegar a un objetivo. Por lo tanto, el docente debe ser un estratega. Para muchos de los que estamos o estuvimos dando una clase, el objetivo es que el alumno descubra por sí mismo el contenido que queremos enseñar. De esa manera, lo tendrá siempre presente porque desde el punto de vista emocional, el descubrimiento es mucho más trascendente que el simple recuerdo. Con respecto a las tecnologías una estrategia que siempre da resultado es el juego.

 

El docente debe ser capaz de crear o utilizar los caminos que sean más motivadores para los grupos de su clase, conservando en su ADN el objetivo que quiere lograr y que puede extenderse más allá del aula, a toda la escuela y a toda la comunidad. Te recomendamos especialmente consultar a Leonardo o a cualquier otro genio de la historia (por ejemplo, Dalí) para obtener la creatividad y la aceptación que necesitas. Yo mismo estaba presente cuando Dalí vistió a un niño de seis años con una camisa de siete metros y le puso una enorme corbata. Le pregunté: « ¿Qué significa esto, maestro?». Me dijo: «Es la nieve que envuelve a los niños en Navidad». Si crees que una camisa es la nieve ya estás preparado para crear una estrategia. Y no te olvides que hoy cuentas con las nuevas tecnologías para recrear hasta el infinito el mundo de tu imaginación.

 

Título tomado del libro. Innovación educativa y TICS. Autor: José Manuel Pérez Tornero y Santiago Tejedor (eds.). pp. 135-138

 

Foto de evening_tao. Tomada de Freepik