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El maltrato un fenómeno social presente en nuestra infancia

Por Astrid Portilla Castellanos
Magisterio
05/07/2019 - 10:45
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El maltrato infantil ha sido, por décadas, un tema que ha generado polémica desde lo social, político, cultural y hasta económico; entidades y personas alrededor del mundo han liderado acciones importantes a fin de prevenir y erradicar este fenómeno social. El presente Artículo, hace parte de la investigación realizada en el proyecto Propuesta pedagógica para prevenir situaciones de maltrato infantil en niños de nivel preescolar en la ciudad de Bucaramanga. 

El estudio ha permitido establecer que, pese a los múltiples esfuerzos desde entidades gubernamentales, sociales y hasta religiosas, este fenómeno sigue afectando a muchos de nuestros niños colombianos. La investigación se desarrolló mediante un enfoque cualitativo, investigación acción pedagógica. A partir del estudio se diseñó, desarrolló e implementó una propuesta pedagógica durante el año 2011, se ajustó para su ejecución en el 2012. 

Palabras clave: Primera infancia, Maltrato Infantil, Agresividad, violencia intrafamiliar. 

Introducción

El maltrato infantil definido por la Organización Mundial de la salud como “ Los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder” ha sido un fenómeno social estudiado alrededor del mundo intentando dar explicación a las actuaciones de los adultos en contra de los niños, y de los niños entre pares.

Fernández y Perea (2008) describen el maltrato infantil como un síndrome el cual clasifican inicialmente en tres categorías: maltrato intencional, no intencional e indeterminado; es decir, cuando no es posible determinar la intencionalidad de las lesiones recibidas. Mencionan una segunda clasificación en la que establecen categorías similares a las que propone el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF: abuso sexual, abuso psicológico, negligencia, abuso prenatal, síndrome de mauchause por poder, dando mayor relevancia a la negligencia como causa frecuente de accidentalidad y mortalidad en la infancia por considerar que los padres y cuidadores tiene mucha responsabilidad en los accidentes caseros debido a la falta de prevención; no ofrecen un ambiente adecuado y seguro a los infantes, tampoco acuden a tiempo en caso de intoxicaciones, lesiones, enfermedades infantiles o desnutrición. La negligencia se evidencia no solo en la escasa atención en caso de enfermedad sino en la apariencia física del niño, vestuario, desatención en actividades escolares.

+Lea: El derecho a la participación en la infancia

El ICBF, clasifica el maltrato infantil como: Pasivo y activo.

Con relación al maltrato infantil pasivo, considera todo acto que ocasione daño a los niños en su integridad física como la desatención higiénica, de salud, alimentaria, prevención de accidentes, entre otros; en esta clasificación incluye la negligencia emocional cuando los padres muestran indiferencia hacia las necesidades afectivas de los niños y desatención frente a los estados de ánimo.

Maltrato Activo: Comprende el abuso físico accidental o no, provocado por los padres y cuidadores en el que se cause daño físico o enfermedad. En esta clasificación también aparecen el abuso sexual y el abuso emocional activo cuando el niño es agredido verbalmente con insultos, amenazas, burlas, desprecio, críticas, entre otras. 

En la exploración documental realizada como fundamento teórico de la investigación se establecieron muchas clasificaciones de maltrato, determinación de causas y consecuencias, es así como algunos autores realizan sub-clasificaciones dentro de cada tipo: para el maltrato físico, consideran el producido con las manos del agresor, pellizcos, bofetadas, golpes; con elementos como palos, correas, rejos, con medio físico como agua, calor localizado ocasionando quemaduras, encierro, entre otros. García, Agudelo y otros, (1992) consideran otra forma de maltrato obligar a los niños a ser testigos de actos violentos.
Cuando los niños presencian situaciones crónicas de violencia entre sus padres, los estudios comparativos muestran que estos niños presentan trastornos muy similares a los que caracterizan a quienes son víctimas de abuso; estas generan sentimientos de desvalorización, baja estima e inseguridad personal, los cuales, más tarde, pueden manifestarse en violencia social.

El maltrato a los niños es un problema universal que ha existido desde tiempos remotos, sin embargo es en el siglo XX con la declaración de los derechos del niño (ONU, 1959), cuando se le considera como un delito y un problema de profundas repercusiones psicológicas, sociales, éticas, legales y médicas. La investigación norteamericana sitúa el comienzo de la sensibilización mundial cuando investigadores como Kempe, Silverman, Steele, y otros, en 1962, etiquetaron el llamado Síndrome del niño maltratado. Tan antiguo como la vida misma, aún se encuentra vigente, con nuevas modalidades. Sus peligros han aumentado. Las prácticas analizadas aquí alrededor de los niños no son exclusivas de la historia colombiana, ellas han sido registradas en muchas sociedades y en todos los tiempos (Pereira, 2008).

El maltrato ha sido, en todas las sociedades, un fenómeno difícil de erradicar; desde la antigüedad hasta nuestros tiempos se han cometido actos atroces en contra de los niños. Aun desde antes de nacer los infantes han sido víctimas de violencia por parte de sus progenitores. Es el momento para intentar, desde la pedagogía, crear conciencia acerca de la importancia de controlar comportamientos agresivos, aprender a convivir sanamente, mantener buenas relaciones interpersonales y, sobre todo, ser buenos padres, para evitar a futuro repetir acciones violentas con los niños.

Materiales y métodos

La población objeto de investigación estuvo representada por 475 estudiantes pertenecientes a instituciones educativas de carácter oficial y privado, 353 padres de familia y 19 maestros del nivel preescolar, investigación desarrollada en espacios de práctica pedagógica de las estudiantes del programa de Licenciatura en educación preescolar de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. A través de notas en los diarios pedagógicos, observaciones directas, entrevistas informales con los niños y maestros, y la aplicación del test de la familia y figura humana, se detectaron 271 niños con algún síntoma de maltrato infantil; además, se realizaron jornadas pedagógicas con los padres de familia, en temas relacionados con maltrato infantil y violencia intrafamiliar; con estos talleres se pretendió contrastar la información recolectada y analizar pautas de crianza recibidas por los padres.

El diagnóstico inicial estuvo sustentado en información suministrada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Fiscalías y medicina legal. Según el ICBF, se evidenció que en el país de enero a septiembre del año 2010, se presentaron 35.204 denuncias por maltrato infantil, cifra que se ha mantenido más o menos constante en los últimos tres años. En esta primera fase se logró establecer que la violencia intrafamiliar, el deficiente manejo y control de las emociones por parte de padres, maestros y cuidadores, además de escasas pautas de crianza, han hecho que el maltrato sea una conducta vigente, repetida por los niños en la escuela, quienes agreden física y psicológicamente a sus compañeros.

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En la escuela, se evidencia un alto índice de estudiantes con comportamientos agresivos, no respetan la autoridad de la maestra en el aula de clase, golpean a sus compañeros, se burlan de ellos, planean acciones para molestarlos o agredirlos, razones que han hecho pensar en posibles casos de bullying al interior del grupo estudiado.

En los registros se menciona con regularidad la agresividad. Storr, A. (2004) define la agresividad como “la situación en la que provocamos daño a una persona u objeto, una conducta instintiva o aprendida, que existe por un mecanismo psicológico que, una vez estimulado, suscita sentimientos de enojo y cambios físicos.

El ser humano es portador de agresividad desde que nace, del mismo modo que del miedo y la tendencia sexual. Esa base neurofisiológica facilita el hecho de que se aprendan con facilidad las conductas relacionadas con agresividad y huida (Tobeña, 2001, citado por Calvo, 2007).

Se logró detectar que quien más golpea es el padre, y quien agrede psicológicamente con mayor frecuencia es la madre, información tomada de los registros de los niños. 

Las observaciones al interior del grupo objeto de investigación lograron detectar características de agresión verbal por género. Los niños utilizan la agresión verbal directa, insultando, burlándose de sus compañeros; agresión física golpeando a sus compañeros o los objetos cercanos, mientras que las niñas hacen uso de la agresión verbal encubierta, son más discretas en sus agresiones, principalmente aislando a la víctima, exigiendo ciertas condiciones para permitirle ingresar a los grupos. No se observaron comportamientos relevantes de agresión física entre las niñas; algunos casos aislados de golpes producidos por las niñas se relacionaron como mecanismo de reacción frente a las agresiones recibidas por los niños o accidentalmente durante el juego. En los grupos observados se detectaron solo 18 niñas con comportamientos de agresión física en contra de sus compañeros.

En el grupo de maestros observados se pretendió determinar actitudes de agresividad y ternura, lográndose registrar, además de algunos comportamientos agresivos, actitudes de ternura y respeto, además de un alto compromiso con la formación integral de los infantes y un fuerte valor de identidad con la profesión docente. En este sentido se concluyó con algunas de las maestras que los niños que presentan comportamientos agresivos y de indisciplina, cuando son tratados con cariño, toman una actitud diferente, es decir, logran manejar las emociones, disminuyendo en los niños, maestros y padres de familia estas situaciones de maltrato y agresividad.

Conclusiones

Se concluyó que los niños con síntomas de maltrato infantil presentan comportamientos característicos como: indisciplina en el aula, temor cuando se acerca un adulto, agresividad, algunos son silenciosos, se comen las uñas, lucen tristes, algunos de los niños caracterizados presentan, adicionalmente, bajo rendimiento escolar y son desatentos. Con relación al maltrato físico se detectaron quemaduras, contusiones en brazos o piernas, señales de pellizcos y marca de correa. Algunos niños mencionaron que son agredidos verbalmente por sus padres, tíos, hermanos, constantemente reciben críticas y amenazas.

Se logró detectar que quien más golpea es el padre, y quien agrede psicológicamente con mayor frecuencia es la madre, información tomada de los registros de los niños. En las encuestas aplicadas a los padres, se estableció que fueron golpeados más por la madre que por el padre, situación que ha hecho reflexionar al equipo de trabajo como tema para ampliación del estudio. Algunos niños informaron que, en ocasiones, los han dejado encerrados porque se portan mal o porque no tienen clase. Entre pares se logró observar el uso de sobrenombres, golpes sin motivo, amenazas y rechazo.

Se identificaron situaciones de negligencia como: descuido de los niños en vestido e higiene, no se preocupan por la realización de actividades escolares, algunos niños son enviados enfermos a la escuela, los padres no acuden a los llamados de la profesora, prestan poca atención a las lesiones físicas ocasionadas por el padre o la madre cuando los golpean o cuando sufren accidentes en el hogar.

Por otro lado, en algunas instituciones educativas se observaron situaciones de maltrato físico y psicológico por parte del maestro, así como discriminación, principalmente con los niños que presentan comportamientos de indisciplina o bajo rendimiento académico.

La propuesta pedagógica es la respuesta a las necesidades detectadas a través de procesos de observación, entrevistas y encuestas a padres de familia, docentes y consultas a entidades encargadas de velar por la protección de los niños en Santander. Se logró determinar que una de las situaciones que ha afectado de manera inmediata el proceso de formación de pautas adecuadas en la crianza de los niños es la violencia intrafamiliar que se vive en los hogares.

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Es imprescindible implementar una propuesta pedagógica que logre prevenir situaciones de maltrato infantil a partir del fortalecimiento de valores sociales, escuela de padres, talleres para el manejo de las emociones y pautas de crianza.

Bibliografía

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Astrid Portilla Castellanos. Magíster en Gestión de la calidad de la educación superior, Universidad Autónoma de Bucaramanga. Docente investigador, Universidad Autónoma de Bucaramanga. Consultor Berau Veritas Internacional, asesor de prácticas pedagógicas en primera infancia. sportilla2@unab.edu.co

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