Moneda

Síganos

Tu carrito

Tienes (0) productos $0
ANUNCIO
web_banner_1115x116_1_1.png

Del educador que enseña al educador que aprende

Por Teodoro Pérez Pérez
Magisterio
22/11/2017 - 16:30
0
Foto de Freepik. Tomada de Free Photo

Un docente con desempeño profesional puramente operativo, repetitivo, que no se actualiza ni mejora continuamente sus prácticas, que no se mira a sí mismo para reflexionar y hacer cambios en todo momento que vayan orientados a una acción educativa más incluyente y democrática, no logra obtener resultados formativos de calidad con sus estudiantes. Y si no se sitúa constantemente como auto observador de su quehacer para identificar los aspectos que debe consolidar y aquellos que debe transformar en su desempeño profesional cotidiano, le será muy difícil construir ambientes de aprendizaje en competencias ciudadanas.

 

Para avanzar hacia un sistema educativo de calidad que forme integralmente a los estudiantes y alcance los fines de la educación, nuestras escuelas deben transformarse en escuelas que aprenden (Senge y otros, 2004), lo que implica que el ejercicio profesional de los docentes y directivos docentes se realice desde una óptica de mejora continua y de búsqueda de la excelencia, a partir del fortalecimiento de sus capacidades como auto observadores reflexivos que aprenden de su propia práctica, la sistematizan y la transforman permanentemente, y socializan el conocimiento producido con sus pares.

 

Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los Grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto los Pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.

 

Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos”.

Augusto Monterroso, La oveja negra y otras fábulas

 

+Vide: El sentido de ser maestro

 

El docente reflexivo

ANUNCIO
banner_magisterio_336x280_1.jpg

Edgar Schön (1992) desarrolló el concepto de profesional reflexivo a partir de la idea de aprender haciendo, entendiendo esta capacidad como un proceso de reflexión en la acción, que para el caso que nos ocupa, debe servir para optimizar la respuesta docente ante situaciones reales, de manera que a través de un proceso de análisis y búsqueda de estrategias o soluciones, se satisfagan las necesidades reales del aula de forma eficaz. El proceso reflexivo atraviesa tres fases:

 

Conocimiento en la acción. Es un conocimiento de primer orden que se refiere al saber hacer como acumulación de conocimiento tácito personal que se encuentra vinculado a la percepción, a la acción o al juicio existente en las acciones espontáneas del individuo. Es un conocimiento implícito inherente a la actividad práctica que acompaña permanentemente a la persona que actúa. Así, cada día el docente va equipado con todo un bagaje personal de conocimiento teórico, práctico, experiencial, vivencial, etc., fuertemente consolidado en el que también tienen espacio elementos inconscientes, prejuicios, recuerdos, vivencias personales, interpretaciones subjetivas, entre otros.

 

Reflexión en y durante la acción. Es un conocimiento de segundo orden que corresponde al pensamiento producido por el individuo sobre lo que hace según actúa, resultante de la reflexión en la acción dentro de la inmediatez del momento y la captación in situ de las diversas variables y matices existentes en la situación que se está viviendo.

 

Reflexión sobre la acción y sobre la reflexión en la acción. Comprende un conocimiento de tercer orden que está constituido por el análisis efectuado a posteriori sobre los procesos y características de su propia acción. Esa fase de la reflexión constituye el componente esencial del proceso de aprendizaje permanente por parte del educador. El conocimiento aparece como un instrumento de evaluación, análisis, reconocimiento y reconstrucción de las acciones pasadas, situadas en el contexto en el que ocurrieron.

 

+Lea: Siete saberes que la escuela debe estimular

 

La docencia como praxis social

Desde la perspectiva del profesional reflexivo, la docencia debe pasar de ser una práctica social a una praxis social. Es práctica social cuando se la asume como una actividad relativamente estable, que tiene propósitos concretos y que es repetitiva. Y es praxis social cuando la convertimos en una práctica reflexiva, reflexionada, auto guiada conscientemente, de la cual se extraen aprendizajes que la retroalimentan para su mejora y aprendizaje continuo.

 

Para ello, como dice Santos (2000), cada profesional que trabaja en una institución educativa debe plantearse al menos las siguientes preguntas:

 

¿Qué papel desempeña la escuela en la formación de los individuos y en la mejora de la sociedad?

¿A quién beneficia la escuela?

¿Cómo aprende para transformarse en una escuela mejor?

 

Es preciso preguntarse de manera constante por el cometido de la escuela, por su papel en la sociedad, por la naturaleza de sus prácticas en una cultura cambiante. Las escuelas tienen que aprender, tienen que romper la dinámica obsesiva de la enseñanza para transformarla en una inquietante interrogación por el aprendizaje, tanto de los estudiantes como por el suyo propio.

 

Como función social, la escuela tiene como tarea enseñar. Pero también tiene que aprender para que sus enseñanzas sean cada vez más pertinentes a los estudiantes, al contexto y a los fines educativos. Por eso debe hacerse preguntas adicionales: ¿Cómo saber si lo que hace está alcanzando los fines que pretende? ¿Qué tienen que aprender las escuelas? ¿Qué tienen que hacer para desarrollar adecuadamente la formación? ¿Qué obstáculos existen para el aprendizaje?, ¿Cómo se puede saber si han aprendido? ¿Cómo tienen que ser para que la tarea que realizan no se convierta en un mensaje contradictorio con lo que enseñan? Una escuela y unos docentes que aprenden necesitan trascender la idea de que la única tarea es enseñar, para incluir dentro de sus lógicas y postulados las ideas de que los profesores aprenden, la escuela aprende, los alumnos enseñan a los profesores, los alumnos aprenden unos de otros, los profesores aprenden juntos, y todos aprendemos unos de otros.

 

Título tomado del libro: El poder transformador de los educadores. Autor: Teodoro Pérez Pérez. pp. 241-244

 

Foto de Freepik.  Tomada de Free Photo