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El proyecto ambiental escolar (PAE): Instrumento para introducir la dimensión ambiental en los currículos

Por Isaías Tobasura Acuña , Por Luz Elena Sepúlveda Gallego
Magisterio
18/04/2017 - 15:30
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Foto de Saint Johns School. Tomada de Flikcr

En Colombia, el derecho a disfrutar de un ambiente sano y a cuidar y proteger los recursos naturales, se elevó a Ley de la República en la Constitución Política de 1991. La Ley General de Educación (Ley 115) consagró como norma que todos los establecimientos educativos deben formular un Proyecto Educativo Institucional, dentro del cual se deben contemplar proyectos de Democracia, Educación Sexual, Prevención de Desastres, Educación Ambiental y otros que la institución determine.

Respecto al Proyecto Ambiental Escolar y a la incorporación de la Educación Ambiental en los diferentes niveles del sistema educativo es muy poco lo que se ha avanzado en el país. Las preguntas de hoy son las mismas que se hacían los estudiosos del tema a finales de los años setenta: ¿Qué es Educación Ambiental? ¿Se trata de una nueva asignatura para incorporar en los planes de estudio? ¿Es parte de alguna o de todas las asignaturas que hoy se ofrecen en los diferentes planes de estudio? ¿Es un nuevo tipo de educación que busca mejorar el ambiente y la calidad de vida humana? ¿Es la manera de hacer que los individuos comprendan la complejidad del ambiente?

+Lea: La educación ambiental como tema transversal

No tenemos la respuesta a los interrogantes anteriores, pero consideramos que el objeto de estudio (la razón de ser) de la Educación Ambiental debería ser: El medio ambiente o el ambiente, a secas. Es decir, la comprensión y el análisis de los problemas surgidos de la relación cultura-naturaleza y el planteamiento de alternativas de acción conducentes a solucionarlos para garantizar el mejoramiento de la calidad de vida y la continuidad de la misma en el planeta.

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Esta ambiciosa razón de ser podría lograrse, parcialmente, con la concepción restringida de Educación Ambiental, mediante respuestas pragmáticas a las degradaciones que sufre el ambiente por la acción o inacción humanas. Para lograr trascendentales modificaciones en el estilo de civilización contaminadora del ambiente, depredadora de la naturaleza y responsable del deterioro de la calidad de vida, es necesario una concepción de Educación Ambiental radicalmente diferente, que cuestione los cimientos filosóficos, políticos, sociales, culturales y educativos en que se sustenta la cultura occidental. A ciertos pragmáticos esta concepción les resulta francamente utópica y muy distante de lo que realmente puede hacer el sistema educativo para cambiar la sociedad. Pero permítanos plantearla como una posibilidad que debemos comenzar a soñar desde ya.

La búsqueda de este ideal llena de perplejidad y de preocupaciones a los diseñadores de políticas educativas y a los mismos educadores. La pregunta acuciante para todos sigue siendo: ¿Cuál es la manera de introducir los saberes ambientales o la dimensión ambiental en los diferentes niveles educativos? Según lo antes citado, todos los establecimientos educativos deben introducir el componente ambiental en los diferentes niveles de formación e incluir entre sus proyectos uno ambiental. ¿Cómo hacerlo?, se preguntan los diseñadores de políticas educativas.

+Lea: El día mundial del agua y la educación ambiental en la escuela

No es fácil, es verdad. Hay quienes proponen como alternativa la “ambientalización” de los currículos, es decir la incorporación de contenidos relacionados con el medio ambiente en las diferentes asignaturas del plan. De acuerdo a esta perspectiva la educación en esencia es y debe ser ambiental. Una orientación como ésta sólo permitiría la sensibilización sobre ciertos aspectos y la formación de una conciencia sobre el deterioro del medio ambiente físico, pero no la apropiación de conocimientos y herramientas para enfrentar la complejidad de la problemática ambiental surgida de la relación cultura-naturaleza. Además, es poco probable que sin un hilo conductor, sin temas generadores, los alumnos puedan riorizar un archipiélago de conocimientos que les son suministrados por los maestros.

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Otros proponen crear espacios en los currículos para introducir asignaturas o contenidos que incorporen la temática ambiental, de la misma manera que se enseñan las matemáticas o la historia. Esta perspectiva, en contraposición a la generalidad de la anterior, peca por reduccionismo: desconoce la complejidad e interdisciplinariedad de la cuestión ambiental, la cual rebasa los marcos estrechos de las ciencias, disciplinas y profesiones y, por tanto, exige un tratamiento diferente a los objetos de conocimiento de las ciencias naturales y sociales. “La Educación Ambiental no puede darse bajo la forma de ‘lecciones’ con una sucesión y continuidad cuidadosamente programada por adelantado. No puede ser objeto de una planificación rígida, pues arranca a partir de problemas reales planteados por el entorno inmediato o por la biosfera en su conjunto”17. Este ideal puede tener como punto a su favor elevar las “asignaturas ambientales” al nivel de las demás del plan de estudios, lo cual permite un desarrollo progresivo durante un período lectivo.

No cabe duda, la formación ambiental va más allá de la creación de una asignatura o de la incorporación de unos contenidos en las ya existentes; se trata de crear un espacio académico para la generación de un nuevo saber alrededor del ambiente y de las interacciones que de allí emergen. Para este planteamiento, “El ambiente aparece como un objeto complejo, cuya comprensión requiere acercamientos metodológicos que permitan integrar los diversos procesos que constituyen sus problemáticas diferenciadas, demandando la articulación de diferentes ciencias, disciplinas y saberes” Leff 1986.

Referencias:

GIORDAN, André y SOUCHON, Christian. La educación ambiental: guía práctica. España: Diada Editora, 1995. p 181.

LEFF, Enrique. “Los problemas del conocimiento y la perspectiva ambiental del desarrollo”. México: Siglo XXI, 1986. Citado por LEFF, E. Sociología y ambiente: Formación socioeconómica, racionalidad ambiental y transformaciones del conocimiento. En: LEFF, Enrique (compilador). Op. cit. p. 72.

Título tomado del libro: Proyectos ambientales escolares. Estrategia para la formación ambiental.  Autores: Isaías Tobasura Acuña, Luz Elena Sepúlveda Gallego. pp. 39-41

Foto de Saint Johns School. Tomada de Flikcr